martes, 5 de agosto de 2014

Departamento de Formación
CÁTEDRA LIBRE
MONS. ENRIQUE ANGELELLI
13 de Agosto
Homicidio del Obispo Angelelli
El juicio por dentro
Disertación a cargo:
Dr. Bernardo Lobo Bugeau
(patrocinante de la Secretaría de Derechos Humanos en el juicio Angelelli)

Presentación:
Luis Miguel Baronetto
(querellante en la causa Judicial Mons. Angelelli)

Auditorio Diego de Torres Obispo Trejo 323 - 19.30hs.
Entrada libre y gratuita





CÁTEDRA LIBRE “MONSEÑOR ANGELELLI”.
Universidad Católica de Córdoba- Centro Tiempo
Latinoamericano.
Año 2014

6º seminario - taller “En el año del juicio: Con un oído en
el pueblo y otro en el evangelio”.

17/9: Con un oído en el pueblo y otro en el evangelio:
¿por qué asesinaron a Mons. Angelelli?

24/9: Con un oído en el pueblo: El derecho a la tierra y la
organización popular

1/10: Con un oído en el pueblo: Criminalización de la
pobreza y judicialización de las luchas políticas/sociales

8/10: Con un oído en el pueblo: La violencia
institucionalizada

15/10: Con un oído en el pueblo: Violencia de género y
trata de personas:

22/10: Con un oído en el evangelio: La palabra y la acción
de Mons. Enrique Angelelli hoy

29/10 Presentación del IV tomo de las Homilías de
Mons. Enrique Angelelli (1974-1976) a cargo del 
Obispo
de La Rioja Marcelo Colombo.
Lugar: UCC sede Trejo 323 20 hs. 
Entrada Libre y Gratuita

Premio a la oración

Restaurante de EE.UU. ofrece descuento por bendecir la mesa

Un comensal compartió en Facebook su factura con el sorpresivo beneficio y la noticia recorrió el país. 
La dueña se considera "un ser espiritual".




Mary Haglund, propietaria. Rebajas del 15%

Mary’s Gourmet Diner hace un descuento de un 15 por ciento en sus facturas a los clientes que dan gracias a Dios en público por los alimentos. La propietaria Mary Haglund dijo que ha estado ofreciendo el descuento durante cuatro años.
El descuento no se anuncia y tampoco es una política oficial del restaurante, sin embargo, un cliente, Jordan Smith, compartió una foto de su factura en Facebook, después de comer en Mary’s Gourmet Diner, Carolina del Norte. La imagen llamó la atención de una estación de radio Z88.3 Orlando, que compartió la foto con sus casi 60.000 seguidores.
El recibo muestra un subtotal 40,50 dólares, seguido de un descuento del 15 por ciento por “orar en público”.
“[Nosotros] oramos por nuestra comida y luego que terminamos de comer la camarera nos dijo: ‘Para que lo sepa, les dimos un descuento del 15% por su oración”.
La foto se volvió viral y atrajo a muchos medios, pues a la imagen le han dado 7. 500 me gusta y se ha compartido más de 2.500 veces.
Sin embargo, Haglund dijo que ofrece el descuento con un propósito más alto que la publicidad, “Para mí, cada plato de comida es un regalo”, dijo a The Blaze. “Y yo nunca omito a alguien cuando lo veo en mi restaurante agradeciendo por los alimentos… eso toca mi corazón”.
Haglund se describe a sí misma como una persona espiritual, y cree en un poder superior.

El Papa revoca la suspensión 

al sacerdote que fue ministro sandinista


 
 
Un mural en Nicaragua
(©Reuters)
(©REUTERS) UN MURAL EN NICARAGUA

Respuesta positiva de Propaganda Fide a la petición del anciano padre nicaragüense Miguel d’Escoto. Desde Hollywood hasta Daniel Ortega. Las tensiones en la época de Wojtyla, el “sermón” en la ONU



IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO


Papa Francisco aceptó revocar la suspensión “a divinis” del padre Miguel d’Escoto Brockmann, de 81 años, que incurrió en la sanción cuando, durante los años ochenta, no esuchó la petición vaticana de abandonar su papel de Ministro del Exterior del gobierno sandinista de Nicaragua.


En un principio, la noticia fue dada por la Congregación de Maryknoll a la que pertenece el padre d’Escoto, es decir una sociedad misionera de la Iglesia estadounidense. El Santo Padre ha dado su asentimiento para que sea absuelto de la pena canónica en la que había incurrido y lo encomienda al superior genreal del Instituto Maryknoll para que lo acompañe en el proceso de reintegración al ministerio sacerdotal, según indicó la Radio Vaticana.


Técnicamente, el decreto fue firmado por el cardenal Fernando Filoni que, en calidad de Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos (Propaganda Fide), tiene jurisdicción sobre la misión en Nicaragua.


Hijo del embajador de Nicaragua ante los Estados Unidos, d’Escoto Brockmann nació en Hollywood en 1933. Entró al seminario de Maryknoll en Nueva York y fue ordenado sacerdote en 1961. Obtuvo una maestría en periodismo y fundó la división de las publicaciones teológicas de la Congregación (la Orbis Books). Cercano a la teología de la liberación, durante los años setenta se involucró cada vez más en la política de su Nicaragua, por lo que se sumó al Frente Sandinista de Liberación Nacional, partido político revolucionario de inspiración marxista que en 1979 derrocó a Anastasio Somoza Debayle. Desde 1979 hasta 1990 fue mInistro del exterior del gobierno guiado por Daniel Ortega. Juan Pablo II en 1983 visitó el país y recriminó a otro sacerdote que también formaba parte del gobierno, el padre Ernesto Cardenal, pidiéndole que regularizara su situación.


Pocos años más tarde, los padres d’Escoto y Cardenal fueron suspendidos “a divinis”. En una entrevista de 1985 a la revista de los jesuitas estadounidenses (“America”), el sacerdote explicó de esta manera su caso: «Las funciones sacerdotales específicas, las sacramentales, me fueron revocadas por deseo del Santo Padre, no de mi sociedad y no de mi obispo en Nicaragua (Rubén López Ardón, ndr.), que no lo haría». En cuanto a su decisión de no renunciar al puesto en el gobierno, «con todo el respeto por la ley canónica, que de hecho respeto y no pretendo violar, si se trata de ley debo establecer una prioridad. Y la ley de Dios viene antes que la ley canónica. Creo que violaría radicalmente la ley de Dios, que es fundamentalmente amar al prójimo, si, en la situación en la que mi país se encuentra, me atuviera al derecho canónico y dejara mi puesto, que nunca he buscado ni querido». El padre d’Escoto, mientras tanto, desempeñó diferentes encargos diplomáticos de nivel internacional, como la prsidencia de turno en la 63a sesión de la asamblea general de las Naciones Unidas, de septiembre de 2008 a septiembre de 2009, como candidato de los países de América Latina y El Caribe. «Eligieron a un sacerdote», comentó en una conferencia de prensa. «Y espero que nadie se ofenda si digo que el amor es lo que más necesita el mundo. Es que el egoísmo es lo que nos ha llevado a este terrible pantano en el que está hundiéndose el mundo (eran los años de las guerras en Irak y en Afganistán, ndr.), tal vez irreversiblemente, a menos que no suceda nada grande. Puede parecer un sermón…».


El padre d’Escoto, indicó la Radio Vaticana, siempre ha aceptado la pena canónica en la que había incurrido durante los años 80, incluso sin dejar de ser miembro de la propia sociedad misionera, sin desempeñar ninguna actividad pastoral. Desde hace algunos años, el sacerdote abandonó el compromiso político. El padre d’Escoto, prosigue la emisora de la Santa Sede, escribió una carta al Papa en la que le manifestó su deseo de «volver a celebrar la santa Eucaristía» antes de morir. El Papa respondió afirmativamente a su deseo.
col sicre

Hay dos episodios en los evangelios bastante parecidos, aunque también muy diferentes. Se parecen en el escenario (una barca en medio del lago de Galilea en circunstancias adversas) y en los protagonistas (Jesús y los discípulos). Se diferencian en que, en el primer caso, la barca está a punto de zozobrar y los discípulos corren peligro de muerte; en el segundo, sólo se enfrentan a un fuerte viento en contra que hace inútiles todos sus esfuerzos.
Traducido a la experiencia de nuestros días, la tempestad calmada recuerda a numerosas comunidades cristianas, sobre todo de África y Oriente Medio, que se ven amenazadas de muerte y gritan a Jesús: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!» El viento en contra hace pensar en tantas otras comunidades, especialmente de occidente, que luchan contra viento y marea, cada vez con menos fuerzas, y sin ver resultados tangibles.
El primer episodio, la tempestad calmada, tiene un claro paralelo en el Salmo 107 (106), 23-32: en el Salmo, los navegantes gritan a Dios en el peligro y Él los salva; en el evangelio, los discípulos gritan a Jesús y es éste quien los salva.
Pero el segundo episodio, el de la barca con viento en contra y Jesús caminando sobre el agua, no me recuerda ningún episodio del Antiguo Testamento (y tampoco le veo relación con la primera lectura de este domingo). Sin embargo, está tan anclado en la primitiva tradición cristiana que no sólo lo cuentan Marcos y Mateo, sino incluso Juan, que generalmente va por sus caminos.
Es muy curioso que Lucas omita esta escena: probablemente pensó que presentar a Jesús caminando sobre el agua y confundido con un fantasma iba a plantear a sus cristianos más problemas que beneficios. 

El relato de Mateo
Se inspira en el de Marcos, pero introduciendo cambios muy significativos. Podemos dividirlo en cuatro escenas.

Primera escena: 
Jesús se separa de los discípulos
Hablando en términos cinematográficos, es un montaje en paralelo. Inmediatamente después de la comida, Jesús obliga a sus discípulos a embarcarse, mientras él despide a la gente. Luego se retira a rezar «a solas» y, al anochecer, «seguía allí solo».
Mientras, los discípulos se encuentran «a muchos estadios de tierra» (Juan dice que a unos 25-30 estadios, 5-6 km, lo que supone en mitad del lago). Con esto se acentúa la distancia física de Jesús con respecto a los discípulos; y también la distancia temporal, porque los despide por la tarde y no se dirige hacia ellos hasta el final de la noche.
[La traducción litúrgica dice «de madrugada»; el texto griego, «a la cuarta vela», entre las 3 y las 6 a.m.; los romanos dividían la noche en cuatro velas, desde las 6 p.m. hasta las 6 a.m.].
A nivel simbólico, quedan contrapuestos dos mundos: el de la intimidad con Dios (Jesús orando) y el de la dura realidad (los discípulos remando). Ha sido Jesús el que los ha abandonado a su destino.
Segunda escena: 
Jesús se acerca a los discípulos
Mateo cuenta con asombrosa naturalidad y sencillez algo inaudito: el hecho de que Jesús se acerque caminando sobre el lago. Los discípulos no reaccionan con la misma naturalidad: se asustan, porque piensan que es un fantasma, tienen miedo, gritan.
Es la única vez que se usa en el Nuevo Testamento el término “fantasma”, que en griego clásico se aplica a los espíritus que se aparecen, o a «las visiones fantasmagóricas de mis ensueños» (Esquilo, Los siete contra Tebas, 710). Es la única vez que Jesús provoca en sus discípulos un pánico que les hace gritar de miedo. Es la única vez que les dice «¡animaos!». Una escena peculiar sobre la que volveremos más adelante.
Tercera escena: 
Jesús y Pedro
Quien conoce los relatos de Marcos y Juan advierte aquí una gran diferencia. En esos dos evangelios, Jesús sube a la barca y el viento se calma. Pero Mateo introduce una escena exclusivamente suya, que subraya la relación especial entre Jesús y Pedro. Igual que en otros pasajes de su evangelio, Mateo aporta rasgos de la personalidad de Pedro que justifican su importancia posterior dentro del grupo de los Doce. Pero no ofrece una imagen idealizada, sino real, con virtudes y defectos.
Su decisión de ir hacia Jesús caminando sobre el agua lo pone por encima de los demás, igual que ocurrirá más adelante en Cesarea de Filipo. Pero Pedro muestra también su falta de fe y su temor. Incluso entonces, es salvado por la intervención de Jesús. Dentro de la sobriedad de Mateo, esta escena llama la atención por la abundancia de detalles expresivos, que adquieren su punto culminante en la imagen de Jesús alargando la mano y agarrando a Pedro.
Cuarta escena: 
confesión de los discípulos (32-33)
Marcos termina su relato diciendo que los discípulos «no cabían en sí de estupor, pues no habían entendido lo de los panes, ya que tenían la mente obcecada» (Mc 6,51-52). Mateo introduce un cambio radical: los discípulos no se asombran, sino que se postran ante Jesús y confiesan: «realmente eres Hijo de Dios». Esta actitud y estas palabras significan un gran avance.
Anteriormente, en el relato de la tempestad calmada (Mt 8, 23-27), los discípulos terminan preguntándose: «¿Quién será éste que hasta el viento y el agua le obedecen?» Desde entonces, el conocimiento más profundo de Jesús ha provocado un cambio en ellos. Ya no se preguntan quién es; confiesan abiertamente que es «hijo de Dios», y lo adoran.
Este título no podemos interpretarlo con toda la carga teológica que le dio más tarde el Concilio de Calcedonia (año 451). También el centurión que está junto a Jesús en la cruz reconoce que «este hombre era hijo de Dios». Lo que quiere expresar este título es la estrecha vinculación de Jesús con Dios, que lo sitúa a un nivel muy superior al de cualquier otro hombre. De aquí a confesar la filiación divina de Jesús sólo queda un pequeño paso.
Anticipando 
la gloria de Jesús resucitado.
Este relato, tal como lo cuenta Mateo, ofrece tres datos curiosos:
1) el cuerpo de Jesús desafía las leyes físicas;
2) los discípulos no reconocen a Jesús, lo confunden con un fantasma;
3) Jesús, a pesar del poder que manifiesta, trata a los apóstoles con toda naturalidad.
Estos tres detalles son típicos de los relatos de apariciones de Jesús resucitado:
1) su cuerpo aparece y desaparece, atraviesa muros, etc.;
2) ni la Magdalena, ni los dos de Emaús, ni los siete a los que se aparece en el lago, reconocen a Jesús;
3) Jesús resucitado nunca hace manifestaciones extraordinarias de poder, habla y actúa con toda naturalidad.
Por consiguiente, lo que tenemos en Mateo (no en Marcos) es algo muy parecido a un relato de aparición de Jesús resucitado. ¿Qué sentido tiene en este momento del evangelio? Anticipar su gloria. Igual que el relato de la muerte de Juan Bautista, contado poco antes, anticipa su pasión, su maravilloso caminar sobre el agua anticipa su resurrección.  

Sentido eclesial y personal
Desde antiguo, se ha visto en la barca una imagen de la Iglesia, metida por Jesús en una difícil aventura y, aparentemente, abandonada por él en medio de la tormenta. Este sentido, que estaba ya en Marcos, lo completa Mateo con un aspecto más personal, al añadir la escena de Pedro: el discípulo que, confiando en Jesús, se lanza a una aventura humanamente imposible y siente que fracasa, pero es rescatado por el Señor.
En la imagen de Pedro podían reconocerse muchos apóstoles y misioneros de la Iglesia primitiva, y podemos vernos también a nosotros mismos en algunos instantes de nuestra vida: cuando parece que todos nuestros esfuerzos son inútiles, cuando nos sentimos empujados y abandonados por Dios, cuando nosotros mismos, con algo de buena voluntad y un mucho de presunción, queremos caminar sobre el agua, emprender tareas que nos superan. Ellos vivenciaron que Jesús los agarraba de la mano y los salvaba. La misma confianza debemos tener nosotros.

José Luís Sicre


Con los jóvenes: confianza y cercanía


¿Es posible ofrecer algunas características sobre la religiosidad de los jóvenes de hoy? No de forma genérica ¿Los jóvenes de hoy son más religiosos que los de antaño? Es dudoso. Cuando se trata de temas religiosos, las reacciones son siempre muy personales. Las religiones transmiten ritos, costumbres, doctrinas, modos de pensar y de juzgar. Pero en la fe cristiana, lo fundamental no son los ritos o doctrinas, sino el encuentro personal con el Señor Jesús. Y en esas cuestiones de encuentro, cada uno es “muy suyo” y reacciona de distinta manera.

Además, el encuentro con el Señor Jesús es distinto de los habituales encuentros humanos, ya que se trata del encuentro con una persona que, si bien está muy presente en nuestro mundo, no está ya en el mundo como lo estamos las otras personas. Por este motivo, en el encuentro con Jesús resucitado la mediación del presentador es fundamental. Y el presentador es la Iglesia. De ahí que la pregunta que debemos hacernos como miembros de la Iglesia es: ¿cómo presentar la fe cristiana, cómo anunciar el Evangelio de Jesús, a los jóvenes de hoy?

No hay recetas, pero sí hay algunas premisas que facilitan la transmisión de la fe. En primer lugar, hay que tener confianza en los jóvenes. Sin esa confianza, es muy difícil que ellos puedan aceptar lo que les decimos y proponemos. Cuando me acerco a un joven, me encuentro con alguien con ideas y costumbres distintas a las mías. Debo empezar por respetarlas. Porque la fe es capaz de entrar en comunión con todas las costumbres y mentalidades, antiguas y recientes.

En segundo lugar, hoy es más necesario que en otras épocas acercarnos a los jóvenes. Ir dónde ellos están. Si ellos no se acercan a la Iglesia, será la Iglesia la que tenga que acercarse a ellos. Acercarse significa saber qué cosas son las que espontáneamente atraen a los jóvenes. En ocasiones, antes de proponerles un acto religioso, habrá que preguntar por sus intereses. Y siempre habrá que estar atento a sus necesidades. Si se trata de jóvenes que buscan trabajo desesperadamente, tenemos que empezar por solidarizarnos con ellos en esta búsqueda de trabajo.

Como dice el libro de los salmos “fui joven, ya soy viejo”. Pero cuando yo era joven, ya notaba que mucha gente nos halagaba y nos decían que éramos el futuro y la esperanza de la Iglesia y de la sociedad. Y con esas llamadas al futuro, trataban de apagar nuestra rebeldía presente. Sin duda los jóvenes, como cualquier persona, necesitan esperanza. Pero también necesitan presente. Necesitan razones para esperar, pero también razones para vivir. Para vivir hoy, aquí y ahora. Para sentirse felices hoy. Hay que hablarles del mañana, pero sobre todo responder a sus necesidades actuales. Y ellos, lo sepan o no, como todo ser humano, necesitan a Jesucristo. Por eso, el modo de presentar a Jesucristo deberá tener en cuenta su situación actual, su modo de ser, de pensar, de vivir. Eso requiere escucharles, acercarse a ellos, confiar en ellos.

lunes, 4 de agosto de 2014

Las amenazas 

de la Gran Transformación (I)

Leonardo Boff

            La Gran Transformación consiste en el paso de una economía de mercado a una sociedad de mercado. O dicho de otra manera: de una sociedad con mercado a una sociedad sólo de mercado. El mercado siempre ha existido en la historia de la humanidad, pero nunca había existido una sociedad sólo de mercado, es decir, una sociedad que coloca la economía como único eje estructurador de toda la vida social, sometiendo a ella la política y anulando la ética. Todo es vendible, hasta lo sagrado.
            No se trata de cualquier tipo de mercado. Es un mercado que se rige por la competición y no por la cooperación. Lo que cuenta es el beneficio económico individual o corporativo y no el bien común de toda una sociedad. Generalmente ese beneficio se consigue a costa de la devastación de la naturaleza y de la gestación perversa de desigualdades sociales. En este sentido la tesis de Thomas Piketty en El capital en el siglo XXI es irrefutable.
            El mercado debe ser libre, por lo tanto rechaza controles y ve como su gran obstáculo al Estado, cuya misión sabemos que es ordenar con leyes y normas la sociedad, también el campo económico, y coordinar la búsqueda del bien común. La Gran Transformación postula un Estado mínimo, limitado prácticamente a las cuestiones ligadas a la infraestructura de la sociedad, al fisco, mantenido lo más bajo posible, y a la seguridad. Todo lo demás debe ser buscado en el mercado, pagando.
            El afán de mercantilizarlo todo ha penetrado en todos los sectores de la sociedad: en la salud, en la educación y el deporte, en el mundo de las artes y del entretenimiento y hasta en grupos importantes de las religiones y de las Iglesias. Estas incorporaron la lógica del mercado, la creación de una masa enorme de consumidores de bienes simbólicos, Iglesias pobres en espíritu, pero ricas en medios de hacer dinero. No es raro que en el mismo complejo comercial funcione un templo y a su lado un shopping. En fin, se trata siempre de lo mismo: obtener ingresos, ya sea con bienes materiales o con bienes “espirituales”.
            Quien estudió en detalle este proceso avasallador fue un historiador de la economía, el húngaro-norteamericano Karl Polanyi (1886-1964). Él acuñó la expresión La Gran Transformación, título de un libro suyo escrito en 1944, antes de terminar la Segunda Guerra Mundial. En su tiempo la obra no mereció especial atención. Hoy, cuando sus tesis se ven cada vez más confirmadas, se ha convertido en lectura obligatoria para quienes se proponen entender lo que está ocurriendo en el campo de la economía, que repercute en todos los campos de la actividad humana, sin excluir la religiosa. Se cree que el papa Francisco se ha inspirado en Polanyi para criticar la actual mercantilización de todo, hasta del ser humano y de sus órganos.
            Esta forma de organizar la sociedad en torno a los intereses económicos del mercado ha escindido a la humanidad de arriba abajo: se ha creado un foso enorme entre los pocos ricos y los muchos pobres. Se ha gestado una espantosa injusticia social con multitudes descartables, consideradas ceros económicos, aceite quemado, que ya no son interesantes para el mercado porque producen irrisoriamente y no consumen casi nada.
            Simultáneamente la Gran Transformación de la sociedad de mercado ha creado también una injusticia ecológica inicua. En su afán de acumular, los bienes y recursos de la naturaleza han sido explotados de forma predatoria, devastando ecosistemas enteros, contaminando los suelos, las aguas, los aires y los alimentos, sin ninguna otra consideración ética, social o sanitaria.
            Un proyecto de esta naturaleza, de acumulación ilimitada, no puede ser soportado por un planeta limitado, pequeño, viejo y enfermo. Y ha surgido un problema sistémico, al cual los economistas de este tipo de economía raramente se refieren: los límites físico-químicos-ecológicos del planeta Tierra han sido alcanzados. Tal hecho dificulta, si es que no impide, la reproducción del sistema, que necesita una Tierra repleta de «recursos» (bienes y servicios o «bondades» en el lenguaje de los indígenas).
            De continuar por este rumbo, podremos experimentar, como ya lo estamos experimentando, reacciones violentas por parte de la Tierra. Como es un Ente vivo que se autorregula, reacciona para mantener su equilibrio afectado a través de eventos extremos, terremotos, tsunamis, huracanes y una total falta de regulación de los climas.

            Esa Transformación, por su lógica interna, se está volviendo biocida, ecocida y geocida. Destruye sistemáticamente las bases que sustentan la vida. La vida corre peligro y la especie humana podría, ya sea por las armas de destrucción masiva existentes o por el caos ecológico, desaparecer de la faz de la Tierra. Sería la consecuencia de nuestra irresponsabilidad y de la total falta de cuidado por todo lo que existe y vive.        

Por 3 niños de Israel y por 400 de Gaza...

Xabier Pikaza


Así decía Amós, el gran profeta, con su estilo inolvidable: ¡Por tres delitos de Gaza (y de Israel) y por un cuarto no perdonaré... (Am 1, 2; 2, 4.6)

Tendría que volver Amós, el profeta más antiguo de la Biblia, que condenó a los pueblos del entorno (por tres pecados y por cuatro…), a los de Gaza y Asdod, a los de Moab y Amón, a los de Edom y Siria, con los filisteos y fenicios, siempre por crímenes de lesa humanidad (nunca por religión o raza, por estado o pueblo).
Amós condenó por igual, a unos y otros, a judíos y filisteos/palestinos de su tiempo, por matar y por vender personas, por esclavizar y destruir las poblaciones…
-- Amós era judío (israelita) y recoge quizá el primer texto bíblico en el que se dice que Israel es un pueblo escogido, liberado de Egipto (Am 9, 7), para añadir inmediatamente que son también elegidos y escogidos los filisteos venidos de Creta y los sirios de Quir.
--Por eso, como buen israelita, ponía en el mismo plano y nivel los pecados de los filisteos/palestinos de Gaza, con los pecados de los pueblos arabizados del entorno (Edom, Amón, Moab…), con los de Judá y Jerusalén, con Israel. Así sabe y dice que vale igual un niño/hombre de Gaza que uno de Israel, añadiendo que Dios protege a todos.Por eso condena los pecados de Judá y Jerusalén, pecados de lesa humanidad, lo mismo que los de Tiro o de Gaza (cf. Am 1, 6; 2, 6).
Debería volver Amós y cantar hoy su elegía sobre palestinos y judíos diciendo “por tres niños de Gaza y por cuatrocientos de Israel no perdonaré…”, porque son imperdonables unos y otros.
-- Imperdonable fue el pecado de la muerte de tres niños judíos;
-- imperdonable y más grande es la muerte de los cuatrocientos palestinos, asesinados a sangre fría, por pura y helada venganza, en escuelas y albergues, en casas e iglesias o mezquitas de la ONU o el Dios Omnipotente.

-- El problema es el odio que ha crecido, más explicable el de algunos palestinos encerrados, aplastados, humillados… que han matado a tres en nombre propio (no del Estado, que no lo tienen); mucho más inexplicable el del los judíos que han matado a cuatrocientos niños, en nombre de la Ley y del Estado de Dios.
-- El problema es que no creen en Dios, ni en su Ley… ni son ya judíos (sino “sinagoga de Satán” como dice en un lugar el Apocalipsis de Juan, un judío radical creyente). Éstos que matan 400 niños por venganza no son judíos de la raza de Amós, ni son hombres de la Biblia, ante quienes me inclino con reverencia, por la misma Biblia y por Jesús, mi hermano…
(Imagen: Niña palestina no quiere que su muñeca vea el horror de su entorno).

Así dice la prensa estos días:
En Gaza han muerto ya 1.766 palestinos desde que Israel comenzó su operación militar sobre la Franja, hace 27 días. Tres cuartas partes de los fallecidos eran civiles. Más de 350 (ahora ya 400) eran niños, según UNICEF. También han muerto 64 soldados israelíes en combate y tres civiles alcanzados por proyectiles disparados desde Gaza, gobernada entre 2007 y 2014 por el grupo islamista Hamás, considerado grupo terrorista por EE UU y la UE.
Así sigue diciendo que hay gentes llamadas judías que cantan en Tel Aviv:
Mañana no hay escuela, ya no hay niños en Gaza…
Mañana no hay escuela porque han muerto

Si es verdad que cantan eso, si es verdad que se alegran por la muerte de los niños palestinos de Gaza, la palabra de Amós su profeta caerá sobre ellos: “por tres pecados y por cuatro de Israel no perdonaré…”.
Ya sé que Jesús, mi profeta de Dios, lo perdona todo, pero hay pecados que humanamente son imperdonables. Por eso invito hoy a mis lectores a que abran su Biblia por Amós y lean sus dos primeros capítulos y el nueve. No se arrepentirán de haberlos leído. Quienes quieran mi pobre opinión sigan leyendo esta postal.
El “túnel” de Gaza, un reto de humanidad
Hay una tragedia en Gaza, un fracaso de la humanidad, en una zona por donde se recuerdan las memorias de Abraham y de Moisés, de Jesús y de los compañeros de Mahoma…
Hay un túnel inmenso, una red de túneles creados por el odio para esconderse y matar, túneles de de palestinos, de judíos, de “cristianos”, por los que atraviesa el odio y la muerte.
Hay un fracaso de la humanidad… que es al final un fracaso de las religiones y de la misma “civilización” edificada sobre la mentira y el dominio de muerte del hombre sobre el hombre.
No tengo soluciones, ni tampoco un buen diagnóstico… El primero que viene a la mente es que formuló el profeta Amós hace dos mil ochocientos años, en esa misma tierra, dividida y enfrentada, donde surgieron grandes opresiones:
Por tres pecados y cuatro no perdonaré...
Humanamente hablando no hay perdón (el odio de los niños crece...)

¿Qué puede ser en el futuro una niña como la de la primera imagen, que ya no puede ni llorar...? ¿Qué podrá hacer el niño de la segundo imagen...?
No tengo soluciones, posiblemente no existen… o, al menos, no las veo, a no ser que se produzca una masacre sin límites, de una parte o de otra, lo que no sería solución…, a no ser que cambien ellos, judíos y palestinos, y que cambiemos todos
TRES PARADOJAS: HUMANA, JUDÍA, MUSULMANA
- Hay una paradoja de humanidad
vinculada a los países del occidente europeo y a los Estados Unidos de América, a todas las grandes potencias, entre las que puede sumarse España. Superando grandes crisis y llevando al culmen un proceso de secularización que parece derivar del cristianismo, esos países han desarrollado esquemas de democracia y libertad formal que, al menos teóricamente, ofrecen a todos los ciudadanos (con independencia de raza o religión) unos mismos derechos y deberes, en igualdad garantizada por la ley.
Pues bien, fundándose en palabras de igualdad, libertad y fraternidad, esos mismos países de la democracia (representados por estados poderosos, controlando un capital sin alma ni conciencia) han impuesto sobre el mundo un duro régimen colonial (siglo XIX, primera mitad del XX), para seguir dominando después sobre los mismos pueblos colonizados (a los que han concedido libertad formal), imponiendo sobre ellos una nueva dictadura económica de tipo capitalista (siglo XXII.
De esa forma, al identificarse con esos países, un tipo de cristianismo difuso (o de falta de cristianismo) y un tipo de Ilustración que se dice racional y que debía presentarse como liberadora ha venido a ofrecer rasgos de dominio político, de imposición económica, de colonización cultural, que desemboca en la gran crisis de Oriente medio.

- Hay una paradoja judía.

Podemos recordar que los judíos han sido por siglos un pueblo paria, en el sentido que Max Weber daba a ese término, al menos dentro de occidente (pueblo emigrante, sin tierra propia ni independencia política), desde el tiempo de Jesucristo. Pero su misma condición de grupo minoritario y sometido políticamente a otros poderes estatales les ha impulsado a desarrollar una inmensa labor económica y cultural. Los judíos han sido también germen de racionalidad y de utopía en la historia moderna: han alimentado muchos ideales de revolución social en los siglos XIX y XX.
Pues bien, a pesar de esa racionalidad, tras haber sido expulsados de mucho países como España y habiendo sido mártires del mayor nacionalismo violento de este siglo (holocausto nazi), algunos judíos nacionalistas, vinculados al Estado de Israel, se han convertido al final del siglo XX en fuente de dura injusticia: han formado un estado de Israel que se llama democrática pero que, para establecerse, ha empezado expulsando a cientos de miles de palestinos. El pueblo de la utopía mesiánica (que se presenta a sí mismo como germen de reconciliación final del conjunto de la humanidad) se ha convertido en una amenaza concreta de guerra sobre el mundo.
- También hay una paradoja musulmana.
Islam significa sumisión y pacificación. Durante muchos siglos, los países musulmanes del Norte de África y del Oriente Medio, desde su propia situación de supremacía no amenazada, han mantenido dentro de su seno valiosas minorías de cristianos y judíos. Pues bien, en estos últimos decenios, la casi totalidad de las minorías judías han tenido que emigrar hacia Israel o hacia otros países; los cristianos también han emigrado en gran parte. Al par de la pretendida modernización ha crecido la intolerancia, el deseo de imposición y una especie de resentimiento intenso en contra de la presencia de otros grupos sociales y religiosos.
Parece que hay grupos musulmanes (llamados musulmanes) que se encuentran al menos parcialmente decididos a rechazar y expulsar de su seno a los cristianos y judíos que aparecen como injerencia de occidente. En el Corán y en la tradición musulmana se tiene gran estima de Jesús (y de la Virgen), por no decir del cristianismo; el Islam se siente en deuda con el judaísmo, es como una continuación y universalización del judaísmo.... Pero muchos musulmanes actuales, hombres que se dicen partidarios de la pacificación final de la humanidad, parecen volverse intolerantes: piensan que han fracasado los ideales del capitalismo occidental y las revoluciones del marxismo; creen que no existe más salida que una vuelta hacia formas de identidad fundamentalista, en parte violenta.
TRES SOLUCIONES… O, MEJOR DICHO, TRES CAMINOS
a. Solución humana ¿Una respuesta de fondo “ilustrado”?
Solución 1. ¿Vuelta a las cruzadas? Alguien podría decir que los buenos “ilustrados” actuales, los países “democráticos” (¿de dónde? ¿de USA, de Europa, de china….?) tienen el derecho y deber de conquistar de nuevo Palestina, como lo hicieron hacia el 1098… Allí impondrían su derecho… y dejarían que judíos y musulmanes vivan sometidos… para aprender de los buenos ilustrados capitalistas la cultura verdadera… hasta llegar al surgimiento de un Estado en el que todos puedan vivir en paz. ¿Es viable esa conquista?
Solución 2. Otra respuesta sería marcharse todos los no judíos y no musulmanes.Dejarles aquella tierra, que se maten, si quieren, unos a los otros, hasta no quedar ninguno. Se trataría de dejarles solos, quitándoles las armas (¡cómo se puede hablar de paz vendiendo armas carísimas como acaba de hacer USA con Israel? ¡Pero otros también venden armas, a unos y a otros! En esta circunstancias ¿con qué cinismo se puede hablar de justicia y de paz? Quizá un día se cansaran de matarse y empezar a reconstruir sus ruinas urbanas y humanas desde la pura humaniad.
b. ¿Hay una solución judía?
Solución 1. Desde el punto de vista religioso, sería hermoso (y lógico) que los judíos abandonaran voluntariamente Palestina (al menos los sionistas), realizando de esa forma un signo claro de esperanza mesiánica… Vinieron hace menos de cien años, eso no es nada en su historia… Podrían irse, no son tantos, hay muchos países que podrían recibirles. Desde el punto de vista “religioso”, para el bien de la tradición sagrada de Israel (que es mi tradición) esa sería la mejor salida. Pero es muy inverosímil… y sería injusta para muchos judíos que han nacido ya allí, que no tienen otra patria.
Solución 2. No tendrían que irse, pero deberían abandonar su tipo de Estado (un estado étnico y religioso, con ciudadanos no judíos de segunda categoría, con un entorno lleno de hijos de desplazados y expulsados, viviendo casi en campos de concentración…. Tendrían que dejar su surgiera en todo Palestina un Estado multi-étnico. Pero humanamente hablando, esa solución es poco realista, pues siguiendo esa ley deberían rehacerse muchas fronteras de la geografía política mundial de los últimos decenios (y siglos)…. Y además exigiría la colaboración de los palestinos y el visto bueno de la comunidad islámica y un cambio en la política mundial…
Solución 3. Dos estados… Se trataría de aceptar la resolución de la ONU del 1948…para crear a partir de ella dos estados, bien definidos… El Estado Palestino y el Estado Judío, con limpieza étnica y separación territorial clara… El Estado de Israel tendría que ofrecer territorios…, devolviendo lo ocupado desde 1948…, abriendo un “corredor” real (con carreteras, ferrocarriles y paso libre) entre Gaza y Cisjordania (entre Gaza y Hebrón)… Es la solución política que parecen defender casi todos los poderes del mundo… pero hay judíos que no la aceptan, pues quieren el Gran Israel…y hay palestinos que no la aceptan… pues quieren que la tierra sea suya, toda la tierra, como antes de la “invasión” judía del último siglo.
¿Una solución musulmana?
Solución 1. ¿Podrían irse todos los no judíos de Palestina? Una solución sería que se fuera ellos, los palestinos (no los judíos…). Que dijeran que esa tierra se la dio Dios a los judíos… que ellos la han ocupado por casi mil quinientos años, pero que la dejan… que tienen lugares donde ir… Podrían limitarse a pedir permiso para volver de un modo religioso, como visitantes sagrados, a las Mezquitas de Jerusalén y al santuario de Hebrón (por ejemplo). ¿Sería un buen gesto, sería viable? ¿Dónde se irían? ¿A otros países musulmanes?
Solución 2. En conjunto, los musulmanes tendrían que renunciar a la creación de un Estado Islámico de Palestina, declarándose partidarios de un Estado multi-étnico, fundado en los valores religiosos de su tradición… en diálogo con los valores religiosos del judaísmo y del cristianismo y, más en concreto, con los principios democráticos de la igualdad entre todos los ciudadanos. Ésta sería la solución de un Islam post-islámico, si se permite la palabra, un Islam que no quiere traducir su religión en forma de organización estatal. Pero, claro, esta solución sólo es posible si los judíos renuncian a la creación de un estado judíos
Solución 3. ¿Dos estados? Es la misma que he propuesto para los judíos…, pero desde la vertiente musulmana. Serían dos estados que se aceptan y respetan, en igualdad… Evidentemente, el Estado de Israel tendría que garantizar la presencia de ciudadanos musulmanes en su estado… sin ninguna discriminación… Y el Estado de Palestina tendría que garantizar la presencia de cristianos y judíos, sin ninguna discriminación… Con lo que al final esta solución tendería a identificarse con la 2ª (se trataría de autonomías dentro de un Estado multi-étnico?
Corolario. Volver a Amós, difícil solución.
a) Amós apelaba hace 2800 años al juicio de Dios, un juicio que sigue pendiente, por cuestiones de humanidad. Amós piensa que Dios ha escogido a los israelitas, pero también a los filisteos de Gaza… A su juicio, los únicos pecados son pecados de injusticia y de falta de humanidad: Vender personas, esclavizar, matar… Su juicio, como digo, sigo pendiente. Lo malo es que ni el Estado de Israel (¡que jura por la Biblia!) ni algunos palestinos creen en el Dios de la Biblia.
b) Tiene que haber un cambio de política… y quizá de religión y, sobre todo, de humanidad. Hace unos años escribí un libro que, en el fondo, trataba de ese tema: Monoteísmo y Globalización. Moisés, Jesús, Muhammad (Verbo Divino, Estella 2002). Han pasado los años, el tema sigue y se agrava. Allí encontrará el lector amigo mi propuesta más extensa, mi experiencia.