miércoles, 31 de julio de 2013

Cardenal Kasper: 
"hay algo que no funciona en la curia"
El purpurado alemán pide que 
"en la curia haya más sitio para las mujeres"


A los cuatro meses de haberse iniciado el pontificado del papa Francisco, el cardenal alemán Walter Kasper desea que el nuevo pontífice propicie un cambio de "mentalidad" en la curia romana y que restablezca la "comunicación". En una entrevista publicada el 16 julio de 2013 en el diario italiano "Il Foglio", el ex presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos no esconde su admiración por el papa Francisco quien, según su parecer, acabará decepcionando tanto a los progresistas como a los conservadores.

Mientras la curia romana es un hervidero de rumores esperando el nombramiento -probablemente de aquí al mes de octubre- de un nuevo Secretario de Estado, el cardenal Kasper asegura que lo que importa no es tanto el nombre del más cercano colaborador del papa, sino, sobre todo, el cambio de "mentalidad" que tiene que producirse en el interior de la curia romana. La curia está obligada, manifiesta, a abandonar el "poder" y la "burocracia" en favor del "servicio a la Iglesia universal y, por supuesto, a las Iglesias locales"

"Hay algo que no funciona en la curia"

El cardenal Kasper se manifiesta partidario de un "cambio a nivel institucional" porque "hay algo que no funciona en la curia". "El título de Secretario de Estado ya no tiene sentido", explica antes de proponer la creación de "un moderador", habida cuenta de la falta, hasta el presente, de "comunicación".

El antiguo jefe de dicasterio entiende que los responsables de la curia "deben encontrarse a menudo. Por lo menos, una vez al mes. Y deben tener acceso directo al papa, sin pasar por la Secretaría de Estado que, últimamente, ha funcionado como un órgano intermediario en el gobierno de la iglesia". Además, el cardenal Kasper cree que la reforma de la curia no se va a hacer sin "dificultades" ni "resistencias". Sin embargo, asegura, es necesario un cambio "en la mentalidad y en las estructuras".

"Dar más protagonismo a las mujeres"

El cardenal Kasper desearía que "en la curia hubiera más sitio para las mujeres". Son muchos los dicasterios que no tienen que ser dirigidos por ministros ordenados, indica, antes de manifestar su deseo de que el papa Francisco facilite también "la transparencia". Ésta última debe exigirse "a las instituciones vaticanas que administran el dinero y los bienes inmuebles", apunta seguidamente, y no sólo al Instituto para las Obras de la Religión (IOR).

En esta larga entrevista, el cardenal Walter Kasper analiza también el perfil del nuevo papa y asegura, entre otros puntos, que "serán muchos los decepcionados por Francisco". Los conservadores lo están ya, explica, porque no tiene la talla intelectual de Benedicto y porque, además, ha abolido la corte pontificia, algo -lo sé por propia experiencia- que era un anacronismo barroco".

"Pero también los progresistas quedarán igualmente decepcionados", asegura, antes de añadir: "si es cierto que ha cambiado las maneras de ser papa, no es menos cierto que no cambiará los contenidos". Y prosigue: "entre él y Benedicto se da una continuidad en materia doctrinal: no cambiará el celibato de los sacerdotes y no habrá apertura en materia de ordenación de las mujeres y en todas esas cosas de las que hablan los progresistas".

"Algunos le acusan de ser un showman, pero creo que el suyo es un testimonio auténtico"

En otro momento, el cardenal Kasper se refiere a los fieles "entusiastas", asegurando que el papa Francisco es "un verdadero pastor que tiene un gran encanto y una grandísima cercanía con la gente, además de un lenguaje directo y comprensivo". "Algunos le acusan de ser un showman pero, creo que el suyo es un testimonio auténtico: vive lo que dice", asegura seguidamente, antes de precisar que si es cierto que también Benedicto XVI era "una persona sencilla", sin embargo, es incuestionable que estaba un poco "adaptado a ciertas formas que Francisco rechaza".

Después de su primer Ángelus, el 17 marzo, el papa Francisco manifiesto a la muchedumbre reunida en San Pedro que acababa de leer una obra del cardenal Kasper, calificándolo de "buen teólogo". "No piensen que me dedico a hacer publicidad de los libros de mis cardenales", dijo el nuevo papa esbozando una sonrisa.

El cardenal alemán, ahora enfermo, celebró sus 80 años el pasado 5 marzo, pocos días después de quedar vacante la sede apostólica, y participó en el cónclave que eligió al papa Francisco.

martes, 30 de julio de 2013

18 Tiempo ordinario (C) Lucas 12, 13-21
CONTRA LA INSENSATEZ
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, 


Cada vez sabemos más de la situación social y económica que Jesús conoció en la Galilea de los años treinta. Mientras en las ciudades de Séforis y Tiberíades crecía la riqueza, en las aldeas aumentaba el hambre y la miseria. Los campesinos se quedaban sin tierras y los terratenientes construían silos y graneros cada vez más grandes.

En un pequeño relato, conservado por Lucas, Jesús revela qué piensa de aquella situación tan contraria al proyecto querido por Dios, de un mundo más humano para todos. No narra esta parábola para denunciar los abusos y atropellos que cometen los terratenientes, sino para desenmascarar la insensatez en que viven instalados.

Un rico terrateniente se ve sorprendido por una gran cosecha. No sabe cómo gestionar tanta abundancia. “¿Qué haré?”. Su monólogo nos descubre la lógica insensata de los poderosos que solo viven para acaparar riqueza y bienestar, excluyendo de su horizonte a los necesitados.

El rico de la parábola planifica su vida y toma decisiones. Destruirá los viejos graneros y construirá otros más grandes. Almacenará allí toda su cosecha. Puede acumular bienes para muchos años. En adelante, solo vivirá para disfrutar:”túmbate, come, bebe y date buena vida”. De forma inesperada, Dios interrumpe sus proyectos: “Imbécil, esta misma noche, te van a exigir tu vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?”.

Este hombre reduce su existencia a disfrutar de la abundancia de sus bienes. En el centro de su vida está solo él y su bienestar. Dios está ausente. Los jornaleros que trabajan sus tierras no existen. Las familias de las aldeas que luchan contra el hambre no cuentan. El juicio de Dios es rotundo: esta vida solo es necedad e insensatez.

En estos momentos, prácticamente en todo el mundo está aumentando de manera alarmante la desigualdad. Este es el hecho más sombrío e inhumano: ”los ricos, sobre todo los más ricos, se van haciendo mucho más ricos, mientras los pobres, sobre todo los más pobres, se van haciendo mucho más pobres” (Zygmunt Bauman).

Este hecho no es algo normal. Es, sencillamente, la última consecuencia de la insensatez más grave que estamos cometiendo los humanos: sustituir la cooperación amistosa, la solidaridad y la búsqueda del bien común de la Humanidad por la competición, la rivalidad y el acaparamiento de bienes en manos de los más poderosos del Planeta.


Desde la Iglesia de Jesús, presente en toda la Tierra, se debería escuchar el clamor de sus seguidores contra tanta insensatez, y la reacción contra el modelo que guía hoy la historia humana.

El legado que nos ha dejado el Papa Francisco

Leonardo Boff


            No es fácil resumir en pocas palabras los puntos relevantes de las intervenciones del Papa Francisco en Brasil. Destaco algunos con el riesgo de omitir otros importantes.

            El legado mayor fue la figura misma del Papa Francisco: un humilde servidor de la fe, despojado de todo aparato, tocando y dejándose tocar, hablando el lenguaje de los jóvenes y diciendo las verdades con sinceridad. Representó al más noble de los líderes, el líder servidor que no hace referencia a sí mismo sino a los demás, con cariño y cuidado, evocando esperanza y confianza en el futuro.

            En el campo político encontró un país perturbado por las multitudinarias manifestaciones de los jóvenes. Defendió su utopía y el derecho a ser escuchados. Presentó una visión humanística en la política, en la economía y en la erradicación de la pobreza. Criticó duramente un sistema financiero que descarta los dos polos: a las personas mayores, porque ya no producen, y a los jóvenes, no creándoles puestos de trabajo. Las personas mayores no pueden trasmitir su experiencia y a los jóvenes se les priva de construir su futuro. Una sociedad así puede colapsar.

            El tema de la ética, fundada en la dignidad transcendente de la persona, ha sido recurrente. Con referencia a la democracia ha acuñado la expresión “humildad social”, que es hablar cara a cara, entre iguales y no desde arriba hacia abajo. Entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta ha apuntado una opción siempre posible: el diálogo constructivo. Tres categorías volvían una y otra vez: el diálogo como mediación para los conflictos, la proximidad a las personas más allá de todas las burocracias y la cultura del encuentro. Todo el mundo tiene algo que dar y algo que recibir. “Hoy, o se apuesta por la cultura del encuentro, o perdemos todos”.

            En el campo religioso ha sido más fecundo y directo. Reconoció que ha habido “jóvenes que perdieron la fe en la Iglesia e incluso en Dios por la incoherencia de muchos cristianos y ministros del evangelio”. El discurso más severo lo reservó para los obispos y cardenales latinoamericanos (CELAM). Reconoció que la Iglesia –y él se incluía–, está atrasada en lo que se refiere a la reforma de sus estructuras . Y les instó no sólo abrir las puertas a todos, sino a salir al mundo y a las “periferias existenciales”. Criticó la “psicología principesca” de algunos miembros da jerarquía. Tienen que ser pobres interior y exteriormente. Dos ejes deben estructurar la pastoral: la cercanía al pueblo, más allá de las preocupaciones organizativas, y el encuentro, marcado de cariño y ternura. Habla incluso de la necesaria “revolución de la ternura”, cosa que él demostró vivir personalmente. Entiende la Iglesia como madre que abraza, acaricia y besa. Los pastores deben cultivar esta actitud materna para con sus fieles. La Iglesia no puede ser controladora y administradora, sino servidora y facilitadora. Enfáticamente afirma que la posición del pastor no es la del centro sino la de la periferia. Esta afirmación es de destacar: el puesto de los obispos debe ser o “al frente para indicar el camino, o en el medio para mantenerlo unido y neutralizar las desbandadas, o atrás para evitar que alguien se extravíe”, y debe darse cuenta de que “el rebaño tiene su propio olfato para encontrar nuevos caminos”. Además, da centralidad a los laicos para decidir junto con los pastores los caminos de la comunidad.

            El diálogo con el mundo moderno y la diversidad religiosa: el Papa Francisco no mostró ningún miedo ante el mundo moderno; desea intercambiar y ser parte de un profundo movimiento de solidaridad con los privados de alimento y de educación. Todas las confesiones deben trabajar juntas en favor de las víctimas. Poco importa que la atención la preste un cristiano, un judío, un musulmán u otro. Lo decisivo es que el pobre tenga acceso al alimento y a la educación. Ninguna confesión puede dormir tranquila mientras los desheredados de este mundo estén gritando. Aquí se impone un ecumenismo de misión, todos juntos al servicio de los demás.

            A los jóvenes les dedicó palabras de entusiasmo y de esperanza. Contra una cultura de consumismo y de deshumanización les pidió ser “revolucionarios” y “rebeldes”. Por la ventana de los jóvenes entra el futuro. Criticó el restauracionismo de algunos grupos y el utopismo de otros. Puso el acento en la actualidad: “en el hoy se juega la vida eterna”. Los invitó siempre al entusiasmo, a la creatividad, a ir por el mundo difundiendo el mensaje generoso y humanitario de Jesús, el Dios que se hizo cercano y se encontró con los seres humanos.


            En la celebración final había más de tres millones de personas, alegres, festivas, en el más absoluto orden. Un aura de benevolencia, de paz y de felicidad descendió sobre Río de Janeiro y sobre Brasil que sólo podía ser la irradiación del tierno y fraterno Papa Francisco y del Sentimiento Divino que supo transmitir.            
Paquistán:
La vida de esclavas de las esposas de Corán

Hijas de terratenientes obligadas a no casarse para no perder el patrimonio. El Islam prohíbe esta práctia, pero las “prisioneras” serían alrededor de 10 mil
Mauro Pianta


Algunas no lo soportan y precipitan en los abismos de la locura. Otras se refugian en la apatía y dejan que la muerte las consuma lentamente. La mayor parte de ellas transcurre una existencia al borde del infierno, prisioneras de una tradición inhumana: camareras-niñeras-esclavas al servicio de la “familia”. Son las “esposas del Corán”, jóvenes paquistaníes cuyo destino ha sido hipotecado por los clanes familiares: no podrán casarse y se “unirán” en matrimonio con el libro sacro del Islam. Lo aprenden de memoria. Algunas de ellas lo llevan siempre atado con una cuerda a la altura del ombligo. Viven prácticamente segregadas y ningún hombre mayor de 14 años se puede acercar a ellas. Es, en los hechos, una condena: servir con la vida al clan sin haberlo elegido. 





Lo llaman “Haq Bakshish”, que significa literalmente «renunciar al derecho de casarse». Es una tradición antigua y maldita, que en la provincia de Sindh y en algunas partes del Punjab es muy difundida. Según el periódico árabe internacional “Asharq Al Awsat”, en Sindh, en 2007, había alrededor de 10 mil jóvenes prisioneras del Corán. Una tradición cuyas motivaciones se encuentran en la economía y no en la religión. Lo explica muy bien un informe sobre los derechos humanos que redactó el Departamento de Estado de los Estados Unidos en 2011: «Esta práctica –se lee en la nota– es utilizada, sobre todo, entre las familias de grandes terratenientes. Cuando para una hija o para una hermana no se encuentra dentro del círculo familiar extendido (que comprende tíos, primos.., ndr.) un marido considerado adecuado, entonces en lugar de desmembrar las propiedades del clan dando una dote en terrenos a la joven que se casaría con algún “extraño”, la obligan a permanecer en la casa con el “escamotage” del Corán. Y con la hija pemanece en la casa, bajo la tutela del padre o del hermano, también su cuota de terrenos en herencia». 





Claro, el “Haq Bakshish” es castigado por la ley paquistaní con la cárcel (de tres a siete años). Pero nadie se arriesga a denunciar. Sobre todo porque las familias involucradas pertenecen a la clase Seyyed, una especie de casta espiritual que pretende ser reconocida como parte de la descendencia directa de Mahoma. Familias musulmanas “pura sangre” que, a menudo, gobiernan las instituciones. Por este motivo, las “esposas del Corán” permanecen ocultas a las estadísticas oficiales. En muy raras ocasiones alguna sale a la luz. Sucedió, por ejemplo, en diciembre de 2011. Una pareja, Fahad Amin y Shahnila Naz, que se casaron en contra la voluntad de sus padres, pronunció una conferencia de prensa en Lahore en la que denunciaron las amenazas de muerte que habían recibido por haber violado el código del “Haq Bakshish”. «La mitad de las mujeres de mi familia –dijo la joven al “Daily Times”– está casada con el Corán: las tratan peor que a las siervas y las obligan a cuidar a los niños y a los animales. Una noche –prosiguió– toda mi familia vino a mi habitación, se sentaron en mi cama con el Corán en la mano: “Este es tu marido”, dijeron. Yo logré escapar, me reuní con Fahad y nos casamos en el tribunal. Pero nos amenazan, tengo mucho miedo...». ¿Cómo habrá acabado esta pareja de esposos rebeldes? 



Y, ¿cómo es la ceremonia nupcial con el Corán? Zubaida Alí asistió al “matrimonio” de su prima Fareeba. «Fue muy extraño –declaró al “Daily Times”–, mi prima tenía 25 años, era muy guapa, estaba vestida con los vestidos tradicionales de las esposas del Sindh: vestido rojo, joyas, tatuajes en las manos y en los pies y un velo negro. Había música, confusión, muchos huéspedes. Lástima que faltara el marido...». Habib ur Rehman, profesor en la Universidad islámica de Islamabad, ha declarado en más de una ocasión: «estas ceremonias, desde el punto de vista del derecho islámico, son consideradas no válidas. Cada mujer tiene derecho de casarse con quien quiera y no con el Corán». Palabras santas, se diría. Pero las palabras en sí mismas no son suficientes para liberar a estas jóvenes mujeres. En Paquistán y en  pleno 2013.
¿Por qué sufren los hombres?
Xabier Pikaza




Me escribe Lolo y me dice: 

"Pienso que te parecerá una "melonada" la pregunta, pero quisiera que, si tuvieras un tiempito, me respondas (yo tengo mi respuesta, otros tienen otra...): ¿Cómo murió en la cruz, si era Dios? ¿Por qué sufrió si pudo evitarlo? ¿Es necesario el sufrimiento? 

 Mira, Lolo: Estoy seguro de que tú respuesta es tan buena como la mía. Pero voy a pararme y decirte unas cosas... No tengo una respuesta clara, pero puedo y quiero esbozar unas pequeñas reflexiones, no para orientarnos en el misterio (¡el sufrimiento es un misterio, no un problema!), a partir de dos principios:

1. Hay un sufrimiento más externo, que se resuelve con analgésicos, con pan y con justicia (alimento y casa, penicilina y nolotil).

2. Pero hay otro sufrimiento más misterioso: Dolor del alma, envejecimiento y muerte (locura, soledad y llanto del corazón); éste es más difícil de resolver desde fuera. 

De los dos sufrimientos trato en lo que sigue, especialmente del segundo, simplemente para orientarme yo mismo.


Unas notas sobre el sufrimiento:

1. Aquí me refiero sobre todo al sufrimiento que forma parte del misterio de la vida, una vida que crece y madura en el dolor y la trasformación, como todo lo que existe. Todo cambia, todo sufre, todo busca, menos las cosas que están más terminadas, que parecen más perfectos, pero que son muertas (como los diamantes)... El sufrimiento forma parte del camino de la realidad, que es el camino de Dios, si Dios existe. Si alguien dice que Dios no sufre es que en el fondo piensa que Dios está muerto (como las estrellas de las que se decía en otro tiempo que eran astros muertos). Lo que no cambia no sufre, pero tampoco vive. Si Dios es la máxima vida, Dios es el mayor sufrimiento

2. Sufrimiento de fondo, en camino de amor, eso es Dios. Dios sufre precisamente porque ama, porque se implica, porque alienta y vive en todo lo que vive. En contra de lo que se suele decir muchas veces, Dios no permite el sufrimiento... Dios sufre. El NT se dice que “era necesario" que el Mesías de Dios padeciera… Que padeciera porque era justo y le mataron por serlo... Que padeciera porque el sufrimiento es el precio de la vida. 

3. El dolor está vinculado al riesgo de aceptar la vida con amor: El único modo de no sufrir es matarte, negarte o cerrarte en ti mismo, sin poner el corazón en nadie ni en nada. En ese sentido decimos los cristianos que Dios mismo es “trinidad”, porque da la vida y por eso lleva en sí mismo un sufrimiento de amor. Dios Padre que pone todo ser Ser (en riesgo pleno) en manos de su Hijo. De esa forma se arriesga y sufre, pero sólo ese sufrimiento puede ser amor completo: Sufrimiento para el amor que es el despliegue de la vida.Dar la vida es ser capaz de perderla (quien no se arriesga a sufrir nunca hará nada en la vida).

4. Dios, encarnación del amor, encarnación del sufrimiento. Si Dios se hace hombre (el Dios cristiano), Dios asume y hace suyo el sufrimiento de la historia de la vida y, en particular, el sufrimiento de los hombres a lo largo de la historia. Dios se introduce en el inmenso riesgo de la vida humana, para dialogar con los hombres y en los hombres, en un camino de muerte. Dios no se encarna para terminar en la muerte, sino para que la muerte pueda ser y sea el camino más hondo de amor, de despliegue de vida… para que incluso el “pecado” (suicidio, homicidio…) pueda ser camino de amor.

5. Pero además del sufrimiento del amor, hay un sufrimiento añadido por los hombres, un sufrimiento que nace de la lucha y la injusticia de la historia, de la opresión y la violencia, del miedo y la maldad de unos hombres y mujeres concretos...Dios, al hacerse hombre, ha padecido también ese sufrimiento, de un modo extremo, muriendo en la cruz. Así ha cargado Dios (Jesús) la cruz de la historia humana. 

6. Jesús no ha vivido para hacer sufrir a los demás, sino para sufrir con los que sufren, superando de esa forma el sufrimiento impuesto… Precisamente porque no ha querido hacer sufrir a los demás, ha tenido que arriesgarse a sufrir (a padecer el sufrimiento que le han ocasionado otros, llegando a matarle). De esa forma ha mostrado que es Dios. No sólo ha sufrido, sino que ha fracasado: No ha logrado (¿no ha querido lograr?) un triunfo a través de la imposición, una “victoria” a través de la violencia. Se ha dejado matar de hecho por amor (para no matar a los demás….).

7. La respuesta de un tipo de budismo (al menos del budismo barato) nos parece insuficiente.  Esa es en el fondo una respuesta de huída (¡siendo como es tan hermosa!). Ésta es la respuesta de budismo que llamo aquí "barato" (hay otro mucho más hondo): Refugiarse en la paz interior, no dejarse oprimir por los deseos intensos, por los fuertes dolores de la vida, hasta que la muerte nos liberes. Esta respuesta es buena, pero los cristianos pensamos que no es suficiente: tenemos que superar de alguna forma el sufrimiento de los otros sobre el mundo, ayudando de manera positivaa a los que sufren; de esa forma somos amigos del Dios de la vida. 

8. Éste es el secreto de la gran "compasión" (budista y cristiana): Asumir el sufrimiento de los otros, sufrir con ellos y ayudarles (ayudarnos todos a trazar un camino de vida, en medio de la gran miseria de la historia). No basta con refugiarnos dentro y superar estoicamente el dolor (¡vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de esperanza, de recelo), sino que es necesario amar por encima de sufrimiento, ofrecer vida donde hay muerte, casa donde no hay casa, pan donde no hay pan (Mt 25, 31-46). Eso es Dios: convertir el mismo dolor en principio de Vida.

9. Una gran protesta. Ésta es la novedad de la respuesta de Cristo; no se limitar a sufrir con los que sufren, sino que protesta contra el sufrimiento, curando, animando, abriendo y camino de Reino.  Éste es el misterio del Dios cristiano. Responde al sufrimiento significa protestar con toda fuerza, como Jesús: curar a los enfermos, aliviar a los que padecen, buscar por todos los medios un mundo de concordia y equilibrio, esperando la vida. Protestar por y con amor contra el sufrimiento, suprimiéndolo donde es posible y convirtiéndolo en signo de amor, principio de vida. Se trata de descubrir que nuestro sufrimiento (¡incomprensible en un plano!) forma parte de la gran historia de la Vida que es Dios, del gran amor que triunfa de la muerte.

10. ¿Quién ha muerto en la Cruz, me preguntas? En la cruz ha muerto el mismo Dios, pero ha muerto protestando contra el sufrimiento, desde dentro, en un camino de Vida y para la Vida, para vencer en amor el sufrimiento. Ha muerto Dios para que nosotros podamos superar la muerte... Ha muerto con nosotros, para acompañarnos viviendo de esa forma con nosotros. Ha muerto el Dios de la vida...De esa forma, en nuestro mismo sufrimiento se expresa la Vida de Dios.... Pero esto sigue siendo misterio: es algo que no podemos demostrar, sino vivir, viviendo al servicio de la Vida... es decir, en gesto de amor que cura y acompaña a los demás. Eso es Dios. Ahí está la esperanza de Dios, según el Cristo cristiano.

11. De nuevo Jesús, resurrección. El sufrimiento forma parte del “regalo de la vida”, es decir, de la comunicación. Quien se cierra en sí, quien no late de vida y de amor no sufre…Quien da la vida y asume su despliegue sufre, pero sufriendo puede amar y esperar la resurrección. Quiero insistir así en la communication, entendida como transparencia personal, al servicio de la comunión entre todos los hombres. Jesús ha ofrecido palabra y salud, dignidad y amor, a los excluidos del espacio sagrado (leprosos, pecadores...), suscitando así el rechazo de los poderes establecidos, y lo ha hecho precisamente para que todos los hombres y mujeres puedan comunicarse de modo directo, amoroso y creador. Por eso decimos que su sufrimiento personal más hondo, de hombre y/o de Hijo de Dios, es fuente de resurrección

12. Por amor ha sufrido, en el Dios que es amor. Precisamente por ello, porque rompía las barreras de poder sagrado del templo y el imperio, le han matado. En un plano, la muerte de Jesús ha sido un asesinato entre otros muchos; pero, al mismo tiempo, ha venido a desvelarse como culminación y compendio de todos ellos, pecado original o central de la humanidad, siendo así también, por gracia del Dios que es Gracia, la revelación plena del Padre. En ese aspecto se puede añadir que la resurrección de Jesús ha sido y es el triunfo de la vida de Dios sobre la muerte y pecado de los hombres: su Cruz y su Pascua es comunicación salvadora. Así decimos que Jesús no resucita en un simple más allá o en una inmensidad aislada, sino en el amor y comunión entre los hombres, partiendo de los pobres y asesinados de la historia, en los que Dios habita.

13. El sufrimiento que triunfa de la muerte. El mismo Dios creador, Origen y Ser paterno-materno de toda realidad, es victoria sobre la muerte y principio (sentido) de amor que se hace Vida humana en la historia. Por eso decimos que vence a la muerte muriendo por los hombres. No hay primero un Dios en sí (más allá de toda comunión, misterio sin amor) y después comunicación divina. Dios sólo existe (es divino) al darse gratuitamente (Padre), en amor que se entrega hasta la muerte (Hijo) y se comparte (Espíritu Santo). Este ha querido ser y es el tema central de mi reflexión: la verdad del cristianismo es el Dios Creador que se hace presente en la Comunión amorosa (cruz y pascua) de los hombres. Por eso, todo intento de imponer esa verdad cristiana sin diálogo de amor (o desde arriba, por cualquier tipo de jerarquía), es contrario al evangelio.

El Papa se da rienda suelta con los periodistas: del IOR al “lobby gay” (4)

Las acusaciones contra Ricca, prelado del IOR 


 En el caso de monseñor Ricca (el prelado del IOR acusado inmediatamente después de su nombramiento de “conducta escandalosa” por hechos de hace 13 años, cuando prestaba servicio en la nunciatura de Uruguay, ndr), hice lo que el Derecho canónico indica que hay que hacer: una investigación previa. No se encontró nada de aquello de lo que se le acusaba. ¡No encontramos nada! Muchas veces en la Iglesia se van a buscar los pecados de juventud y luego se publican. No estamos hablando de delitos, como abusos en contra de menores, que son una cosa muy diferente, sino de pecados. Pero si un laico, o sacerdote o monja ha cometido un pecado y luego se convirtió y se confesó, el Señor perdona, olvida. Y nosotros no tenemos el derecho de no olvidar, porque corremos el riesgo de que el Señor no se olvide de nuestro pecados. Muchas veces pienso en San Pedro, que cometió el pecado más grave, renegó a Cristo. Sin embargo lo hicieron Papa. Pero, repito, sobre monseñor Ricca no encontramos nada. 







El lobby gay 




Se escribe mucho sobre el “lobby gay”. Yo, hasta ahora, no he encontrado en el Vaticano a nadie que haya escrito “gay” en su documento de identidad. Hay que distinguir entre ser gay, tener esta tendencia, y hacer “lobby”. Los “lobby” todos, no son cosas buenas. Si una persona es gay y busca al Señor con buena voluntad, ¡¿quién soy yo para juzgarlo?! El Catecismo de la Iglesia católica enseña que no hay que discriminar, sino acoger. El problema no es tener esta tendencia, el problema es hacer grupos, y esto vale tanto para los “lobbies” de negocios, políticos o masónicos.

El Papa se da rienda suelta con los periodistas: del IOR al “lobby gay” (3)

La relación con Benedicto XVI 




La última vez que ha habido dos o tres Papas juntos no se hablaban, sino que luchaban para ver quién era el verdadero Papa. Yo a Benedicto XVI lo quiero mucho, es un hombre de Dios, un hombre humilde, un hombre que reza. Me puse feliz cuando fue elegido Papa, y luego vimos su gesto de la renuncia... para mí es un grande. Ahora vive en el Vaticano y hay algunos que me preguntan si me estorba. No, para mí es como tener a un sabio en la casa. Cuando en la familia está el abuelo, lo veneran y lo escuchan. Benedicto XVI no se entromete. Para mmí es como tener al abuelo en casa, es mi papá. Si tengo una dificultad, puedo ir a hablar con él, como hice con el gran problema de “vatileaks”... Cuando recibió a los cardenales el 28 de febrero para despedirse, dijo: entre ustedes está el nuevo Papa, a quien yo, desde ahora, prometo mi obendiencia. ¡Es un grande! 




Sobre los sacramentos a los divoricados que se han vuelto a casar 




 Es un tema que vuelve siempre. Creo que ha llegado el tiempo de la misericordia, este cambio de época en el que hay muchos problemas incluso en la Iglesia, incluso en el testimonio no tan bueno de algunos sacerdotes. El clericalismo ha heridao a mucha gente y hay que ir a curar a estos heridos con la misericordia. La Iglesia es mamá, y en la Iglesia se debe encontrar misericordia para todos. Y no hay que esperar a los heridos, hay que ir a encontrarlos. Creo que ha llegado el momento  de la misericordia, como había intuido Juan Pablo II que instituyó la fiesta de la Divina Misericordia. Los divorciados pueden hacer la comunión, son los divorciados en segunda unión los que no pueden. Hay que ver el tema en la totalidad de la pastoral matrimonial. Abro un paréntesis: los ortodoxos, por ejemplo, siguen la teología de la economía y permiten una segunda unión. Cuando se reúna el grupo de los ocho cardenales, en los primeros tres días de octubre, trataremos sobre cómo seguir adelante en la pastoral matrimonial. Estamos en camino para una pastoral matrimonial más profunda. Mi predecesor en Buenos Aires, el cardenal Quarracino, siempre decía: “Para mí, la mitad de los matrimonios son nulos, porque se casan sin saber que es para siempre, porque lo hacen por conveniencia social, etc...”. También debemos estudiar el tema de la nulidad. 



Todavía me siento jesuita 


 Los jesuitas deben obedecer al Papa, pero si el Papa es jesuita, ¿a quiém obedece? ¿Tal vez al superior general? Me siento jesuita como espiritualidad, pero me veo como jesuita y pienso como jesuita, pero no hipócritamente. 



El caso “Vatileaks” 




Cuando fui a ver a Benedicto XVI a Castel Gandolfo, vi que en la mesita había una caja y un sobre. Benedicto XVI me dijo que en la caja estaban todos los testimonios de las personas escuchadas por la comisión de los tres cardenales sobre el caso “vatileaks”, mientras que en el sobre estaban las conclusiones, el resumen final. Benedicto XVI sabía todo de memoria. Es un problema enorme, ¡pero no me espanté! 



Los ortodoxos 




Las Iglesias ortodoxas han conservado una liturgia muy hermosa. Nosotros hemos perdido un poco el sentido de la adoración. Ellos adoran a Dios y le cantan, no cuentan el tiempo. Una vez, hablando sobre Europa occidental y sobre su Iglesia, me dijeron que “ex Oriente lux”, “ex Occidente luxus”, es decir del Oriente la luz, del Occidente el consumismo y el bienestar que tanto daño hacen. En cambio, los ortodoxos conservan esta belleza de Dios en el centro. Cuando se lee a Dostoievsky, se percibe cual es el alma rusa y oriental. Nos hace mucha falta este aire fresco del Oriente, esta luz.