lunes, 16 de diciembre de 2013

Cuidado del cuerpo versus culto del cuerpo

Leonardo Boff

            

Entender la existencia humana a partir de la teoría de la complejidad es enriquecedor. Somos seres complejos, vale decir, en los que se da la convergencia de un sinnúmero de factores, materiales, biológicos, energéticos, espirituales, terrenales y cósmicos. Poseemos una exterioridad con la cual nos hacemos presentes unos a otros y pertenecemos al universo de los cuerpos. Y tenemos una interioridad, habitada por vigorosas energías positivas y negativas que forman nuestra individualidad psíquica. Somos portadores de la dimensión de lo profundo por donde rondan las preguntas más significativas del sentido de nuestro paso por este mundo. Estas dimensiones conviven e interactúan permanentemente influenciándose unas a otras y moldean eso que llamamos el ser humano.

            Todo en nosotros tiene que ser cuidado, si no, perdemos el equilibrio de las fuerzas que nos construyen y nos deshumanizamos. Al abordar el tema del cuidado del cuerpo es menester oponerse conscientemente a los dualismos que la cultura persiste en mantener: por un lado el «cuerpo», desvinculado del espíritu y por otro el «espíritu» desmaterializado de su cuerpo. Y así perdemos la unidad de la vida humana.
            La propaganda comercial explota esta dualidad, presentando el cuerpo no como la totalidad de lo humano, sino parcializándolo, sus músculos, sus manos, sus pies, en fin, sus distintas partes. Las principales víctimas de esta fragmentación son las mujeres, pues la visión machista se refugió en el mundo mediático del marketing usando partes de la mujer, sus pechos, su sexo y otras partes, para seguir haciendo de la mujer un «objeto» de consumo de hombres machistas. Debemos oponernos firmemente a esta deformación cultural.
            También es importante rechazar el «culto al cuerpo» promovido por la infinidad de gimnasios y otras forma de trabajo sobre la dimensión física, como si el hombre/mujer-cuerpo fuese una máquina desposeída de espíritu que busca desarrollos musculares cada vez mayores. Con esto no queremos de ninguna manera desmerecer los distintos tipos de ejercicios de gimnasia al servicio de la salud y de una mayor integración cuerpo-mente, los masajes que renuevan el vigor del cuerpo y hacen fluir las energías vitales, en particular las disciplinas orientales como el yoga, que favorece tanto una postura meditativa de la vida, o el incentivo a una alimentación equilibrada, incluyendo también el ayuno, bien como ascesis voluntaria o como forma de armonizar mejor las energías vitales.
            El vestuario merece una consideración especial. No solo tiene una función utilitaria para protegernos de las intemperies. También tiene que ver con el cuidado del cuerpo, pues el vestuario representa un lenguaje, una forma de revelarse en el teatro de la vida. Es importante cuidar de que el vestuario sea expresión de un modo de ser y que muestre el perfil humano y estético de la persona. Es especialmente significativo en la mujer pues ella tiene una relación más íntima con su propio cuerpo y con su apariencia.
            Nada más ridículo y demostrativo de anemia de espíritu que las bellezas construidas a base de botox y de cirugías plásticas innecesarias. Sobre este embellecimiento artificial hay montada toda una industria de cosméticos y de prácticas de adelgazamiento en clínicas y spas que difícilmente sirven a una dimensión más integradora del cuerpo. Esto no quiere decir que haya que invalidar los masajes y los cosméticos importantes para la piel y para el justo embellecimiento de las personas. Pero hay una belleza propia de cada edad, un encanto que nace del trabajo de la vida y del espíritu en la expresión corporal del ser humano. No hay photoshop que sustituya la ruda belleza del rostro de un trabajador tallado por la dureza de la vida, los rasgos faciales modelados por el sufrimiento. La lucha de tantas mujeres trabajadoras en el campo, en las ciudades y en las fábricas dejó en sus cuerpos otro tipo de belleza, frecuentemente con una expresión de gran fuerza y energía. Hablan de la vida real y no de la vida artificial y construida. Por el contrario, las fotos trabajadas de los iconos de la belleza convencional, casi todos moldeados por tipos de belleza a la moda, mal disfrazan la artificialidad de la figura y la vanidad frívola que ahí se revela.
            Tales personas son víctimas de una cultura que no cultiva el cuidado propio de cada fase de la vida, con su belleza y luminosidad, y también con las marcas de una vida vivida que dejó estampada en el rostro y en el cuerpo las luchas, los sufrimientos, las superaciones. Tales marcas crean una belleza singular y una luminosidad específica, en vez de fijar a las personas en un tipo de perfil de un pasado ya vivido.
            Cuidamos positivamente del cuerpo regresando a la naturaleza y a la Tierra, de las cuales nos habíamos exiliado hace siglos, con una actitud de sinergia y de comunión con todas las cosas. Esto significa establecer una relación de biofilia, de amor y de sensibilización hacia los animales, las flores, las plantas, los climas, los paisajes y la Tierra. Cuando nos la muestran desde el espacio exterior –esas preciosas imágenes del globo terrestre trasmitidas por los telescopios o por las naves espaciales–, irrumpe en nosotros un sentido de reverencia, de respeto y de amor por nuestra Gran Madre, de cuyo útero venimos todos. Ella es pequeña, cosmológicamente ya envejecida, pero radiante y llena de vida.
            Tal vez el mayor desafío para el ser humano-cuerpo consiste en lograr un equilibrio entre la autoafirmación sin caer en la arrogancia y el menosprecio de los otros, y la integración en un todo mayor, la familia, la comunidad, el grupo de trabajo y la sociedad, sin dejarse masificar y caer en una adhesión acrítica. La búsqueda de este equilibrio no se resuelve de una vez por todas, debe de ser trabajada diariamente, pues se nos pide en cada momento. Hay que encontrar el balance adecuado entre las dos fuerzas que nos pueden desgarrar o integrar.
            El cuidado de nuestro estar-en-el-mundo incluye también nuestra dieta: lo que comemos y bebemos. Hacer del comer más que un acto de nutrición, un rito de celebración y de comunión con los otros comensales y con los frutos de la generosidad de la Tierra. Saber escoger los productos orgánicos o los menos quimicalizados. De ahí resulta una vida sana que asume el principio de precaución contra eventuales enfermedades que nos pueden sobrevenir por el ambiente degradado.

            De esta manera el ser humano-cuerpo deja transparentar su armonía interior y exterior, como miembro de la gran comunidad de vida.         
Los abusos que cometió un cura
Por Sergio Rubin

 Fue ayer en las misas de la diócesis de San Isidro. Se leyó un mea culpa por el caso de un sacerdote condenado por abusar de 4 chicos en un hogar. Además se anunció que indemnizarán a las víctimas.


La diócesis de San Isidro –que incluye los partidos de Vicente López y Tigre– vivió ayer una jornada sin precedentes en la Iglesia en el país. En todas las misas de sus 70 parroquias y casi 200 templos menores y capillas se leyó un pedido de perdón de su obispo, Oscar Ojea, y los sacerdotes por los abusos sexuales cometidos hace unos años contra varios menores por un cura de esa jurisdicción eclesiástica que fue condenado y hoy está en prisión. Pero, además, se comunicó el deseo de reparar en lo que sea posible el mal causado a las víctimas, para lo cual el obispado decidió pagarles un resarcimiento económico sin esperar que lo ordene la Justicia.

El pedido de perdón y el resarcimiento están vinculados al caso del sacerdote José Mercau, quien se desempeñó como párroco de la iglesia San Juan Bautista, en la localidad de Ricardo Rojas, en Tigre. En jurisdicción de esa parroquia funcionaba el Hogar San Juan Diego, que daba albergue a chicos de entre 10 y 17 años, la mayoría en situación de calle. Durante años, Mercau abuso reiteradamente de varios menores hasta que en 2005 una de las víctimas se animó a contar lo que pasaba y desató una especie de reacción en cadena, al animarse otros chicos a denunciarlo. La Justicia condenó en 2011 al cura a 14 años de prisión, que cumple en la cárcel de Campana (ver “Un caso que...”).

El monto del resarcimiento económico ofrecido a las víctimas no trascendió, pero fuentes eclesiásticas dijeron que será importante ya que la Iglesia deberá desprenderse de varias propiedades con que cuenta en la diócesis de San Isidro. El pedido de perdón se enmarca en los nuevos criterios de la Iglesia fijados en la última década ante los casos de abuso sexual cometidos por miembros del clero. Estos exigen afrontar las denuncias con transparencia, recurriendo y colaborando con la Justicia, el inicio del proceso eclesiástico al sacerdote –que puede acabar con su expulsión– y acompañamiento a las víctimas para ayudarlas a sobrellevar la situación.

El comunicado leído ayer dice: “La comunidad diocesana de San Isidro y, de un modo especial, el obispo y su presbiterio, piden públicamente perdón a los jóvenes que han sido afectados por estas conductas realizadas por un sacerdote de nuestra diócesis, el padre Jose Mercau (…)”. Agrega que “al expresar este pedido público de perdón afirmamos nuestra decisión de ayudar, desde nuestras posibilidades, a éstos jóvenes a sanar heridas y construir un porvenir. Deseamos que este gesto concreto –señala– signifique también una renovación en toda la comunidad del compromiso por promover una cultura del cuidado de los niños y adolescentes”.

Admite, además, que “las secuelas que deja el abuso sexual en el futuro de los niños y de los jóvenes no se pueden medir. Su vida vincular y afectiva queda lastimada en lo más hondo por la violación de su intimidad”. Añade que “la conducta del que abusa también hiere a todo el Cuerpo de Cristo y quiebra la confianza en la comunidad. Este mal causado nos hace experimentar un vivo dolor como miembros de la Iglesia”.

Hacia el final, el comunicado dice que “poniendo nuestra confianza en el Señor, pedimos humildemente que estos gestos nos estimulen a seguir anunciando con transparencia y fidelidad la alegría del Evangelio e ilumine cada rincón de la diócesis para poder acercar la Buena Noticia en particular a nuestros hermanos más pobres”.

domingo, 15 de diciembre de 2013

  Martín Gelabert Ballester, OP 
Si alguien se siente ofendido 



“Si alguien se siente ofendido por mis palabras, le digo que las expreso con afecto y con la mejor de las intenciones”. Eso dice el Papa Francisco hacia el final de su exhortación apostólica Evangelii Gaudium. Tan buenas intenciones no evitarán que algunos se sientan molestos u ofendidos. El Papa se refiere directamente a sus palabras a propósito de la pobreza y de las estructuras económicas perversas, pero eso de molestar seguramente podría decirse de otros aspectos de su pensamiento. Al respecto quisiera aprovechar para expresar una preocupación personal. Es sorprendente y hasta desagradable oír que este Papa atrae a “los de fuera” y no convence a “los de dentro”. Dicho así se trata de una tremenda falsedad. Porque la mayoría de los “de fuera” siguen con su indiferencia habitual hacia la doctrina de la Iglesia. Y la mayoría de “los de dentro” estamos muy contentos con este Papa y damos muchas gracias a Dios por el regalo de su magisterio.



Con todo, lo que hay de verdad en este contento de los de fuera y disgusto de los de dentro, por una parte debería alegrarnos, aunque quizás por otra debería preocuparnos. Debería alegrarnos que personas no creyentes o no cristianas se sientan comprendidas por nosotros, o muestren su respeto por la Iglesia y la fe cristiana. Por otra parte deberían preocuparnos estos recelos de “los de dentro”. ¿Quiénes son esos que recelan? ¿Por qué recelan? ¿De qué tienen miedo? Quizás habría que preguntarse si algunos de esos que se consideran “más papistas que el Papa”, en realidad no son nada “papistas”, porque solo apelan al papismo cuando el Papa parece estar de acuerdo con ellos.



Si la llamada del Papa a la renovación y a la conversión, hace peligrar las seguridades y comodidades, es lógico que aquellos que no están dispuestos a cambiar o a dejarse interpelar por la sencillez y exigencia del Evangelio, se sientan incómodos. Casi deberíamos alegrarnos de tal incomodidad y tomarla como una advertencia para todos y cada uno: ¿hasta qué punto estoy dispuesto a convertirme y a orientar mi vida según lo exige el seguimiento de Cristo, hasta qué punto estoy dispuesto a salir de mi mismo para vivir en el amor sin límites ni discriminaciones, hasta qué punto estoy dispuesto a compartir mis bienes con los pobres?
¿Ha intervenido la Santa Sede 
a la diócesis de Rosario?




El Vaticano dispuso la "intervención" de la arcuidiócesis de Rosario por irregularidades en el manejo de fondos, supuestos padecimientos psiquiátricos del arzobispo y denuncias de laicos y sacerdotes por "maltrato", según confirmaron hoy fuentes eclesiásticas en Roma y Buenos Aires.

En la curia rosarina niegan que se trate de una intervención, pero los colaboradores del arzobispo José Luis Mollaghan reconocieron que estaban sometidos a una "visita pastoral fraterna" ordenada por la Santa Sede.

Fuentes eclesiásticas ratificaron que desde hace algunas semana se instaló en la capilla Niño Dios, ubicada a dos cuadras de la sede arzobispal, monseñor José María Arancibia, quien en su carácter de interventor mantiene reuniones de supervisión con diversos sectores de la organización arquidiocesana.

Desde la llegada de Arancibia se da por descontado en ambientes eclesiásticos que Mollaghan, de apenas 67 años y con todavía ocho años de carrera episcopal, será removido del cargo.

Las versiones, que arrecian por estas horas en Rosario, dan cuenta de que el candidato a sucederlo sería monseñor Jorge Lozano, actual obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.

Arancibia, jubilado y con experiencia en la tarea de fiscalización por haber seguido el caso del arzobispo santafesino Edgardo Storni que debió renunciar a raíz de denuncias por abusos, se enfocó en tres frentes de irregularidades.

Las fuentes eclesiásticas sostienen que la "intervención" radica en el "descontrol" en el manejo de fondos, una supuesta "insania mental" atribuida por cierto sector al arzobispo y denuncias por "maltrato" tanto de sacerdote como de laicos.

El arzobispo de Rosario, José Luis Mollaghan, negó hoy en forma enfática versiones periodísticas que hablan de una supuesta intervención a la Diócesis de Rosario, por parte del Vaticano, a la vez que calificó de "calumniosas" a las acusaciones en contra de su persona.

"Estoy asombrado, he visto con estupor lo que publicó una agencia, yo no tengo conocimiento de ninguna intervención al Arzobispado de parte del Vaticano, es más, esta mañana me comuniqué con la Nunciatura en Buenos Aires, y tampoco saben nada de una cosa así", dijo en diálogo con Télam monseñor Mollaghan.

Sobre las supuestas denuncias que pesarían sobre él, el prelado dijo no tener conocimiento: "Estamos asombrados, sorprendidos que se lancen acusaciones de esa naturaleza, calumniosas y hechas con total malicia", afirmó.

Al respecto, monseñor Mollaghan expresó: "yo sigo en mis funciones, estoy preparando la Navidad, el martes tengo reunión con el Clero; es decir, la actividad en la Curia es normal. Por eso es que con mis colaboradores, estamos asombrados de esta noticia, que habla incluso de fuentes eclesiales. No sabemos nada, esto está hecho con total malicia", insistió indignado el arzobispo de Rosario.
Luego comentó que esta semana, además, estuvo colaborando y mediando en el conflicto policial suscitado en Rosario.
"Participé de las reuniones mediando en esta delicada situación, estuve en los medios hablando todo el tiempo. Yo, si supiera de alguna cosa como la que se dice, diría: ´esto es una cosa reservada´", añadió.

En tanto y cuando se lo consultó respecto a las versión periodística que menciona además a monseñor José María Arancibia, como supuesto interventor de la diócesis rosarina, Mollaghan afirmó: "Monseñor Arancibia hizo una visita a la Diócesis, sí, pero por asuntos de la diócesis, nunca vinculado a los temas que se hace mención en los medios", aclaró.

Más adelante él arzobispo de Rosario, dijo que le da "mucha pena" la especie difundida. "Estas cosas llaman la atención, ´miente, miente que algo quedará. Esto es algo realizado con mucha malicia", insistió.

"¿Cómo puede ser la realidad así..?, se preguntó luego y agregó: "Que se cambie, se invente y que se mande por los medios, cuando las cosas no son así. Cómo pueden decir estas cosas en forma tan taxativas y calumniosas", dijo por último, visiblemente molesto Monseñor Mollaghan

(RD/Agencias)

Gómez Acebo y la teología narrativa
Mercedes Navarro Puerto










 Francisco, el pañero de Asís, entra de lleno en el género de la novela histórica, pues sobre la base de una buena investigación documental y sociocultural, la autora se permite las licencias literarias propias de la novela.

La lectura de sus páginas es ágil, amena y llena de interés. Esta capacidad de mantener el suspense, capítulo tras capítulo, incluso para quienes, como es mi caso, contaba con ciertos conocimientos sobre el personaje y sobre la época, constituye a mi juicio una de las virtudes de la obra. A este rasgo se le añade la emoción. Hay páginas que conmueven, que mueven los sentimientos sin que ello reste un ápice al tono sobrio del relato.

Tratándose de una época como la del Medioevo y de una figura como la de Francisco, que ha dado tanto de sí en el plano de las artes, la hagiografía y las devociones populares, la sobriedad del estilo me parece un logro.

La lectura de la novela, además, me ha ido sugiriendo algunas reflexiones nacidas de mi perspectiva de biblista y de teóloga.

La primera tiene que ver con la teología narrativa. Las Escrituras judeocristianas son, en su mayor parte, narraciones. La teología, de hecho, vuelve una vez y otra a su fuente narrativa cuando reflexiona acerca de la fe, incluso en los casos en los que necesita innovar por imperativos culturales. Esto es acuciante, a mi juicio, cuando, además, la nuestra es una época en la que la narración es el medio de transmisión por excelencia, en sus diversas variaciones formales (novela, cine, series televisivas, videojuegos, cómics...). Los estudios de especialistas en psicología indican, por su parte, que la evolución de la mente tiene lugar a partir de la "mente narrativa". Sin embargo, a pesar de todas las evidencias, tradicionales y contemporáneas, la teología narrativa apenas despega.

Pero la lectura de Francisco devolvía a mi pensamiento la urgencia de dicha teología. Más aún, a riesgo de ser tachada de poco ortodoxa, diría que leyendo la novela de Isabel Gómez Acebo he accedido a una de las formas de la teología narrativa que adopta, miméticamente, la forma de relato.

Evocaba, mientras leía, libros y secciones de libros de la Biblia Hebrea que pueden calificarse, lógicamente en palabras de hoy, como "novelas históricas". Podría citar los llamados "libros históricos" del Antiguo Testamento, y relatos de personajes históricos, como David, sobre el que encontramos episodios de auténtica "novela histórica". Lo mismo podría decirse de libros de la literatura sapiencial, como el de Ester, cuyo trasfondo social e histórico (aunque el personaje principal no lo sea) sigue los patrones de lo que hoy consideramos novela histórica. Por todo ello, la lectura de Francisco suscita en mí, nuevamente, la pregunta sobre la capacidad de la teología para recuperar la narración como forma y fórmula, ella misma teológica, en nuestra época.

La segunda reflexión, al hilo de esta primera, se refiere a la necesidad de una buena divulgación de lo teológico y de lo cristiano. Con frecuencia, cuando leo las teologías actuales más arriesgadas e interesantes, especialmente la teología feminista, me siento inquieta ante el hecho de que se queden en los ámbitos de un grupo pequeño de académicos y académicas. Para que no sea así, necesitamos buenas y buenos divulgadores. Leer el texto de Isabel Gómez Acebo me llevaba a pensar en las posibilidades divulgativas de la novela y la oportunidad de estimular el pensamiento y abrir la capacidad crítica de tantas y tantos lectores que la encuentran a su alcance.

Pensaba en el efecto sobre el pensamiento crítico que ejerce en este momento una buena parte de la novela negra. O en la capacidad de conocimiento psicológico del ser humano y su mundo relacional de buena parte de la novela contemporánea. Siempre he creído, basándome en mi estudio del evangelio de Marcos, que una buena novela, digamos, "teológica" no tiene por qué ser ningún alegato barato, ridículo o aburrido de lo religioso. De hecho, hay muchas parábolas de Jesús sobre el Proyecto divino (llamado en los evangelios "Reinado de Dios") que son relatos laicos, sobre cuestiones de la vida, que en sí mismas no son religiosas.

Así, esta novela sobre Francisco de Asís hace una buena divulgación del personaje, pero también de cuestiones teológicas tan importantes como la inculturación del mensaje cristiano, la dimensión profética de la Vida Religiosa, la lucha por la igualdad humana, la crítica al poder y la riqueza que empobrece y envilece, con un lenguaje laico, accesible para cualquier lector o lectora de hoy.


Y, por último, he pensado en la necesidad de recuperar una buena hagiografía mediante la fórmula de la novela histórica, por ejemplo, o de un buen cine, y la urgencia de una manera nueva de ofrecer lo que en mis tiempos llamábamos la Historia Sagrada, algo que, de niña, ni yo ni mis hermanos ni mis amigas y compañeras queríamos perdernos por nada del mundo, pues tenía todos los ingredientes de los cuentos y de las buenas historias.

Finalmente, para hacer teología narrativa, para divulgar bien la teología, para escribir una buena historia, hay que saber, pero también hay que valer. Isabel ha demostrado con esta novela que sabe y que vale. Y estoy segura de que hay muchas personas que también pueden hacerlo. Ojalá imiten a nuestra autora y arriesguen, como ella, sus talentos. A mí me encantaría, pero, ciertamente, no sé hacerlo.
El cardenal Kasper augura 
que los divorciados vueltos a casar 
"tendrán pronto acceso a los sacramentos"




J. Bastante/Agencias

Los católicos divorciados y vueltos a casar "tendrán pronto acceso nuevamente a los sacramentos", según la predicción llevada a cabo por el cardenal alemán Walter Kasper, miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, al semanario alemán Die Zeit.

En la entrevista, Kasper subrayó la "necesidad" de "una reforma en campos que requieren, desde la Iglesia, cambios y aperturas", tal y como han subrayado los miembros del "G-8" cardenalicio y el propio Francisco. Unos cambios que también habrán de afectar a los fieles que han contraído un segundo matrimonio y que, en su opinión, "deben participar plenamente en la vida de la Iglesia". Para Kasper, "el perdón, que es posible para Dios, también puede aplicarse a la Iglesia".

En otro orden de cosas, el purpurado aseguró compartir "plenamente" la iniciativa del Papa, también propuesta por la comisión de cardenales, por implicarse plenamente en la atención a las víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes. "El abuso no es sólo un pecado, es también un crimen", incidió, resaltando que "incluso representantes de alto rango de la Iglesia han estado manchados" por esta lacra.

Sobre las críticas papales al sistema económico mundial, Kasper también coincide en resaltar que "todo el mundo debe tener lo suficiente para vivir. No podemos pensar únicamente en un mundo en que existan millones de personas que padecen hambre, son expulsados o explotados, mientras otros naden en la abundancia aprovechándose de esta injusticia".
Andrea Tornielli (La Stampa) 
entrevista al Papa


La exclusión de la comunión a los divorciados vueltos a casar «no es una sanción», aunque el próximo Sínodo se ocupará de estos temas, analizándolos y aclarándolos. El vaticanista de "La Stampa" y colaborador de RD, Andrea Tornielli, adelanta algunos aspectos de la entrevista concedida al diario italiano por el papa Francisco."Debemos tratar de facilitar la fe de las personas más que controlarla", sostiene el Papa.

En la misma, el Obispo de  Roma habla sobre el sufrimiento inocente de los niños y sobre la tragedia del hambre en el mundo, sobre las relaciones con las demás confesiones cristianas y sobre «ecumenismo de la sangre» que une en la persecución; aludió además a la cuestión de la familia (de la que se ocupará el próximo Sínodo) y respondió a quienes lo han criticado en los Estados Unidos (definiéndolo "marxista").

«La Navidad es el encuentro de Dios con su pueblo. Y también es una consolación -explicó. Muchas veces, después de la misa de media noche, pasé algunas horas solo, en la capilla, antes de celebrar la misa de la aurora, con un sentimiento de profunda consolación y paz. En la noche de Navidad -añadió refiriéndose a la Tierra Santa- pienso sobre todo en los cristianos que viven allí, en los que tienen dificultades, en todos los que han tenido que dejar esa tierra por diferentes problemas.

Con respecto al sufrimiento de los niños, Francisco afirmó: «Frente a un niño que sufre, la única oración que me viene es la oración del "por qué". ¿Señor, por qué?». Y en relación con las acusaciones de los ultra-conservadores estadounidenses, que lo tildaron de "marxista" después de la publicación de la Exhortación apostólica "Evangelii gaudium", el Papa respondió: «La ideología marxista está equivocada. Pero en mi vida he conocido a muchos marxistas buenos como personas, y por ello no me siento ofendido». De cualquier manera, precisó, «en la Exhortación no hay nada que no se encuentre en la Doctrina social de la Iglesia».

En cuanto a la unidad de los cristianos, Bergoglio habló sobre el «ecumenismo de la sangre»: «En algunos países matan a los cristianos porque llevan consigo una cruz o porque tienen una Biblia, y antes de matarlos no les preguntan si son anglicanos, luteranos, católicos u ortodoxos. La sangre está mezclada.» Sobre los sacramentos a los divorciados que han vuelto a contraer matrimonio, Francisco recordó que la exclusión de la comunión «no es una sanción». Y afirmó que el próximo Sínodo se ocupará de estos temas, analizándolos y aclarándolos.

La reforma de la Curia: el Papa explicó que en febrero los ocho cardenales "consejeros" le entregarán «sus primeras sugerencias» concretas. Y, sobre la intención de nombrar mujeres cardenales, que algunas personas le han atribuido, negó rotundo: «Es una frase que salió de quién sabe dónde. Las mujeres en la Iglesia deben ser valorizadas, no "clericalizadas"».