El biorregionalismo como
alternativa ecológica
Leonardo Boff
El modelo aún dominante en
las discusiones ecológicas se centra en el ámbito estatal y en el mundo; en
economía la explotación de la naturaleza, el crecimiento / desarrollo ilimitado
a nivel mundial y la competencia; en política prevalece la centralización, la
jerarquización, el control y el gobierno de la mayoría; en la cultura lo
cuantitativo sobre lo cualitativo, la uniformización de las costumbres, el
consumismo y el individualismo y el pensamiento tecnocrático.
Este
paradigma subyace en gran parte a la crisis actual de la tierra, pues la
considera como un todo uniforme sin valorar la singularidad de sus muchos
ecosistemas y la diversidad de las culturas. Por eso, genera desequilibrios en
el sistema de la vida y en la dinámica natural de la Tierra viva. Era la
crítica que Chico Mendes hacía al abordar el desarrollo de la Amazonía: querer
aplicar uniformemente las mismas tecnologías y métodos de otras regiones de la
Tierra. Tal procedimiento daría lugar a la devastación de la Amazonia, como de
hecho está ocurriendo. De ahí su propuesta del extractivismo como adecuado a
ese ecosistema: Extrae lo que se necesita para el comercio, pero preservando la
riqueza de esa selva, fundamental para los climas y el equilibrio general del
planeta.
Hoy
se está imponiendo otra vertiente más amiga de la naturaleza y con
posibilidades para sacarnos de la crisis actual: el biorregionalismo. La
biorregión se circunscribe a un área normalmente definida por los ríos y el
macizo de montañas. Tiene un cierto tipo de vegetación, de geografía del
terreno, de fauna y flora y muestra su propia cultura local con sus hábitos,
tradiciones, valores, religión y la historia hecha en el lugar.
En
cuanto a términos de escala se centra en la región y en la comunidad; en
economía, en la conservación, la adaptación, la autosuficiencia y la
cooperación; en política, en la descentralización, la subsidiariedad, la
participación y la búsqueda de consenso; en cultura favorece la simbiosis, la
diversidad y el crecimiento cualitativo e incluyente.
El
biorregionalismo no es nuevo, ya que está inspirado en los antiguos modos de
vida, antes de la aparición de los imperios con su burocracia, jerarquía y
ejércitos, base de los estados modernos.
La
tarea básica de biorregionalismo es hacer que las gentes entiendan y aprecien
el lugar donde viven. Es importante que conozcan el tipo de suelos, los
bosques, los animales, las fuentes de agua, la dirección de los vientos, los
climas y microclimas, los ciclos de las estaciones, lo que la naturaleza nos
puede ofrecer en términos de paisaje, alimentos y bienes y servicios para
nosotros y para toda la comunidad de vida. Es necesario que la gente se
impliquen en la cultura local, en las estructuras sociales, urbanas y rurales,
aprenda de las figuras ejemplares de la historia local. Y, finalmente, se
sienta hijo e hija de la Tierra.
En
la biorregión la sostenibilidad se hace real y no retórica al servicio del
marketing; puede convertirse en un proceso dinámico que aprovecha racionalmente
las capacidades que ofrece el ecosistema local, creando más igualdad,
disminuyendo la pobreza hasta niveles razonables, facilitando la participación
de las comunidades en la creación de los proyectos y en las prioridades.
Aun
siendo la comunidad local la unidad básica, esto no invalida las unidades
sistémicas más grandes (inter-regionales, nacionales e internacionales) que
afectan a todo el mundo (por ejemplo, el calentamiento global). La idea de lo glocal,
es decir, pensar y actuar local y globalmente nos ayuda a articular las dos
dimensiones. Siempre es necesario informarse sobre las experiencias de otras
regiones y cómo va el estado general del planeta Tierra.
El
biorregionalismo posibilita que las mercancías circulen localmente, evitando
las largas distancias; favorece el surgimiento de cooperativas comunitarias;
persiste la economía de mercado, pero compuesta principalmente, aunque no
exclusivamente, de empresas familiares, iniciativas cuyos propietarios son los
propios trabajadores y una cooperación abierta entre barrios y municipios, como
ocurre entre varios municipios del valle del río Itajaí en Santa Catarina y en
otros lugares.
El
biorregionalismo permite dejar atrás el objetivo de "vivir mejor"
(ética de la acumulación ilimitada) para dar espacio al "buen vivir y
convivir" (ética de la suficiencia) de los andinos, que implica siempre el
bienestar de toda la comunidad y entrar en armonía con la Madre Tierra, con los
suelos, con las aguas y con los demás elementos que garantizan nuestra vida en
común con los otros seres vivos del ecosistema.
Este
es un camino que se está abriendo en muchos lugares del mundo. Establece una
semilla de esperanza en medio de la falta de alternativas de hoy en día.
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