martes, 29 de julio de 2014



El sermón es para el vecino


San Pablo reprochaba a los corintios las envidias y discordias que había en su comunidad (1Co 3,3). Nada extraño. La comunidad cristiana está formada por hombres y mujeres cargados de pecados. Y, desgraciadamente, todos los pecados tienen que ver con la falta de amor: falta de amor a Dios, a uno mismo y a los demás. A lo largo de la historia, las disputas y rivalidades han continuado dándose en las comunidades cristianas.


Lo que voy a contar es una más de las muchas historias de debilidad que podrían contarse: los hermanos de una comunidad cristiana estaban escuchando como el predicador hablaba de conversión. Decía que la humildad es el camino de la conversión. Y el orgullo lo que impide la conversión. Para ilustrarlo, se puso a hacer el retrato de la persona orgullosa. Lo debía hacer muy bien. Porque de pronto, dos cuchichearon: ¡que bien lo está describiendo! ¡Lo retrata perfectamente! Se estaban refiriendo a otro hermano de la comunidad, que también escuchaba la predicación, un hermano al que le tenían mucha inquina.


El que al escuchar una predicación piensa que el sermón no es para él, sino para el vecino, demuestra su ausencia de humildad y su nula capacidad de autocrítica, e intenta escapar de la Palabra de Dios. Con esta actitud, no tiene ninguna posibilidad de conversión. Un buen oyente de la Palabra de Dios y de una buena predicación debe preguntarse principalmente, por no decir únicamente, de qué modo le afecta a él personalmente lo que está oyendo.


La Palabra de Dios va dirigida directamente al corazón de cada uno. Por eso, el oyente de la Palabra no puede pensar, cuando se habla de falta de caridad, que los que faltan son los otros. O cuando se habla de amor a los pobres, que eso no va con él. Una parábola de Jesús retrata bien esa actitud del que piensa que la predicación siempre va dirigida a los otros. La del fariseo y el publicano. El fariseo daba gracias a Dios porque no era como los demás: adúlteros, ladrones y codiciosos. El fariseo siempre tiene alguna excusa para sus pecados. Bueno en realidad, piensa que no tiene pecados.

lunes, 28 de julio de 2014

El Equipo de Animación Bíblica
de la Parroquia María y José,
invita al nuevo curso bíblico.


TEMA:    
El Libro de los SALMOS (libro de oración).


LUGAR
En el templo parroquial.


DÍAS:     
Sábados, comenzamos el 2 de agosto.


DURACIÓN
Cinco sábados de agosto seguidos.


HORARIO:   
15,00-16,30 hs.


DOCENTE:   
Pbro. Juan Manuel González.


LIBRITO:      
$ 20 (adquisición optativa)

En palabras de Francisco: 

el Papa explica sus 10 "tips" para ser feliz

Entrevista en Viva

En un encuentro exclusivo con la revista de Clarín, el Sumo Pontífice reveló su fórmula de la felicidad. Y provocó furor en Internet.

En un encuentro exclusivo con Viva, la revista de Clarín, el Papa Francisco dio sus diez consejos para ser feliz. El decálogo de la felicidad del Papa provocó furor en Internet. Estos son sus tips, explicados por el propio Francisco:

1. Viví y dejá vivir. 
“Acá los romanos tienen un dicho y podríamos tomarlo como un hilo para tirar de la fórmula esa que dice: ‘Anda adelante y deja que la gente vaya adelante’. Viví y dejá vivir, es el primer paso de la paz y la felicidad.


2. Darse a los demás. 
“Si uno se estanca, corre el riesgo de ser egoísta. Y el agua estancada es la primera que se corrompe.”


3. Moverse remansadamente. 
“En Don Segundo Sombra hay una cosa muy linda, de alguien que relee su vida. El protagonista. Dice que de joven era un arroyo pedregoso que se llevaba por delante todo; que de adulto era un río que andaba adelante y que en la vejez se sentía en movimiento, pero lentamente remansado. Yo utilizaría esta imagen del poeta y novelista Ricardo Güiraldes, ese último adjetivo, remansado. La capacidad de moverse con benevolencia y humildad, el remanso de la vida. Los ancianos tienen esa sabiduría,son la memoria de un pueblo. Y un pueblo que no cuida a sus ancianos no tiene futuro.”


4. Jugar con los chicos
“El consumismo nos llevó a esa ansiedad de perder la sana cultura del ocio, leer, disfrutar del arte. Ahora confieso poco, pero en Buenos Aires confesaba mucho y cuando venía una mamá joven le preguntaba: ‘¿Cuántos hijos tenés? ¿Jugás con tus hijos?’ Y era una pregunta que no se esperaba, pero yo le decía que jugar con los chicos es clave, es una cultura sana. Es difícil, los padres se van a trabajar temprano y vuelven a veces cuando sus hijos duermen, es difícil, pero hay que hacerlo.”


5. Compartir los domingos con la familia. 
“El otro día, en Campobasso, fui a una reunión entre el mundo de la universidad y el mundo obrero, todos reclamaban el domingo no laborable. El domingo es para la familia.”


6. Ayudar a los jóvenes a conseguir empleo. 
“Hay que ser creativos con esta franja. Si faltan oportunidades, caen en la droga. Y está muy alto el índice de suicidios entre los jóvenes sin trabajo. El otro día leí, pero no me fío porque no es un dato científico, que había 75 millones de jóvenes de 25 años para abajo desocupados. No alcanza con darles de comer: hay que inventarles cursos de un año de plomero, electricista, costurero. La dignidad te la da el llevar el 


7. Cuidar la naturaleza. 
“Hay que cuidar la creación y no lo estamos haciendo. Es uno de los desafíos más grandes que tenemos.”


8. Olvidarse rápido de lo negativo
“La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro. Olvidarse rápido de lo negativo es sano.”


9. Respetar al que piensa distinto. 
“Podemos inquietar al otro desde el testimonio, para que ambos progresen en esa comunicación, pero lo peor que
puede haber es el proselitismo religioso, que paraliza: ‘Yo dialogo contigo para convencerte’, no. Cada uno dialoga desde su identidad. La Iglesia crece
por atracción, no por proselitismo.”


10. Buscar activamente la paz. 
“Estamos viviendo en una época de mucha guerra. En Africa parecen guerras tribales, pero son algo más. La guerra destruye. Y el clamor por la paz hay que gritarlo. La paz a veces da la idea de quietud, pero nunca es quietud, siempre es una paz activa.”

García Márquez: 

«Crónica de una muerte anunciada» 

es mi mejor novela


«Esta es mi mejor novela, la que mejor he podido controlar», ha declarado Gabriel García Márquez a EL PAIS, en México, el mismo día en el que se ponía a la venta simultáneamente en Colombia, Argentina y España -millón y medio de ejemplares en total- su última novela, Crónica de una muerte anunciada. De la primera tirada en España, la Editorial Bruguera vendió anteayer 35.000, lo cual constituye, sin duda, un récord de lanzamiento.

Gabriel García Márquez 
Pregunta. ¿No es una osadía, después del éxito de Cien años de soledad, ir diciendo por ahí que esta de ahora es su mejor novela?
Respuesta. Uno siempre cree que su mejor novela es la última, pero creo que ésta lo es en el sentido de que es una novela en la que yo he logrado hacer exactamente lo que quería. Las novelas en el camino quieren escaparse a los escritores de las manos, los personajes toman vida propia y terminan por hacer lo que les da la gana. En ninguna había tenido yo un control absoluto como en ésta. Probablemente por el tema y por la extensión. Es un tema muy riguroso, estructurado casi como una novela policiaca, y un libro muy corto. Estoy satisfecho del resultado. Yo creo que mi mejor novela anterior era El coronel no tiene quien le escriba, no Cien años de soledad, y esto lo he dicho muchas veces. Ahora creo que la mejor es ésta.

P. ¿Cree que la crítica coincidirá con su apreciación?
R. No sé si la crítica, pero los lectores, no me cabe ninguna duda.

P. ¿Cómo nació esta Crónica de una muerte anunciada?
 R. Esta novela es de hace treinta años. El punto de partida es un episodio real, un asesinato que ocurrió en un pueblo de Colombia. Yo estuve muy cerca de los protagonistas del drama en un momento en que había escrito algunos cuentos, pero no había publicado aún mi primera novela. Inmediatamente me di cuenta de que tenía entre mis manos un material sumamente importante, pero mi madre lo supo y me pidió que nunca escribiera ese libro mientras estuvieran vivos algunos de sus protagonistas. Y me dijo los nombres. Yo lo fui dejando. Entonces pensé que el drama estaba terminado, pero siguió evolucionando, y siguieron sucediendo cosas. Si lo hubiera escrito entonces, hubiera quedado fuera una gran cantidad de material que es esencial para comprender mejor la historia.

P. ¿Cuándo se decidió a escribirlo?
R. Hace cinco años, después de El otoño del patriarca, cuando ya habían muerto esos protagonistas que mi madre me había dicho. Ella lo hizo pensando que iba a escribir el reportaje de ese acontecimiento. Es interesante ver ahora que la novela que salió de esa realidad no tiene nada que ver con ella.

P. ¿Hay algo de técnica periodística en la novela?
Algunos personajes se van a reconocer
R. He utilizado una técnica de reportaje, pero en la novela ya no queda del drama mismo o de los personajes sino el punto de partida, la estructura. Los personajes no llevan su nombre ni la descripción que se hace corresponde al lugar. Todo está traspuesto poéticamente. Los únicos que tienen su nombre propio son los miembros de mi familia, porque estaba autorizado por ellos. Por supuesto que algunos personajes se van a reconocer, pero lo que a mí me interesa, y creo que debe interesar a los críticos, es la comparación entre la realidad y la obra literaria.

P. ¿No se va a prestar la novela a un juego de adivinaciones sobre quién es quién?
R. Ya está hecho. La novela apareció el lunes y una revista de Bogotá ya ha publicado un reportaje en lugar donde ocurrieron los acontecimientos, con fotografías de los supuestos protagonistas. Han hecho un trabajo que periodísticamente creo que es excelente; pero hay una cosa formidable, y es que el drama que los testigos contaron ahora a los periodistas es totalmente distinto del de la novela. Quizá no sirva la palabra totalmente. El punto de partida es el mismo, pero la evolución es diferente. Tengo la pretensión de que el drama de mi libro es mejor, está más controlado, más estructurado.

P. En alguna entrevista ha dicho que la violencia es el tema central de esta novela.
R. No recuerdo haberlo dicho, pero lo pienso de todos mis libros. La violencia en América Latina, y principalmente en Colombia, es un fenómeno de toda su historia, algo que nos viene de España. La violencia es la gran partera de nuestra historia.

P. Usted ha defendido el derecho a recurrir a la lucha armada, pero se ha pronunciado en contra del terrorismo. Para el Gobierno norteamericano son la misma cosa. ¿Dónde establecería usted la diferencia?
R. Ellos han dicho prácticamente que toda oposición al sistema establecido es terrorismo, pero hay que ser muy enfático al distinguirlo de la lucha armada, que en América Latina se ha considerado legítima históricamente, hasta el punto de que la han ejercido los liberales que ahora están en contra, sobre todo en mi país. Las dictaduras militares que hablan de terrorismo lo practican ellas mismas. Yo considero que es terrorismo intentar cambiar la sociedad mediante métodos dedicados exclusivamente a sembrar el terror, corriendo además un mínimo riesgo personal.

P. ¿Puede cambiarse la situación actual sin revoluciones?
R. Lo que hay que hacer en América Latina es un relevo de intereses y los que están en el poder puede estar absolutamente seguro de que no lo van a ceder por las buenas. Desgraciadamente creo que sin una revolución no es posible el cambio. Se pueden mejorar las cosas, pero esos intereses tienen apoyos muy grandes, el de Estados Unidos sobre todo. Lo más grave es que la Administración Reagan está dando ahora una consideración primordial a América Latina con una doctrina que no considera la existencia de desigualdades sociales centenarias. Según su punto de vista, nada de esto es cierto y lo que pasa aquí es una operación de la Unión Soviética. Incluso a Cuba no la quieren eliminar porque sea: un mal ejemplo, como ocurrió en los sesenta, sino porque consideran que es un agente soviético.

P. ¿No ha perdido Cuba el prestigio que tuvo durante los primeros años entre la intelectualidad progresista europea?
R. Ese desprestigio que dice obedece a muchos factores, algunos de ellos reales, pero Cuba ha carecido del oxígeno que hubiera necesitado para hacer la revolución que tenía que hacer. Ha hecho la revolución que le han dejado. No hay que olvidar el bloqueo y que es un país que recibe sus recursos energéticos de 10.000 kilómetros de distancia, a un promedio de un tanquero cada treinta horas. Eso, quiérase o no, restringe mucho la independencia.

P. Usted, que conoce tan bien a Fidel Castro. ¿cree que la revolución cubana hubiera sido distinta de no haber mediado el bloqueo?
R. Creo que hubiera sido la misma revolución, pero las condiciones en que estaría viviendo serían distintas. Hay que tener en cuenta que Cuba lleva veinte años en situación de emergencia y cualquier país del mundo en esas condiciones tiene que limitar las libertades. No voy a decir que todo lo que se dice de Cuba sean calumnias, pero hay una parte de contrapropaganda. Creo que las posibilidades de estudiar que tienen todas las clases sociales son, por ejemplo, más amplias que en muchas democracias europeas. Y con esto no estoy diciendo que no existan graves limitaciones de las libertades.

P. ¿No prefieren las izquierdas latinoamericanas guiarse hoy por el modelo nicaragüense antes que por el cubano, precisamente porque los sandinistas están respetando más las libertades.
'Nunca me encontraré junto a quienes hacen campaña antisoviética
R. La revolución nicaragüense es como es porque existió antes la cubana, no sólo por sus experiencias positivas, sino también por las negativas. Muchos de los buenos consejos que reciben los sandinistas se los dan los cubanos y no para que sean más radicales, sino para que sean más realistas. Yo confío mucho en que los sandinistas salgan adelante. Por lo pronto me parece que el impulso con que llegó la nueva Administración norteamericana, que salió con una fuerza de potro, dispuesta a aplastar, se ha encontrado con algo que no esperaba, se ha dado un frentazo con la realidad, y estoy seguro de que terminará por, buscar fórmulas de arreglo. A mí me interesa mucho la experiencia sandinista, porque hasta ahora ha tenido más oportunidades que los cubanos para hacer una revolución propia. Pero no se puede desconocer la solidaridad que han tenido de los cubanos. Puedo tener todas las reservas que quiera sobre la revolución cubana, pero jamás conseguirá que las exprese públicamente. Además tengo muchas más reservas con la Unión Soviética, pero la sola ayuda que ha prestado a Cuba contra viento y marea me merece tal gratitud que nunca me encontrará junto a quienes hacen campaña antisoviética, aunque tal vez ustedes, los europeos, tengan razones para hacerla.

P. Dejó de publicar por razones políticas y vuelve a hacerlo por idénticas razones. ¿Qué papel le corresponde al escritor en la política de este continente?
R. El primer deber revolucionario del escritor es escribir bien, crear una literatura que contribuya a la búsqueda de nuestra identidad. Lo que pasa es que en América Latina la situación es tan urgente que los escritores no podemos conformarnos con escribir y de pronto nos encontramos militando, aun sin quererlo, simplemente porque alguien llama a nuestra puerta y nos pide un favor.

P. Con una novela tan americana, ¿cómo se explica su éxito en otros continentes?
R. Se debe a que no me he equivocado en esa concepción de la realidad, a que estoy interpretando la realidad latinoamericana con tanta sinceridad que toca en cualquier parte. Eso produce sorpresas tales como que una señora de un pueblecito alemán, que ha leído mis libros traducidos, me escriba una carta en la que me dice que la historia que cuento es la de su pueblo. Entonces es cuando no entiendo nada.

P. Sus posiciones revolucionarias no le han impedido tener buenas relaciones con la alta burguesía de su país.
R. Yo tengo amigos en todas las clases sociales y me lo critican no sólo las izquierdas, sino los propios oligarcas. Pienso que son relaciones que no se pueden mantener indefinidamente, que las propias circunstancias terminarán por romperlas, pero en Colombia aún no ha llegado ese momento. En Chile se produjo en la última etapa de Allende, y Pablo Neruda, que se parecía mucho a mí en eso de tener amistades allí donde fuera posible, lo lamentó. Recuerdo que una vez que le presentaron en París un informe sobre la situación interna de Chile comentó: «Qué lástima, ya no se puede comer con los momios (ultras),con lo simpáticos que eran».

P. Su imagen de bon vivant contrasta a veces con sus posiciones ideológicas.
R. Estamos tratando de hacer la revolución para que todos vivamos mejor. Por razones personales yo he conocido ahora todas las ventajas que tiene la burguesía como clase dominante y que yo creo que no tiene derecho a tenerlas, que las ha robado, que pertenecen a todos. No hay ningún motivo para que yo renuncie a esas ventajas. Me gusta la buena comida, el buen vino, viajar bien. Para eso es para lo que hay que hacer la revolución, para que todo el mundo viva como quiera.
Israel y Palestina, 
y el derecho de los pueblos a su autodeterminación y soberanía

Adolfo Pérez Esquivel



En enero del año 2009, publiqué una nota sobre los ataques de Israel del 27 de diciembre de 2008, comenzaba diciendo: "Sonó el teléfono a las 3.45 hs de la noche, un amigo israelita llamaba desde Jerusalém preocupado y dolorido se preguntaba que podía hacer la comunidad internacional frente a la invasión y los bombardeos de Israel sobre la Franja de Gaza". En efecto, esa invasión sucedió luego de que una encuesta demostrara que más del 70% de la población de Israel y la de Palestina estaban de acuerdo con la existencia de dos estados conviviendo pacíficamente.

Sin embargo los intereses del Estado de Israel y sus aliados han impedido sistemáticamente la constitución del Estado Palestino, tal como la estableció la ONU en 1948, arrebatándoles el territorio, oprimiéndolos y construyendo un muro de la infamia para separar, encerrar y perseguir al pueblo palestino.

Israel intenta justificar sus actos reclamando el derecho a autodefenderse, pero de acuerdo con el principio básico de derecho internacional, ex injuria non oritur ius, un derecho legal no puede surgir de un acto ilícito. Los hechos están a la vista y son incuestionables, si un Estado viola el derecho internacional y las advertencias de la ONU para cometer atrocidades contra otros pueblos, se transforma en un Estado terrorista.

El gran pecado de los palestinos es que no están dispuestos a rendirse y dan la vida peleando por su libertad. Israel es el país invasor y cuanta con más recursos militares, financieros y mediáticos, además de c disponer de escudos contra los misiles, compra suficiente consenso como para que no los llamen "terroristas" a pesar de bombardear con armas químicas, torturar niños palestinos y usarlos como escudos humanos.

Esto ya no es un problema político solamente, es un problema humanitario. La ONU ayer aprobó una resolución para la protección de Palestina y para investigar el operativo de Israel por posibles crímenes contra la humanidad. La respuesta de Israel fue bombardear a las pocas horas las escuelas que el máximo organismo internacional ti ene en Gaza, matando e hiriendo a muchos de los 1500 civiles que buscaban cobijo y salvar sus vidas.

El Primer Ministro israelí lo dijo bien claro "No cederemos a la presión internacional", y Estados Unidos apoya esta postura porque ya lo ha hecho en otras oportunidades y porque quieren seguir haciéndolo. Sin embargo Israel es reconocido como un Estado pleno en la ONU y Palestina no, porque EEUU se niega. La primera y la octava potencia militar del mundo se están convirtiendo cada día más en una amenaza a la humanidad. Algo muy diferente a lo que busca la Palestina destruida y bloqueada comercialmente, que es sobrevivir y lograr constituirse en un Estado pleno.

Hubo muchos intentos de poder alcanzar una solución, todos frustrados, el más reciente fue la del Papa Francisco que viajó a Tierra Santa, e invitó al Presidente de Israel, Simon Peres, y al Presidente Palestino Mahmoud Habbas, al Vaticano para orar juntos y alcanzar un nuevo camino de diálogo que derribe los muros de la intolerancia y puedan alcanzar la paz entre los pueblos.


Los pueblos de Israel y Palestina necesitan vivir en paz. Para eso la comunidad internacional debe ponerle límites a Israel.


Por eso reclamamos:


·Enviar una misión para detener los bombardeos y la ofensiva militar terrestre de Israel


·Bloquear el comercio militar con Israel, como resolvió la ONU en 1975[1]


·Aplicar sanciones económicas obligatorias por la ONU, como sucedió con el Apartheid en Sudáfrica.


·Brindar ayuda humanitaria al pueblo palestino, y reconocer a Palestina como un Estado soberano, independiente y libre en el territorio que le corresponde.



Adolfo Pérez Esquivel

Premio Nobel de la Paz



[1] Resolución 3414 (1975) de la Asamblea General de las Naciones Unidas: "[la AGNU] solicita a todos los estados que desistan de proveer a Israel de cualquierayuda militar y económicamientras continúe ocupando territorios y negando el inalienable derecho nacional del pueblo Palestino”.