jueves, 12 de junio de 2014

Cada cual tiene su tiempo 

y después entra en silencio

Leonardo Boff

             Hay un libro curioso del Primer Testamento, el Eclesiastés (en hebreo Cohélet), que no menciona la elección del pueblo de Dios, ni la alianza divina, ni siquiera la relación personal con Dios. Representa la fe judía inculturada en la visión griega de la vida. Posee una mirada aguda sobre la realidad tal como se presenta y alimenta la reverencia hacia todos los seres. Tiene un pasaje muy conocido que habla del tiempo: hay “un tiempo de nacer y un tiempo de morir; tiempo de arrancar y tiempo de plantar, tiempo de reír y tiempo de llorar, tiempo de amar y tiempo de odiar, tiempo de guerra y tiempo de paz” (Ecl 3,2-8).
            Hay muchas formas de tiempo. Tenemos que liberarnos del tipo de tiempo dominante de los relojes. Todos somos rehenes de este tipo de tiempo mecánico. Se conocen distintos relojes. El primero fue el reloj de sol, hace ya 16 siglos. Se supone que fueron los asiáticos quienes inventaron por primera vez el reloj. En el año 725 de nuestra era, un monje budista inventó un reloj mecánico que a base de baldes de agua hacía una rotación completa en 24 horas. En Occidente se atribuye a otro monje, un benedictino, después Papa Silvestre II (950-1003), la invención del reloj mecánico actual.
            Hoy nadie anda sin algún tipo de reloj mecánico que mide el tiempo a partir de las rotaciones de la Tierra alrededor del Sol. Pero esa visión mecánica del tiempo del reloj ha estrechado nuestra percepción de los muchos tiempos que existen, como refiere el Eclesiastés. Los cosmólogos modernos nos han despertado a los distintos tiempos. Todo en el proceso de la evolución posee su timing. Si no se respeta cierto timing, todo cambia y ni nosotros mismos estaríamos aquí para hablar del tiempo.
            Así, por ejemplo, inmediatamente después de la primera singularidad, el big bang, la explosión inmensa aunque silenciosa pues había todavía no había espacio para acoger el estruendo, ocurrió la primera expresión del tiempo. Si la fuerza gravitacional, la que hace expandir y al mismo tiempo sujeta las energías y las partículas originarias (la más importante de las cuatro existentes) hubiese sido durante millonésimas de segundo más fuerte de lo fue, habría retraído todo hacia sí causando explosiones sobre explosiones y el universo habría sido imposible. Si hubiese sido, durante millonésimas de segundo, un poco más débil, los gases se habrían expandido de tal forma que no se habría producido su condensación y no habrían surgido las estrellas, ni todos los elementos que forman el universo, no existiría el Sol, ni la Tierra ni nuestra existencia humana.
            Pero existió el tiempo necesario para el equilibrio entre la expansión y la contención que acabó abriendo un tiempo para todo lo que vino posteriormente. Hubo un tiempo exacto en el que se formaron las grandes estrellas rojas, dentro de las cuales se forjaron los ladrillitos que componen a todos los seres. Si ese tiempo exacto hubiera sido desperdiciado, nada más habría sucedido.
            Hubo un tiempo exactísimo, un momento dado en el que debían surgir las galaxias. Si hubiese faltado aquel tiempo, no habrían surgido los cien mil millones de galaxias, los miles y miles de millones de estrellas, y luego los planetas como la Tierra. En un exactísimo momento de alta complejidad de su evolución, irrumpió la vida. Perdido ese tiempo, la vida no estaría aquí irradiando. Todo apuntaba hacia la irrupción de la vida más adelante. El célebre físico Freeman Dyson dice: «cuanto más examino el universo y estudio los detalles de su arquitectura, más evidencia encuentro de que el universo de alguna forma presentía que nosotros estábamos en camino».
            Hay pues tiempos y tiempos, no solo el tiempo esclavizante y mecánico del reloj. La Iglesia guardó el sentido de la diversidad de los tiempos. Cada tiempo del año, Navidad, Cuaresma o Pascua tiene su color específico.
            Generalmente vivimos los tiempos de las cuatro estaciones a través de las trasformaciones que ocurren en la naturaleza. En nuestra infancia, en tierras del interior, los tiempos estaban bien definidos: de enero a abril, tiempo de las uvas, de los higos, las sandías y los melones. Mayo, tiempo de plantar el trigo, y octubre-noviembre de su cosecha.
            Nosotros los niños esperábamos con ansiedad dos tiempos sociales, en los cuales todo el pueblo se reunía para una gran confraternización: la fiesta de la “polenta e osei” (polenta y pajaritos). Como los bosques eran vírgenes abundaban todo tipo de pájaros que se cazaban especialmente para la fiesta. La otra era la “buchada” , comida con pan y vino en largas mesas, seguida de bizcocho y jalea de frutas.
            Estos y otros tiempos conferían distintos sentidos a la vida. Había la espera del tiempo, su vivencia y su recuerdo.
            Todo el universo tiene su tiempo que se concreta en dos movimientos que se dan también en nosotros: nuestros pulmones y nuestros corazones se expanden y se contraen. Lo mismo hace el universo mediante la gravedad: al mismo tiempo que se dilata se sujeta, manteniendo un equilibrio sutil que hace que todo funcione armoniosamente. Cuando pierde ese equilibrio es señal de que prepara un salto hacia delante y hacia arriba en dirección a un nuevo orden que también se expande y se contrae.
            Cada uno de nosotros tiene su tiempo biológico, determinado no por el reloj mecánico, sino por el equilibrio de nuestras energías. Cuando llegan a su clímax, que puede ser a los 10, 15, 50, 90 años, se cierra nuestro ciclo y entramos en el silencio del misterio. Dicen que es ahí donde habita Dios que nos espera con los brazos abiertos, como un Padre y una Madre lleno de saudades. 

El presidente más humilde del mundo abrirá su casa a cien niños refugiados sirios





Cien niños sirios que se han quedado huérfanos a causa de la guerra en su país podrían encontrar un hogar en la residencia de verano del Presidente uruguayo José “Pepe” Mújica, “una casona situada en una finca frente a un río que está rodeada por onduladas praderas”, según Yahoo News. Ese sería el paisaje que daría la bienvenida a algunos de los cientos de miles de refugiados desplazados por el torbellino político sirio.
Los niños podrían empezar a llegar en septiembre procedentes de los campos de refugiados de Oriente Medio. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) no reubica huérfanos sin que alguien de la familia les acompañe; cada niño llegará al menos con un pariente, un tío, un primo o un hermano. Se está estudiando aún la cifra exacta de niños que podría acoger la residencia de Mújica, sobre todo una vez que el gobierno uruguayo ha decidido hacerse responsable de todos los gastos.
Más de dos millones de sirios han huido de su país desde que en marzo de 2011 empezó el conflicto. Turquía, Jordania y el Líbano han recibido a la mayoría de esos refugiados. Más de un millón de sirios se han desplazado al Líbano, hay 600.000 en Jordania y 700.000 en Turquía. Alemania y Brasil han concedido, respectivamente, 10.000 y 2.000 visados de inmigración.

Atención: ¿Quién brilla por su ausencia?
La administración estadounidense del Presidente Obama se ha mostrado absolutamente apática a la hora de ayudar a los refugiados sirios. De 2,3 millones (cifra estimada) de desplazados sirios, EEUU sólo admitió a 31 en su país en 2013. Esa cifra parece aún peor si tiene en cuenta el hecho de que fueron 135.000 los sirios que pidieron asilo en enero de este año. La mayoría de las solicitudes se rechazan debido a las estrictas leyes de inmigración estadounidense instituidas para impedir que entren terroristas en el país.
En febrero de 2014, la administración Obama anunció que suavizaría algunas de las restricciones a la inmigración. Según un comunicado firmado por el Secretario de Estado John Kerry y por Jeh Johnson, Secretario de Seguridad Interna, EEUU concederá exenciones a los refugiados sirios estudiando “caso por caso con el ‘apoyo material’ de las leyes de inmigración estadounidenses”, informó Reuters.

Mujica sigue por delante del Presidente Obama
Esta no es la primera vez que el presidente uruguayo toma la delantera. Mujica cambió su pasado de guerrillero de izquierdas por el liderazgo nacional redefiniendo las reglas del juego a través de varios movimientos políticos estratégicos y capitalizando su estilo de hombre normal de la calle.
A Mújica se le conoce como el “presidente más pobre del mundo”, que calza sandalias, conduce un Beetle de 1987 y vive en una granja muy sencilla. Dona la mayoría de su salario mensual de 12.000$ a causas benéficas y vive en una casa de una habitación, aunque un reciente informe indica que sus recursos pueden alcanzar un valor de seis cifras.
Dejando a un lado el factor de su despreocupada forma de vestir, Mújica rompió esquemas convirtiendo a Uruguay en el primer país en legalizar la producción, distribución y consumo de marihuana. Es de destacar que también legalizó el matrimonio gay y aceptó a seis detenidos liberados de la Bahía de Guantánamo, prisión que el Presidente Obama no ha desmantelado aún a pesar de que prometió hacerlo hace seis años.
Bajo la presidencia de Mújica, Uruguay está peleando con toda firmeza contra una demanda presentada por Philips Morris por valor de 2.000 millones de dólares, ya que las estrictas leyes antitabaco del país obligan a la compañía a colocar advertencias gráficas en el 80% de todos los paquetes de cigarrillos. Por otra parte, Uruguay tiene ahora las leyes más liberales respecto al aborto de toda América Latina.

¿Está tomando nota, Sr. Presidente?
Lucia Topolansky, la esposa de Mújica, dijo que la medida de acoger a los huérfanos sirios persigue “motivar a todos los países del mundo para que asuman responsabilidades ante esta terrible catástrofe”.

En un principio, el presidente de Uruguay pensaba consultar con el pueblo uruguayo sobre las posibilidades de admitir o no a los refugiados en el país. Pero Mújica procedió finalmente a llevarlo a cabo sin la supervisión del Congreso. 

El futbol que nos viene

Isabel Gomez Acebo


Vaya por delante que me gusta mucho el futbol, un deporte que se juega en comunidad y que precisa del esfuerzo de todos sus componentes para llegar a buen puerto. En general los delanteros son los que se llevan el gato al agua pero, si son generosos, reconocerán que sin una buena defensa y un medio campo que distribuya y contenga no se ganan campeonatos.
Para un país en crisis profunda, como el nuestro, con poco pan no viene mal un poco de circo que contribuye al bienestar de la sociedad. Mala cosa sería que perdiéramos a la primera de cambio porque se derrumbarían muchos castillos de naipes y habrá que buscar chivos expiatorios.
Curiosamente hay una gran discusión sobre los sueldos astronómicos que ganan las figuras del futbol, unas cantidades a las que contribuimos todos los que vamos a los campos o ponemos la televisión. Los mejores del mundo en sus especializaciones siempre tienen que ganar más porque se los rifan. A nadie le importa lo que gana Nadal, cifras tan grandes como las de los futbolistas, quizás porque no es presuntuoso y le vemos sudar la camiseta día a día. Otra cosa son las primas que se les van a pagar a los internacionales españoles que deberían estar satisfechos por defender los colores nacionales, lo que estoy segura que piensan la mayoría.
Hasta ahora he dicho todo lo bueno que veo en este deporte pero el mundial de Brasil va ser el culpable de que muchos ciudadanos que no simpatizan con el futbol acaben odiándolo. Partidos, partidos y partidos… y los españoles como bobos pegados a la televisión. He visto que en el anterior mundial éramos el segundo grupo de países con más televidentes porque éramos capaces de aguantar los 90 minutos de un partido sin chistar. Sólo nos superaba Japón lo que me ha sorprendido porque no sabía que eran forofos.
Los países más poblados no están interesados en el futbol. La India tiene como deporte nacional el cricket y los chinos gustan de ver futbol en la tele pero, de momento, sólo quieren que sus hijos pasen los exámenes que les permite acceder a la universidad. A lo sumo están interesados en el baloncesto porque tienen un altiricón que es conocido entre la gente joven. Nadie aspira a ser Messi o Cristiano Ronaldo. En los Estados Unidos el interés está en elbaloncesto o en el golf. En Indonesia tampoco levanta pasiones.
Pero todo esto está cambiando. Al olor del dinero, los clubes de élite como el Real Madrid, el Barcelona o el Manchester United se pasean en vacaciones por ciudades chinas para que el pueblo conozca a sus ídolos, vaya a los partidos y compre camisetas. De hecho muchos canales de televisión han ofertado muchos partidos del mundial aunque las 11 horas de diferencia horaria, no facilitará una audiencia masiva.
El caso de los Estados Unidos es diferente porque la cantidad de emigrantes mexicanos y de otros países de ese continente ha importado el interés por el futbol y los estadios se están llenando, algo impensado hace unos años.
Los sobornos y el amaño de partidos va a acabar con la gallina de los huevos de oro. No hacía falta ser policía para saber, que una sede como Qatar, no era posible para celebrar unos partidos en agosto por mucho que hablaran de refrigeraciones nuevas y sofisticadas. La verdad es que algunos de los que votaron se dejaron comprar.
Mi esperanza está en que las cosas se desarrollen bien, sin revueltas callejeras, sin robos masivos, sin lesiones graves, sin peleas entre los jugadores… y con buen futbol. Si España gana estará fenomenal pero si no lo hace, no pasa nada porque como decía el barón de Coubertin “lo importante es competir”.

miércoles, 11 de junio de 2014

col sicre

El año litúrgico comienza con el Adviento y la Navidad, celebrando cómo Dios Padre envía a su Hijo al mundo. En los domingos siguientes recordamos la actividad y el mensaje de Jesús. Cuando sube al cielo nos envía su Espíritu, que es lo que celebramos el domingo pasado. Ya tenemos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Estamos preparados para celebrar a los tres en una sola fiesta, la de la Trinidad.
Esta fiesta surge bastante tarde, en 1334, y fue el Papa Juan XII quien la instituyó. Quizá se pretendía (como ocurrió con la del Corpus) contrarrestar a grupos heréticos que negaban la divinidad de Jesús o la del Espíritu Santo. Así se explica que el lenguaje usado en el Prefacio sea más propio de una clase de teología que de una celebración litúrgica. En cambio, las lecturas son breves y fáciles de entender, centrándose en el amor de Dios.

La única definición bíblica de Dios
La primera lectura, tomada del libro del Éxodo, ofrece la única definición (mejor, autodefinición) de Dios en el Antiguo Testamento y rebate la idea de que el Dios del Antiguo Testamento es un Dios terrible, amenazador, a diferencia del Dios del Nuevo Testamento propuesto por Jesús, que sería un Dios de amor y bondad. La liturgia, como de costumbre, ha mutilado el texto. Pero conviene conocerlo entero.
Moisés se encuentra en la cumbre del monte Sinaí. Poco antes, le ha pedido a Dios ver su gloria, a lo que el Señor responde: «Yo haré pasar ante ti toda mi riqueza, y pronunciaré ante ti el nombre de Yahvé» (Ex 33,19). Para un israelita, el nombre y la persona se identifican. Por eso, «pronunciar el nombre de Yahvé» equivale a darse a conocer por completo. Es lo que ocurre poco más tarde, cuando el Señor pasa ante Moisés proclamando:
«Yahvé, Yahvé, el Dios compasivo y clemente, paciente y misericordioso y fiel, que conserva la misericordia hasta la milésima generación, que perdona culpas, delitos y pecados, aunque no deja impune y castiga la culpa de los padres en los hijos, nietos y bisnietos» (Ex 34,6-7).
Así es como Dios se autodefine. Con cinco adjetivos que subrayan su compasión, clemencia, paciencia, misericordia, fidelidad. Nada de esto tiene que ver con el Dios del terror y del castigo. Y lo que sigue tira por tierra ese falso concepto de justicia divina que «premia a los buenos y castiga a los malos», como si en la balanza divina castigo y perdón estuviesen perfectamente equilibrados.
Es cierto que Dios no tolera el mal. Pero su capacidad de perdonar es infinitamente superior a la de castigar. Así lo expresa la imagen de las generaciones. Mientras la misericordia se extiende a mil, el castigo sólo abarca a cuatro (padres, hijos, nietos, bisnietos). No hay que interpretar esto en sentido literal, como si Dios castigase arbitrariamente a los hijos por el pecado de los padres. Lo que subraya el texto es el contraste entre mil y cuatro, entre la inmensa capacidad de amar y la escasa capacidad de castigar. Esta idea la recogen otros pasajes del AT:

«Tú, Señor, Dios compasivo y piadoso,
paciente, misericordioso y fiel» (Salmo 86,15).

«El Señor es compasivo y clemente,
paciente y misericordioso;
no está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo.
No nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas;
como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos;
como un padre siente cariño por sus hijos,
siente el Señor cariño por sus fieles» (Salmo 103, 8-14).

«El Señor es clemente y compasivo,
paciente y misericordioso;
El Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas» (Salmo 145,8-9).

«Sé que eres un dios compasivo y clemente,
paciente y misericordioso,
que se arrepiente de las amenazas» (Jonás 4,2).

El evangelio insiste en este tema del amor de Dios llevándolo a sus últimas consecuencias. No se trata sólo de que Dios perdone o sea comprensivo con nuestras debilidades y fallos. Su amor es tan grande que nos entrega a su propio hijo para que nos salvemos y obtengamos la vida eterna.
La segunda lectura ha sido elegida porque menciona juntos (cosa no demasiado frecuente) a Jesucristo, Dios Padre y al Espíritu Santo. En esas palabras se inspira uno de los posibles saludos iniciales de la misa.

Nuestra respuesta: 
amor con amor se paga
Aunque lo esencial de la fiesta y de las lecturas es inculcarnos la confianza en el amor de Dios, también se sugiere de pasada la respuesta que merece de nuestra parte.
En la primera lectura, Dios se convierte para Moisés en modelo de amor al pueblo: las etapas del desierto han sido momentos de incomprensión mutua, de críticas acervas, de relación a punto de romperse. Ahora, las palabras de Dios mueven a Moisés a interesarse por el pueblo y a demostrarle el mismo amor que Dios le tiene.
En la carta de Pablo a los corintios, Dios se convierte en modelo para los cristianos. La misma unión y acuerdo que existe entre el Padre, el Hijo y el Espíritu debe darse entre nosotros, teniendo un mismo sentir, viviendo en paz, animándonos mutuamente, corrigiéndonos en lo necesario, siempre alegres.
El evangelio anima a agradecer a Dios Padre la entrega de su Hijo y a aceptarlo con fe.

lunes, 9 de junio de 2014

Pentecostés hoy: 

el Espíritu que da vida 

contra los hostiles a la vida

Leonardo Boff

            La fiesta de Pentecostés de hoy 8 de junio de 2014, nos da la oportunidad de pensar sobre el significado del Espíritu Santo con referencia a las actuales amenazas que pesan sobre la vida, especialmente sobre la vida de los pobres de este mundo.
            Las Escrituras dicen que “el Espíritu es vida” (Rm 8,10). Afirmar que  “el Espíritu es vida” equivale a decir que el Espíritu está continuamente creando y dando soporte al universo, a la Madre Tierra y al sistema-vida hoy amenazado. El Espíritu está del lado y dentro de aquellos que tienen menos vida. Gran parte de la humanidad, especialmente en África, en Asia y en América Latina vive en un mundo extraño y hostil a la vida. Han sido dominados por otras naciones hace siglos y sus tierras les son robadas para garantizar el nivel de consumo ilimitado de las potencias antes colonizadoras que en los días actuales las ha recolonizado. Han hecho una división mundial del trabajo: los países periféricos, económicamente pobres, pero ecológicamente ricos, son condenados a exportar “commodities” (bienes naturales, granos, minerales, agua, etc.) generalmente sin valor añadido y los países ricos les exportan productos tecnológicos a precios altos, sin transferirles la tecnología que les daría ventajas y autonomía.
            La consecuencia es que todos estos explotados necesitan hacer un esfuerzo gigantesco para sobrevivir con un mínimo de recursos que les garanticen una vida mínimamente decente. Viven de resistencia sin conocer avances liberadores.
            Esta pobreza no es inocente. Está producida por un conjunto de relaciones sociales y económicas profundamente desiguales que, al crear riqueza para los ya ricos, generan gran pobreza e injusticia para las grandes mayorías empobrecidas. Thomas Piketty en su libro El Capitalismo en el siglo XXI, en el fondo quiere denunciar esta dinámica, creadora de desigualdades. De ahí la crítica del campo capitalista que se ve desenmascarado.
            Situarse dentro de la vida del Espíritu significa en esta situación empeñarse por el derecho del pobre a la vida real concreta e integral. Una vida espiritual que se vuelve insensible a la pasión de los pobres es falsa y se hace sorda a las apelaciones del Espíritu. Por más que los fieles en los grandes espectáculos televisivos carismáticos, católicos y evangélicos, recen, canten, dancen y celebren, sin una atención al Espíritu “Padre de los pobres”, como se canta en el himno de la misa de Pentecostés, su oración solo produce autosatisfacción pero no llega a Dios. En ella no está el Espíritu con sus dones.
            Bien lo expresaba un teólogo bautista, viviendo con los pobres en Nicaragua, Jorge V. Pixley: «Si el Espíritu Santo no da vida a los que no tienen vida, su poder vivificador es una mentira; en un mundo que forjó un Tercero y un Cuarto mundos subhumanos, la vida espiritual tiene su meta en la vida de los pobres más que en el atletismo moral de los creyentes» (Vida en el Espíritu, 1997, 235).
            La opción por los pobres contra su pobreza tiene aquí su fundamento teológico. El Espíritu está infaliblemente del lado de los pobres, independientemente de su situación moral, porque se les priva de la vida y el Espíritu quiere darles vida. Pero él no tiene más brazos que los nuestros. Por eso nos impulsa a crear condiciones de vida para estos pobres y para los condenados a ver la muerte de sus hijos e hijas inocentes, a causa del hambre y de enfermedades causadas por el hambre.
            Vivir según el Espíritu significa luchar por los medios de vida, por la salud, por la tierra para la producción, por la vivienda, por una sanidad básica, por la seguridad, por la educación mínima. ¿No fueron estas las demandas de las manifestaciones de 2013? Ahí había algo del Espíritu. No se puede tener verdadero amor a la vida ni ser fiel a los susurros del Espíritu sin defender esta causa y saber sufrir por ella, en el espíritu de las bienaventuranzas. Esta urgencia no puede ser simplemente relegada al Estado y a sus políticas sociales. Es un reto para todos los seres humanos y mucho más para los que creen en el Espíritu de vida.

            Los que se comprometen a generar vida son también los que tienen miles de razones para celebrarla, cantarla y sentirse alegres, ya sea en las ritualizaciones que hacen de las luchas (las llamadas «místicas» del Movimiento de los Sin Tierra, de los Sin Techo, de los Movimientos de Mujeres, de los recicladores de materiales) como en las celebraciones religiosas de las comunidades eclesiales de base y en los grandes encuentros.            

domingo, 8 de junio de 2014




Las religiones asiáticas conciben a Dios de forma no personal, pero las religiones abrahámicas entienden que Dios no puede ser menos que personal. Ahora bien, es posible entender la persona como encerrada en si misma o como abierta a los demás. Este segundo modo de entender lo personal parece más rico, más dinámico, más acorde con la experiencia. La concepción cristiana de Dios como Trinidad ha ayudado a concebir la persona como solidaria más que como solitaria. La persona es tal cuando vive en comunión con otras personas. La comunión entre personas la sustenta el amor. Precisamente el amor es lo que une a las personas. Por eso, el amor crea unidad. La unidad más fuerte no es la del átomo, sino la que brota del amor. En esta línea se comprende el Dios cristiano: un solo Dios en comunión de personas. Por eso, los cristianos tenemos con Dios una relación personalizada: somos hijos del Padre, hermanos del Hijo, amigos del Espíritu.

A partir de ahí podemos comprender que el ser humano, creado a imagen de Dios, es tanto más persona cuanto más se asemeja a las personas divinas. Una imagen significativa (aunque limitada) de tres personas entendiéndose como unidad es la del matrimonio abierto al hijo. Ahí podemos encontrar un reflejo del misterio trinitario: por una parte, el amante ama al amado y el amado al amante. Pero si la relación se queda en dos, corre el riesgo de entrar en un “egoísmo de dos”. El amor necesita ser no solo mutuo, sino compartido. El círculo cerrado del amor mutuo entre dos personas es insuficiente para la perfección del amor. Los dos necesitan compartir su amor recíproco con un tercero. Para la perfección del amor es necesario abrirse al tercero. El amor pleno no es binario, sino ternario: el amante, el amado y el co-amado (o los co-amados). El amante no solo ama al amado, sino que desea que los dos (el amante y el amado) tengan la alegría de amar juntos a un tercero, y que ambos sean amados por ese tercero.

sábado, 7 de junio de 2014

ACTIVIDADES SEMANALES 
ESCUELA DE BIBLIA 
"PARRESÍA"

LUNES 9:
HORARIO: 19,00-21,30 hs.
LUGAR: Pquia. de Colonia Caroya
TEMA: Jesús Histórico (1)

MARTES 10:
HORARIO: 19,00-21,30 hs.
LUGAR: Pquia. de Colonia Caroya
TEMA: Jesús Histórico (2)


MIÉRCOLES 11:
HORARIO: 14,00-16,30 hs.
LUGAR: Cárcel Bower
TEMA:  Libro del Apocalipsis (5)


JUEVES 12:
HORARIO: 19,00-21,30 hs.
LUGAR: Casa de la Catequesis
TEMA: Libro de los Jueces


HORARIO: 19,00-21,30 hs.
LUGAR: Pquia. del Espíritu Santo
TEMA: 1º Libro de Samuel


VIERNES 13:
HORARIO: 19,00-21,30 hs.
LUGAR: Casa de la Catequesis
TEMA: Libro del Apocalipsis (2)


SÁBADO 14:

HORARIO: 8,00-20,00 hs.
LUGAR: "Paz y Bien" casa de retiro franciscana (La Bolsa)
ACTIVIDAD: Retiro de silencio 
TEMA: MARÍA EN LOS EVANGELIOS