viernes, 26 de junio de 2015
jueves, 25 de junio de 2015
Una mujer que toca, una mujer que dice (la hemorroísa)
Xabier Pikaza

Marcos 5,21-43.
Este evangelio nos sitúa ante dos mujeres, víctimas de opresión personal y familiar:
-- una es joven, hija del archisingogo, y al parecer no tiene más remedio que morir, habiendo cumplido doce años (pues la vida mayor no le ofrece ningún aliciente);
-- la otra es ya madura, pero lleva sufriendo doce años de mal flujo de sangre, y las autoridades sanitarias y sociales no le dejan tocan, ni dicer.
Ambas están vinculadas por una enfermedad que es parecida, la enfermedad de ser mujer en aquel contexto y circunstancia. Pero Jesús deja que le toquen; les da la mano y les cura, no para que vuelvan al orden antiguo, sino para iniciar con ellas un camino de humanidad.
Hoy comentaré el tema de la hemorroísa.
Dejo para mañana el de la hija del archisinagogo. Retomo así un motivo usual en este blog, y lo haré siguiendo básicamente miEvangelio de Marcos (Verbo Divino, Estella 1012), sin notas críticas, que el lector interesado deberá buscar en el libro impreso.

Ese pasaje de la hemorroísa ofrece dos mensajes antiguos, dos enseñanzas que siguen siendo nuevas también en nuestro tiempo, para hombres y mujeres:
a. Que la mujer pueda “tocar”, que pueda relacionarse corporal y humanamente con la vida, es decir, con los otros sin cortapisas ni limitaciones externas de género… Que no le impongan otros (sacerdotes y escribas) aquello que ha de hacer y sentir, cómo ha de vivir, aceptándose a sí misma, y así "tocar" al hombre, si ella quiere, como quiera, siempre que sea en respeto, para ser así persona.
b. Que la mujer pueda “contar”, decir lo que ha sentido; que recobra de esa forma la palabra, y diga lo que siente ante el corro de hombres que parecían dispuestos a imponer sobre ella su visión del mundo y de la vida. La verdad (toda la verdad, como en los juicios leales) es lo que ella tiene que decir, como verá quien siga leyendo.
Se trata de devolver la palabra a la mujer, dejar que ella diga y se diga, escucharla, y compartir con ella la trama de la vida.
La imagen 1 evoca el relato de la hemorroísa, en un fondo de sangre de vida.
La mujer de la imagen 2 es Catalina de Siena, que dice al papa y a la iglesia de su tiempo lo que ha de ser un papa y una iglesia.
http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php
martes, 23 de junio de 2015
EN BUSCA DE LA MEJOR MEDICINA
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La muñeca rusa
En los evangelios, los relatos de milagros son como contenedores bien cerrados, unos juntos a otros, sin que se mezcle su contenido. El pasaje de Marcos que leemos hoy recuerda, en cambio, a las muñecas rusas: un milagro dentro de otro. Jesús va a curar a una niña y se cuela por medio una enferma con flujo de sangre. Esa mezcla da gran dramatismo e interés al conjunto.
La medicina tradicional:
imposición de manos
El comienzo parece normal: un padre preocupado por su hija gravemente enferma. Lo que no es normal es su convencimiento de que Jesús puede curarla con sólo ponerle la mano encima. En nuestra cultura, el enfermo agradece que el médico no le hable a distancia; que lo ausculte y lo palpe si es preciso. En la cultura antigua, el hombre santo y el curandero ejerce su poder mediante el contacto físico. Jesús cura a la suegra de Pedro tomándola de la mano; imponiendo las manos cura a diversos enfermos (Mc 6,5; Lc 4,40), a un sordomudo (Mc 7,32), a un ciego (Mc 8,23.25), a la mujer tullida (Lc 13,13); poniendo barro en los ojos del ciego de nacimiento le devuelve la vista (Jn 9,15); y a los discípulos les concede el poder de curar enfermos imponiendo las manos (Mc 16,18). Quien se haya fijado en las citas, habrá visto que casi todas son del evangelio de Marcos. Parece que a Mateo y Juan no les entusiasmaba el procedimiento, podría causar la impresión de un poder mágico.
Una nueva receta:
tocar el manto
Si Jairo está convencido de que la imposición de manos de Jesús basta para salvar a su hija, la mujer con flujo de sangre va mucho más lejos: le bastaría tocar su manto. El relato acentúa la gravedad y persistencia de la enfermedad (¡doce años!), el fracaso de los médicos y el dineral gastado en buscarle solución. De repente, a la mujer le basta oír hablar de Jesús para depositar en él toda su confianza; ni siquiera en él, en su manto. ¿Fe o desesperación? Algunos de los primeros cristianos, amantes de aplicarse los relatos evangélicos, podrían identificarse fácilmente con la mujer. «Yo también estaba desesperado, oí hablar de Jesús, y todo cambió.»
La verdadera medicina:
la fe
La mujer se cura al punto. Pero el relato toma un sesgo dramático. Jesús nota que una fuerza especial ha salido de él y quiere saber quién la ha provocado. Pregunta, rechaza la excusa de los discípulos, mira con atención a su alrededor, hasta que la mujer se presenta temblorosa y asustada. (Marcos describe a Jesús de forma tan humana, tan poco ortodoxa, que a Mateo por poco le dio un infarto y suprimió toda esa parte de su evangelio: Jesús sabe perfectamente lo que ha pasado.)
El lector termina poniéndose en contra de Jesús y a favor de la mujer. ¿Por qué le está haciendo pasar un rato tan malo? Es un recurso genial de Marcos, el mismo que utiliza en la curación de la hija de la mujer cananea: poner al lector en contra de Jesús y a favor del quien le suplica. ¿Para qué? Para que Jesús ofrezca al final la verdadera enseñanza.
Imaginemos que la mujer se cura y Jesús no pregunta nada. El lector se dice: «Llevaba razón la mujer. Bastaba con tocarle el manto.» Quizá añadiría: «En realidad, quien cura es Jesús, no el manto.» Pero todo el teatro montado por Jesús sirve para llegar a una conclusión muy distinta: «Hija, tu fe te ha curado.» Ni Jesús ni el manto, «tu fe». Esta afirmación podrá parecer atrevida, casi herética, a algunos teólogos. Pero, en este caso, Mateo y Lucas coincidieron con Marcos al pie de la letra: «Hija, tu fe te ha curado.»
Una medicina que,
además de curar,
resucita
La acción vuelve a su origen, pero de forma trágica: la niña ha muerto. No hay que molestar al Maestro. Pero Jesús le recomienda al padre la medicina usada por la hemorroisa: «No tengas miedo; tú ten fe, y basta». Siguen hasta la casa y se sumergen en un mundo de llantos y lamentos.
La gente es lista,
no se deja engañar por Jesús
Cuando yo era joven, me indignaba leer que la gente se ríe de Jesús cuando dice que la niña no está muerta, sino dormida. Me parecía una tremenda falta de respeto. Pero estaba equivocado. La risa de la gente demuestra que Jesús no puede engañarlos. Él quiere pasar desapercibido, presentar lo que hace como algo normal, sin importancia; pero la gente sabe muy bien que la niña ha muerto, que Jesús ha realizado un gran milagro. El detalle final de darle a la niña de comer sirve para demostrar la realidad de la resurrección.
Resurrecciones en esta vida
y fe en la vida futura
La resurrección de la hija de Jairo (contada por Marcos, Mateo y Lucas) trae a la memoria otros relatos parecidos, pero peculiares: la resurrección del hijo de la viuda de Naín, que sólo cuenta Lucas; y la resurrección de Lázaro, que sólo cuenta Juan. ¿Cómo es posible que estos dos hechos tan famosos no se encuentren en los cuatro evangelios? Es cierto que la tradición oral olvida a menudo cosas y detalles. Pero resulta extraño que un evangelista no los conozca. Como un biógrafo de Beethoven que no ha oído hablar de la 9ª Sinfonía.
A los evangelistas no les preocupaba, como a nosotros, el hecho histórico en cuanto tal, sino la realidad de lo que contaban. Lo importante no es que Jesús resucitara a Lázaro (que al cabo de los años volvería a morirse), sino que nos resucitará a todos a una vida sin fin. «Yo soy la resurrección y la vida» es también el gran mensaje de la resurrección de la hija de Jairo.
José Luis Sicre
Presentaron
el “Instrumentum Laboris”
del Sínodo de la Familia
Presentan el Instrumentum laboris del Sínodo ver más
Ciudad del Vaticano (AICA):
Esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede tuvo lugar la presentación del Instrumentum Laboris de la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema: “La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo¨, que tendrá lugar en Roma del 4 al 25 de octubre de este año. Intervinieron en la presentación los cardenales Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos y Peter Erdo, arzobispo de Esztergom-Budapest (Hungría), relator general de la XIV Asamblea General del Sínodo de los Obispos y el arzobispo Bruno Forte, de Chieti-Vasto (Italia), secretario especial de la XIV Asamblea General del Sínodo de los Obispo
Esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede tuvo lugar la presentación del Instrumentum Laboris de la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema: “La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo", que tendrá lugar en Roma del 4 al 25 octubre de este año.
Intervinieron en la presentación los cardenales Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos y Peter Erdo, arzobispo de Esztergom-Budapest (Hungría), relator general de la XIV Asamblea General del Sínodo de los Obispos y el arzobispo Bruno Forte, de Chieti-Vasto (Italia), secretario especial de la XIV Asamblea General del Sínodo de los Obispos.
El Instrumentum Laboris, explicó el cardenal Baldisseri, se divide en tres partes que retoman la estructura de la Relatio Synodi, demostrando la estrecha relación entre la III Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos de octubre de 2014, dedicada a “Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización” y la próxima Asamblea General Ordinaria.
La primera parte titulada “Escuchar los desafíos de la familia” se relaciona de forma más directa con el pasado sínodo, mientras la segunda “El discernimiento de la vocación familiar” y la tercera “La misión de la familia hoy”, introducen el tema del próximo.
El purpurado destacó algunas novedades que se encuentran en la primera parte y que se refieren sobre todo al contexto antropológico-cultural, al socio-económico y al ecológico, “ahora felizmente iluminado por la nueva encíclica Laudato si'”. “Los desafíos son -dijo- la pobreza y la exclusión social, la tercera edad, la viudez, el luto en la familia, la discapacidad, las migraciones, el papel de la mujer, la afectividad y la educación de la sexualidad, la bioética”.
En la segunda parte, "El discernimiento de la vocación familiar" se enriquece la Relatio Synodi con una ampliación de los temas relacionados con el matrimonio natural y la plenitud sacramental, la indisolubilidad, don y tarea, la vida familiar, la unión y la fecundidad, la dimensión misionera, la fe, la oración, la catequesis, el estrecho lazo entre la Iglesia y la familia, los jóvenes y el miedo de contraer matrimonio, la misericordia.
La tercera parte, dedicada a "La misión de la familia hoy", comienza con una vasta reflexión sobre la familia y la evangelización, y se profundizan, entre otras cosas, cuestiones como el tema de la familia, sujeto de la pastoral, la liturgia nupcial, un lenguaje renovado y apertura misionera.
“Se habla -puntualizó el secretario general del Sínodo de los Obispos- de familia y acompañamiento eclesial, de la agilización de los procedimientos de las causas matrimoniales, de la integración de los fieles en situaciones irregulares, de la eventual introducción de una forma de penitencia, de los problemas pastorales sobre los matrimonios mixtos y con disparidad de culto, así como de las cuestiones de responsabilidad generativa, del control de la natalidad, de la adopción y acogida familiar, del respeto a la vida desde la concepción hasta la muerte natural y de la educación de las generaciones futuras”.
“Es muy relevante –añadió- la referencia a la indigencia económica de muchas familias que corren el peligro de la usura y al compromiso socio-político de los cristianos en favor de la familia, también en el contexto internacional. En este sentido, se considera útil la proposición de la Carta de los Derechos de la Familia, en unión a la Declaración Universal de los Derechos Humanos”.
El cardenal Baldisseri ilustró además los trabajos de la Secretaría del Consejo del Sínodo entre una asamblea y otra que comenzaron ya en noviembre de 2014, con la presentación del proyecto de los “Lineamenta”, compuesto por la Relatio Synodi y una serie de 46 preguntas relativas a la recepción y profundización de ese documento sinodal que fueron enviados a los sínodos de las Iglesias Orientales Católicas sui iuris, a las Conferencias Episcopales, a los dicasterios de la Curia Romana y a otros sujetos, con la invitación de responder como fecha tope el 15 de abril de 2015.
La Secretaría General recibió hasta ahora 99 respuestas por parte de los organismos competentes a las que se añadió 359 observaciones enviadas libremente por diócesis, parroquias, asociaciones eclesiales, grupos espontáneos de fieles, movimientos y organizaciones civiles, etc... De ahí que el período intersinodal, se haya revelado como “una ocasión inapreciable de escucha de lo que el Espíritu dice a la Iglesia en la pluralidad de sus componentes”.
La metodología del Sínodo
Por último se refirió a la metodología de la próxima Asamblea General, que hay que recordar, es Ordinaria y no Extraordinaria como la anterior y que, obedeciendo sobre todo a las sugerencias de los miembros sinodales, “continuará con el proyecto de un desarrollo del Sínodo en una línea dinámica y más adecuada a nuestros tiempos”.
A este propósito los padres sinodales han reiterado la necesidad de evitar una larga serie de intervenciones individuales, como sucedía en los sínodos anteriores, para asegurarse de que las intervenciones estén mejor distribuidas en el tiempo y no todas seguidas. También se ha solicitado la valorización de los Círculos Menores y de reafirmar el principio del orden temático.
Siguiendo esta línea, las tres semanas del Sínodo se distribuirán de acuerdo con las partes del documento Instrumentum Laboris, que son también tres. La primera semana abordará la primera parte del documento, la segunda se ocupará del discernimiento de la vocación familiar y la tercera de la misión de la familia hoy.
“Al final de la tercera semana -aclaró el prelado- se dedicará el tiempo necesario para preparar el texto final del documento, que se presentará a la Asamblea para su última puesta a punto, que se integrará en el documento para ser sometido a la aprobación final. Esta modalidad asegurará la intervención en el Aula a cuantos tienen derecho a tomar la palabra, incluida la hora de final de la jornada, y concederá más tiempo a los Círculos Menores. Se prevé un documento final, que será entregado al Santo Padre”.
Con respecto a la información, el cardenal recordó que el papa Francisco afirmó que “el Sínodo es un espacio donde puede actuar el Espíritu Santo y no un parlamento. Los Padres sinodales están invitados a expresarse con parresía. Serán libres de comunicar con los medios de comunicación a discreción y bajo su responsabilidad".
El Papa Francisco y Laudato Si
Ban Ki Moon fue quien le pidió que retrasara su publicación hasta la reunión del G-7
Cómo se gestó la encíclica ambiental del Papa Francisco
Hubo más de doscientas aportaciones de científicos, artistas, teólogos, empresarios, políticos...
Los primeros borradores se hicieron en la UCA y fueron y vinieron entre Buenos Aires y Roma varias veces, aunque es indudable que la frase "la Tierra cada vez más es un depósito de porquería" proviene de la bronca de Bergoglio
Encíclica Laudato Si'
Ed. Mensajero publica 'Laudato si'
Marina Aizén, en Valores Religiosos.
"Laudato Si", la encíclica del Papa sobre Medio Ambiente, habrá recibido alabanzas entre políticos, jefes de Estado y ONGs en todos lados, pero aún falta saber si sus poderosas palabras son capaces de influir en las discusiones globales sobre cambio climático, que hace dos semanas culminaron otra etapa preparatoria en Bonn con los pies aún embarrados.
Francisco se queja mucho de esta lentitud exasperante en su documento, aunque no es difícil entender por qué todo sucede así: este proceso, que deberá terminar en laConferencia de Cambio Climático de París, en diciembre próximo, tiene como horizonte descarbonizar nuestras economías. Nada más ni nada menos que el mundo al que estamos (mal) acostumbrados.
Pero la encíclica papal no ocurre en el vacío. Hace sólo unos días, el G-7 emitió un comunicado prometiendo eliminar los combustibles fósiles antes de fin de siglo, lo que equivale ponerle fecha de vencimiento a las empresas más poderosas que hoy existen.Francisco sabía que Angela Merkel venía fogoneando esta declaración porque se lo había soplado Ban Ki Moon cuando lo visitó en Roma. El jefe de Naciones Unidas -contaron ONGs cercanas al proceso- fue quien le pidió a Bergoglio que demorara para la segunda mitad de junio el lanzamiento del documento para que tuviera un efecto resonante en cadena.
En el medio, ocurrió otro acontecimiento con menos ruido político pero de importante argumento técnico: fue un informe de la Agencia Internacional de Energía, que advirtió que hasta el momento las promesas de reducción de gases de efecto invernadero -que cada país tiene que presentar antes de octubre- no alcanzan para que zafemos de un alza de la temperatura inferior a los 2 grados centígrados, considerado el límite menos catastrófico.
Ahora, Bergoglio tendrá otros momentos para brillar con su prédica socio-ambiental y ocurrirán en septiembre. Uno, en el Capitolio, donde podrá verle el rostro a los republicanos que dudan del cambio climático, y la otra cuando se dirija a la Asamblea General de la ONU. Para apoyarlo, se está gestando para el 24 de septiembre una gigantesca vigilia de ONGs en Nueva York, que aseguran los que saben, tendrá dimensiones históricas.
Pero antes que eso, el 1 de julio, se presentará la encíclica ante la sociedad civil en Roma. Al encuentro asistirá, por ejemplo, Naomi Klein, la activista anticapitalista, autora del libro Esto cambia todo. Ni ella puede creerlo. "Mucho del lenguaje de justicia ambiental que usan las organizaciones ha sido adoptado por el papa", comentaba la canadiense, todavía algo sorprendida.
Cuando se lee la encíclica, se puede advertir rápidamente que las convicciones de Francisco son muy profundas y hasta se adivinan los problemas ambientales que han dominado el debate en la Argentina de los últimos años: ríos contaminados, expansión de la frontera agrícola y uso de agrotóxicos, minería y, obviamente, la pobreza.
El arzobispo de Lomas de Zamora, Monseñor Lugones, dijo que la iglesia en la Argentina ha venido trabajando estos temas desde el 2003, pero gente que estuvo en el Vaticano recientemente asegura que fue la visita que el papa hizo a Brasil en 2013 la que lo decidió llevar adelante el proceso de "Laudato Si". En ese sentido, fue clave Erwin Krawtler, prelado del territorio de Xingú, en Belém do Pará (Brasil), que es un conocido activista de las causas indígenas y además un férreo opositor a la construcción de la mega represa de Belo Monte.
Los primeros borradores se hicieron en la UCA y fueron y vinieron entre Buenos Aires y Roma varias veces, aunque es indudable que la frase "la Tierra cada vez más es un depósito de porquería" proviene de la bronca de Bergoglio. Fueron también consultadas secretamente fuentes de las más diversas, que van desde Christiana Figueres, la costarricense al frente de la convención de la ONU para cambio climático, hasta ONGs como congregaciones religiosas.
El decano de la UCA, Monseñor Víctor Manuel Fernández, dijo a este diario: "Le escuché decir al Papa que se partió de un primer borrador, pero luego llegó un vendaval de aportes y propuestas de gente de todo el mundo: científicos, activistas, filósofos, empresarios, políticos. Me contó que, sin contar los aportes menores, o las cartas más sencillas, hubo más de 200 colaboraciones de mucho valor, y que eso permitió elaborar un texto que dialoga mucho con las inquietudes más variadas. Yo mismo reuní a investigadores y docentes de mi Universidad, de distintas disciplinas, y elevamos un aporte".
El día que se lanzó la encíclica había un ambiente de esperanza en el edificio de Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, entre otras cosas, porque la causa de cambio climático encontró por fin un referente moral que estaba necesitando. Pero, como decía Martín Kaiser, de Greenpeace International la semana pasada, en los papeles "todavía se está muy lejos del objetivo". Por lo menos, han cambiado los ánimos. Y eso se lo debemos a Francisco.
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