martes, 28 de enero de 2014

El horror de Cortázar

El autor recuerda la peor entrevista de su vida, a pocos meses de la muerte del escritor argentino, coincidiendo con la celebración del centenario de su nacimiento


En febrero también se cumplen 30 años del fallecimiento de Cortázar.
Fue, creo, la peor entrevista de mi vida. Yo no había podido pensar ni una pregunta –y, pese a lo que suele parecer, una entrevista es algo que debería pensarse. Pero aquella mañana de verano –diciembre de 1983–, en la librería Norte de Buenos Aires, me encontré de pronto con que podría entrevistarlo si lo hacía precisamente allí y entonces. Julio Cortázar me contó que había llegado un día antes, que iba a quedarse una semana y que era una visita muy privada: venía a despedirse de su madre, de noventa y tantos años.
–Ah, lo siento.
Dije, cara de circunstancias.
–Sí, es ley de vida.
Me dijo, y que por eso nadie sabía que estaba en Buenos Aires. Llevaba diez años sin volver: desde su exilio parisiense se había convertido en un gran denunciador de los crímenes de la Junta Militar argentina. Aquella mañana yo quería hablar de literatura y él de política, así que, por supuesto, hablamos de política. La política, esos días, estaba en todas partes: Argentina vivía la última semana de su peor dictadura con esa esperanza que dan los finales que suponen un principio. Había euforia en las calles, alivio en las conversaciones, algún miedo que queríamos disimular; empezaba, tímida todavía, la avalancha de historias del horror. Cortázar estaba entusiasmado, pero tampoco tanto:
–Comparar las juntas militares de Argentina con la democracia es pasar del infierno al paraíso, pero, bueno, como yo siempre sospeché que el paraíso está lleno de defectos, también pienso que la democracia tal como la sentimos aquí no puede quedarse en ella misma, sino que tiene que ser una puerta que se va abriendo a una evolución más amplia, evolución que pueda eventualmente llevar a una revolución.
Fueron horas: Cortázar contaba, recordaba, se reía; yo lo seguía sin aliento. Terminamos comiendo en una casa cercana, todo tan agradable. Cuando nos íbamos –compartimos un taxi–, le pregunté algo que siempre me había intrigado: ¿por qué se le había ocurrido escribir que Johnny Carter, el saxofonista de El perseguidor, uno de sus cuentos más famosos, se hace adicto incurable, sufre terribles abstinencias y por fin muere de una imposible sobredosis de marihuana? Cortázar se rio y me dijo que sí, que era un error, que en 1958, cuando escribió la historia, no tenía ni idea de ninguna droga y puso marihuana como podía haber puesto lavandina, y que se enteró del patinazo cuando se lo dijo su traductor americano –que hipertradujo heroína en lugar de marihuana–, pero que él no quiso cambiarlo. Y hablamos de los grandes errores literarios, del reloj de Hamlet, los leones de Kipling, y después el taxi llegó a ninguna parte.
El perseguidor era una versión libre del fin de Charlie Parker, que murió heroinómano; es raro imaginar ahora una época en la que un escritor latinoamericano en París, ansioso de modernidad, adicto a bajos fondos varios, no sabía qué era la marihuana.
Fue hace tanto. Dos meses después, hace justo 30 años, llegó la noticia de su muerte: justo entonces supimos por qué había venido a despedirse. Este año, Cortázar habría cumplido 100: tiempo de preguntarse qué fue de todo aquello. Por ahora arrecian homenajes. Aquella tarde le pregunté si creía que alguna vez le pondrían su nombre a una calle, una plaza, si esa iba a ser su forma de quedarse en Argentina.
–Uy, qué espanto, ojalá no lo hagan. Nada me daría más horror.
Me dijo entonces. Acaso alguien hoy se cruce estas palabras en un bar de la plaza de Cortázar, en la esquina de Borges con Honduras, Buenos Aires.


Dios como misterio


Todas las religiones entienden que Dios supera nuestra capacidad de comprensión y, por eso, dicen que es un misterio. Pero un Dios que fuera incomprensible del todo no sería un misterio, sino una realidad desconocida y, por tanto, no podría hablarse de ella. El cristianismo dice que Dios es un misterio. Pero se trata de un misterio que, al menos en parte, se ha desvelado, se ha dado a conocer. San Pablo se refiere a un misterio escondido para todas las generaciones anteriores que ahora en Cristo se ha manifestado. Esto no significa que, a propósito de Dios, ya lo tengamos todo claro, porque si así fuera, Dios se habría convertido en una realidad limitada, finita, mundana. La total claridad hace desaparecer el misterio. Y Dios, incluso cuando se da a conocer en Jesucristo, no es manipulable, sigue siendo inalcanzable.

El Dios que en Jesucristo se revela resulta paradójico: es un Dios revelado y velado al mismo tiempo. Le conocemos, pero sigue siendo un desconocido. Es luz, pero una luz inaccesible, una luz que ciega. ¿Qué puede significar eso? En la humanidad de Jesús de Nazaret, Dios se nos ha dado a conocer, pero al modo humano. Jesús es la traducción humana del modo de ser, de pensar y de actuar de Dios. Precisamente porque se trata de un conocimiento humano, que está a nuestro nivel, no agota el misterio inaccesible de Dios. Dios es más grande que todas sus manifestaciones, incluida su manifestación en Jesús de Nazaret. Dios siempre es mayor.

Cuando Dios se revela en Jesús resulta sorprendente. Entendemos lo que allí se nos dice, pero esto que entendemos nos maravilla, nos sorprende, nos obliga a pensar, a plantearnos las cosas de otra manera. El encuentro con el misterio de Dios manifestado en Jesús nos obliga a cambiar, nos abre a dimensiones inesperadas, a maravillas siempre nuevas. Allí descubrimos una tierra virgen e inexplorada que nunca hubiéramos imaginado sin este encuentro con Jesús.

Lo que en Jesús se manifiesta es un misterio de misericordia, amor y gratuidad. Que siempre va más allá de nuestra manera de entender y vivir el amor y la misericordia. Por ejemplo, en la parábola del samaritano misericordioso se revela no sólo la bondad y la compasión, sino un extraño modo de amar y de compadecerse. Porque el samaritano hace cosas inesperadas: no sólo atiende al herido, sino que lo monta en su propio coche, lo conduce al hospital, se queda para cuidar de él, paga los gastos de hospitalización y anuncia que pagará todo lo necesario para curarle. El samaritano se pasó de bueno, va más allá no sólo de lo que se puede exigir, sino también de lo que se puede esperar. Allí se revela un misterio de amor que supera todos los criterios humanos, se manifiesta hasta dónde puede llegar el amor.

domingo, 26 de enero de 2014

Glosario básico de la crisis argentina

Cuevas, inflación, arbolitos, ‘dólar blue’ o ‘dólar Messi’... Seis claves para comprender la convulsión económica ocasionada por la devaluación del peso

Cepo al dólar
El 28 de octubre de 2011, tras ganar por segunda vez las elecciones presidenciales, Cristina Fernández, implantó de formapaulatina restricciones a la compra de dólares. Debido a los impagos que Argentina acometió con países y organismos extranjeros, el acceso a los créditos internacionales le resulta muy costoso. Además, el país comenzó a sufrir ese año un gran déficit energético (Repsol sería expropiada en abril de 2012) que no ha parado de crecer. Y el Gobierno necesitaba disponer de la mayor cantidad posible de divisas para importar energía.
La primera medida consistió en obligar a bancos y casas de cambio a pedir permiso al ente recaudador de impuestos antes de autorizar una transacción. En los meses siguientes se prohibió a las empresas girar dividendos al exterior, las pensiones procedentes del extranjero se comenzaron a retribuir en pesos y en julio de 2012 se prohibió la comprar de dólares con fines de ahorro. Allá donde el Gobierno tapaba un agujero para la salida de dólares de las arcas estatales miles de ciudadanos encontraban otros que el Gobierno intentaba tapar después. Así se llegó hasta esta semana. El martes 21 de enero, tres días antes de que el Gobierno anunciase que las personas físicas podrían comprar dólares, el Gobierno obligó a presentar declaraciones juradas para compras por Internet y a pagar un impuesto del 50% por el monto de la operación. Y el miércoles limitó a dos veces por año la adquisición de mercancías por Internet.
A Fernández no le gusta la expresión cepo. En octubre de 2012 culpó a los medios de usar esa fórmula: “El cepo era un instrumento de tortura del siglo XIX. Pero era, fundamentalmente, un instrumento de inmovilidad, de que nada se mueva, de que nada ingresa ni egresa. Por eso, acá no existe cepo cambiario. Por favor cambien ese título mediático”.
Dólar blue
Es la forma políticamente correcta de evitar la palabranegro. En realidad hace referencia al dólar paralelo, al que se vende y se compra en el mercado ilegal. A medida que el Gobierno fue restringiendo el acceso al dólar oficial el blue aumentaba su valor. Así, en octubre de 2011, al inicio de las medidas restrictivas, el dólar oficial costaba 4,24 pesos y el blue 4,49. El pasado mayo el blue superó la barrera de los 10 pesos y se le comenzó a llamar dólar Messi. Pero la divisa del mercado informal también terminó superando a Messi. Esta semana el dólar oficial costaba ocho pesos y el blue se disparó hasta los 13 para cerrar el viernes a 11,70.
¿Por qué la gente ha insistido en comprar este dólar paralelo tan caro respecto al oficial? Primero, porque el acceso al oficial se les fue vetando. Y segundo, porque para muchos ciudadanos comprar dólares es la única forma posible de ahorrar en un país donde la inflación ronda el 25%.
El ministro de Economía, Axel Kicillof, suele insistir en que la relevancia del dólar paralelo dentro de la economía argentina es insignificante, que apenas mueve entre un 3% y un 5% de los dólares que circulan en el mercado. No obstante, el Gobierno nunca dejó de ensayar medidas para ponerle freno. Hasta ahora, sin éxito.
Arbolitos
Así se les llama a las personas que compran y venden dólares blue en plena calle. El nombre deriva del color de la divisa. Suelen situarse en la céntrica calle Florida de Buenos Aires y sus inmediaciones, donde proliferan los turistas cargados de divisas.
Cuevas
Son los lugares donde se compran y vende el dólar negro. Las hay de todo tipo: algunas son trastiendas de pequeños comercios y otras operan en los lujosos pisos superiores de agencias de viajes. Cada cierto tiempo, cuando el dólar paralelo se dispara de forma escandalosa, el Gobierno hace una batida en algunas cuevas. En esos casos algunas cierran como medida de precaución pero tardan poco en reemprender su actividad. Algunas cuevas ofrecen la discreción de varios despachos para atender de forma individual a cada cliente. Y otras atienden tras unas ventanillas, con lo que el cliente de al lado puede enterarse de lo que el otro está haciendo.
El precio del dólar blue suele aparecer minuto a minuto en varias páginas de Internet. Con lo cual, cuando uno acude a la cueva ya tiene una referencia. Pero la última palabra siempre la tiene el “cuevero”. Hay algunos que se niegan a hablar del precio del dólar por teléfono. Otros no tienen empacho en hacerlo. Si se negocia un buen precio por teléfono, cuando se acude a las cuevas con ventanilla la gente anota el importe y la cantidad negociada en un papelito. Así, los clientes que están al lado no se enteran de nada.
La inflación
Es la madre del cordero, el gran problema tabú de la economía argentina. Los economistas de los partidos opositores insisten en que mientras que el Gobierno no aborde un conjunto de medidas para frenar las escalada de los precios, todo lo que haga será poner parches. La inflación oficial —que nadie cree, ni el Fondo Monetario Internacional, ni los sindicatos— se sitúa en 10,9% sobre el PIB. La extraoficial ronda el 25%.
Reservas del Banco Central
Cuando el Gobierno emprendió en octubre de 2011 su cruzada contra la fuga de divisas las reservas del Banco Central ascendían a 47.821 millones de dólares. Y ahora el banco solo dispone de 29.063 millones en divisas, su peor nivel en siete años. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, asegura que si el Ejecutivo no hubiese pagado las deudas que contrajeron otros Gobiernos las reservas serían de 73.000 millones de dólares. Pero la oposición cree que el problema es que la falta de confianza en el Gobierno ha alejado a los inversores. El opositor y exministro de Economía Roberto Lavagna (2002-2005) señala: "Cuando uno va manejando -conduciendo- detrás de alguien que hace zig-zag, sabe que lo que tiene que hacer es alejarse, tomar distancia. Porque si no va a terminar chocando”.

Los “rolezinhos” nos acusan: 

somos una sociedad injusta y segregacionista

Leoardo Boff

            El fenómeno de centenares de jóvenes que van juntos a dar una vuelta por los shoppings centers de Río y São Paulo ha suscitado las más disparatadas interpretaciones. Algunas, de los acólitos de la sociedad neoliberal de consumo, que identifican ciudadanía con capacidad de consumir, generalmente en los grandes periódicos de los medios comerciales, no merecen consideración. Son de una indigencia analítica que da vergüenza.
            Pero hay otros análisis que han ido al centro de la cuestión, como el del periodista Mauro Santayana del JB on-line y los de tres especialistas, que han evaluado la irrupción de estos jóvenes en la visibilidad pública y el elemento explosivo que contienen. Me refiero a Valquíria Padilha, profesora de sociología en la USP de Ribeirão Preto: “Shopping Center: la catedral de las mercancías” (Boitempo 2006), al sociólogo de la Universidad Federal de Juiz de Fora, Jessé Souza, “Ralea brasilera: quién es y cómo vive” (UFMG 2009), y a Rosa Pinheiro Machado, científica social con un artículo “Etnografía del rolezinho” en Zero Hora de 18/1/2014. Los tres dieron entrevistas esclarecedoras.

            Por mi parte interpreto de la siguiente forma tal irrupción:
            En primer lugar, son jóvenes pobres, de las grandes periferias, sin espacios de ocio y de cultura, penalizados por servicios públicos ausentes o muy malos, como salud, educación, infraestructura sanitaria, transporte, ocio y seguridad. Ven televisión cuyas propagandas los seducen para un consumo que nunca van poder realizar. Saben manejar computadores y entrar en las redes sociales para articular encuentros. Sería ridículo pedirles que analicen teóricamente su insatisfacción. Pero sienten en la piel cuan malvada es nuestra sociedad porque excluye, desprecia y mantiene a los hijos e hijas de la pobreza en una invisibilidad forzada.
            ¿Qué se esconde detrás de su irrupción? El hecho de no ser incluidos en el contrato social. De poco vale que tengamos una constitución ciudadana, que en este aspecto es solamente retórica, pues ha implementado muy poco de lo que prometió con vistas a la inclusión social. Ellos están fuera, no cuentan, ni siquiera sirven de carbón para el consumo de nuestra fábrica social (Darcy Ribeiro). Estar incluido en el contrato social significa tener garantizados los servicios básicos: salud, educación, vivienda, transporte, cultura, ocio y seguridad. Casi nada de esto funciona en las periferias. Lo que están diciendo con su penetración en los bunkers del consumo es: “míranos de cerca”, “no estamos parados” “estamos aquí para incomodar”. Con su comportamiento están rompiendo las barreras del apartheid social. Es una denuncia de un país altamente injusto (éticamente), de los más desiguales del mundo (socialmente), organizado sobre un grave pecado social pues contradice el proyecto de Dios (teológicamente). Nuestra sociedad es conservadora y nuestras élites extremadamente insensibles a la pasión de sus semejantes y por eso cínicas. Continuamos siendo Brasilindia: una Bélgica rica dentro de una India pobre. Todo eso denuncian los rolezinhos, más con actos que con palabras.

            En segundo lugar, ellos denuncian nuestra mayor llaga: la desigualdad social cuyo verdadero nombre es injusticia histórica y social. Es relevante constatar que con las políticas sociales del gobierno del PT la desigualdad disminuyó, pues según el IPEA el 10% más pobre tuvo entre 2001-2011 un crecimiento de renta acumulado de 91,2% mientras que la parte más rica creció un 16,6%. Pero esta diferencia no atacó la raíz del problema, pues lo que supera la desigualdad es una infraestructura social de salud, escuela, transporte, cultura y ocio que funcione accesible a todos. No es suficiente transferir renta; hay que crear oportunidades y ofrecer servicios, cosa que no ha sido el objetivo principal del Ministerio de Desarrollo Social. El “Atlas de la Exclusión Social” de Márcio Poschmann (Cortez 2004) nos muestra que hay cerca de 60 millones de familias, de las cuales cinco mil familias extensas detentan el 45% de la riqueza nacional. Democracia sin igualdad, que es su presupuesto, es farsa y retórica. Los rolezinhos denuncian esa contradicción. Ellos entran en el “paraíso de las mercancías” vistas virtualmente en la TV para verlas realmente y sentirlas en las manos. Este es el sacrilegio insoportable para los dueños de los shoppings. Estos no saben dialogar, llaman a la policía para que los reprima y cierran las puertas a esos bárbaros. Sí, bien lo vio T. Todorov en su libro “Los nuevos bárbaros”: los marginalizados del mundo entero están saliendo del margen y yendo hacia el centro para suscitar la mala conciencia de los “consumidores felices” y decirles: este orden es orden en el desorden. Los hace frustrados e infelices, llenos de miedo, miedo de sus semejantes que somos nosotros.

sábado, 25 de enero de 2014

La recuperación laica de lo sagrado

  •  . Existe lo que, sin sacarnos de la finitud, nos interpela y urge: a veces como ausencia, vacío y oscuridad; en otras ocasiones, como anticipación del final,
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El Papa en la parroquia del sagrado corazón

  • Sagrado Corazón de Bilbao
  • El Papa en la parroquia del sagrado corazón
Jesús Martínez Gordo 

Probablemente, uno de los puntos más llamativos del ateísmo que profesa F. Savater sea su intento de recuperar antropológica y racionalmente (en este sentido, laicamente) "lo sagrado"; algo que (al decir del filósofo guipuzcoano) ha sido capitalizado hasta el presente por las religiones . Si se busca derrotar intelectualmente al cristianismo, semejante tarea no pasa por desmontar su anclaje ético (es decir, mostrando que un pagano puede ser tan sobrio y caritativo como un creyente), sino por recuperar racionalmente el "poder de manifestación de lo sagrado" ("Apóstatas razonables: (semblanzas)", Madrid, 1990, 24)
Y, ¿qué es lo sagrado?
Lo "inmanejable". "Esa presencia de lo inmanejable que subyace o se superpone a toda realidad instrumentalizable, a ese ámbito separado y resguardado en el que se inscribe y tiembla cuanto ordenadamente manejamos, a lo que nos ha originado, a lo que nos acoge y a lo que nos destruye. Pero, sobre todo, a lo que por esencia no se ignora sin que nosotros podamos ignorarlo, a lo que no nos concede importancia y por eso mismo tiene importancia para nosotros" ("Humanismo impenitente. Diez ensayos antijansenistas", Barcelona, 1990, 198).
Pues bien, concluye F. Savater, cuando se propicia la reconciliación con "lo más íntimo del enigma" o con lo "inmanejable" que anida en cada uno, se lo acaba reconociendo como lo que realmente es: como finalidad sin fin en el arte; como arrebato transgresor en el erotismo; como liberación festiva en la risa; como demolición frenética en la violencia y como desprendimiento, absoluto y jubiloso, en la caridad.
Dicho en "román paladino": lo supuestamente "inmanejable" es conceptualmente "cognoscible" y, en este sentido, "controlable".
"Lo manejable" y "lo inmanejable". Sin embargo, y a pesar del intento savateriano, tanto "lo más íntimo del enigma" como lo "manejable" siguen estando "ahí", en su radical unidad y en su innegable diferencia. Y lo están, urgiendo una explicación que contemple su equilibrio permanentemente inestable, sin rápidas disoluciones de lo uno en lo otro y viceversa. 

La teología "católica", al partir de esta unidad, no tiene dificultades en reconocer que es posible una aproximación razonable a eso que, pudiendo ser percibido como "inmanejable", es anticipación en el presente de una verdad final que nos sobrepasa y de la que, a pesar de todo, podemos (y debemos) hablar formulando hipótesis.

Éste es el punto de partida de la teología "católica" que F. Savater no considera en la importancia que presenta: existe lo que nos sobrepasa, lo que no puede ser encerrado en el concepto y lo que, a la vez, nos interpela y concierne y de lo que, sin embargo, necesitamos hablar sin dejar de reconocer, por ello, que es bastante más que toda posible conceptualización, por feliz y lograda que resulte. Existe lo que, sin sacarnos de la finitud, nos interpela y urge: a veces como ausencia, vacío y oscuridad; en otras ocasiones, como anticipación del final, como fugaz plenitud y como palabra iluminadora.
A partir de esta unidad originaria, la teología "católica" busca dar razón de esealojamiento de la luz que no sobrepasa, de esa palabra que nos excede y de esa plenitud que, "inmanejables", nos conciernen y de las podemos hablar sin lograr encerrarlas (por más que lo pretendamos) en el concepto.
Cercanía y lejanía. Hay, por tanto, una cercanía y una lejanía con este intento de recuperar laicamente lo sagrado.
Cercanía, porque se comparte su constatación de que existe "lo inmanejable".
Y lejanía, porque es posible ir más allá de dicha constatación y reconocer en lo "inmanejable" la anticipación de una verdad, de una bondad y de una belleza finales que, a veces, son caricia, aliento e impulso y, en otras, aguijón, provocación y profecía.

Francisco se abraza en San Pablo representantes ortodoxos y anglicanos

El Papa abre la puerta a una nueva

 "comprensión" del papel del Obispo

 de Roma en aras del ecumenismo




J. Bastante/Agencias
 Una oración en común, frente a la tumba de San Pablo, unió a católicos, anglicanos y ortodoxos de la mano de Francisco. Unos minutos de rezo conjunto, con algunas risas, cercanía y hermandad. Junto a Su Eminencia el Metropolita Gennadios, representante del Patriarcado Ecuménico, a Su Gracia David Moxon, representante personal del arzobispo de Canterbury en Roma.
"Sólo él puede ser el principio, la causa, el motor de nuestra unidad", apuntó en sus palabras Bergoglio, quien incidió en que " no podemos considerar las divisiones en la Iglesia como un fenómeno en cierto modo natural, inevitable", sino más bien al contrario, trabajando por "el restablecimiento de la plena unidad visible de todos los creyentes en Cristo".
Un camino para el que el Papa parece dispuesto a dar los primeros pasos. "También podemos decir que el camino ecuménico ha permitido profundizar la comprensión del ministerio del Sucesor de Pedro, y debemos confiar en que seguirá actuando en este sentido en el futuro", dijo Francisco, abriendo la puerta a una reformulación del ministerio del Obispo de Roma. Y concluyendo con un deseo compartido: "Que el Señor nos ayude a superar nuestros conflictos, nuestras divisiones, nuestros egoísmos, y a estar unidos unos a otros por una sola fuerza, la del amor".

Estas son las palabras del Papa
Queridos hermanos y hermanas
«¿Está dividido Cristo?» (1 Co 1,13). La enérgica llamada de atención de san Pablo al comienzo de su Primera carta a los Corintios, que resuena en la liturgia de esta tarde, ha sido elegida por un grupo de hermanos cristianos de Canadá como guión para nuestra meditación durante la Semana de Oración de este año.
El Apóstol ha recibido con gran tristeza la noticia de que los cristianos de Corinto están divididos en varias facciones. Hay quien afirma: «Yo soy de Pablo»; otros, sin embargo, declaran: « Yo soy de Apolo»; y otros añaden: «Yo soy de Cefas». Finalmente, están también los que proclaman: «Yo soy de Cristo» (cf. v. 12). Pero ni siquiera los que se remiten a Cristo merecen el elogio de Pablo, pues usan el nombre del único Salvador para distanciarse de otros hermanos en la comunidad. En otras palabras, la experiencia particular de cada uno, la referencia a algunas personas importantes de la comunidad, se convierten en el criterio para juzgar la fe de los otros.
En esta situación de división, Pablo exhorta a los cristianos de Corinto, «en nombre de nuestro Señor Jesucristo», a ser unánimes en el hablar, para que no haya divisiones entre ellos, sino que estén perfectamente unidos en un mismo pensar y un mismo sentir (cf. v. 10). Pero la comunión que el Apóstol reclama no puede ser fruto de estrategias humanas. En efecto, la perfecta unión entre los hermanos sólo es posible cuando se remiten al pensar y al sentir de Cristo Jesús (cf. Flp 2,5). Esta tarde, mientras estamos aquí reunidos en oración, nos damos cuenta de que Cristo, que no puede estar dividido, quiere atraernos hacia sí, hacia los sentimientos de su corazón, hacia su abandono total y confiado en las manos del Padre, hacia su despojo radical por amor a la humanidad. Sólo él puede ser el principio, la causa, el motor de nuestra unidad.
Cuando estamos en su presencia, nos hacemos aún más conscientes de queno podemos considerar las divisiones en la Iglesia como un fenómeno en cierto modo natural, inevitable en cualquier forma de vida asociativa. Nuestras divisiones hieren su cuerpo, dañan el testimonio que estamos llamados a dar en el mundo. El Decreto sobre el ecumenismo del Concilio Vaticano II, refiriéndose al texto de san Pablo que hemos meditado, afirma de manera significativa: «Con ser una y única la Iglesia fundada por Cristo Señor, son muchas, sin embargo, las Comuniones cristianas que se presentan a los hombres como la verdadera herencia de Jesucristo; ciertamente, todos se confiesan discípulos del Señor, pero sienten de modo distinto y marchan por caminos diferentes, como si Cristo mismo estuviera dividido». Y, por tanto, añade: «Esta división contradice clara y abiertamente la voluntad de Cristo, es un escándalo para el mundo y perjudica a la causa santísima de predicar el Evangelio a toda criatura» (Unitatis redintegratio, 1).
Queridos amigos, Cristo no puede estar dividido. Esta certeza debe animarnos y sostenernos para continuar con humildad y confianza en el camino hacia el restablecimiento de la plena unidad visible de todos los creyentes en Cristo. Me es grato recordar en este momento la obra de dos grandes Papas: los beatos Juan XXIII y Juan Pablo II. Tanto uno como otro fueron madurando durante su vida la conciencia de la urgencia de la causa de la unidad y, una vez elegidos a la Sede de Pedro, han guiado con determinación a la grey católica por el camino ecuménico. El papa Juan, abriendo nuevas vías, antes casi impensables. El papa Juan Pablo, proponiendo el diálogo ecuménico como dimensión ordinaria e imprescindible de la vida de cada Iglesia particular. Junto a ellos, menciono también al papa Pablo VI, otro gran protagonista del diálogo, del que recordamos precisamente en estos días el quincuagésimo aniversario del histórico abrazo en Jerusalén con el Patriarca de Constantinopla, Atenágoras.
La obra de estos predecesores míos ha conseguido que el aspecto del diálogo ecuménico se haya convertido en una dimensión esencial del ministerio del Obispo de Roma, hasta el punto de que hoy no se entendería plenamente el servicio petrino sin incluir en él esta apertura al diálogo con todos los creyentes en Cristo. También podemos decir que el camino ecuménico ha permitido profundizar la comprensión del ministerio del Sucesor de Pedro, y debemos confiar en que seguirá actuando en este sentido en el futuro. Mientras consideramos con gratitud los avances que el Señor nos ha permitido hacer, y sin ocultar las dificultades por las que hoy atraviesa el diálogo ecuménico, pidamos que todos seamos impregnados de los sentimientos de Cristo, para poder caminar hacia la unidad que él quiere.
En este ambiente de oración por el don de la unidad, quisiera saludar cordial y fraternalmente a Su Eminencia el Metropolita Gennadios, representante del Patriarcado Ecuménico, a Su Gracia David Moxon, representante personal del arzobispo de Canterbury en Roma, y a todos los representantes de las diversas Iglesias y Comunidades Eclesiales que esta tarde han venido aquí.
Queridos hermanos y hermanas, oremos al Señor Jesús, que nos ha hecho miembros vivos de su Cuerpo, para que nos mantenga profundamente unidos a él, nos ayude a superar nuestros conflictos, nuestras divisiones, nuestros egoísmos, y a estar unidos unos a otros por una sola fuerza, la del amor, que el Espíritu Santo derrama en nuestros corazones (cf. Rm 5,5). Amén.

El empoderamiento de las mujeres

Isabel Gómez Acebo


En unas recientes declaraciones de un prelado español se acusaba al feminismo de la búsqueda del poder, una acusación que va en línea con la carta del 2004 de la Congregación de la Doctrina de la Fe sobre la colaboración del varón y la mujer en la Iglesia y en el mundo. El texto denunciaba las nuevas tendencias femeninas que contestaban “al abuso del poder con una estrategia de búsqueda del poder”. La carta no da soluciones para atajar ese mal y puede que tenga en mente poner la otra mejilla pero para cortar de raíz las injusticias del poder no hay otra fórmula que hacerse con el poder. El ejemplo de las democracias nórdicas demuestra que da buen resultado pues, en la medida que las mujeres han alcanzado los puestos de responsabilidad en la política, han fomentado las vacaciones por maternidad, las guarderías, la conciliación laboral… con la consecuencia de un aumento de la tasa de natalidad en esos países, hasta entonces, los abanderados de lo contrario.
Nuestra Iglesia, tan preocupada con los abortos (una lacra más que preocupante), debería de potenciar el acceso de las mujeres al poder como un camino, entre otros muchos, para facilitar que las nuevas madres se sientan con fuerzas y capacidad para serlo. No es fácil tener hijos en nuestra sociedad y más en tiempos de crisis. Reconozco que me cuesta encontrar el motivo de este rechazo eclesial.
Hay un mito menos conocido que el de Eva que habla de una primera mujer de Adán, Lilith. Habiendo sido creada de la tierra como su compañero se negó a vivir como subordinada y huyó del Paraíso. Entonces Adán descubrió su soledad y pidió a Dios que intercediera para que su compañera volviera a su lado, a lo que Lilith se negó ¡Ni siquiera Dios consiguió que renunciara a su libertad para ponerse a disposición del varón!
Como comprenderán los lectores tamaña osadía la hizo responsable de todos los males del mundo. Su figura se encarnó en la serpiente del Paraíso, tentó a Eva e incitó a Caín para matar a su hermano. Ante el fratricidio, un Adán horrorizado, rehusó tener más relaciones sexuales con Eva y derramó su semilla sobre la tierra, una ocasión que aprovechó Lilith para recogerla, y a lo largo de los siglos, crear con ella miles de demonios causantes de todos los horrores imaginables.
Tengo la impresión de que el feminismo, siempre tachado de radical, es la nueva Lilithculpable de la homosexualidad, del aborto, de los matrimonios homosexuales…lo que me recuerda la historia de aquel gitano que en la comisaría, acusado del robo de una gallina, confesó que había matado a Calvo Sotelo. Puede que el día menos pensado se nos acuse a las feministas de magnicidio por buscar nuestro empoderamiento (la nueva palabreja que define este intento de búsqueda del poder).