miércoles, 13 de abril de 2016

Nadie podrá arrebataros de mi mano, 

yo y el Padre somos Uno

Xabier Pikaza











Dom 4 Pascua, ciclo C. Jn 10, 27-30. 
En el fondo de esta evangelio late el miedo al fracaso, al robo y a la muerte,con la promesa de Jesús, que supera ese miedo, robo y muerte:
¡No pereceréis, nadie podrá arrebatarlas de mi mano, porque el Padre y yo somos uno! No tengáis por tanto miedo.

a. EN UN MUNDO DONDE REINA EL MIEDO. 
Este evangelio responde a la angustia causada por los “malos pastores”, aquellos sicarios que dicen guardar a los demás, pero sólo quieren elevarse y triunfar a costa de otros, a quienes traen y llevan, manipulan y oprimen.
Son pastores bandidos, vampiros que chupan nuestra sangre, con nuestro dinero, de manera que estamos a su merced en el mundo… y encima salen en la propaganda y se llaman bienhechores. Y de esa forma sufrimos por su bomba, sus cuentas secretas de dinero, su mentira organizada, como sirios errantes entre la bomba de un lado y el egoísmo de otro.







b. LA LLAMADA A LA CONFIANZA. 
Desde ese fondo resuena más fuerte el evangelio (todo Jn 10), como una invitación a la esperanza que culmina con un estallido de alegría y de seguridad: “Nadie podrá arrebatarlas de mi mano…”.
Jesús aseguró a los suyos y les dijo que no tuvieran miedo, que nadie podré robar a sus ovejas (matarlas para siempre, destruirlas…), porque en él están (estamos), y él es Uno con el Padre. 
Éste es un tema muy concreto, una llamada a la confianza y a la seguridad en el mundo. Pero, al mismo tiempo, sus palabras finales (¡yo el Padre somos Uno) desvelan y descorren el misterio más hondo de la teología, el sentido de la Trinidad, la presencia de Dios en nuestra vida. 

Así se desvela el sentido final de este evangelio: Mi Padre me las ha dado, Yo y el Padre somos Uno (estamos unidos). Dios mismo nos da la mano por medio de Jesús, de manera que en él somos y vivimos, porque “yo el Padre somos Uno”.

Nadie se había atrevido a decirlo (o lo ha dicho de mentira). Jesús lo ha dicho con toda verdad. Y si él lo ha dicho podemos decirlo con él: Yo y el Padre somos Uno, en él vivimos, nos movemos somos (Hch 17).
Buen fin de semana a todos.
Para seguir leyendo:
http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2016/04/13/dom-17-4-16-nadie-podra-arrebataros-de-m


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