viernes, 25 de enero de 2013


Comunicado de "Mujeres y Teología"
"Reclamamos que la Iglesia se posicione del lado de los que sufren los zarpazos de la crisis"
"Las mujeres estamos alumbrando una nueva Iglesia y una nueva sociedad"



Ante la tibieza, pasividad e hipocresía de los gobiernos, ante el silencio de la jerarquía de la Iglesia católica y de algunos sectores de la sociedad en la crisis que estamos atravesando, DENUNCIAMOS, como mujeres creyentes y feministas:

‹ 1. Que la dignidad de las personas, la justicia y la paz están siendo pisoteadas con la excusa de recortes supuestamente necesarios para la supervivencia del estado y de los ciudadanos y que afectan a los más pobres, especialmente a las mujeres, que han de hacer frente, desde la precariedad y el drama del paro, a la subida de impuestos sin otra alternativa posible.

2. Que la corrupción generalizada de políticos, instituciones y organismos autonómicos está afectando gravemente y deteriorando la misma democracia y los derechos de los ciudadanos sin una actuación visible de los tribunales de justicia.

3. El silencio cómplice de la jerarquía eclesial que, como institución, no hace denuncia ni justicia frente a los gravísimos atentados contra la dignidad humana y los derechos adquiridos en democracia: sanidad, servicios sociales, educación, ayuda a la cooperación, etc.

4. Que la economía mundial y los poderes financieros, basados en el enriquecimiento especulativo y la ambición de unos pocos, sean la causa de la pobreza y la injusticia que afectan a millones de seres humanos abocados a una muerte segura. ›


En los comienzos de este tercer milenio, RECLAMAMOS:

‹ 1. Que la Iglesia se posicione del lado de los más débiles, los que sufren los zarpazos de la crisis, los que vemos perder nuestros derechos consolidados durante años gracias al esfuerzo de mujeres y hombres que han trabajado por la dignidad del ser humano, y que apoye con firmeza y claridad sus justas reivindicaciones. ›


Con valentía y coraje, PROCLAMAMOS TRABAJAMOS Y SOÑAMOS:

‹ 1. Que los cambios para transformar el mundo pasan por construir hoy, la utopía y de-construir todo aquello que genere opresión, injusticia, subordinación, enriquecimiento, embrutecimiento cultural y sequía espiritual, carencia de valores y derroche de recursos que son patrimonio de todos los seres humanos. 

2. Trabajamos por un trabajo cotidiano marcado por la solidaridad y las redes ciudadanas de ayuda y cooperación. Creemos en las personas y su poder de recuperación y sanación a partir de lo que se tiene, de la realidad. Trabajamos por un nuevo sistema social y económico que cuide y fomente la vida y no la producción descontrolada. 

3. Practicamos una espiritualidad en la que la oración, la contemplación y el gozo de vivir van unidos a la búsqueda de la justicia y a la compasión activa. Una espiritualidad encarnada y atenta que encuentra a Dios en la misma vida, en la lucha cotidiana por la dignidad y los derechos fundamentales de todo ser humano. Una espiritualidad profética que toma en serio el seguimiento de Jesús y lo practica en los nuevos contextos sociales.

4. En medio de un mundo en crisis y desgarrado por el sufrimiento de millones de seres humanos, las mujeres estamos alumbrando una nueva Iglesia y una nueva sociedad. Esta es nuestra esperanza. Estos son nuestros sueños. Esta es nuestra lucha. ›

FIRMADO: MIEMBROS DE "MUJERES Y TEOLOGÍA"

 ROBERTO FERNANDEZ RETAMAR, POETA Y PRESIDENTE DE CASA DE LAS AMERICAS
“En Cuba estamos viviendo un momento muy interesante”


Al frente de la 54ª edición del prestigioso premio literario, el escritor cubano elogia las medidas de distensión política tomadas últimamente por el gobierno de la isla. Y en el plano literario declara su admiración incondicional por Borges y Martínez Estrada.





 Por Silvina Friera

Desde La Habana

En Cuba no se le tiene miedo al sol. Hasta el turista más blanco que la leche se calza un sombrero y se deja llevar por una ciudad donde la mezcla es apabullante. Casonas viejas con muros y arcadas elegantes, pero con las paredes amarillas, rosas, verdes y rojas medio descascaradas; un festival de colores que varía según cómo pega la luz. Casonas apenas recicladas, donde la última mano de pintura parece “más fresca”, aunque ya tenga unos cuantos años ese pequeño detalle de coquetería frontal. Caminando por el Vedado, uno de los barrios más turísticos de La Habana, por la calle H, se llega hasta la casa sencilla y modesta de Roberto Fernández Retamar. A la entrada hay un jardín con muchas plantas y flores. Dos perros saludan con actitudes diferentes. Dolly chumba en un dudoso papel de mala. Homero, en cambio, más chiquito y juguetón, se acuerda de que es perro cuando Dolly ladra y muestra los dientes. Entonces él, para no ser menos, ladra también. El poeta y presidente de Casa de las Américas tiene cuadros de Julio Le Parc, de Antonio Saura, de Wilfredo Lam y de Matta en el living. En una mesita, además de las fotos de sus dos hijas, no podía faltar una especie de souvenir afro: los hierros Ogun, divinidad conocida como el guerrero Orisha. Los libros andan desparramados en estanterías, en mesas y alguna que otra silla. “Ya no tengo biblioteca, tengo burbujones de libros”, dice Retamar, un admirador entusiasta de la obra de Borges.

Desde 1986 preside Casa de las Américas, institución cultural medular que fundó Haydée Santamaría en 1959. Por estos días anda sobre rieles la 54ª edición del Premio Literario Casa de las Américas, uno de los más prestigiosos del continente, que en esta ocasión otorgará distinciones en el género Novela, Poesía, Literatura Testimonial, Ensayo Histórico Social, Literatura Brasileña y un Premio Extraordinario sobre las Culturas Originarias de América. “A finales del año ’59, la Casa todavía no tenía rostro –recuerda Retamar–. Entonces me invitaron a dar un curso de literatura hispanoamericana, cosa que hice. Después no pude seguir porque fui enviado a Francia en 1960, y recién pude regresar en el año ’65. Yo dirigía la revista Nueva Revista Cubana y escribí una nota sobre el Concurso Literario Hispanoamericano, como se llamaba entonces, porque me atraía mucho que estuviera volcado sobre la cultura de América latina.”


–¿Cuándo empezó a tener rostro la Casa?

–La primera tarea importante que hizo la Casa fue esa convocatoria –a finales del ’59, principios del ’60– para lo que se empezó a llamar Premio Literario Casa de las Américas. Para entonces todavía era más un proyecto que otra cosa. Poco a poco fue creciendo. En el ’62, un gran amigo, un gran intelectual y político guatemalteco, Manuel Galich, fue llamado por Haydée Santamaría para que trabajara en la Casa. El creó el Departamento de Teatro; dos años después, Mario Benedetti creó un Centro de Investigaciones Literarias; un músico cubano muy famoso, Harold Gramatges, creó el Departamento de Música. Ya existía en la Casa la Biblioteca, que ha crecido enormemente –al punto de que estamos tratando de construir un local–, que sin dudas es una de las más importantes de América latina y el Caribe. La Casa fue creciendo por pedazos. Y ha seguido creciendo. El Premio Literario sólo se convocaba en lengua española, era un concurso de literatura hispanoamericana; con el paso del tiempo se fue incluyendo la literatura brasileña y portuguesa, la literatura para niños. Y un caso muy importante es que por primera vez se estableció la existencia del Premio de Testimonio. En esto influyó Rodolfo Walsh, eminente representante de la literatura de testimonio. El premio, si no estoy equivocado, fue el primero de esta naturaleza que se establecía en el mundo.

–¿Qué es la Casa para Retamar?

–Una amiga decía que la Casa es “un estado de alma”. Lo que me impresiona mucho es que haya tenido como fundadora a Haydée Santamaría y que durante quince años haya tenido el privilegio de trabajar con ella como presidenta. Haydée fue una persona excepcional. Cuando se le encomendó crear y presidir la Casa ya era una leyenda en la vida política del país. Había estado junto con Fidel (Castro) en el asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio del ‘53; estuvo después en la Sierra con el Che; compartían el aparato de asma porque los dos eran muy asmáticos. Y de repente se reveló como una organizadora cultural. La Casa de las Américas es sobre todo la Casa de Haydée.

–Es llamativo que sea la poesía el género con mayor cantidad de libros presentados. ¿Qué dice esto de la región?

–No sé qué respuesta darle... Angel Rama decía que la poesía y el ensayo eran los “géneros reyes” de nuestra literatura. La razón no la sé. Quién sabe por qué necesitamos poesía, sobre todo en estos tiempos. Es abrumadora la cantidad de libros que llegan. Y hay que leerlos todos. No todo el mundo puede leerlo todo, pero todo tiene que ser leído. No es posible que se dé el caso de que una obra se envíe y no sea leída por lo menos por un miembro del jurado... Yo soy de los que creen que la poesía es consustancial al ser humano. En todas las épocas y en todas las circunstancias, la poesía ha vivido y sobrevivido. Quizás ésta sea una de las razones por las cuales tengamos todos los años que concursa la poesía una cantidad tan abrumadora de obras.

–¿Cómo se formó usted como poeta?

–Yo era alumno de enseñanza secundaria en el año ’43. Y en uno de los libros de textos había un ejemplo de endecasílabo. Se trataba de un poema que había escrito Julián del Casal, que había muerto en 1893. Todavía recuerdo los versos de él que me impresionaron muchísimo: “Ansias de aniquilarme solo siento / o de vivir en mi eternal pobreza / con mi fiel compañero, el descontento / y mi pálida novia, la tristeza”. Me quedé hechizado. Yo fui un adolescente atormentado y por lo tanto esos versos, tormentosos y atormentados, me llegaron muy profundamente. Creo que fue la entrada del sentido de la poesía en mi vida. Pocos años después empecé a escribir poemas, por supuesto influido por Casal. Y también por un compañero maravilloso, José Antonio García López, que era sobrino nieto de Martí. Era pobrísimo y era poeta. Eso fue un impacto muy grande: ver un poeta de carne y hueso. Era una figura extraordinaria. Desgraciadamente, debido a la pobreza y a las necesidades que pasaba, murió a los 18 años. La conjunción del poeta Julián del Casal y la presencia de este poeta adolescente fueron decisivos en mi caso. Escribí poemas bastante malos, como suelen ser los poemas al principio. Stefan George, el poeta alemán, decía: “Siempre es demasiado temprano para publicar”. Los primeros versos que publiqué en revistas eran de cuando tenía veinte años. Ya estaba dejando atrás la adolescencia. De esos poemas, uno estaba integrado a un cuaderno que se llamó Elegía como un himno, dedicado a Rubén Martínez Villena, un gran poeta cubano que abandonó la poesía para dedicarse a la lucha social, y murió muy joven. Ese poeta me impresionó mucho. En general he escrito mucho sobre los poetas porque me siento en deuda con tantísimos de ellos que lo menos que puedo hacer es corresponderles con algún poema de admiración. Esos poetas me han abierto horizontes, perspectivas, me han hecho comprender el enigma de la vida.

–¿Alguna vez pensó en abandonar la poesía?

–No, la verdad que no. No imagino mi vida sin poesía. No me puedo sentar a escribir un poema como sí me puedo sentar a escribir ensayos. Los poemas me vienen como pájaros. Ahora hace un tiempo que no me vienen esos pájaros. Vamos a ver qué ocurre... Ya tengo muchos años encima. Tengo 82 años, una edad realmente increíble, donde se padece lo que Borges llamaba “la humillación de envejecer”. Como es evidente, me encanta Borges.

–Así como se dice de Cortázar que era mejor cuentista que novelista, de Borges se dice que era mejor prosista que poeta. ¿Qué opina usted?

–No estoy en absoluto de acuerdo con esto. La poesía de Borges es de primer orden. Pero él mismo empezó a dejar de lado la poesía; de hecho sus tres primeros libros de poesía, Fervor de Buenos Aires, Luna de enfrente, Cuadernos San Martín, son de la década del ’20. Me parece excelente la poesía de Borges y no comparto el punto de vista de Borges cuando decía “yo no soy un poeta”. El cita una frase de Robert Louis Stevenson, al frente de su poesía completa, que dice que era un hombre que habla y no un hombre que canta. En esto estoy en desacuerdo con Borges porque su poesía es de primer orden. ¿Qué es lo que ocurre? Esas cosas que él creó entre el ensayo y el cuento lo hicieron famoso, sobre todo debido a este género híbrido que practicó. Era un ensayista de primer orden y un cuentista maravilloso también.

–¿Lo conoció a Borges?

–Sí, tuve la ocasión excepcional de haberlo conocido. Fue en septiembre de 1985. Nosotros queríamos publicar una antología de Borges porque Casa de las Américas tenía una colección que ahora se llama Literatura Latinoamericana y Caribeña, donde se publican clásicos literarios de nuestra América. Y era imprescindible que apareciera Borges. Le habíamos pedido incluso a Pepe Bianco, a quien admiré y quise mucho, que terciara con Borges para que nos autorizara a publicar una selección de sus obras. O bien Pepe no se lo dijo nunca a Borges o bien Borges le dijo que no, porque lo cierto es que por ahí no llegamos a ninguna parte. En el ’85 yo estaba en Buenos Aires de paso para Montevideo, en donde iba a participar de una Feria del Libro. Estaba con un editor argentino, Jorge Lebedev, tratando de que me viabilizara un encuentro con Borges. Estando con Lebedev sonó el teléfono, él lo tomó, se interrumpió la llamada telefónica y me dijo: “Es Borges”. Era realmente María Kodama. Volvió a llamar Kodama y Lebedev le dijo: “Estoy con un poeta cubano que admira mucho a Borges y quiere verlo”. Me pasó el teléfono y yo, bastante perplejo, le recité unos versos de la “Elegía a Alfonso Reyes” que escribió Borges: “El vago azar o las precisas leyes/ que rigen este sueño, el universo/ Me permitieron compartir un terso/ Trecho del curso con Alfonso Reyes”. Y después añadí: “Si usted lo permite, también con María Kodama y Borges”. Ella se quedó un rato silenciosa. “Dice Borges que si puede venir ahora.” Con un taxi llegué en cinco minutos (risas). Borges estuvo sumamente amable y accedió a que se publicara esa antología que se llamó Páginas escogidas de Jorge Luis Borges. Les entregué a los dos un ejemplar de la revista Casa de las Américas que le dedicamos a Cortázar después de su muerte, y Borges recordó que él había sido el primero en publicarle un cuento a Cortázar.

–¿Nunca tuvo problemas al afirmar su admiración por Borges, un escritor que políticamente fue siempre anticomunista?

–Voy a decir dos cosas. Yo he escrito sobre Borges antes y después de la revolución. Escribí un ensayo, Calibán, después de la revolución, y ahí le doy una golpiza tremenda a Borges. Pero tengo una anécdota curiosa. Cuando salió ese ensayo, un alumno mío que era escritor me dijo: “Yo no sabía que usted admiraba tanto a Borges”. Me hizo muy feliz porque por debajo de la irritación se veía mi admiración por Borges, que es muy grande. En aquel momento lo invité a Borges a venir a Cuba. Me dijo que no podía venir porque, señalaba, “soy un caballero y cuando voy invitado a un lugar me piden que diga algo y tengo que hacer un elogio, por ejemplo, de lo que pasó en Chile; y si voy a Cuba me van a dar una distinción y yo no quiero hablar bien de Cuba porque estoy contra los comunistas imparcialmente, sean chinos, rusos, cubanos, de cualquier lado”. Me causó un poco de gracia (risas). Por entonces, en el ’85, Borges ya había dejado atrás muchas de sus opiniones políticas más violentas; estaba un poco de vuelta de todas esas cosas. De todas maneras le dije: “Borges, he escrito cosas duras sobre usted, pero no más duras que las que usted escribió sobre Darío y sobre Lugones”. Entonces Borges dijo: “Fueron mis maestros...”. De Darío decía: “Este señor ha amueblado sus versos a mansalva de Pequeño Larousse Ilustrado” (risas). Fue muy gentil de su parte acceder a que nosotros lo publicáramos. Y le dije en esa ocasión: “No le podemos mandar dólares”. Borges me dijo: “A mí no me interesa el dinero”. Lo que es verdad. Borges era un hombre muy sencillo y afable.

–¿Y Ezequiel Martínez Estrada?

–Era un viejo gruñón y genial. Yo me siento muy en deuda con él, hablando de deudas. La Revolución Cubana era una revolución herética y hacía falta un hereje como Martínez Estrada para interpretarla. Veo con tristeza que Martínez Estrada ya no interesa en la Argentina, que se ha dejado de lado. Mientras Borges está hasta en la sopa, a Martínez Estrada no lo siento presente; cosa que lamento, realmente. Tengo la esperanza de que el interés por Martínez Estrada regresará en algún momento.
ALBOROTO EN NAZARET 
POR EL HIJO DE JOSÉ
Juan Masiá




El rabino jerosolimitano Ananías Buscamante escribió en el portal InfoGalilea un post contra Jesús titulado: "El Nazareno insulta a Isaías". "Jesús, este jovencito recién llegado, se arrogó reinterpretar las Escrituras. Acusó a Isaías por predicar un Dios castigador y, al citarlo, se saltó una línea: la que anuncia ‘el día de la ira de Dios'. Este Jesús progre presume de hermeneuta, se salta el castigo y solo habla de gracia y perdón. No obedece al magisterio de la sinagoga", bramaba en su blog el infogalileo.

El fariseo Emeterio comentó en su blog: "Si Jesús piensa así, debería salir de la sinagoga. Lo intolerable es que siga dentro y nuestros sumos sacerdotes no le excomulguen".

Yusef Vidal, cronista de BD (Biblia Digital), cabalgó desde Jericó para grabar la homilía. Lo cuenta así en You Tube: "Jesús comentó a Isaías: ‘Dios de parte de los pobres. Dios con nosotros cuando trabajamos por la liberación'.

El clan saduceo, espías del Yunke fenicio, protestó pateando. Armaron jaleo desde las primeras filas los de Simón Cireneo (popularmente llamados cirenaicos o cirene-quicos). Pero el record de indignación fueron los escribas de Cafarnaúm.

"Parece mentira, el hijo de José no le salió al padre, se contagió con los exaltados del Bautista y los radicales celotes, hay que acabar con él", decían, y corrían gritando tras Jesús para despeñarlo por el barranco.

Santiago y Juan se interpusieron a puñetazos y le dio tiempo a Jesús para escapar a la grupa de Malena, que había pedido prestada una yegua a un cliente legionario.

El médico escritor Lucas, en la edición palestina de El País Semanal, describe así los hechos con su acostumbrada sublimación para la posteridad:

‹ Con la rapidez de dejarse llevar en volandas por la fuerza del Espíritu (en griego, "en te dynámei"), Jesús dio media vuelta y regresó ("hypéstrepsen") a su patria chica. La voz se corrrió imediatamente por todos los móviles de Galilea. El hijo de María y José hablaba en las redes sociales de la zona y todo el mundo se hacía lenguas de él. ›

‹ Llegó a Nazaret, donde se había criado y donde seguían viviendo su madre viuda, amenazada de deshaucio por impago de hipoteca, con sus hermanos y hermanas menores, que estaban en el paro por culpa de los recortes de Herodesjoy . El sábado entró en la sinagoga, según costumbre, y se ofreció para leer. Le entregaron el tomo de Isaías. Lo desenrolló, fingiendo pararse al azar en un pasaje, que coincide justamente con el programa reformador del Galileo.›

‹ Dice así el profeta: ›
‹ El espíritu del Señor no cesa de empujarme para que camine y hable. ›

‹ Me envía a dar una buena noticia a las víctimas empobrecidas,
a proclamar liberación para el pueblo aprisionado, a abrir puertas de claridad a quienes no ven la salida de las tinieblas,
a deshacer las ataduras del pueblo encadenado, a proclamar que ha llegado la hora favorable de recibir la gracia (Is 61,1-2). ›

‹ Enrolló el volumen, lo devolvió al sacristán y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él, y empezó a comentar reinterpretando para hoy: ‘Hoy se ha cumplido (peplérotai) la proclama del profeta, ha de hacerse realidad aquí y ahora para vosotros ("en tois osín hymón"). ›

‹ Todo el mundo se extrañó y se pusieron en contra, no les cabía en la cabeza esta manera de leer las Escrituras, citando el discurso sobre la gracia y saltándose las palabras sobre la ira. ‘¿No es el hijo de José? Pues no le ha salido a su padre. ¡Qué vergüenza! Se pasó al socialismo.‘ ›

‹ Él les repuso: A ningún profeta lo aceptan en su tierra...
Todo el mundo se puso furioso y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo y lo condujeron hasta un barranco, para despeñarlo. ›

‹ Pero él se abrió paso a codazos, pasó entre el gentío y con ayuda amiga pudo escapar a la grupa de una yegua".
(Lc 4, 14-30).


col meier

Pero ¿prueba este uso teológico que el linaje davídico es, por consiguiente, un simple teologúmeno? Tal vez podría indicar justo lo contrario. Después de todo, aún seguimos preguntándonos: ¿Qué condujo a los primeros cristianos a ver la resurrección de Jesús como la entronización del Mesías davídico soberano, la estirpe de David que cumplía la promesa de 2 Sm 7,12-14?
Como veremos, la designación "Mesías" tenía, en el judaísmo del siglo 1, un significado vago, mal definido y abierto a muchas interpretaciones, como la de un Mesías sacerdotal de la tribu de Leví (así en Qumrán) o la de un profeta ungido con el Espíritu de Dios (como se describe en Is 61,1). Por eso, para creer que Jesús era el Mesías no se necesitaba verlo como Hijo de David.
De hecho, tal interpretación de la mesianidad de Jesús podía exponer a los primeros judíos cristianos a una fácil refutación, de llegarse a conocer que Jesús no era de linaje davídico. Además, no había nada en el AT ni en las creencias judías del siglo I que vinculase la resurrección de un individuo dentro de la historia en curso -ciertamente un concepto inusitado, en todo caso- con la medianidad davídica.
Que el individuo fuese un reo crucificado hace más que extraño el título real. En efecto, ver la resurrección del crucificado Jesús como la entronización del Mesías-rey davídico parece algo totalmente carente de base, a menos que algunos discípulos de Jesús hubieran pensado ya durante su vida terrena que era de estirpe davídica y puesto en él sus esperanzas en parte por su linaje, esperanzas que luego consideraron cumplidas con su resurrección.
Si algunos seguidores de Jesús ya durante su ministerio público lo designaban como hijo de David, entonces tiene sentido la interpretación que ellos daban de la resurrección como la entronización de la estirpe de David en cumplimiento de la promesa hecha en 2 Sm 7,12-14. Vista desde este ángulo, la resurrección no fue el catalizador de la idea del origen davídico, sino que el origen davídico sirvió de catalizador para una interpretación particular de la resurrección.
En suma, no hay que apresurarse a desechar la estirpe davídica de Jesús como un teologúmeno de los relatos de la infancia junto con su nacimiento en Belén. Los testimonios sobre ese origen son tempranos y están diseminados en varias y diversas ramas de la tradición neotestamentaria; y sólo la posibilidad de que algunos discípulos de Jesús durante su ministerio público lo creyesen de linaje davídico explica la interpretación muy temprana de la resurrección de un reo crucificado como la entronización del hijo de David.
¿Prueba todo esto que Jesús de Nazaret fuera literalmente, biológicamente, de estirpe davídica? Por supuesto que no. Los relatos de la infancia se pueden interpretar como diciendo justamente lo contrario. Trazan la genealogía davídica a través de José, su padre legal, no biológico. Todo lo que los datos nos permiten sugerir es que, durante el ministerio público de Jesús, algunos de sus seguidores lo consideraban ya de origen davídico.
Esta idea popular puede o no ser cierta literalmente, biológicamente: hoy no es posible comprobarlo, y además, salvo en el caso de algunos sacerdotes y aristócratas judíos, ni siquiera en aquella época eran susceptibles de verificación las pretensiones genealógicas. El único aspecto positivo derivado de este análisis es que, cuando pasemos a tratar el ministerio, los dichos y los títulos de Jesús adulto, tendremos ocasión de recordar que, ya antes de los acontecimientos pascuales, algunos discípulos probablemente le creyeron "Hijo de David".

John P. Meier
"Un judío marginal"
Extracto de V. Daniel Blanco

martes, 22 de enero de 2013


Asambleas y pueblos originarios 
hicieron retroceder a otro minera
Darío Aranda



La empresa decidió suspender su actividad en el yacimiento Navidad, de plomo y plata, porque el gobierno local no logró aprobar leyes que amparen su accionar. La ley provincial 5001 prohíbe la actividad minera. Un logro de asambleas y pueblos originarios.

El rechazo a la megaminería en Chubut hizo retroceder a la poderosa Pan American Silver (PAS), empresa líder a nivel mundial, que desmontó sus oficinas en la provincia, dejó guardia mínima en la zona del yacimiento Navidad (un gran reservorio de plomo y plata) y reconoció que debió “reacomodar” sus inversiones porque Chubut no cuenta con legislación que posibilite la actividad. La marcha atrás se dio luego de que el gobierno provincial fallara en su intento de aprobar una ley que habilite la megaminería. Las organizaciones sociales de Chubut ya frenaron cuatro empresas mineras en diez años.

El “yacimiento Navidad” es uno de los depósitos de plomo y plata más grande del mundo aún sin explotar. Pan American Silver (PAS) se hizo cargo del proyecto a fines de 2009. Instaló oficinas en Gan Gan, Gastre, Puerto Madryn y Trelew. Las camionetas se hicieron muy visibles en la meseta, visitando comunidades. El yacimiento comenzó a estar iluminado toda la noche, se observaba majestuoso desde la ruta provincial 4. La radio de Gan Gan (FM Primavera) volvió a funcionar de la mano de la empresa (incluso se la conoce como “radio minera”). Y la compañía solía aparecer en los diferentes programas con las bondades de la actividad.

El proyecto siempre fue resistido por las asambleas de la provincia y por las comunidades mapuche-tehuelche (que cuentan con legislación nacional e internacional que protege sus derechos territoriales). Pero la mayor traba de PAS siempre fue la ley 5001, que prohíbe la minería en toda la provincia. Mario Das Neves como gobernador intentó modificarla, pero no pudo. El actual gobernador, Martín Buzzi, en mayo de 2012, hizo público el proyecto de ley (“Marco regulatorio de la actividad minera e hidrocarburífera”), donde de manera explícita se habilita la minería.

El 11 de junio, el ministro de Planificación, Julio De Vido, se reunió con empresas mineras canadienses. La gacetilla oficial señaló que las compañías “comprometieron más inversiones”. Estuvieron presenten Pan American Silver, Barrick Gold y Yamana, entre otras. Una semana después, el 19 de junio, el gobernador Buzzi envío el proyecto de ley a la Legislatura provincial. PAS, en un comunicado desde Canadá, se expresó “congratulada”.

De inmediato las asambleas de Rawson, Esquel, Puerto Madryn, Trelew, Gan Gan, Comodoro Rivadavia, Dolavon y comunidades indígenas declararon el estado de alerta.

Los asambleístas de Rawson concurrieron a manifestarse todos los días de sesiones a la Legislatura provincial. El 27 de noviembre estaba prevista la votación. La Legislatura fue rodeada por centenares de hombres, muchos con camperas de la Uocra (sindicato de la construcción). El día de la sesión, cuando llegaron las asambleas, el grupo de choque comenzó la represión. La televisión provincial transmitió en directo a hombres con cadenas y palos que perseguían y golpeaban a hombres, mujeres y niños que se oponían a la megaminería. Hubo decenas de heridos. La Unión de Asambleas Patagónicas (UPA) denunció “zona liberada”, describió la situación como una “carnicería” y responsabilizó al poder político local y a las empresas mineras.

El proyecto de ley no se votó. Y el 13 de diciembre el gobernador Buzzi anunció que desdoblaba el proyecto de ley y dejaba de lado lo referido a minería.

El 20 de diciembre, la minera emitió un comunicado: “Dada la decisión de suspender el tratamiento del proyecto de marco regulatorio para la actividad minera, la compañía ha resuelto reacomodar sus actividades en la provincia”. Explicaron que mantienen la decisión de explotar Navidad “cuando estén dadas las condiciones” y señalaron que mantienen “el sueño de poder desarrollar la actividad minera en la meseta central del Chubut”.

Página/12 intentó entrevistar a los gerentes de PAS. Desde el área de Comunicación explicaron que la empresa “no hablará más allá del comunicado”, reconocieron el desmantelamiento de las oficinas y señalaron que focalizarán sus actividades en Santa Cruz (donde operan Manantial Espejo, de oro y plata) y Río Negro (proyecto Calcatreu, de plata y oro, en cercanías de Ingeniero Jacobacci, y a 150 kilómetros de Navidad).

Alejandro Corbeletto, de la Asamblea de Esquel, afirmó que “es un logro de la lucha, con enorme trabajo de Rawson, que no se haya aprobado la ley minera y que Pan American Silver retroceda”, pero aclaró que las asambleas saben que “estas mineras nunca se van del todo, especulan con los políticos de turno”. A casi diez años del “no” de Esquel (la población echó en consulta popular a la Meridian Gold), resaltó que en la actualidad “son muchas” las localidades de Chubut movilizadas, “un centenar” a lo largo de la cordillera y destacó que las asambleas de Chubut son la prueba de que “se puede frenar las mineras y las comunidades pueden decidir qué futuro quieren”.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-212261-2013-01-21.html

Ciencia y religión hoy (III)
El telescopio de Galileo 
y el gato de Schrödinger 
(con un excurso sobre ciencia y resurrección)
Andrés Torres Queiruga

Andrés Torres Queiruga, en Encrucillada.



- La historia resulta a veces maestra de la vida, y una de sus enseñanzas consiste en escarmentar en cabeza ajena. Las iglesias tuvieron que aprender la dura lección de ser desmentidas y desprestigiadas cuando invadieron el terreno de la ciencia. Hoy los papeles tienden a invertirse.

Los avances científicos y los éxitos tecnológicos resultan tan evidentes, que la ciencia pasó al primer plano. Su prestigio es indiscutible, y surge la tentación del imperialismo epistemológico: sólo sus métodos serían legítimos y únicamente sus resultados merecerían aceptación. La religión, reconociendo humildemente su error histórico en este campo, puede entonces prestarle el gran servicio de precaverla contra el demonio, siempre al acecho, de reproducir la vieja tentación de traspasar los propios límites, intentando colonizar la rica polifonía del misterio humano.

Ser premio Nobel en física no implica competencia en literatura, ni en filosofía ni en religión. Le escuché a García-Sabell que Ortega había dicho un día: "Einstein sabe tanta física, que de vez en cuando puede permitirse decir alguna tontería en filosofía". Y leer los libros de los "nuevos ateos" produce en más de una ocasión vergüenza ajena, tanto desde el punto de vista filosófico como del religioso.

3.1. En concreto, existe una trampa muy común que, recordando a Babel, cabría calificar de "confusión de las lenguas". Consiste en tomar una conclusión científica, verdadera en su campo y expresada en el juego lingüístico propio, para transportarla sin más, sin traducción adecuada, al lenguaje común, con consecuencias ilegítimas en la filosofía o en la religión. Consecuencias que, avaladas por nombres famosos o atribuidas la ellos, como en el caso de Hawking, suelen saltar a los titulares con resultados catastróficos.

Para aclarar esto, nada mejor que acudir al famoso experimento- mental, no real- del "gato de Schödinger":
Supóngase un "ingenio diabólico" -son palabras suyas- consistente en una caja hermética de acero en cuyo interior, invisible para nosotros, hay un gato junto a una substancia radiactiva y un frasco con un veneno mortal, de suerte que, cuando se produce una desintegración atómica, se rompe el frasco y el veneno mata el gato. Supóngase también que en el intervalo de una hora hay la misma probabilidad, 50%, de que se desintegre un átomo o no se desintegre. Dado que cuánticamente resulta imposible determinar si hubo o no desintegración, se produce una situación extraña: según los principios de la mecánica cuántica, la descripción correcta del sistema en ese momento "expresará este hecho por medio de la combinación de dos términos que se refieren al gato vivo y al gato muerto ... dos situaciones mezcladas o indefinidas a partes iguales".

Es decir que, cuánticamente -como por ejemplo, para efectos de un cálculo científico al respecto- cabe decir que el gato no está ni vivo ni muerto, o que está vivo y muerto al mismo tiempo, o que será la observación directa la que decida si está vivo o muerto ... Todas estas hipótesis se hicieron. Schrödinger usó el experimento para mostrar las contradicciones de la Escuela de Copenhage.

Aquí ni tengo competencia ni me interesa entrar en la discusión cuántica. Lo que sí importa es decir que, aun en el supuesto de que en el lenguaje científico se pueda afirmar, por ejemplo, que el gato está vivo y muerto al mismo tiempo, eso no puede traducirse sin más al lenguaje común: todos estamos seguros de que en la realidad el gato o está vivo o está muerto.

Esto es tan importante, que se me ocurre aclararlo aun con un ejemplo jurídico, más sencillo y comprensible. Imagínese una mujer cuyo marido se da por muerto, pero sin que aparezca el cadáver ni lo confirmen pruebas contundentes. Cuando pida la pensión de viudedad, podrán decirle con razón: no se la podemos dar aún, porque para la ley su marido no está ni vivo ni muerto. Y tendrán razón jurídicamente, aunque ni ella ni los oficiales duden de que realmente el marido está o bien vivo o bien muerto.

Puede parecer un juego, y algo tiene de eso. Pero tomarlo seriamente en cuenta no sólo ayuda para ahorrar discusiones, sino para mostrar lo absurdo de muchas consecuencias que se dan por válidas simplemente porque se visten con ropaje científico. Y digamos también, de paso, que esto vale lo mismo cuando se usan para atacar a la religión que cuando se acude a ellas para defenderla.

3.2. Como ilustración, que de algún modo me afecta, vale la pena aludir al tema de la resurrección, fijándonos en un artículo del profesor Manuel M. Carreira. Artículo excelente, por la claridad, la información y el rigor de la exposición, mientras se mueve en el plano de su reconocida competencia científica. Pero no sucede lo mismo cuando, saliendo de la propia especialidad, entra en la teología.

Empieza por apoyarse en una lectura literalista de los relatos evangélicos -incluida la capacidad "de comer" por parte del Resucitado- que hoy resultan exegéticamente y teológicamente inaceptables. En consecuencia, al tomar todo eso al pie de la letra, se siente obligado a aclarar mediante mecanismos físicos la realidad trascendente del Cristo realmente resucitado, es decir, en el sentido auténtico y verdadero de la resurrección, que es algo toto coelo distinto de la revivificación de un cadáver.

Se comprende que le influyan ciertas especulaciones tradicionales acerca de las "propiedades del cuerpo glorioso", acaso inevitables cuando reinaba el literalismo bíblico y persistían los restos de una mentalidad mítica, que no contaba con la autonomía de las leyes naturales. Pero después del reconocimiento solemne por parte de la iglesia, sobre todo en el Vaticano II, de la necesidad de tener en cuenta no sólo la crítica bíblica sino también la autonomía "absolutamente legítima" tanto "de las cosas creadas" como también "de la misma sociedad" (Gaudium et Spes, n. 36), el discurso teológico debe ser radicalmente distinto.

De hecho, él mismo cuando habla científicamente pone, con precisión magistral, las condiciones que hoy determinan el ámbito de competencia de la física: 
La Física reconoce solamente cuatro interacciones (fuerzas) y define la materia por su capacidad de actuar por alguna de ellas: la fuerza gravitacional, la electromagnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil. Si hay una realidad que no puede describirse en términos de estas interacciones (como son la conciencia, el pensamiento abstracto y la actividad libre), no entrará dentro del concepto de materia y la Física no tendrá nada que decir de ella.

Pero, si reconoce que esto vale para la conciencia, el pensamiento y la libertad, no se comprende como luego intente, en largas y polémicas páginas, incluir en estos parámetros la realidad estrictamente trascendente del Señor resucitado:
Ciertamente es difícil entender la materia, y no debemos negar fácilmente la posibilidad de que, por concesión divina, se comporte en niveles macroscópicos como vemos que lo hace en nuestros laboratorios al nivel de lo increíblemente pequeño. Eso es aplicable al cuerpo resucitado.

Hechas con buena voluntad desde una innegable competencia científica, este tipo de afirmaciones corren el típico riesgo de buscar huecos para "el dios tapa-agujeros", una vez desplazado de un espacio anterior. En todo caso, se salen claramente del marco de la teología: tan empíricas y tan pertenecientes a la específica intencionalidad científica son la física cuántica como la newtoniana y, por consiguiente, tan empirista resulta una aplicación teológica como la otra.

De esa manera, sin pretenderlo y queriendo defender la fe, se hace imposible su comprensión actual y su fundamentación se introduce en el terreno de lo literalmente increíble. La parábola del "jardinero invisible", de A. Flew (cuando era ateo), y la del "Júpiter tonante", de N. R. Hanson, deberían ser hoy aviso suficiente para una fundamentación de la fe que, a fuerza de defensas en apariencia piadosas, sucumbe a la mentalidad empirista y hace imposible la verdadera racionalidad de la creencia .

LA HISTORIA DEL FUNCIONARIO CHILENO QUE ENCONTRO EL CUERPO DE VICTOR JARA
“Me costó reconocerlo, estaba golpeado”


El cuerpo del cantante popular chileno pudo ser rescatado luego de su asesinato. Un empleado, simpatizante de la izquierda, y su esposa Joan pudieron sacarlo de la morgue donde lo tenían los militares como NN.







 Por Christian Palma
Desde Santiago 

El ministro en visita de la Corte de Apelaciones de Santiago, Miguel Vázquez, remitió ayer a la Corte Suprema la solicitud de extradición desde EE.UU. de Pedro Barrientos, procesado como autor del homicidio de Víctor Jara, ocurrido el 16 de septiembre de 1973 en el Estadio Nacional de Chile a sólo cinco días del golpe militar encabezado por Augusto Pinochet. Barrientos fue procesado el 28 de diciembre pasado, junto a otras siete personas, por la responsabilidad en el homicidio del popular artista y dramaturgo.

Tras el bombardeo a La Moneda y la muerte de Salvador Allende, unos 500 profesores y estudiantes se atrincheraron en la Universidad Técnica del Estado (hoy Usach). Entre ellos Jara, que daba clases ahí. No resistieron mucho. Hubo muertes y a los detenidos se les llevó al Estadio Chile. Jara estuvo cuatro días preso, donde fue duramente torturado. Incluso sufrió la fractura de sus manos a culatazos. “Toca la guitarra ahora”, le habrían dicho sus captores. El cuerpo de Jara fue encontrado unos días después fuera del Cementerio Metropolitano por Carabineros que lo trasladaron como N.N. al Instituto Médico Legal.

En ese lugar parte la historia de Héctor Herrera. El ex funcionario del Registro Civil tiene hoy 62 años y reside en Francia. De visita en Chile, conversó con Página/12 y contó detalles de cómo, entre cientos de muertos, encontró a Jara, avisó a su esposa Joan Turner, la esposa inglesa del cantautor, lo sacaron arriesgando sus vidas de la morgue y lo enterraron en un nicho anónimo en el Cementerio Metropolitano.

–¿Qué hacía usted el 11 de septiembre de 1973?

–Tenía 23 años y trabajaba como administrativo, haciendo las cédulas de identidad en el Registro Civil. Retomé mi trabajo el 15 de septiembre, antes no pude por el toque de queda. Ese día, un militar habló desde arriba de un camión y gritó: “Se acabó la política, ahora se trabaja”. Pidió voluntarios para ir al Servicio Médico Legal (morgue), me llevaron a mí y me cagaron la vida. Nos dieron las instrucciones: tomar la altura, peso, sexo, color de piel y ojos de los muertos que llegaban por montones. Además marcábamos las diez huellas digitales. Trabajamos en el estacionamiento del SML al aire libre. Llegaban camiones y tiraban los cuerpos al suelo. Nosotros los poníamos en línea. Estaban con heridas de todo tipo y había mucha sangre. Había varias mujeres muertas, incluso una de ellas estaba con su bebé. La gente tenía los ojos abiertos y amarrados por alambres. Todos tenían los puños cerrados. Costaba abrirles las manos. Una vez que se fichaban, los cuerpos se entregaban al departamento de dactiloscopia para identificarlos. Ahí les perdía la pista.

–¿Cómo reconoció a Víctor Jara?

–Lo vi en 1972 en un festival de teatro en el centro de Santiago. Un amigo chilote que trabajaba en la morgue me avisó que estaba entre los muertos. Era de día, pero el patio estaba en penumbras. Me costó reconocerlo. Estaba lleno de tierra y con muchas heridas. El pelo lo tenía pegoteado con sangre y tierra, y la cara estaba desfigurada por los golpes. No estaba seguro. Anoté sus datos, pero decidí guardar su ficha. No la entregué. Le cuento a una amiga en dactiloscopia. Ella sabía que yo era cercano a la Unidad Popular y allendista. A la hora del café, le pasé la tarjeta de Víctor por debajo de la mesa. Le dije: “No hay que avisar a los milicos sino a su familia, para sacarlo de ahí”. La chica me confirmó que era Víctor. Busqué su informe, me doy cuenta de que era casado con Joan y que la dirección de ambos coincidía. Quise ir a su casa, pero me pilló el toque de queda. Le conté a mi familia y al otro día, 19 de septiembre, parto a primera hora a la casa de los Jara. Tomé varios buses, era lejos. Desde una ventana aparece Joan preocupada, y me presento. Me hace pasar. En el living estaban sus hijas. Una de ellas cortaba fotos de su padre: “Usted lo conoce”, me preguntó. Joan pensaba que yo le traía un mensaje de Víctor. Le conté la verdad, me tomó las manos y lloró junto a mí. Eso me hizo reaccionar y decido ayudarla, a sepultarlo antes de que los milicos se enteren de quién es.

–¿Usted arriesgó su vida?

–Sí. Salimos de su casa en una camioneta pequeña, llevaba en sus manos un poncho andino. Llegamos a la morgue. Había militares en la entrada. Me hicieron pasar y dije que Joan era funcionaria. Ella se sobrecogió con el espectáculo de muertos. No estaba el cuerpo de Víctor en el lugar donde lo dejé. Pregunté a otro funcionario, subimos una escalera llena de cadáveres en el suelo. Unos 30 cuerpos más allá estaba Víctor vestido con la misma ropa: jeans, camisa azul y una campera de mala calidad que alguien se la prestó porque le quedaba chica. Joan lo ve. Lloró en silencio, no gritó. Lo abrazó y acurrucó. Trató de limpiarlo un poco. Yo vigilaba; si nos pillaban, no sé qué nos hubiera pasado. Rápidamente hago los trámites legales. Después de varios minutos me dan el certificado para sacar el cuerpo, pero no había plata para comprar un ataúd. Joan se acuerda de un amigo que vive cerca de ahí, y lo ubicamos. Se llama Héctor, como yo. El tipo llega a la morgue y ambos lloran abrazados. Compramos el ataúd. Todo en la más absoluta discreción. Ahora necesitábamos un carro de mano para trasladar el ataúd dentro del cementerio, que quedaba cerca de ahí. Le cuento a otra funcionaria del recinto que queremos enterrar a Víctor, la señora me hace una seña como de una guitarra. “Sí”, le respondo. “No le diga a nadie, pero a las 14.30 tres sepultureros lo esperarán en la entrada y lo ayudarán con el carrito”, me dice. Me da un papel especial. Todo listo. Volvemos a la morgue por el cuerpo, pero otra vez no estaba. Lo ubicamos. Estaba desnudo, listo para la autopsia. Logramos sacarlo de ahí y lo metimos desnudo al ataúd. No había tiempo. Lo cubrimos con el poncho andino, metimos su ropa doblada y lo amortajamos. En una sala contigua lo velamos con cuatro horribles ampolletas que apenas alumbraban. Joan estuvo a solas unos minutos. Subimos el ataúd a la camioneta y salimos. Justo aparece un camión militar con más muertos. No querían retroceder y ahí Joan hace su primera acción dura, con las manos les dice que se corran, que teníamos prioridad y los milicos retroceden. Salimos. Llegamos al cementerio. Ibamos Joan, Héctor, yo y el sepulturero que tiraba el carro. No llevábamos flores. Caminamos hasta el fondo del cementerio.

Llegamos al humilde sitio que pudimos comprar. El espacio para Víctor quedaba arriba de una hilera de seis nichos. Entre los cuatro subimos el ataúd. Nos costó mucho, estaba muy pesado. En ese momento, el sepulturero toma una corona fresca de otro entierro y la pone en el lugar de Víctor. Ahí recién me quebré y solté el llanto. Joan me abraza y me dice: “Este no es el momento para acordarnos de Víctor, debes recordarlo cantándole a Chile”. Nos fuimos en silencio. Justo estaban enterrando a un militar de rango. Tenía muchas flores, había mucha gente. Me dije: “Por Dios, dos muertos por bando para qué, por qué”. Me fueron a dejar a casa, ahí en la población Conchalí. No nos vimos en años con Joan. Yo, después de estar varias veces preso por mi pasado UP, me fui exiliado a Francia. Los milicos me acusaban de falsificar cédulas para que más gente votara por Allende. Yo jamás falsifiqué algo. Nunca.