jueves, 4 de febrero de 2016

CARTA A LUCAS


     Querido Lucas, gracias por tu evangelio, 
gracias por haber investigado cuidadosamente todo lo referente a Jesús desde sus orígenes, 
gracias por habernos presentado una narración ordenada, para que conozcamos la solidez de las enseñanzas que hemos recibido.


     Quisiera hacerte partícipe que tu evangelio ha sido traducido a muchas lenguas, 
para que todas las culturas y todas las generaciones accedan a la buena noticia que su mensaje contiene.


     Como le ocurrió a Simón Pedro, a su hermano Andrés, y a los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, que dejando las redes en el embarcadero del lago de Galilea siguieron decididos a Jesús, así otros muchos han quedado  seducidos por las palabras de él que tú nos has transmitido. 


De ello he sido testigo en África, más concretamente en el norte de Benín, también en Níger. ¡Qué fuerza tiene tu relato, también los de Marcos, Mateo y Juan! No te lo tomes a mal. Cada uno de vosotros nos ha enriquecido con su manera de contar las sucedido y su peculiaridad. Gracias.


     Es emocionante ver como las comunidades en el norte de Benín se van multiplicando a la luz de la Palabra que tan cuidadosamente nos has hecho llegar en tu magnífico libro.


     “No tengas miedo, sígueme” nos dices que le dijo Jesús a Simón Pedro después de haber capturado una gran redada de peces por orden  del Maestro. Aquel rudo pescador estaba anonadado, como los que le rodeaban, al ver las redes a reventar de peces, y pusieron su confianza en Jesús. De inmediato lo acompañaron por todas partes para anunciar que Dios nos quiere hermanos, y quiere que prevalezca la justicia y desaparezcan las desigualdades y todo tipo de iniquidad.


     No te quiero cansar, pero has de saber que son muchos en África los que se juegan la vida por ser cristianos, por defender la justicia, por posicionarse al lado de los pequeños, los oprimidos, los olvidados. 
Son muchos también los que han derramado su sangre, como Jesús, por fidelidad al evangelio. Incontables son los mártires, desde tu época a la nuestra. 
Entre ellos podemos contar a benineses y nigerinos, gente valiente, fiel a Jesús, en medio de fuerte oposición, algunas veces de la propia familia, que los envenena, otras de radicales terroristas, que los  derriban de un disparo o los degüellan. Podemos sentirnos orgullosos de seres humanos de tal calado. Yo, personalmente, tengo mucho que aprender de ellos.


     Y poco más, querido Lucas. 
Aquí seguimos caminando pese a las adversidades. 
Tu composición en dos partes: Evangelio y Hechos me ilumina, me alienta y hace que se mantenga vivo mi seguimiento a Jesús, que es con mucho, lo mejor que me ha ocurrido en la vida.



     Un saludo fraterno para ti y para tus compañeros, Marcos, Mateo y Juan. Que Dios te colme de paz, de bendiciones, y que el mensaje de tu evangelio siga dando fruto. Amén.



                                                                           Paco Bautista, sma.


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