jueves, 23 de julio de 2015
miércoles, 22 de julio de 2015
JESÚS PREPARA UN DISCURSO
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A la tercera ola de calor que padecemos en España se añaden, por obra y gracia del zapping litúrgico, cinco domingos dedicados a la lectura del evangelio de san Juan: el discurso del pan de vida, precedido del milagro de la multiplicación de los panes y los peces.
Un caso extraño
Es raro que Juan coincida con los Sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas) en algún relato. Este de la multiplicación de los panes y los peces es uno de los pocos casos, pero conviene advertir los matices propios de Juan. El primero es la fecha: «Estaba próxima a la Pascua, la fiesta de los judíos.» Ninguno de los Sinópticos ofrece esta indicación, que para Juan es muy importante: hace referencia al momento de la muerte de Jesús. Juan no cuenta la institución de la Eucaristía, pero este milagro, ocurrido en la misma fiesta, simboliza la idea de que Jesús alimenta a su pueblo.
Jesús y Eliseo
Uno de los grandes obradores de milagros en el Antiguo Testamento es el profeta Eliseo. La 1ª lectura recoge cómo alimentó con veinte panes de cebada a cien personas (teniendo en cuenta las dimensiones de los antiguos panes, no era demasiado difícil sacar un bocadillo para cada uno). En contra de las dudas de su criado, comieron todos y sobró.
El milagro de la multiplicación de los panes y los peces está calcado sobre el de Eliseo, pero aumentando las dificultades. En vez de cien personas son cinco mil (los Sinópticos añaden "sin contar mujeres y niños", Juan sólo menciona a los varones). Y en vez de veinte panes, Jesús sólo dispone de cinco. Para dejar clara la dificultad se indica lo que costaría alimentar a esa gente: 200 denarios. El denario era el salario diario de un campesino; 200 denarios suponen una cantidad muy grande para un grupo que vive de limosna, como el de Jesús.
A pesar de todo, igual que Eliseo dijo: «comerán y sobrará», los comensales de Jesús comen «todo lo que quisieron» y, para demostrar la abundancia, se recogen doce canastos de sobras.
La relación entre el milagro de Jesús y el de Eliseo queda especialmente clara en Juan, ya que mientras los Sinópticos hablan simplemente de "cinco panes", Juan indica que son "panes de cebada", como los que regalan a Eliseo.
Simbolismo eucarístico
Mateo, al contar este milagro, omite la referencia a los peces en el momento de la multiplicación, para subrayar la importancia del pan como símbolo eucarístico.
Juan lo sugiere de forma distinta. La orden de Jesús: "Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda", la refieren los discípulos sólo a los panes, no se preocupan de los peces. Es probable que estas palabras de Jesús reflejen la práctica litúrgica posterior, cuando se pensó que el pan eucarístico no podía ser tratado como otro cualquiera.
La reacción del pueblo
y la reacción de Jesús
En los Sinópticos, la gente no es consciente del milagro ocurrido. En Juan, el pueblo se sorprende de lo hecho por Jesús y deduce que es el profeta esperado, semejante a Moisés, que alimentó al pueblo en el desierto. A primera vista, extraña que identifiquen a ese «profeta que iba a venir al mundo» con el futuro rey de Israel. Pero Flavio Josefo habla de profetas que se presentaban en el siglo I con pretensiones regias, mesiánicas.
La intención del pueblo es claramente revolucionaria, nombrar un rey que los gobierne distinto del César romano, un rey que los libere. Pero Jesús no comparte ese punto de vista y huye.
Un milagro que continúa en un discurso
En los Sinópticos, el milagro está cerrado en sí mismo. En Juan, el milagro supone el punto de partida para un largo discurso, que se leerá en los próximos domingos. Es importante recordar este detalle al comentar el texto: se puede subrayar la preocupación de Jesús por la gente, su poder infinitamente superior al de Eliseo, el simbolismo eucarístico, la oposición de Jesús a un mesianismo político... pero hay que dejar claro que el relato es sólo la puerta a un discurso. «Ahora viene lo bueno».
Pero Juan, al escribir los discursos de Jesús, los concebía como un desafío para el lector: no se debían entender a la primera, sino tras diversas lecturas y continua reflexión. Por desgracia, la mayoría de los fieles no está para muchos desafíos en el mes de agosto. Sobre todo, si continúa la tercera ola.
José Luis Sicre
martes, 21 de julio de 2015
El terror del Isis está provocando la conversión de musulmanes al
cristianismo
Hay más convertidos desde el 11-S
que en 14 siglos de historia islámica
Muchos mantienen su conversión en secreto,
temiendo por sus vidas
El grupo terrorista Daesh (autodenominado como Estado Islámico, ISIS) se
considera el guardián del Islam. Pero según conquista terreno por la fuerza
bruta y el terror, su mensaje religioso conlleva aniquilar a otras creencias y
destruir la libertad religiosa.
Aunque algunas noticias dicen que el Islam será la religión más numerosa del
mundo, en la actualidad atraviesa una crisis relacionada con los terribles
actos de Daesh, en nombre de Alá y siguiendo el más violento mensaje en el
nombre de Mahoma, que está llevando a muchos musulmanes a cuestionar su fe y
acercarse al cristianismo.
Misioneros cristianos en el mundo islámico dicen que hay más musulmanes
convertidos al cristianismo desde el atentado del 11 de septiembre de 2001
en Estados Unidos que en 14 siglos de historia islámica. Aunque muchos
mantienen su conversión en secreto, temiendo por sus vidas.
TESTIMONIOS
EN EUROPA Y PAÍSES ÁRABES
En Londres, un estudiante inglés, inmigrante de Pakistán, dejó el Islam
después de que un largo estudio le convenció que el Corán no podía ser verdad.
"Si alguien abandona el Islam o es apóstata, es expulsado de su familia.
Sus amigos lo rechazarán y será asesinado o perseguido. Muchos de mis amigos
dicen: ‘es la última vez que te hablo porque has irrespetado al profeta Mahoma
y al Islam", dice Imram. Imran no es cristiano aún, pero ha estudiado la
Biblia y dice que el cristianismo es superior al Islam.
Algunos ex musulmanes se hacen ateos, pero otros descubren un Dios de
amor. En Suiza, el pastor Fouad Rasho, inmigrante de Siria, ha bautizado a
más de cien ex musulmanes. "A causa de ISIS, muchos musulmanes se vuelven
cristianos", indica Fouad Rasho. "Cada semana conozco a uno o más que
vienen a mí diciendo ‘quiero conocer del cristianismo, de la Biblia'. Están muy
molestos de ser musulmanes", comenta Rasho.
Cuando Nassim Ben Iman llegó a Alemania con sus padres, desde un país
musulmán, recuerda que su primera experiencia en el país fue pensar que si
Alemania era un país cristiano entonces se trataba de una religión de pecado.
"Había desnudos en la televisión, las parejas vivían juntos sin casarse,
si eso era el fruto de la religión cristiana es que era mala", expresa
Nassim.
Pero luego Nassim descubrió el cristianismo real y hoy es un un cristiano
evangélico que alcanza a personas de fe musulmana y de otras creencias para
Cristo. "Cuando la gente entiende quien es Jesús lo aman más y más. Y
cuando los musulmanes entienden mejor quién es Mahoma, lo que significa el Corán
y su historia entonces se alejan del Islam", dice Nassim.
Nassim opina que el Islam parece fuerte pero sólo se alimenta del vacío
espiritual en países donde el cristianismo es débil. "El poder más
grande del Islam es la debilidad de los cristianos, es lo que ocurre en
Alemania y Estados Unidos y en todos los países occidentales", asevera
Nassim.
El Hermano Rachid es hijo de un imán marroquí que vivió 15 años como
cristiano en secreto. Ahora, presenta un programa en árabe llamado "Preguntas
Desafiantes" que reta a los musulmanes a cuestionar su fe.
"Muchos musulmanes dicen: ‘si lo que ISIS hace es Islam, yo lo dejo'.
Algunos se hacen ateos. Hay una gran ola de ateísmo en el mundo árabe ahora y
hay una gran ola de conversión al cristianismo siguiendo a Jesucristo. Yo nunca
he visto algo así. El Islam nunca antes enfrentó esta crisis", comenta
Rachid.
Aunque parezca que el Islam está preparado para dominar occidente, el
Hermano Rachid cree que los cristianos no deben temerle. Él está convencido que
es una religión que se muere lentamente. "El Islam no es un instrumento
de Dios para juzgar al occidente. La gente teme por lo que ve en las
noticias, pero incluso la violencia es una señal de ese colapso", concluye
Rachid.
lunes, 20 de julio de 2015
Las mujeres que aprendieron a defender su clítoris
La comunidad embera-chamí lucha por erradicar la ablación en Colombia, el único país americano donde se ha registrado esta práctica. Autoridades gubernamentales e indígenas optan por una transformación cultural que durará décadas
ALBA TOBELLA MAYANS Mistrato (Colombia) 20 JUL 2015
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Norfilia Caizales no supo que le faltaba una parte de su cuerpo hasta hace unos años. Fue una buena mujer desde niña. Su madre le enseñó a moler maíz, a amasar arepas y a cargar con la casa, pero no a tener hijos. Con eso se encontró después. Su aparato reproductivo fue siempre un misterio, no sabía qué era la regla ni dejó que su esposo la tocara hasta que, confusa, un mes después de casarse fue a ver a un cura que la consoló cuando le dijo que el contacto dentro del matrimonio no es pecado.
Las mujeres embera-chamí viven escondidas de su propio cuerpo. Es sagrado, como una flor que se marchita si ve la luz. Es un objeto frágil del que salen las criaturas que mantienen viva la comunidad. Dentro de esta reserva, donde la tradición es la ley, las mujeres de esta etnia han perpetuado con naturalidad durante siglos, no se sabe cuántos, una práctica que nadie sabe con exactitud cuándo empezó a practicarse en América: la ablación de clítoris.
En 2007, los embera-chamí rompieron un conjuro, una especie de mal de ojo. Ese año, una niña falleció en el hospital de Pueblo Rico, en el departamento de Risaralda, en el centro de Colombia, donde viven unos 25.000 emberas. Esa muerte puso al país, y al continente, en el mapa de la mutilación genital femenina, que se pensaba restringida a África y Asia. El médico que atendió a la niña se dio cuenta de que le faltaba el clítoris. El caso abrió la caja de los horrores. Aparecieron otras niñas mutiladas y se supo que la mayoría de las mujeres de esa comunidad lo estaban. La sociedad volteó a ver a estos indígenas. Los llamaron salvajes, impíos, violentos y empezó la lucha por su erradicación.
Norfilia Caizales no sabía tampoco que la parte que faltaba en su cuerpo era el clítoris. No sabía para qué sirve ni para qué se lo quitaron. Ahora, con una lucidez deslumbrante, casi revolucionaria, quiere ser partera para que ninguna otra niña vuelva a pasar por esto en Colombia.
Las parteras
Las parteras son las mujeres que ayudan a las embarazadas a traer niños a la vida. Son, por su sabiduría, un tipo de autoridad para los indígenas similar, aunque inferior, al sus médicos, que llaman jaibanás. Ellas saben qué debe comer una mujer encinta para que el bebé crezca sano y cuerdo. Saben cuál es el proceso del parto y qué preparado de hierbas y remedios aplicar en cada momento, algo que mantienen en secreto. Y saben también que a la mayoría de las mujeres embera-chamí les falta el clítoris, aunque nunca lo hubieran llamado así.
El cuerpo de la mujer es tan privado que el sexo solo se da en la oscuridad y los hombres no pueden ver cómo nacen sus hijos. La embarazada se arropa en su madre, su abuela y la partera. Solo ellas saben cómo hacerlo y, cuando llega el momento, se transmiten el conocimiento de generación en generación. “Mi mamá me enseñó que para tener el bebé tenía que abrir las piernas, poner mi mano y esperar. Unos 20 minutos, hasta que el ombligo se vacía. Entonces lo cortas y haces el nudo”, cuenta en una cafetería de Bogotá una desplazada que tuvo a sus hijas sola, en el baño de su casa, lejos de todo, en alguna de las veredas de Pueblo Rico hace tres lustros. Ni siquiera las parteras alcanzan a llegar a todos los nacimientos. El centro de salud más cercano puede estar a algunos días de viaje, un camino que comienza a pie o sobre el lomo de algún animal en la selva, donde viven en tierras comunitarias, y sigue por carretera. Ella hace oidos sordos cuando se le habla de la “curación”. Así se refieren a la mutilación.
El libro Embera Wera, que recoge las experiencias de cuatro años de proyectos para fomentar la emancipación de las mujeres de esta comunidad entre 2007 y 2011, explica que las embera tienen una relación muy fuerte con su cuerpo y el de sus bebés. Los recién nacidos son examinados minuciosamente para alertar de cualquier malformación. Las parteras prestan especial atención al clítoris de las niñas: “si sobresalía de los labios mayores, era cortado por la partera porque así se garantizaba una madurez normal”, explica el libro, basado en declaraciones de las mujeres involucradas. En cuanto a las herramientas, citan tijeras, cuchillas de afeitar... algo capaz de dejar un corte limpio que se sana, si cicatriza, con una combinación secreta de hierbas.
Entre la historia y el mito
El origen de la ablación en Colombia oscila entre la historia y el mito. La duda de que sea una costumbre ancestral perdura, pero la mayoría de las versiones dicen que fue algo que vino, antes o después, durante la colonización. Víctor Zuluaga es historiador retirado de la Universidad Tecnológica de Pereira y ha trabajado en las comunidades embera-chamí de Risaralda desde los años 70. Desde entonces, recoge relatos e historias sobre sus orígenes y sus tradiciones. Cuenta que en el siglo XVII, cuando los colonos ya habían tomado el control de la mayoría de pueblos indígenas, los chamí se mantuvieron indomables. Eran un pueblo casi nómada que vivía más de la caza y de la pesca que de la agricultura o la minería. La salida que encontraron para ellos fue, pues, el camino: los usaron para trasladar carga entre la costa y las montañas. Su trayecto pasaba por Tadó, un pueblecito riquísimo en oro actualmente en el departamento del Chocó, donde trabajaban cientos de esclavos africanos. Cuando coincidían los domingos, a veces también en sábado, los indígenas y los esclavos tenían “un pequeño espacio de libertad” donde compartir costumbres y rituales.
Esos esclavos, que venían de Malí y también estaban acostumbrados a que los hombres pasaran mucho tiempo fuera de casa, les enseñaron a los embera, que llegaban a pasar dos otres semanas dando caza a un animal perdidos en la selva, a controlar la libido de sus esposas. “La 'curación' tiene el sentido de poner a la mujer en una posición tal que no pueda cometer infracciones como las contorsiones o la infidelidad. Ellos hablan mucho en el término brinconas. Es curarlas de ese mal. El clítoris es ahí el centro: algunas sectas cristianas lo llaman el timbre del infierno”, explica Zuluaga.
La primera vez que oyó hablar de la ablación fue en los años setenta, cuando una partera le dijo que dos o tres meses después de que naciera la niña le quitaban “la cosita”. “Se coge una puntilla, se pone en las brasas y cuando está roja, lo colocamos y lo quemamos”. El profesor refleja la cara de pasmo que se le quedó en el momento de esa conversación. “Lo oí como testimonio de una persona que lo practicaba y no dimensioné ni creí que pudiera ser una costumbre viva. Creí que era algo que pasaba en el pasado”.
Erradicación con empoderamiento
Alberto Wazorna es embera-chamí y era consejero mayor de los indígenas de Risaralda en 2007. Fue uno de los abanderados en la transformación cultural que ha experimentado la comunidad en los últimos ocho años. Se siente un privilegiado por haber podido presenciar el desvelo. “Fue precioso ese proceso en el cual la mujer se daba cuenta que una práctica que ella consideraba cultural estaba haciendo daño a las niñas de la comunidad. Aprendimos que la tradición debe generar vida y no dolor y muerte”, cuenta sentado en una silla de biblioteca infantil de Mistrató, otro de los municipios de Risaralda donde ha habido muertas por mutilación en los últimos años, durante un taller en el que los jóvenes embera se forman para ser los líderes del futuro en sus comunidades.
Conversaciones sobre la ablación
La habitación del hostal es pequeña y oscura y las esquinas no forman ángulos rectos. Esto, junto con las dos camas que no dejan espacio para pasar, da una sensación de desorden, pero las almohadas de flores, por viejas que sean, dan cierta calidez a la estancia que ocupan mientras están en Mistrató, la capital del municipio colombano donde se encuentran sus comunidades remotas, durante los días que dura la escuela de formación indígena. Las mujeres hablan de ellas, de sus cuerpos y de la mutilación abiertamente, entre risas.
Wazorna insiste en que los primeros sorprendidos fueron ellos, los hombres: “Nosotros no sabíamos nada”, repite el ahora consejero de laOrganización Nacional de Indígenas de Colombia (ONIC), “en términos de comunidad nos trajo un conflicto muy complicado. Nos tocó afrontarlo”. Desde que se destapó una comisión de organismos estatales (encabezados por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF) e internacionales (quien asumió el papel fue el Fondo de Población de Naciones Unidas de Colombia, UNFPA) se echó a la tarea de la concienciación y la transformación cultural. Fueron barriendo la selva para llegar a todas las veredas de todas las laderas de esa zona andina, especialmente en los municipios de Pueblo Rico y Mistrató (Risaralda), donde se han registrado más casos de ablación. Organizaron talleres y charlas con las mujeres, especialmente las parteras, para trasladarles la preocupación. Hoy, el ICBF dice tener unas 30 parteras de su lado, comprometidas a no continuar con la práctica y a difundir los esfuerzos por abolirla. La ONIC calcula que se han reducido en un 80% el número de casos, pero no hay manera de demostrar estas cifras, puesto que ni antes ni ahora existen registros de la ablación. Todos saben que una cultura de siglos no cambiará sinó en generaciones.
El trabajo, que busca concienciar más que punir, pasa porque las mujeres tengan un papel más importante en sus comunidades. Que formen parte de los entes de gobierno. Que den su palabra. Las leyes colombianas no contemplan la prohibición. Solo a nivel comunitario existe una pena de 24 horas de cepo y tres años de trabajos forzadas para las mujeres que se descubra que han participado en una ablación. Delfín Arce, consejero mayor de los indígenas de Risaralda, afirma que en los últimos años unas 300 mujeres han pagado su pena en ese departamento, algo que tanto el ICBF como el UNFPA como la propia ONIC consideran no solo contraproducente, sino injusto para ellas: víctimas no solo de la mutilación y sus consecuencias y de la discriminación social dentro de las comunidades, sino también del estigma de perpetuar una tradición violenta y peligrosa.
Los representantes de las instituciones en el diálogo por la supresión colocan en octubre de 2012 el hecho más importante en el camino por la erradicación que, asumen, tardará décadas en llegar a su objetivo. En una cumbre de autoridades del Estado, indígenas y no indígenas, se prohibió por primera vez de manera oficial la mutilación genital femenina. “La cultura debe generar vida, no muerte”, fue la conclusión que sacaron del encuentro. Llevaban cinco años intentando impulsar el cambio, pero antes tenían y tienen que suprimir la desigualdad.
Preocupaciones de la mujer emberá
- “Las mujeres muchas veces mueren de parto y algunas niñas a causa de la curación”.
- “Si la mujer no puede tener hijos o se manda arreglar para no tener hijos el hombre le pega porque cree que lo va a engañar”.
- “En Pueblo Rico y Mistrató están dando las niñas a los 10 o 12 años para matrimonio siendo que aún está como niña y eso es como violación”.
- “A las mujeres nos pegan con machetes, con palos y los hombres amenazan que si las denuncian, las van a acabar, por eso no han podido dejar castigar a sus esposos porque las dejan o las matan”.
- “Si una compañera queda viuda, se le daña la mentalidad y se va para Bogotá a mendigar diciendo que son desplazados”.
- “Si la planificación avanza la comunidad no va a resultar a futuro (...) Las mujeres están colocando dispositivos con eso está produciendo cáncer en la matriz, las pastillas están generando problemas, dificultades en la salud. No es permitido seguir planificando con los métodos occidentales, sí hacerlo con los tradicionales para cuando quiera tener más hijos que el otro esté mayorcito. Ahora el marido impone cuántos hijos van a tener”.
- “Se presenta maltrato físico, maltrato verbal y abuso sexual entre las parejas y al interior de la familia; que algunos hombres no respetan a las mujeres y que la embriaguez frecuente de muchos de ellos hace más grave la situación”.
- “En los casos de maltrato las mujeres nos quejamos con el gobiernador o la autoridad y ellos castigan a los dos esposos sin tener en cuenta que las mujeres no tienen culpa y en caso de borrachera con amenazas a las muejeres no se aplica la sanción”.
Las citas reflejan las inquietudes de un grupo de mujeres que se reunieron en 2009 con las autoridades indígenas de Risaralda con el objetivo de marcar las líneas de trabajo para empoderarlas y asegurar sus derechos. En esa reunión, celebrada en el marco del proyecto Embera Wera iniciado en 2007 por el CRIR, la ONIC y UNFPA para emancipar a las mujeres de esta comunidad, ya se prohibió a nivel regional la mutilación genital femenina.
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domingo, 19 de julio de 2015
Partió el hombre que esperaba siempre el adviento de Dios
Leonardo Boff
Hizo de todo
en la vida. En la juventud fue ateo y marxista. Pero de repente se convirtió.
Se ordenó sacerdote durante la guerra. Entró en la Resistencia contra los
nazis. En 1949 lo nombraron asesor de la Juventud de Acción Católica. Pero sus
métodos libertarios no agradaron al statu quo eclesiástico y lo mandaron
a acompañar a emigrantes italianos que venían por barco a Argentina. En el
viaje encontró a un Hermanito de Jesús, seguidor de Charles de Foucault cuyo
carisma es vivir en el mundo entre los más pobres. Se inició en Argelia junto
al desierto y entró en la lucha de liberación contra la dominación francesa.
Después fue enviado a Argentina. Trabajó durante años como obrero con los
madereros. Fue al Chile de Pinochet, pero su nombre estuvo pronto en la lista
que decía: “quien encuentre a uno de estos, puede eliminarlo”. Estuvo un tiempo
en Venezuela. Y acabó instalándose en Brasil, en Foz do Iguaçu, donde creó
varias iniciativas para los pobres, con hierbas medicinales, una granja
didáctica para jóvenes desamparados y otras organizaciones populares que
continúan existiendo hasta hoy.
Tuvo muchos
reconocimientos que casi siempre rechazaba. El más importante fue el 29 de
noviembre de 1999 en Brasilia cuando el embajador israelí le confirió la mayor
distinción dada a un no judío: “justo entre las naciones”. Durante la guerra
creó junto con otras personas una red clandestina que salvó a 800 judíos.
Se hizo monje
sin salir del mundo, sino dentro siempre del mundo de los pobres y humillados.
Todo el tiempo libre lo dedicaba a la oración y a la meditación. Durante el día
recitaba mantras y jaculatorias. Fue una de las figuras más impresionantes que
pasaron por mi vida, con una retórica capaz de resucitar muertos. Éramos amigos-hermanos.
Tenía una
extraña manera propia de rezar. Él mismo me lo contó. Pensaba: si Dios se hizo
humano en Jesús, entonces fue como uno de nosotros: hizo pipí, caca,
lloriqueaba pidiendo el pecho, hacía pucheros cuando algo le molestaba, como el
pañal mojado.
Al principio,
pensaba él, Jesús habría querido más a María, luego más a José, cosas que Freud
y Winnicott explican. Y fue creciendo como nuestros niños, jugando con las
hormigas, corriendo tras los perros y, travieso, robando frutas del huerto del
vecino.
Ese extraño
místico, rezaba a Nuestra Señora imaginando cómo acunaba a Jesús, cómo lavaba
en el tanque de agua los pañales sucios, cómo cocinaba la papilla para el Niño
y una comida más fuerte para su marido carpintero, el buen José.
Y se alegraba
interiormente con tales cavilaciones porque así debe ser pensada la encarnación
del Hijo de Dios, en la línea del Papa Francisco, no como una doctrina fría,
sino como un hecho concreto. Sentía y vivía tales cosas con conmoción del
corazón. Y lloraba con frecuencia de alegría espiritual.
Donde llegaba,
creaba siempre a su alrededor una pequeña comunidad en la peor favela de la
ciudad. Tenía pocos discípulos. Solo tres que acabaron marchando. Encontraban
demasiado dura aquella vida y todavía tenían que meditar durante el día, en el
trabajo, en la calle, en la visita a los caseríos más decaídos.
Sólo, se agregó
entonces a una parroquia que hacía trabajo popular. Trabajaba con los
sin-tierra y con los sin-techo. Valeroso, organizaba manifestaciones públicas
frente a la alcaldía y animaba las ocupaciones de terrenos baldíos. Y cuando
los sin-tierra y los sin-techo conseguían establecerse, hacía bellas “místicas”
ecuménicas, como hace siempre el MST.
.
(Con información de AFP)
En la tv de Estados Unidos
Grupos conservadores califican a Francisco como "el hombre más
peligroso del mundo"
Así lo llamó al Papa el comentarista Greg Gutfeld, de la cadena estadounidense Fox News.
Numerosos conservadores de ese país, los "neacons", piensan lo mismo.
Rechazan que el Papa tenga un discurso
antisistema. Francisco visitará USA en septiembre.
Cuando solo faltan dos meses para su viaje a Estados Unidos y luego de su
denuncia contra el sistema económico mundial, el Papa Francisco se ganó nuevos
enemigos con sus recientes llamados desde Sudamérica para que el mundo “cambie”
el sistema y sus estructuras.
Numeroso conservadores estadounidenses, los llamados “neocons“, entre ellos
católicos practicantes, no logran digerir las palabras del papa cada vez que
habla de economía y lo desdeñan por considerarlo marxista y comunista.
Al volver a su natal Sudamérica al inicio de julio, ante representantes de los
movimientos populares reunidos en Bolivia, Francisco renovó sus críticas a las
desigualdades, a la “avidez desenfrenada por el dinero”, a la “dictadura sutil”
que condena y esclaviza a hombres y mujeres y al “nuevo colonialismo” enraizado
con el sistema económico.
“Queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya
no aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no
lo aguantan las comunidades, ni lo aguantan los pueblos… y tampoco lo aguanta
la Tierra, la hermana Madre Tierra”, clamó el pontífice.
El papa argentino pidió a las bases del mundo una suerte de revolución, una
revolución social, lo que irrita profundamente a los estadounidenses.
“Santidad, los Estados Unidos ven esas críticas al sistema económico como una
condena a su modo de vida. ¿Qué responde a ello?”, le preguntó una periodista
durante el vuelo de regreso de Paraguay a Italia y el Vaticano.
“Lo que he dicho no es nuevo. Lo dije en la encíclica Evangelii Gaiduim: ‘ésta
economía mata’. Lo he dicho también en la encíclica ‘Laudato Si’. No es nuevo.
Se sabe. Supe que se han hecho algunas críticas en Estados Unidos. No las he
leído ni tenido tiempo para leerlas. Cada crítica debe ser estudiada y luego
iniciar el diálogo”, respondió.
Para los vaticanistas, Francisco respeta simplemente la doctrina social de la
Iglesia, cuyas bases fueron lanzadas a finales del siglo XIX por el papa León
XIII, quien preconizaba salarios justos y el derecho a organizar sindicatos,
aunque rechazaba vigorosamente el socialismo y mostraba poco entusiasmo por la
democracia.
Sin embargo, todas esas críticas comienzan a pesar sobre el viaje a Estados
Unidos, que se presenta cada vez más complejo, sobre todo después de su paso
por Cuba, etapa confirmada recientemente, donde se reunirá con Raúl Castro,
quien ha demostrado una particular admiración hacia el pontífice
latinoamericano.
El hombre más peligroso del planeta
Para el comentador de la cadena de televisión estadounidense Fox News, Greg
Gutfeld, Francisco es hoy por hoy “el hombre más peligroso del planeta”.
El pontífice que viene del sur, que ha vivido junto a los pobres y
desheredados, que considera que la lucha contra la pobreza y defensa del medio
ambiente está profundamente entrelazada, tomó posición sobre temas específicos,
al pedir que se sustituya el petróleo y el carbón por energías renovables, lo
que naturalmente molesta al poderosa lobby del petróleo y pone en cuestión el
modelo de vida de ese país.
Al tachar a las multinacionales de ser las “depredadoras” del planeta y de ser
responsables del uso insensato de la tierra, Francisco acumuló aún más
poderosos enemigos.
Instrumentalización
Los críticos más agudos del papa lo acusan también de haberse dejado
“instrumentalizar” por los gobiernos izquierdistas de Bolivia y Ecuador, algo a
lo que al parecer no le otorga mayor importancia.
“Todo puede ser instrumentalizado. Hay que tener siempre en cuenta el contexto.
La hermenéutica”, explicó a los periodistas.
Comentando el regalo que le hizo el presidente Evo Morales, quien le obsequió
un crucifijo de madera con la forma de la hoz y el martillo, elaborado por el
cura Luis Espinal, un jesuita de extrema izquierda asesinado en 1980, Francisco
declaró: “Para mí es arte de protesta, no es ofensivo”.
El papa mencionó a uno de los grandes artistas argentinos de su país, León
Ferrari, premiado por la Bienal de Venecia, cuya fuerte crítica a la Iglesia
católica causó gran controversia en Argentina, generando un intenso debate
sobre arte y libertad de expresión en el que estuvo involucrado el entonces
arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio.
Teología de la liberación
“Es uno de la teología de la liberación. Critica el capitalismo salvaje y
rehabilitó a Gustavo Gutiérrez, el padre de esa teología”, sostiene el profesor
estadounidense Mark Silk, del Trinity College (Connecticut) en la página
Religion News Service.
Juicios a los que sus allegados responden que, desde que vivía en Buenos Aires,
siempre ha sido un “teólogo del pueblo”, que defiende una justa distribución de
los frutos de la tierra y del trabajo humano.
(Con información de AFP)
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