martes, 30 de diciembre de 2014

Hay quienes se sienten dueños de la eucaristía

José Manuel Bernal


Hay un acuerdo unánime entre los maestros de la fe para manifestar y confesar que la eucaristía es un don de Dios a la Iglesia. El sacramento del banquete, en el que compartimos juntos el cuerpo y la sangre del Señor a través del pan y del vino, no es un invento de la comunidad cristiana, algo que la Iglesia ha venido ideando por su cuenta. Cuando Pablo nos comenta la institución de la eucaristía comienza diciendo «porque yo recibí del Señor» (1Cor 11, 23). No fue Pablo el que creó a su antojo la eucaristía; él la recibió del Señor. El mismo lo confiesa así de claro : «yo recibí». No la inventó él; él recibió la eucaristía como un don del Señor. La eucaristía es algo que se hereda, que se recibe, que se transmite, que pasa de mano en mano, de una generación a otra.

Es un don preciado de Dios, un don al que no podemos renunciar. Porque en la eucaristía se nos dona el regalo de un Dios que se entrega y se reparte, de un Dios que nos llena de vida y rejuvenece, de un Dios que nos reúne, nos congrega en torno a su mesa, nos convierte en hermanos y comensales. Por eso le alabamos y le damos gracias con todas nuestras fuerzas.
Es un don y una herencia; una herencia que hemos de transmitir sin mancillarla a las generaciones futuras. Una herencia que debemos cuidar, revitalizar, enriquecer; sin adulterarla, sin desdibujarla, sin traicionar su identidad. En la eucaristía celebramos el gran misterio desvelado en Jesús; el memorial de un acontecimiento único, por el que Jesús de Nazaret entrega su vida sacrificada y comprometida, vence a la muerte para siempre y pasa como un triunfador de este mundo al Padre. Ese es el Cristo de la Pascua al que los creyentes nos unimos cuando celebramos la eucaristía. Este es el gran misterio que celebramos, sublime, impresionante, sobrecogedor.
La eucaristía que se nos ha transmitido celebra este gran misterio. Nuestro deber es transmitirla, también nosotros, íntegra y limpia, vivificante y vigorosa, incesantemente renovada, sin manosearla ni mancillarla. Porque nosotros no somos los dueños de la eucaristía; ni podemos cambiarla a nuestro antojo. Hay que tratarla con todo respeto y veneración, pasarla intacta y resplandeciente, limpia, siempre renovada.

Vitrorio Messori y Leonardo Boff

Apoyo al Papa frente a un escritor nostálgico, Vittorio Messori

Leonardo Boff: 

"Es sumamente importante una Iglesia abierta al Espíritu como la quiere Francisco"

"Es un don del Espíritu que este Papa provenga de fuera de la vieja cristiandad europea"


 Messori muestra tres insuficiencias: dos de naturaleza teológica y otra de comprensión de la Iglesia del Tercer Mundo
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Leonardo Boff y fray Betto criticaron al Papa

  • Leonardo Boff
  • Leonardo Boff, de la Teología de la Liberación
  • Leonardo Boff y fray Betto criticaron al Papa
Leonardo Boff 
He leído con un poco de tristeza el artículo crítico de Vittorio Messorien el Corriere della Sera precisamente en el día menos adecuado: la noche feliz de Navidad, fiesta de luz y alegría: "Las opciones de Francisco: las dudas sobre el rumbo del Papa Francisco".
El autor ha intentado dañar esta alegría del buen pastor de Roma y del mundo, el Papa Francisco. Pero en vano, porque no conoce el sentido de misericordia y de espiritualidad de este Papa, virtud que seguramente no demuestra Messori. El uso que él hace de las palabras compasión y comprensión, llevan por dentro veneno. Y lo hace en nombre de muchos otros que se esconden tras él y no tienen el coraje de aparecer en público.
Me propongo hacer otra lectura de Papa Francisco, como contrapunto a la de Messori, un converso que, en mi opinión, todavía debe llevar a término su conversión con la recepción del Espíritu Santo, para que no vuelva a decir las cosas que ha escrito.
Messori muestra tres insuficiencias: dos de naturaleza teológica y otra de comprensión de la Iglesia del Tercer Mundo.
Messori se ha escandalizado por la "imprevisibilidad" de este pastor porque "no ceja de perturbar la tranquilidad del católico medio".
Es necesario preguntarse por la calidad de la fe de este "católico medio", que tiene dificultad en aceptar a un pastor que despide el olor de las ovejas y anuncia "la alegría del Evangelio". Son, en general, católicos culturales habituados a la figura faraónica de un Papa con todos los símbolos del poder de los emperadores paganos romanos.
Ahora aparece un Papa franciscano "quien ama a los pobres", que no "viste Prada", que hace una crítica dura al sistema que produce miseria en gran parte del mundo, que abre la iglesia no sólo a los católicos sino a todos aquellos que llevan el nombre de " hombres y mujeres" sin juzgarlos y acogiéndolos en el espíritu de la "revolución de la ternura", como ha pedido a los obispos de América Latina reunidos el año pasado en Río de Janeiro.
Hay un gran vacío en el pensamiento de Messori. Estas son las dos insuficiencias teológicas: la casi ausencia del Espíritu Santo. Diría más, que incurre en el error teológico del cristomonismo, es decir, sólo Cristo cuenta. No hay lugar para el Espíritu Santo. Todo en la iglesia se resuelve con solo Cristo, cosa que el Jesús de los evangelios no quiere. ¿Por qué digo esto? Porque lo que Messori lamenta es la "imprevisibilidad" de la acción pastoral de este Papa.
Ahora bien , esta es la característica del Espíritu, como lo afirma San Juan: "El Espíritu sopla donde quiere, escuchas su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va" (3,8). Su naturaleza es la repentina irrupción con sus dones y carismas. Francisco di Roma siguiendo la senda de Francisco de Asis , se deja conducir por el Espíritu.
Messori es rehén de una visión lineal, propia de su "amado Joseph Ratzinger" y de otros papas anteriores. Por desgracia, fue esta visión lineal la que ha hecho de la iglesia una ciudadela, incapaz de comprender la complejidad del mundo moderno, aislada en medio de las otras Iglesias y otros caminos espirituales, sin dialogar y aprender de los demás, iluminados también por el Espíritu. Significa blasfemar contra el Espíritu Santo pensar que los otros han pensando equivocándose.
Por todo esto, es sumamente importante una iglesia abierta como la quiere Francisco de Roma. Es necesario que esté abierta a las irrupciones del Espíritu, llamado por algunos teólogos "la fantasía de Dios", a causa de su creatividad y novedad, en la sociedad, en el mundo en la historia de los pueblos, en los individuos, en las iglesias Y también en la Iglesia Católica.
Sin el Espíritu Santo, la iglesia se convierte en una institución pesada, aburrida, fuerte, sin creatividad y, llega un momento, en que no tiene que decir nada al mundo, a no ser doctrinas, siempre más doctrinas, que n o suscitan la esperanza y alegría de vivir.
Es un don del Espíritu Santo que este Papa provenga de fuera de la vieja cristiandad europea. No aparece como un teólogo sutil, sino como un pastor que realiza lo que Jesús pidió a Pedro: "Confirma a los hermanos en la fe" (LC 22,31). Francisco lleva consigo la experiencia de las iglesias del Tercer Mundo, específicamente la de América Latina.
Hay otra insuficiencia en el pensamiento de Messori: no valorar el hecho de que hoy por hoy el cristianismo es una religión del Tercer Mundo, como ha repetido tantas veces el teólogo alemán Johan Baptist Metz. En Europa viven sólo el 25% de católicos; el 72.56% en el Tercer Mundo (en América Latina el 48.75%).
¿Por qué no puede venir de esta mayoría, uno que el Espíritu ha hecho obispo de Roma y Papa universal? ¿Por qué no aceptar la novedades que derivan de estas iglesias, que ya no son iglesias-imagen de las viejas iglesias europeas, sino iglesias-emergentes con su mártires , confesores y teólogos?
Quizás en el futuro, la sede del primado no será ya Roma y la Curia, con todas sus contradicciones, denunciadas por el Papa Francisco en la reunión de los Cardenales y de los prelados de la Curia con palabras que sólo pudieron salir de la boca de Lutero y con menor fuerza en mi libro condenado por el cardenal J. Ratzinger "La Iglesia, carisma y poder" (1984), allí donde vive la mayoría de los católicos: en América, Africa o Asia. Sería éste un signo propio de la verdadera catolicidad de la Iglesia dentro del proceso de la globalización del fenómeno humano.
La verdad es que esperaba una mayor inteligencia y apertura de Vittorio Messori con sus méritos de católico, fiel a un tipo de Iglesia y renombrado escritor. Este Papa Francisco ha llevado esperanza y alegría a muchos, muchísimos católicos y a otros cristianos. No perdamos este don del Espíritu en base a razonamientos más bien negativos sobre él.

Belén o Nazaret, lugar donde nació Jesús

Xabier Pikaza


Tradicionalmente se ha dicho que Jesús nació enBelén de Judea , lugar de la familia y de las tradiciones de David, como suponen tanto el evangelio de Lucas como el de Mateo. Pero muchos rechazan hoy día esa tradición y afirman que ella ha sido recreada o “adaptada” por los evangelistas, con fines apologéticos, es decir, para entroncar a Jesús en la historia y esperanza mesiánica de Israel.


En general, los investigadores suponen que Jesús nació enNazaret de Galilea y que por eso se llamaba Nazareno o Nazoreo (como supone el mismo ex-Papa Benedicto XVI,en su tercer libro sobre Jesús). Pero tampoco esta opinión está libre de dificultades, pues también la afirmación de que Jesús era nazareno/nazoreo está cargada de un hondo sentido simbólico. Por eso, algunos siguen pensando que él era de Belén, y que Nazaret fue sólo su patria adoptiva, su lugar de crecimiento.

Más que el lugar físico del nacimiento, a la liturgia y a la piedad cristiana, le interesan los grandes signos que están vinculados al surgimiento del Mesías:
-- signos celestes: ángeles que cantan, un pesebre de animales en el centro de la naturaleza transfigurada, una estrella del alto, unos magos o sabios de oriente.
-- signos terrestres: empadronamiento "político" y exclusión social, exilio y amenazas de tipo familiar, pobreza intensa.

Por su parte, otros, como el Papa Benedicto XVI, en libro ya citado, se interesaban más por el hecho "dogmático" del Nacimiento humano del Hijo de Dios, es decir, de Dios mismo,pues dan más importancia al aspecto teológico en sí que a sus detalles geográficos, sociales y familiares.
Pero esos "detalles" del signo exterior y el nacimiento humano de Jesús son también muy importantes, no sólo por lo que se refiere al pasado, cuando y dónde nació, sino para el tiempo actual, tanto en Nazaret como en Belén, lugares marcados por uno de los conflictos económicos, políticos y religiosos más importantes de historia (y para toda la tierra, lugar del nacimiento y crecimiento de Dios).

Desde este fondo, quiero presentar hoy una reflexión básica sobre el lugar y sentido del nacimiento de Jesús, a partir de mi libro La Historia de Jesús, (Verbo Divino, Estella 2007, 2ª ed). En la primera imagen aparece un servidor en Belén, junto al altar/estrella de la gruta tradicional del Nacimiento. La segunda de Nazaret es del interior de la Basílica de la Anunciación de Nazaret, sobre la casa/gruta donde se dice que el ángel "anunció" a María. La tercera es del libro citado. Buen fin de año a todos.
Para seguir leyendo:
http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2014/12/30/p134088#more134088

LA MADRE NOS ACOMPAÑA


VJn 1, 1-18
Se dice que los cristianos de hoy vibramos menos ante la figura de María que los creyentes de otras épocas. Quizás somos víctimas inconscientes de muchos recelos y sospechas ante deformaciones habidas en la piedad mariana.
A veces, se había insistido de manera excesivamente unilateral en la función protectora de María, la Madre que ampara a sus hijos e hijas de todos los males, sin convertirlos a una vida más evangélica.
Otras veces, algunos tipos de devoción mariana no han sabido exaltar a María como madre sin crear una dependencia insana de una «madre idealizada» y fomentar una inmadurez y un infantilismo religioso.
Quizás, esta misma idealización de María como «la mujer única» ha podido alimentar un cierto menosprecio a la mujer real y ser un refuerzo más del dominio masculino. Al menos, no deberíamos desatender ligeramente estos reproches que, desde frentes diversos, se nos hace a los católicos.
Pero sería lamentable que empobreciéramos nuestra vida religiosa olvidando el regalo que María puede significar para los creyentes.
Una piedad mariana bien entendida no encierra a nadie en el infantilismo, sino que asegura en nuestra vida de fe la presencia enriquecedora de lo femenino. El mismo Dios ha querido encarnarse en el seno de una mujer. Desde entonces, podemos decir que «lo femenino es camino hacia Dios y de Dios» (L. Boff).
La humanidad necesita siempre de esa riqueza que asociamos a lo femenino porque, aunque también se da en el varón, se condensa de manera especial en la mujer: intimidad, acogida, solicitud, cariño, ternura, entrega al misterio, gestación, donación de vida.
Siempre que marginamos a María de nuestra vida, empobrecemos nuestra fe. Y siempre que despreciamos lo femenino, nos cerramos a cauces posibles de acercamiento a ese Dios que se nos ha ofrecido en los brazos de una madre.
Comenzamos el año celebrando la fiesta de Santa María, Madre de Dios. Su fidelidad y entrega a la Palabra de Dios, su identificación con los pequeños, su adhesión a las opciones de su hijo Jesús, su presencia servidora en la Iglesia naciente y, antes que nada, su servicio de Madre del Salvador hacen de ella la Madre de nuestra fe y de nuestra esperanza.


lunes, 29 de diciembre de 2014

ALGUNAS PREGUNTAS


¿Qué pasaría si en el 2015 imaginásemos el mundo de otra manera? 

¿Qué os parece si desapareciesen las armas, si ya no hubiese más guerra que la entablada en una partida de ajedrez, o la que hunde los barcos dibujados en las cuadrículas de un papel cuando la batalla sólo es un juego?

¿Qué os parece si el hambre desapareciese, si la comida llegase a todos, si cada ser humano pudiese beber agua limpia, si las clínicas de adelgazamiento cerrasen porque ya no existen los obesos, si tener a mano un hospital fuese lo más normal del mundo? 

¿Qué os parece si el tráfico disminuyese, si los automóviles dejasen de invadir el espacio de nuestros pueblos y ciudades dejándonos una atmósfera más limpia, menos contaminada y más sana?

¿Qué os parece si desapareciesen las hipotecas, los desahucios, si hubiese una vivienda digna para todos, si todos durmiesen bajo techo?

¿Qué os parece si pudiésemos trabajar para vivir, vivir para crecer, crecer para soñar, soñar para ser más humanos?

¿Qué os parece si del diccionario desapareciesen palabras como desempleo, corrupción, malversación de fondos, tráfico de influencias, prevaricación, o evasión de capitales?

¿Qué os parece si los pobres dejasen de ser pobres y los ricos de ser ricos, si pudiésemos mirarnos a la cara sin miedo, si nos estrechásemos las manos sin prejuicios racistas, si hiciésemos juntos el camino valorando la riqueza y la diversidad del otro?

¿Qué o parece si seguimos haciéndonos preguntas para que la realidad la cambiemos poco a poco, sin prisas, sin pausas, pero con la genuina aportación de todos? 

¿Qué os parece si al imaginarnos un mundo de otra manera nuestro sueño se hiciese realidad?

Podríamos multiplicar infinitamente las preguntas, pero bueno sería que comenzásemos a dar algunas respuestas. No estamos solos. Un horizonte nuevo nos espera. Y eso, cuanto menos, es muy buena noticia.


                     FELIZ AÑO NUEVO

                     Paco Bautista Vélez de Benaudalla a 29 de diciembre de 2014.