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Marco Tulio Cicerón
venir
El verbo latino venire (venio, -is) equivale al español
'venir', pero los autores clásicos le habían dado una amplia gama de
significados, tales como 'avanzar, atacar, nacer (el sol o un astro)',
'resultar (en el sentido de ser producto de una operación aritmética)'.
Virgilio decía aquila veniente para significar 'cuando el águila cae
(sobre las palomas)', y Cicerón usaba venire contra alienum con el
sentido de 'entablar un juicio a un extranjero'. El supino de venio es
ventum, de donde procede ventus, -i, que dio en español
'viento'. Y también ventura y aventura.
El sentido de 'llegar' lo obtenían los latinos con el prefijo ad-, formando
el verbo advenire (advenio, - is), a partir de cuya forma supina adventum,
se derivaron palabras castellanas como adviento y advenimiento.
Con el prefijo prae-, se formó praevenire, para denotar
'preparar, avisar, advertir', o sea, 'prevenir'; y con el prefijo con-, el
verbo convenire, con el sentido de 'ir juntos a un lugar, ir todos al
mismo lugar', de donde se derivaron las palabras castellanas convenio,
conveniente, convención y convento.
Si, en cambio, se anteponía el prefijo in-, se formaba el verbo invenire
'encontrar', 'descubrir', 'inventar', 'obtener'. El supino de invenire
era inventum, que dio lugar al sustantivo masculino inventus,
empleado por Plinio con el sentido de 'invención o hallazgo', que derivó en
nuestro invento. Pero la denotación de 'hallazgo' dio lugar también al
latín medieval inventorium 'lo que se encuentra', 'lo que está allí',
de donde proviene nuestro inventario.
En el castellano medieval se formó avenir, con el sentido de 'ponerse
de acuerdo, avenirse, 'como ocurre con las parejas que se llevan bien o con
los socios.
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viernes, 15 de enero de 2016
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