viernes, 15 de enero de 2016

Paco Bautista, sma

EN CANA DE GALILEA



EL MILAGRO 

QUE FUE


     En Caná de Galilea María dijo a los sirvientes de la boda: “Haced lo que él os diga.” Y el problema de la falta de vino se solucionó. Hubo fiesta. Jesús intervino y las casas cambiaron. Dios quiere que nuestros corazones cambien, que se conviertan, que alberguen el vino nuevo que supone la audacia de la Palabra de Jesús, que renovemos nuestra relación con Él en una nueva alianza. Así la fiesta de la justicia se abrirá paso en un mundo herido por las desigualdades y el desamor.
     María intercede delante del Padre, para que nosotros, con la fuerza del Espíritu, hagamos lo que el Hijo nos dice. En una palabra, que nos tomemos en serio el Evangelio y sus valores. En otra palabra, nos queda siempre la Palabra.




EL MILAGRO 

QUE SERÁ


     Haced lo que él os diga… Y la esperanza iluminó los corazones en penumbra. Una pisada sucedió a otra pisada, un camino a otro camino, un logro a otro logro. Hubo una convención de abrazos, una lluvia de ideas, un torrencial de utopía, una confabulación de horizontes, una explosión de colores. La vida fue más vida. Ondeó  la dignidad como la única bandera al acoso de un día  que vio abolidas todas las fronteras. Se depusieron las armas, se propusieron asambleas.


    Haced lo que él os diga… Herida quedó la injusta muerte y todas las muertes injustas. El egoísmo vio su desnudez, sintió vergüenza. El odio se vio afeado por miles de gestos de ternura. Eran cada vez más los que vestían el traje de la honestidad. La creatividad, el pudor, el respeto, la conciencia crítica, la resistencia, el servicio, eran moneda común de cambio.
     Haced lo que él os diga…Y poco a poco, como si de un milagro se tratase, muy poquito a poco, el vino alegró la fiesta de un mundo nuevo, regido por el sentido común en el que a nadie,  absolutamente a nadie, ya nunca le faltó el tan preciado don
de la cordura. 
De repente, lo imposible dejó de ser imposible y comenzó a imaginarse lo que jamás nunca nadie hubiese imaginado antes. Sólo fue necesario hacer lo que él decía, sólo eso, lo que él decía...
 
             


                            Desde Vélez un abrazo fraterno.  



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