miércoles, 30 de diciembre de 2015

Refugiados de Siria, Irak y Afganistán viajan a pié desde Macedonia al campamento de aceptación temporal de refugiados en la ciudad de Miratovac, en la frontera entre Serbia y Macedonia, cerca de Presevo en Serbia.


El cura en patinete

En la celebración de Navidad en Filipinas

Suspendido un sacerdote por dar misa en un patinete

La imagen dio la vuelta al mundo a través de las redes sociales


 Puedes ser creativo, pero tu creatividad e innovación tienen sus límites
La Conferencia Episcopal opina que se le fue de las manos/>

La Conferencia Episcopal opina que se le fue de las manos

  • Homilía en monopatín
  • La Conferencia Episcopal opina que se le fue de las manos
El sacerdote filipino Albert San Jose quiso dar un aire moderno a sus misas y decidió cantar a los feligreses mientras recorría su iglesia en Biñan (Laguna) subido a un monopatín hoverboard.
La imagen dio la vuelta al mundo a través de las redes sociales, donde el vídeo de San Jose subido al monopatín se convirtió en todo un fenómeno viral.
Pero a la Conferencia Episcopal filipina no le hizo ninguna gracia y ha decidido suspender al sacerdote porque, según explican medios locales, el monopatín es una "distracción para la fe" durante las misas.
"La misa es muy importante, es la máxima expresión del sacerdocio. Puedes innovar, puedes ser creativo, pero tu creatividad e innovación tiene limitaciones. Lo importante es la homilía, por lo que si celebras una misa, deberías mantenerlo lo más solemne posible", ha dicho un portavoz de la Conferencia Episcopal.
El sacerdote ha tenido que pedir disculpas tras ser suspendido y ha prometido que "no volverá a ocurrir" en un comunicado publicado por la Diócesis de San Pablo este martes. "Estará fuera de la parroquia por un tiempo reflexionando sobre los hechos pasados", asegura el texto.
(RD/Agencias)

VENERACIÓN A LA REINA DEL MAR. Los seguidores de la religión afrobrasileña Umbanda, con imágenes de Iemanjá, la diosa del mar, le rinden homenajes en la playa de Copacabana en Río de Janeiro. Los fieles presentes regalos a la diosa del mar al final de cada año, para dar gracias y pedir bendiciones para el año nuevo.

VENERACIÓN A LA REINA DEL MAR. Los seguidores de la religión afrobrasileña Umbanda, con imágenes de Iemanjá, la diosa del mar, le rinden homenajes en la playa de Copacabana en Río de Janeiro. Los fieles presentes regalos a la diosa del mar al final de cada año, para dar gracias y pedir bendiciones para el año nuevo. (REUTERS)Mirá la FOTOGALERÍA en HD

El número de la Bestia

Fernando Bermejo

El que tenga inteligencia calcule el número de la bestia, 
pues es un número de hombre, 
y su número es 
seiscientos sesenta y seis” 
(Ap 13,18).

El 666 es, sin duda, el número más famoso del Apocalipsis, y para el imaginario popular también el más misterioso, a pesar de que haya interpretaciones de él para dar y tomar (de la variante 616, muy antigua y que ya Ireneo de Lyón conoció, hablaremos otro día). De hecho, no es difícil buscar gran cantidad de nombres y expresiones que, mediante el método de la gematría, den un equivalente numérico de 666.

Entre las hipótesis a las que se refirió Ireneo para hallar el equivalente gramatical del número, estaba la de τειταν, una variante gráfica de “Titán” para hacer cuadrar las cuentas (y para obtener, como observa Ireneo, una palabra de seis letras). El “titán” en cuestión debería ser una divinidad pagana, probablemente Apolo (llamado “titán” en algunas inscripciones). Semejante cálculo del 666 reflejaba quizás también la posible alusión a Apolo en Ap 9,11, y hacía referencia a la dimensión demoníaca del sol y de los astros. Otra de esas hipótesis se refería a λατεινος, la transliteración griega de “Latinus”, que se refiere a un personaje romano, quizás el emperador.

Lo anterior muestra que la exégesis antigua daba por supuesto que el cálculo debía ser efectuado sobre letras (con valor numérico) en griego, y no en otras lenguas. Pero no siempre se pensó que el 666 correspondiese a un nombre, pues a veces se creyó que se refería a un período de tiempo. Así, por ejemplo, al aproximarse el año del Señor de 1288, en el mundo cristiano muchos creyeron y esperaron que el 666 indicaba el número total de la duración, en años, de la “herejía mahometana”, cuyo cómputo se hacía a partir de la Héjira (622). Como todo el mundo sabe, el 1288 pasó sin más catástrofes que las acostumbradas, como ocurrió también con el 1332 (el doble de 666) y con 1998 (triple de 666). La interpretación cronográfica del 666 ha sido ya abandonada en la crítica “científica”.

En siglos pasados los grupos cristianos anticonformistas tendieron a identificar a las bestias apocalípticas con los papas de su tiempo. Por ejemplo, Ubertino da Casale –cuya figura popularizó Umberto Eco en Il nome della rosa- señaló que la transliteración griega del nombre de Benedicto XI da Βενεδικτος, cuyo valor numérico es precisamente 666. El teólogo y editor protestante Andreas Osiander no fue menos, observando que la expresión griega εκκλησια ιταλικα (Ecclesia italica, Iglesia de Italia) ofrece el mismo inquietante resultado.

Lutero propuso buscar el significado tomando como punto de partida el hebreo, cosa que se demostraría con el tiempo fructífera. 
En el siglo XIX, varios estudiosos llegaron independientemente a la solución que hoy es casi universalmente aceptada, a saber, 
que 666 es el equivalente numérico de las letras con las que se escribe en hebreo 
«Nerón césar» (nrwn qsr).

Saludos cordiales y feliz año a todos, aunque no quepa esperar que nos libre de las (y los) bestias.
CHUMBI. 30 de diciembre.
CHUMBI. 29 de diciembre.
col ansede

La mayor parte del planeta no cree en la divinidad de Jesús de Nazaret. Existen 4.200 religiones en el mundo y miles de millones de creyentes adoran a sus propios dioses, desde los espíritus de la naturaleza del sintoísmo japonés al Visnú del hinduismo. Son 4.200 religiones que se contradicen unas a otras, pero el cristianismo ha conseguido seducir más que ninguna, arrastrando al 31,5% de la población mundial, según el Centro de Investigaciones Pew.

Esta noche, la Iglesia católica celebra la Natividad, la conmemoración litúrgica del supuesto nacimiento de Jesús en Belén. Pero Cristo no nació la noche del 24 de diciembre hace 2016 años. Las referencias en los evangelios permiten situar en el tiempo al predicador judío real que, según la mayoría de los académicos, inspiró el Cristianismo. Herodes el Grande reinó en Judea del año 37 al 4 antes de la Era Común. Herodes Antipas, su hijo, fue jerarca desde ese último año hasta el 39 después de la Era Común. Y Poncio Pilato fue el prefecto romano de Judea del año 26 al 37.

“Generalmente, se calcula que Jesús nació algo antes de la muerte de Herodes el Grande en el año 4 antes de la Era Común. Una fecha entre el 6 y el 4 antes de la Era Común concordaría con esa información histórica, como asume el relato de Mateo del nacimiento, y con la tradición de Lucas 3.23 de que Jesús “tenía unos 30 años” en el decimoquinto año del emperador Tiberio, estimado el año 27 o 28 de la Era Común”, expone el teólogo James Dunn en su monumental obra Jesús recordado. El cristianismo en sus comienzos.

El evangelio de Lucas sugiere que el nacimiento de Jesús no fue en invierno, sino en primavera o verano.

Cristo nació cinco años antes de Cristo, viene a decir Dunn, profesor de Teología en la Universidad de Durham (Reino Unido) y autoridad mundial en el estudio del Nuevo Testamento. No nació hace 2015 años, ni tampoco la noche del 24 de diciembre. “Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño”, narra el evangelio de Lucas. En la ciudad palestina de Belén, donde según la tradición nació Jesús, los meteorólogos pronostican esta noche una temperatura mínima de 4 grados. Como subrayan los estudiosos, los pastores no sacan al ganado en pleno invierno. El predicador judío habría nacido, por lo tanto, más bien en primavera o verano, como sugiere Edwin D. Freed, profesor emérito de estudios bíblicos de la Universidad de Gettysburg (EE UU), en su libro The Stories of Jesus' Birth (Las historias del nacimiento de Jesús).

En su Diccionario de la Biblia, el teólogo británico W. R. F. Browning recuerda que en sus comienzos, la Iglesia no celebraba el nacimiento de Jesús y desconocía la fecha. Pero, en el siglo IV, la Iglesia de Roma decidió fijar un día y designó el 25 de diciembre “porque había sido el día del festival pagano del Sol Invictus, cuando el invencible Sol triunfaba cada año frente a la oscuridad del invierno y los días volvían a ser más largos”.

El polémico superventas Los misterios de Jesús. El origen oculto de la religión cristiana pone sobre la mesa otro posible origen del 25 de diciembre como fecha de nacimiento de Cristo. Sus autores, el filósofo Tim Freke y el historiador Peter Gandy, defienden que no existió un Jesús histórico, sino que el personaje surgió de la reinterpretación de otras deidades anteriores, también nacidas de una virgen un 25 de diciembre, una fecha habitual en diferentes religiones por su cercanía al solsticio de invierno.

El polémico superventas 'Los misterios de Jesús' defiende que Cristo fue solo una reinterpretación de mitos anteriores

Colin Humphreys, físico de la Universidad de Cambridge, no lo tiene tan claro. Pese a que admite que el evangelio de Mateo se escribió en el año 80 después de Cristo, medio siglo después de su muerte, Humphreys cree que muchas de sus referencias históricas son ciertas, incluso la estrella de Belén, el astro que supuestamente guió a los tres magos al lugar de nacimiento de Jesús. En un artículo publicado en 1991 en la revista científica Quarterly Journal of the Royal Astronomical Society, Humphreys, apoyándose en registros astronómicos de las antiguas civilizaciones chinas, propone que un cometa observado durante 70 días en el año 5 antes de la Era Común pudo ser la estrella que menciona Mateo. Jesús habría nacido entre el 9 de marzo y el 4 de mayo del año 5 antes de Cristo.

El físico Albert Einstein también opinó sobre la verosimilitud del relato bíblico, en una carta fechada el 3 de enero de 1954 y enviada al filósofo Eric Gutkind. “La Biblia es una colección de leyendas honorables, aunque primitivas, y en cualquier caso bastante infantiles”, escribió el científico que revolucionó nuestra concepción del espacio y el tiempo.

Manuel Ansede
El País