Querido
Lucas, gracias por tu evangelio,
gracias por haber investigado cuidadosamente
todo lo referente a Jesús desde sus orígenes,
gracias por habernos presentado
una narración ordenada, para que conozcamos la solidez de las enseñanzas que
hemos recibido.
Quisiera
hacerte partícipe que tu evangelio ha sido traducido a muchas lenguas,
para que
todas las culturas y todas las generaciones accedan a la buena noticia que su
mensaje contiene.
Como le
ocurrió a Simón Pedro, a su hermano Andrés, y a los hijos de Zebedeo, Santiago
y Juan, que dejando las redes en el embarcadero del lago de Galilea siguieron
decididos a Jesús, así otros muchos han quedado
seducidos por las palabras de él que tú nos has transmitido.
De ello he
sido testigo en África, más concretamente en el norte de Benín, también en
Níger. ¡Qué fuerza tiene tu relato, también los de Marcos, Mateo y Juan! No te
lo tomes a mal. Cada uno de vosotros nos ha enriquecido con su manera de contar
las sucedido y su peculiaridad. Gracias.
Es
emocionante ver como las comunidades en el norte de Benín se van multiplicando
a la luz de la Palabra que tan cuidadosamente nos has hecho llegar en tu
magnífico libro.
“No
tengas miedo, sígueme” nos dices que le dijo Jesús a Simón Pedro después de
haber capturado una gran redada de peces por orden del Maestro. Aquel rudo pescador estaba
anonadado, como los que le rodeaban, al ver las redes a reventar de peces, y
pusieron su confianza en Jesús. De inmediato lo acompañaron por todas partes
para anunciar que Dios nos quiere hermanos, y quiere que prevalezca la justicia
y desaparezcan las desigualdades y todo tipo de iniquidad.
No te
quiero cansar, pero has de saber que son muchos en África los que se juegan la
vida por ser cristianos, por defender la justicia, por posicionarse al lado de
los pequeños, los oprimidos, los olvidados.
Son muchos también los que han
derramado su sangre, como Jesús, por fidelidad al evangelio. Incontables son
los mártires, desde tu época a la nuestra.
Entre ellos podemos contar a benineses
y nigerinos, gente valiente, fiel a Jesús, en medio de fuerte oposición,
algunas veces de la propia familia, que los envenena, otras de radicales
terroristas, que los derriban de un
disparo o los degüellan. Podemos sentirnos orgullosos de seres humanos de tal
calado. Yo, personalmente, tengo mucho que aprender de ellos.
Y poco
más, querido Lucas.
Aquí seguimos caminando pese a las adversidades.
Tu
composición en dos partes: Evangelio y Hechos me ilumina, me alienta y hace que
se mantenga vivo mi seguimiento a Jesús, que es con mucho, lo mejor que me ha
ocurrido en la vida.
Un saludo
fraterno para ti y para tus compañeros, Marcos, Mateo y Juan. Que Dios te colme
de paz, de bendiciones, y que el mensaje de tu evangelio siga dando fruto. Amén.
Paco Bautista, sma.
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