Sínodo;
cercanía y comprensión
hacia las parejas en dificultades
La aurocrítica de los padres sinodales: basta hablar de «mentalidad contraceptiva»
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO
«La cercanía no es el sacramento de los perfectos, sino de los que están en camino». Es lo que dijo el Secretario especial del Sínodo, el arzobispo de Chieti Bruno Forte. Durante el segundo día de trabajos de la asamblea de los obispos sobre la familia, la necesidad de manifestar cercanía a todas esas situaciones familiares «heridas» e «irregulares» se escuchó en diferentes ocasiones, aunque el tema específico será afrontado en las sesiones de hoy. Más de uno, empezando por el cardenal Christoph Schönborn, habló sobre la «gradualidad», es decir un camino en etapas para las parejas en situaciones irregulares, sin excluir la posibilidad de la readmisión a los sacramentos. Más de 100 padres siondales han tomado la palabra, entre discursos programados e intervenciones espontáneas. «El clima de enfrentamiento descrito en las semanas pasadas, y también los tonos batalleros de ciertas posturas, han quedado fuera del aula», indicó uno de los cardenales. La gran mayoría subraya la misericordia, la necesidad de estar cerca de los que viven situaciones difíciles.
El principal problema es una cuestión de comunicación: «En diversas intervenciones se ha abordado la necesidad de adaptar el lenguaje de la Iglesia para que la doctrina acerca de la familia, la vida y la sexualidad se entienda correctamente». Uno de los padres sinodales dijo que «expresiones como “intrínsecamente desordenado” (utilizada con respecto a la homosexualidad, ndr.) o «mentalidad contraceptiva» no ayudan a llevar a las personas a Cristo».
El presidente de la Conferencia Episcopal de Corea, Peter Kang u-Il, y el “papa negro” de los jesuitas, el padre Adolfo Nicolás, subrayaron que es difícil comparar, como se hace normalmente, el modelo «del amor divino de la Trinidad» con el del amor humano entre los esposos, que «es herido por el pecado», por lo que no se puede considerar fuera de una historia marcada por fatigas y limitaciones.
En uno de los discursos resonaron las palabras del discurso de apertura del Concilio, cuando Juan XXIII dijo que la «Iglesia prefiere usar misericordia en lugar del rigor», concepto retomado también por Pablo VI, cuando explicó que «la misericordia es la clave hermenéutica de los mandamientos».
Pero también algunos denunciaron las «ideologías aberrantes» que atacan a la familia y «la influencia de los medios masivos de comunicación, a veces invadente» en la forma de presentarlas. Se confirman, pues, dos visiones en la relación entre la Iglesia y el mundo. El director de “La Civiltà Cattolica”, el jesuita Antonio Spadaro, habló al respecto ayer por la tarde, retomando el ejemplo de la Iglesia-faro y de la Iglesia-veladora: «El faro está fuera, arroja su haz de luz fuerte, la luz de la verdad. Mientras la veladora tiene una luz menos brillante, pero que acompaña, camina en la historia, entre las personas».
También se subrayó la importancia de la preparación al sacramento del matrimonio, que, según algunos, debe ser más largo y más severo. Se aludió, además, al problema de las declaraciones de nulidad, para las cuales se está pensando en una agilización. Nadie pretende poner en discusión la doctrina de la indisolubilidad del matrimonio cristiano, pero es necesario, se dijo, poner en marcha «una pastoral iluminada, para animar sobre todo a las familias en dificultades, que a menudo advierten un sentido de no pertenencia a la Iglesia».
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