EN CANA DE GALILEA
EL MILAGRO
QUE FUE
En Caná
de Galilea María dijo a los sirvientes de la boda: “Haced lo que él os diga.” Y
el problema de la falta de vino se solucionó. Hubo fiesta. Jesús intervino y
las casas cambiaron. Dios quiere que nuestros corazones cambien, que se
conviertan, que alberguen el vino nuevo que supone la audacia de la Palabra de
Jesús, que renovemos nuestra relación con Él en una nueva alianza. Así la
fiesta de la justicia se abrirá paso en un mundo herido por las desigualdades y
el desamor.
María
intercede delante del Padre, para que nosotros, con la fuerza del Espíritu,
hagamos lo que el Hijo nos dice. En una palabra, que nos tomemos en serio el Evangelio
y sus valores. En otra palabra, nos queda siempre la Palabra.
EL MILAGRO
QUE SERÁ
Haced
lo que él os diga… Y la esperanza iluminó los corazones en penumbra. Una pisada
sucedió a otra pisada, un camino a otro camino, un logro a otro logro. Hubo una
convención de abrazos, una lluvia de ideas, un torrencial de utopía, una
confabulación de horizontes, una explosión de colores. La vida fue más vida. Ondeó la dignidad como la única bandera al acoso de
un día que vio abolidas todas las
fronteras. Se depusieron las armas, se propusieron asambleas.
Haced lo
que él os diga… Herida quedó la injusta muerte y todas las muertes injustas. El
egoísmo vio su desnudez, sintió vergüenza. El odio se vio afeado por miles de
gestos de ternura. Eran cada vez más los que vestían el traje de la honestidad.
La creatividad, el pudor, el respeto, la conciencia crítica, la resistencia, el
servicio, eran moneda común de cambio.
Haced lo
que él os diga…Y poco a poco, como si de un milagro se tratase, muy poquito a
poco, el vino alegró la fiesta de un mundo nuevo, regido por el sentido común
en el que a nadie, absolutamente a
nadie, ya nunca le faltó el tan preciado don
de la cordura.
De repente, lo imposible dejó de ser imposible y comenzó a
imaginarse lo que jamás nunca nadie hubiese imaginado antes. Sólo fue necesario
hacer lo que él decía, sólo eso, lo que él decía...
Desde Vélez un abrazo fraterno.
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