Concilio de mujeres,
con María,
Gebîra cristiana
Xabier Pikaza
Domingo 4 Adviento. Lc 1, 39-45. Después de Juan Bautista (domingos anteriores), viene en Adviento María, la Madre de Jesús, con Isabel, su "prima", un Concilio de Mujeres.
Adviento es encuentro, promesa y concilio de mujeres, alabanza de Isabel a María, a la que llama: bendita de Dios (¡elegida!) y bienaventurada por ser la primera creyente de la Iglesia cristiana (¡siendo judía!)
En ese contexto se sitúa la palabra clave de la Iglesia que llama a María Gebîra, madre del Señor mesiánico ; su autoridad consiste en no tener otra autoridad que el servicio a la vida:
-- Dios es Gibbor, autoridad suprema, padre/madre creador que abre en el espacio infinito de su Vida un "espacio de vida" para todos los seres que existen. Por eso, Dios es Adviento.
-- Maria es Gebîra, expresión humana de la autoridad de Dios Padre/Madre, porque ella abre en su historia personal un espacio y camino para el mismo Hijo de Dios entre los hombres.Por eso se le da la misma autoridad de Dios, él es Gibbor, ella es Gebîra... Es autoridad porque ha sido capaz de acoger el don de Dios y de ponerse al servicio de su obra
-- También la Iglesia actual ha de ser Gebîra, tiene que estar en tiempo de "parto", pues lleva en su vientre algo más grande que ella misma, y sólo podrá "dar a luz" a Dios en la historia de los hombres si renuncia a sus grandezas externas, hechas de dineros y privilegios, de honores y poderes que no son de Dios.
Por eso, quiero decir, que Adviento es el tiempo de las mujeres... esto es, de aquellos hombres y mujeres que tienen algo que ofrecer, algo que dar... poniéndose al servicio del amor de Dios que llevan en sus vientres, amor que les envuelve y trasciende, haciéndoles servidores de la vida. Así se anuncia el tema que sigue, que presentaremos comentando el texto de la liturgia del domingo
Dividimos la escena en dos partes:
a) Visitación. María quiere compartir su experiencia de mujer y madre con otra mujer, su “prima” Isabel, la madre del Bautista. Los hombres (al menos los de entonces) son apenas capaces de entender estas historia, están en otras cosas (incluso los obispos y papas). María se lo tiene que decir a otra mujer, para celebrar con ella su Concilio de Dios. Toda la historia de la esperanza humana, la humanidad entera se condensa en dos mujeres.
b) Madre de mi Señor, Gebîra cristiana. ¿Quién soy yo para que me visite “la Madre de mi Señor”. Desde la perspectiva del Antiguo Testamento, la única mujer importante (gebîra, señora: fuerte) es la madre del Rey, como seguiremos indicando. Pues bien, María es gebîra de un modo distinto, según el evangelio de Lucas.
Para seguir leyendo:
http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2015/12/18/domingo-20-xii-09-madre-del-senor-gebira
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