jueves, 25 de septiembre de 2014
Donde la tierra se abre El agua ha excavado durante milenios grietas tan profundas y oscuras que parecen la entrada al centro del planeta. Y entre todas ellas no hay ninguna tan famosa como el Gran Cañón (en la imagen): al asomarse al borde parece como si la tierra abandonara al visitante, zambulléndolo a 1.600 metros hasta las aguas del río Colorado, en Arizona (Estados Unidos).
Publicanos y prostitutas
por el Reino
Xabier Pikaza
Domingo 26. Tiempo ordinario, Mt 21, 28-32. Os precederán no sólo en el Reino Futuro de los Cielos, sino en la misma tierra, en este mundo donde el Dios de Cristo va construyendo su morada.
Ellos, varones y mujeres, expulsados, marginados, escoria de la tierra…, son los portadores del Reino de Dios, por encima de los sabios fariseos, de los altos sacerdotes, de los representantes de la Gran Sociedad de las finanzas y la empresa, los ejércitos y mandos que se creen supremos en la tierra.
Ésta es la paradoja, éste el misterio el misterio de la Trinidad hecho Vida en la vida de los hombres . Así lo anuncia y propone este evangelio escandaloso y consolador. No se dice que “os precederán” (en el futuro, en el Reino final del cielo), sino que os preceden ya (en este mundo), como Jesús que precede a los suyos en el camino de Jerusalén. Por eso quiero hablar en esta postal de publicanos y prostitutas por el Reino , fijándome de un modo especial de las prostitutas, en el amplio sentido de la palabra, pues de los publicanos he hablado más en otras ocasiones.
Aquí está el escándalo: el Reino de Dios no lo construyen los sabios empresarios, sacerdotes de Jerusalén, soldados del imperio sagrado (ellos construyen lo que saben y pueden, sus sistemas económicos, sacrales o políticos). El Reino lo construyen desde aquí, con Jesús, como hijos de Dios y con su fe, los publicanos y las prostitutas.
Texto para temblar, texto para saltar de alegría.
Este evangelio sigue en la línea del domingo pasado, donde se decía que el "señor" concede igual salario a todos los trabajadores, de primera y de última "redada". Ahora vemos que los verdaderos trabajadores del Reino son los publicanos y prostitutas, expulsados sociales y personales, la "piedra desechada" que Dios ha convertido en Piedra Angular de su Edificio divino y humano, como seguirá diciendo el evangelio de Mateo (Mt 21, 42; Sal. 118).
Evidentemente, la liturgia de este domingo ha puesto como texto clave el Himno de Filipenses (Flp 2, 6-11), del Dios hecho esclavo, allá, entre la basura de la buena sociedad, como la mujer de la segunda imagen. Sin duda, este evangelio debe matizarse luego con cuidado en la marcha de la vida, pero sin desvirtuar su fuerte espíritu, su intenso mensaje, como evoca la lección de Miguel, al comienzo de este comentario. Buen domingo a todos.
Para seguir leyendo: blog de Pikaza
http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2014/09/25/dom-28-ix-24-publicanos-y-prostitutas-os
martes, 23 de septiembre de 2014
¿Iglesia jerárquica o sinodal?
No hay que confundir sinodalidad y democracia porque la sinodalidad no es exactamente la búsqueda de mayorías que deciden e imponen su opinión sobre el resto, sino la búsqueda de consensos, la capacidad de escucharnos unos a otros, para que, en el momento de decidir podamos hacerlo no buscando solo el propio interés, sino también el interés de los demás. En las comunidades de Jesús todos deben sentirse contentos y a gusto, porque son comunidades fraternas. Los hermanos no votan para ver quién tiene mayoría; tampoco votan para que uno mande sobre los demás. Los hermanos se escuchan, se respetan, se valoran. Y toman decisiones buscando el bien de todos, tratando de integrar todos los puntos de vista en la decisión común, sin que nadie se sienta marginado con la decisión tomada.
Por otra parte, cuando hay que tomar una decisión sobre algún asunto o sobre personas, sobre responsables de la comunidad, la sinodalidad se expresa democráticamente. Espontáneamente muchos piensan que la Iglesia es esencialmente jerárquica, en la que se establece un orden de superioridad o de subordinación entre personas. Incluso algunos conciben esa jerarquía de modo militar, con una escala de mando: hay un jefe supremo (el Papa), que nombra a los jefes subalternos de segundo nivel (los Obispos), y estos jefes de segundo nivel nombran a los últimos jefes menores departamentales (los párrocos).
Concebir así la Iglesia es un error fatal. Porque en ella se parte de la común dignidad e igualdad de todos sus miembros, hechos hijos de Dios, hermanos de Cristo y templos del Espíritu por el bautismo. Si en la Iglesia hay funciones y ministerios, estos se conciben, no a la manera mundana (como bien advirtió Jesús: los jefes de las naciones funcionan con unos criterios; los vuestros son muy distintos), sino desde el servicio mutuo: el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro servidor. En la Iglesia hay muchos ministerios, sin duda. No olvidemos que ministro quiere decir “menor”, o sea, servidor.
Por delante de nosotros
José Antonio Pagola
Un día Jesús pronunció estas duras palabras contra los dirigentes religiosos de su pueblo: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de de Dios”. Hace unos años pude comprobar que la afirmación de Jesús no es una exageración.
Un grupo de prostitutas de diferentes países, acompañadas por algunas Hermanas Oblatas, reflexionaron sobre Jesús con la ayuda del libro Jesús. Aproximación histórica. Todavía me conmueve la fuerza y el atractivo que tiene Jesús para estas mujeres de alma sencilla y corazón bueno. Rescato algunos de sus testimonios.
.“Me sentía sucia, vacía y poca cosa, todo el mundo me usaba. Ahora me siento con ganas de seguir viviendo porque Dios sabe mucho de mi sufrimiento... Dios está dentro de mí. Dios está dentro de mí. Dios está dentro de mí. ¡Este Jesús me entiende!...”.
.“Ahora, cuando llego a casa después del trabajo, me lavo con agua muy caliente para arrancar de mi piel la suciedad y después le rezo a este Jesús porque él sí me entiende y sabe mucho de mi sufrimiento... Jesús, quiero cambiar de vida, guíame porque tú solo conoces mi futuro...”
.“Yo pido a Jesús todo el día que me aparte de este modo de vida. Siempre que me ocurre algo, yo le llamo y él me ayuda. El está cerca de mí, es maravilloso... Él me lleva en sus manos, él me carga, siento la presencia de él...”
. “En la madrugada es cuando más hablo con él. Él me escucha mejor porque en este horario la gente duerme. Él está aquí, no duerme. Él siempre está aquí. A puerta cerrada, me arrodillo y le pido que merezca su ayuda, que me perdone, que yo lucharé por él...”
. “Un día yo estaba apoyada en la plaza y dije: Oh, Dios mío, ¿será que yo solo sirvo para esto? ¿Solo para la prostitución?... Entonces es el momento en que más sentí a Dios cargándome, ¿entendiste?, transformándome. Fue en aquel momento. Tanto que yo no me olvido. ¿Entendiste?...”
. “Yo ahora hablo con Jesús y le digo: aquí estoy, acompáñame. Tú viste lo que le sucedió a mi compañera (se refiere a una compañera asesinada en un hotel). Te ruego por ella y pido que nada malo suceda a mis compañeras, Yo no hablo, pero pido por ellas pues ellas son personas como yo...”
. “Estoy furiosa, triste, dolida, rechazada, nadie me quiere, no sé a quien culpar, o sería mejor odiar a la gente y a mí, o al mundo. Fíjate, desde que era niña yo creí en Ti y has permitido que esto me pasara... Te doy otra oportunidad para protegerme ahora. Bien, yo te perdono, pero por favor no me dejes de nuevo...”
26Tiempo ordinario (A)
Mateo 21, 28-32
Cool
Dolores Aleixander
Leo un anuncio de refrescos calificados como“extremadamente cool”. Se ve que el publicista no ha encontrado un adjetivo adecuado para traducir lo de cool y ha decidido dejar al lector apañarse solo con esa palabra que ahora resulta ser el no va más de lo positivo.
No me parece mala solución y la veo extensible a términos bíblicos para los que cualquier traducción se queda corta. Un ejemplo: en el texto del evangelio en que Jesús bendice al Padre porque se revela a la gente sencilla (Mt 11,25), al término griego nepios le acompaña una rica constelación de significados: ignorante, simple, cándido, incauto, humilde, incompetente, ingenuo, inexperto... O en versión más de andar por casa: corto, de pocas luces, torpón, patoso, mostrenco, alcornoque, desmañado, cerril, bruto, duro de mollera…
Hagan la prueba de darle a nepios el sentido de cualquier palabra de esa lista y verán cómo cambia y cuánto se acerca a su propia experiencia.
Algo de eso le pasó a aquel salmista que después de decirle a Dios que se sentía un necio y un ignorante, terminó reconociendo: “yo era un jumento delante de ti”. Y se quedó tan cool.
El obstáculo básico
en la lucha
por
los derechos humanos
Leonardo Boff
El
tema de los derechos humanos es una constante en todas las agendas. Hay
momentos en que se vuelve un clamor universal, como actualmente con la creación
del Estado Islámico que comete un genocidio sistemático de las minorías. ¿Por
qué no conseguimos hacer valer efectivamente los derechos no sólo humanos sino
también los de la naturaleza? ¿Dónde reside el impasse fundamental?
La
Carta de la ONU de 1948 confía al Estado la obligación de crear las condiciones
concretas para que los derechos puedan ser realizados para todos. Pero ocurre
que el tipo de Estado dominante es un Estado clasista. Como tal está atravesado
por las desigualdades que las clases sociales originan. Concretamente, la
ideología política de este Estado es el neoliberalismo, que se expresa por la
democracia representativa y por la exaltación de los valores del individuo; la
economía es capitalista, que operó la “Gran Transformación”, sustituyendo la
economía de mercado por la sociedad de mercado, para la cual todo se vuelve
mercancía. Por ser capitalista está en vigor la hegemonía de la propiedad
privada, el libre mercado y la lógica de la competencia. Ese Estado está
controlado por los grandes conglomerados que hegemonizan el poder económico,
político e ideológico, que en gran parte está privatizado por ellos. Usan el
Estado para garantizar sus privilegios y no los derechos de todos. Atender los
derechos sociales de todos sería contradictorio con su lógica interna.
La
solución que las clases subalternas encontraron para enfrentarse a esa
contradicción fue la de organizarse ellas mismas y crear las condiciones para
sus derechos. Así surgieron los distintos movimientos sociales y populares por
la tierra, por el techo, por la salud, por la escuela, por los negros, indios y
mujeres marginadas, por la igualdad de género, por el respeto a los derechos de
las minorías, etc. Es más que una lucha por los derechos; es una lucha política
para transformar el tipo de sociedad y el tipo de Estado vigentes porque con
ellos sus derechos nunca van a ser reconocidos. Por lo tanto, la alternativa a
la democracia reducida es la democracia social, participativa, de abajo hacia
arriba, en la cual puedan caber todos. El Estado que representa este tipo de
democracia enriquecida tendría una naturaleza nítidamente social y se
organizaría para garantizar los derechos sociales de todos. Mientras no ocurra
eso, no habrá una verdadera universalización de los derechos humanos. Parte de
los discursos oficiales son solamente retóricos.
Las
clases subalternas extendieron el concepto de ciudadanía. No se trata de
aquella burguesa que coloca al individuo delante del Estado y organiza las
relaciones entre ambos. Ahora se trata de ciudadanos que se articulan con otros
ciudadanos para enfrentarse juntos al Estado privatizado y a la sociedad
desigual de clase. De ahí nace la conciudadanía: ciudadanos que se unen entre
sí, sin el Estado y muchas veces contra el Estado, para hacer valer sus
derechos y llevar adelante la bandera política de una democracia social real,
donde todos puedan sentirse representados.
Esos
movimientos han hecho crecer más y más la conciencia de la dignidad humana, la
verdadera fuente de todos los derechos. El ser humano no puede ser considerado
como mera fuerza de trabajo, descartable, sino como un valor en sí mismo, no
susceptible de manipulación por ninguna instancia, ni estatal, ni ideológica,
ni religiosa. La dignidad humana remite a la preservación de las condiciones de
continuidad del planeta Tierra, de la especie humana y de la vida, sin la cual
el discurso de los derechos perdería su base.
Por
eso, los dos valores y derechos básicos que deben entrar cada vez más en la
conciencia colectiva son: cómo preservar nuestro espléndido planeta azul y
blanco, la Tierra, Pachamama y Gaia, y cómo garantizar las condiciones
ecológicas para que el experimento homo sapiens/demens pueda continuar,
desarrollarse y coevolucionar. Estos dos datos constituyen la base de todo lo
demás. En torno a ese núcleo se estructurarán todos los otros derechos, que
serán no solo humanos, sino también socio-cósmicos. En otras palabras, la
biosfera de la Tierra es patrimonio común de toda vida en su inmensa
diversidad, y no solo de la vida humana. Entonces, más que hablar en términos
de medio-ambiente, se debe hablar de comunidad de vida, o ambiente entero. El
ser humano tiene la función, ya asignada en el Génesis, de ser el tutor o
guardián de la vida, el representante legal de la comunidad biótica, sin
pretensión de superioridad, sino comprendiéndose como un eslabón de la inmensa
cadena de la vida, hermano y hermana de todos. De aquí resulta el sentimiento
de responsabilidad y de veneración que facilita la preservación y el cuidado de
todo lo creado y de todo lo que vive.
O
hacemos ese giro necesario para esa nueva ética, fundada en una nueva óptica, o
podremos conocer lo peor, la era de las grandes devastaciones del pasado. La
reflexión sobre los derechos humanos de primera generación (individuales), de
segunda generación (sociales), de tercera generación (transindividuales,
derechos de los pueblos, de las culturas, etc), de cuarta generación (derechos
genéticos) y de quinta generación (de la realidad virtual) no pueden desviar
nuestra atención de esa nueva radicalidad en la lucha por los derechos,
comenzando ahora por los derechos de la Tierra y de las tribus de la Tierra,
base para todos los demás.
Hasta
hoy todos daban por descontada la continuidad de la naturaleza y de la Tierra.
No era necesario ocuparse de ellas. Esta situación se ha modificado totalmente,
pues los seres humanos, en las últimas décadas, han elaborado el principio de
autodestrucción.
La
conciencia de esta nueva situación ha hecho surgir el tema de los derechos
humano-socio-cósmicos y la urgencia de que si no nos movilizamos para los
cambios, la cuenta regresiva del tiempo irá en contra nuestra y puede
sorprendernos un bioecoinfarto de consecuencias devastadoras para todo el
sistema de la vida. Tenemos que estar a la altura de esta emergencia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)