domingo, 3 de noviembre de 2013

Las 38 preguntas para preparar el Sínodo de la familia


  



Comienza el camino hacia el Sínodo sobre la familia
El documento enviado a los obispos de todo el mundo: convivencia, “uniones de hecho”, parejas homosexuales, divorciados que se han vuelto a casar... La Iglesia se interroga sobre los grandes cambios que están cambiando el rostro de la familia
 Andrea Tornielli



¿Los cristianos divorciados que se han vuelto a casar están conscientes de «su irregularidad? Se sienten marginados y viven con sufrimiento la imposibilidad de recibir los sacramentos?». Es una de las 38 preguntas del cuestionario adjunto al breve documento para preparar el Sínodo extraordinario sobre la familia que Fracnisco convocó para octubre de 2014. 





El Papa quiere consultar a las Iglesias locales (en Gran Bretaña, por ejemplo, los obispos decidieron discutir el cuestionario en las parroquias y todos los que quieran podrán enviar propuestas y sugerencias) para afrontar los «desafíos pastorales sobre la familia». En las primeras líneas del documento aparece el nuevo enfoque para proceder con los trabajos, para hacer más eficaz e incluyente el mismo Sínodo. La primera etapa será la asamblea extraordinaria de octubre de 2014, que tendrá que definir el “estado de la cuestión” y recopilar «los testimonios y las propuestas de los obispos». La segunda etapa será el Sínodo ordinario de 2015, «para buscar líneas operativas para la pastoral de la persona humana en la familia». 





El documento, que recibieron en estos días los obispos de todo el mundo, comienza describiendo las «problemáticas inéditas» que se han presentado en los últimos años: la difusión de las parejas “de hecho”, «que no acceden al matrimonio y a veces excluyen la idea», las uniones entre personas del mismo sexo, «a las que no pocas veces se consiente la adopción de hijos», los matrimonios mixtos o interreligiosos, la familia monoparental, «formas de feminismo hostil a la Iglesia», la difusión del fenómeno de la “renta de úteros”. Pero, sobre todo, «en ámbito más estrictamente eclesial, el debilitamiento o abandono de la fe» en el sacramento del matrimonio y en el «poder terapéutico» de la confesión. 





Por ello es «urgente» que el apiscopado de todo el mundo dirija su atención hacia estos problemas. «Si, por ejemplo, se considera solo el hecho –dice un párrafo muy significativo del documento– de que en el actual contexto muchos chicos y jóvenes, nacidos en matrimonios irregulares, podrían no ver nunca a sus padres acercarse a los sacramentos, se comprende cuán urgentes son los desafíos para la evangelización de la situación actual [...] Esta realidad tiene una singular conformidad en la vasta acogida que está teniendo en nuestros días la enseñanza sobre la misericordia divina y su ternura para con las personas heridas: las expectativas consecuentes sobre las decisiones pastorales relacionadas con la familia son muy amplias». Es decir, el documento, en el que se ve la huella del Papa, habla de las grandes esperanzas ante una pastoral renovada que se enfoque en las «personas heridas», sin cerrar las puertas ni reducir todo al simple elenco de las ya conocidas posiciones doctrinales. 





La segunda parte del documento indica en tres páginas los fundamentos bíblicos y el magisterio de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia. Para concluir, aparecen las 38 preguntas del cuestionario. Interrogantes sobre la difusión y la recepción de las enseñanzas de la Iglesia al respecto, sobre las dificultades para ponerlas en práctica y sobre su relación con los programas pastorales en todos los niveles. También se pide información sobre cuáles son los puntos más atacados y rechazados fuera de los ambientes eclesiales. 





Algunas de las preguntas se refieren a la «ley natural». El Sínodo quiere saber si, por ejemplo, «piden la celebración del matrimonio bautozados no practicantes o que se declaran no creyentes» y cómo «afrontar los desafíos pastorales consecuentes». Después se pasa a la cuestión sobre la pastoral de la familia y el apoyo para las familias en crisis. En cuanto a las «situaciones matrimoniales difíciles», el punto que tiene más preguntas, se pide información sobre la difusión de las convivencias, sobre las uniones libres, sobre la relevancia de la realidad de los divorciados y de los divorciados que se han vuelto a casar: «¿Cómo afrontar estas realidades a través de programas pastorales adecuados?». 





Y después: «¿Cómo viven los bautizados sus irregularidades? ¿Están conscientes de ellas? ¿Manifiestan simplemente indiferencia? ¿Se sienten marginados y viven con sufrimiento la imposibilidad de recibir los sacramentos?». Otras cuestiones relacionadas: «¿Cuáles son las peticiones que las personas divorciadas que se han vuelto a casar hacen a la Iglesia a propósito de los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación? ¿Cuántas de las personas que se encuentran en estas situaciones piden estos sacramentos?». 





Es particularmente significativa la pregunta sobre la nulidad: «¿La agilización de la práctica canónica para el reconocimiento de la declaración de la nulidad del vínculo matrimonial podría ofrecer un positivo aporte real para la solución de los problemas de las personas involucradas?» Si sí, ¿cómo?». Una vía, la de la agilización de las causas de nulidad, que ya había sido mencionada por Benedicto XVI y de la que también habló Francisco durante el vuelo de regreso de la JMJ de Río de Janeiro. En aquella ocasión, el Papa argentino aludió a la praxis en vigor en las Iglesias ortodoxas, que bendicen en algunos casos las segundas nupcias tras un camino penitencial.

“Bergoglio nos ayudó mucho cuando las hermanas francesas fueron secuestradas“
Patricio Downes


 A los 85 años, dedicada a las aldeas guaraníes de Misiones, recuerda cómo el ex jefe de los jesuitas se ocupó del caso.
Imágenes
Incansable. 



Yvonne Pierron recorre el interior misionero.



La hermana Yvonne Pierron, compañera y amiga de las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon desaparecidas durante la dictadura dijo a Clarín que está feliz con la tarea del papa Francisco, quien las ayudó cuando sus hermanas fueron secuestradas, y lo invitó a visitar las aldeas de guaraníes a quienes se dedica ahora. 

Conoció a Jorge Bergoglio, entonces jefe regional de los jesuitas, cuando sus hermanas en la Congregación de las Misiones Extranjeras fueron secuestradas. “ Bergoglio nos ayudó mucho, se ocupó del caso y tomó contacto con la Embajada francesa ”, relató esta religiosa de 85 años.

“Me alegré cuando lo eligieron. Primero, porque es latinoamericano, y que sea argentino me llena de orgullo, porque él ha sido un luchador para que todos seamos iguales”, dijo la monja, durante una visita a la aldea guaraní Ojo de Agua, en el sur misionero.

Nacida en Alsacia –entonces Alemania–, en 1928, padeció la ocupación alemana en Lorraine, ingresó a las Misiones Extranjeras a los 17 años, llegó al país en 1955. “A una hermana, Alice, a la que le decíamos Caty, se la llevó el mar y a la otra, Leonie la trajo el Río de la Plata; yo tengo un hueso de Leonie, como reliquia ”, contó.

Yvonne fue perseguida durante la dictadura y debió exiliarse luego de ser detenida al cabo de una de las primeras rondas de las Madres de Plaza de Mayo. Antes, trabajó con los mapuches en El Malleo, Neuquén, y con los peones y chacareros plantadores de tabaco en Perugorría, Corrientes. Allí trabajó con el obispo de Goya, Alberto Devoto, muerto en un accidente rutero tan extraño como los que mataron a los obispos Enrique Angelelli (La Rioja) y Carlos Ponce de León (San Nicolás), durante la dictadura. En Misiones, donde es Miembro Honorario de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, fundó un albergue para hijos de colonos y guaraníes en Pueblo Illia. Su edificio de madera fue incendiado y el entonces gobernador Carlos Rovira construyó uno de material y una escuela, que llevan el nombre de Yvonne. 

-¿Conoció a (Jorge) Videla?


-Sí, cuando llegué en 1955 nuestra superiora y fundadora (la argentina de familia rica María Dolores Salazar) nos instaló en Hurlingham. Videla era un hombre joven, casi banal, jamás imaginé que sería uno de los mayores monstruos de la historia argentina. Caty (Alice Domon) y Leonie se ocupaban de niños con síndrome de Down que algunos llamaban mogólicos. Y cuidaban al hijo de Videla. El chico se abrazaba a Leonie y lloraba gritando que no quería volver a su casa. Y ellas fueron luego víctimas de Videla y su gente.

¿Qué pensó cuando llegó a la Argentina en 1955?


- Yo dije, Hitler está acá, porque llegué después del golpe militar. Yo me acuerdo haber visto, justamente en la Plaza de Mayo, lo que vi en mi país durante la ocupación alemana de Francia: a los caballos adiestrados para matar a la gente con las patas. 

Su ajuar es escaso, como el que tenía en París durante el exilio, donde participó de las reuniones de refugiados y compartió momentos con Mercedes Sosa y Julio Cortázar. Apenas unas fotos sobre su cómoda, entre ellas la del “Negro” Néstor Abel Leyes, desaparecido y hermano de Graciela, otra del Che, una Biblia y la costilla de Leonie, su amiga monja, asesinada por la dictadura.
“La inflación es un problema muy serio especialmente para los más pobres”
Sergio Rubin


Monseñor Jorge Lozano (58) es un hombre del riñón de Jorge Bergoglio. Presidente de la comisión de Pastoral Social del Episcopado, Obispo de Gualeguaychú, fue también obispo auxiliar en Buenos Aires cuando el hoy Papa era el arzobispo. Acompañó a las víctimas del incendio en Cromañon. Su comisión es la encargada de las relaciones del Episcopado con el mundo político, empresarial y sindical, y de difundir la Doctrina Social de la Iglesia.


-¿Cómo evalúa la reciente campaña electoral?


-Fue oscilando desde algunos slogans sin muchos contenidos a otras propuestas de políticas públicas interesantes.


-¿Cuánto le preocupan los hechos de violencia que se produjeron en las semanas previas a las elecciones?


-Me preocupan mucho en tres sentidos: lo que significan, el origen y el futuro. El atentado contra el gobernador de Santa Fe es un mensaje mafioso de un poder que opera en las sombras. Las peleas entre grupos políticos por territorio muestran vínculos perversos entre barras de clubes de fútbol y partidos políticos. La falta de claridad en las responsabilidades de esos hechos es una muy mala señal. 


-La política argentina gira hoy en torno a personas, ¿anhela una pronta recomposición de los partidos políticos?


-Este es un fenómeno que se da en varios países de América Latina. La posmodernidad adolece de una especie de desprestigio de la ideología, y esto conlleva a un empobrecimiento de la democracia. Los partidos políticos debieran ser espacios de discusión de ideas e ideologías, ofrecer marcos conceptuales. Si no, se cae en el pragmatismo (pretendidamente inocuo ideológicamente) que termina siendo funcional al statu quo . El acento en la calidad ética de los candidatos impide analizar el modelo de sociedad propuesto. 


-¿Cuál fue a su juicio el mensaje de las urnas?


-Me parece que ha mostrado importantes liderazgos o referencias locales y un fuerte deseo de la ciudadanía de participar. 


-¿Cree que tras los comicios debería abrirse una etapa de diálogo entre el Gobierno y las distintas oposiciones?


-Sin dudarlo. El diálogo y la búsqueda de consensos son muy importantes. 


-¿Qué cuestiones deben ser abordadas con urgencia por toda la dirigencia sin esperar a las elecciones presidenciales?


-Hay algunos problemas que son urgentes, y requieren respuestas importantes de parte del conjunto de la sociedad. La expansión del narcotráfico nos muestra el crecimiento de redes del crimen organizado que copan territorios, corrompen fuerzas de seguridad, amenazan y extorsionan diversas estructuras sociales. Estas mafias crecen en la trata para la esclavitud sexual o laboral. Muchos adolescentes se inician a edades cada vez más precoces en el alcohol y otro tipo de sustancias. 


-La Iglesia viene expresando hace tiempo su preocupación por esta cuestión. ¿Ve una reacción enérgica en el Gobierno?


-En algunas provincias o municipios hay búsqueda de respuestas adecuadas. A nivel nacional, Rafael Bielsa renunció al frente de la Sedronar en febrero y aún no se ha designado su reemplazo. Crece el consumo de alcohol, de drogas sintéticas y de las clásicas prohibidas y no hay una política integral y firme a la problemática. 


-¿Y lo socio-económico?


-Como sociedad adulta estamos fallando. Hacen falta políticas públicas y acuerdos magnánimos de ofrecimiento de trabajo para los jóvenes. Los “Ni-Ni” son un atropello a la dignidad personal de los jóvenes y un escándalo para la sociedad. La inflación es un problema muy serio especialmente para los más pobres, implica la pérdida permanente de su capacidad de compra. 


-Para el INDEC, la pobreza bajó al 4,7 % y para el Observatorio Social de la UCA supera el 25 %. ¿Niega el Gobierno la realidad?


-Desde que fue intervenido el INDEC dejó de ser fiable. 


-¿Qué puede aportar la Iglesia hasta las presidenciales?


-Insistir en la importancia del diálogo, alentar la elaboración de políticas públicas más allá de los períodos de gestión de un gobierno, y promover iniciativas de amistad social. Hasta 2015, debemos trabajar en lo que el Papa llama “cultura del encuentro”. 

-¿Habrá un documento de los obispos tras el plenario de esta semana?


-No lo sé. Emitir o no un pronunciamiento lo resuelve la misma asamblea. 

-¿Le preocupa la salud de la presidenta? 


-Es preocupación de todos los argentinos. Hemos percibido que su familia la ha cuidado amorosamente. Yo rezo para que se restablezca plenamente.

sábado, 2 de noviembre de 2013

“Hoy ha llegado la salvación a tu casa” 
(Lc 19,1-10)
Orlando Segundo Carmona


El episodio de Zaqueo (Lc 19,1-10) es propio de Lucas y proviene por tanto de su fuente “L”.



El texto se inicia cuando Jesús entra en “Jericó cruzando la ciudad” (Lc 19,1).  Jericó (gr Ierijô) era una ciudad aduanera, punto importante de comunicación. Es llamada también la “ciudad de las palmeras”, es reconstruida con magnificencia por Herodes el Grande.  Enlaza con Jerusalén a través del desierto de Judá por 37 km de camino donde era favorable al bandidaje (Dt 34,3; Mt 20,29).



En la ciudad “había un hombre llamado Zaqueo que era jefe de los publicanos y rico. Trataba de ver quien era Jesús, pero como era bajo de estatura, no podía, pues la gente se lo impedía” (Lc 19,2-3). Zaqueo era jefe de los publicanos (gr. architelones), era un hombre rico (gr. plousios) de muchas relaciones humanas y seguramente tenía información sobre el profeta galileo. Tenía un ferviente deseo de ver a Jesús, sabía que no iba a ser rechazado, quería verlo pero no podía debía a su baja estatura y por la gran cantidad de personas que acompañaban a Jesús. Zaqueo era un publicano odiado por sus compatriotas y tampoco al pedir permiso para ver a Jesús no se iban a permitir. 



Zaqueo se “adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle pues iba a pasar por allí” (Lc 19,4). El sicómoro (gr. sukomorea), era un árbol que daba un fruto pobre que comían los pobres (Am 7,14). Era un árbol de copa extendida con ramas bajas y fuertes, de manera que Zaqueo podía subirse a él con facilidad. Zaqueo en su desesperación por ver a Jesús decidió apresurarse a los demás y subirse al árbol. 



Llegada la hora de pasar Jesús por la ciudad “alzó la vista y le dijo: Zaqueo, baja pronto conviene que yo me que quede hoy en tu casa. Se apresuró a bajar y lo recibió con alegría” (Lc 19,5-6). Zaqueo baja del árbol y conduce a Jesús a su casa y lo recibe con gran alegría (gr. jará). El evangelista habla de la misma alegría cuando un Ángel del Señor se les presentó a los pastores y les dijo que les “anunciaba una gran alegría” (Lc 2,10), cuando regresaron los setenta y dos discípulos luego de la misión de evangelizar, lo hicieron muy contentos (Lc 10,17), en la parábola de oveja perdida (Lc 15,7) cuando hay una gran alegría en cielo por un pecador arrepentido.  También conseguimos la misma alegría en los siguientes textos (Jn 3,29; 15,11; 16,20,21,22,24; 17,13; Hch 8,8; 12,14; 13,52; 15,3; Ro 14,17; 15,13,32; 2Co 1,24; 2,3; 7,4,13; 8,2; Gál 5,22; Flp 1,4; 1,25; 2,2,29; 4,1; Col 1,11; 1Ts 1,6; 2,19,20; 3,9; 2Ti 1,4; Flm 1,7; Hb 10,34; 12,2,11; 13,17; St 1,2; 4,9; 1Pe 1,8; 1Jn 1,4; 2Jn 1,12; 3Jn 1,4). La alegría que envolvió a Zaqueo era una “alegría de lo divino”, de saber que se estaba con alguien muy superior y que vio en lo más intimo del corazón de este hombre que necesitaba reconciliarse en su vida con Dios. 



El encuentro de Jesús y Zaqueo causó murmuración entre los presentes (Lc 19,7). El texto no dice quienes eran los que murmuraban pero seguramente eran los fariseos los primeros en hacerlos. Criticaban que se hospedara en casa de un pecador. Los fariseos no habían entendido que la misión de Jesús era no llamar  a los justos sino a los pecadores (Mt 9,13).



Se supone que Jesús se quedó en la casa de Zaqueo esa tarde y el día siguiente. De seguro fue un tiempo bien empleado para la catequesis, no se dice de qué se habló, pero esto se adivina por lo que Zaqueo le dice al Señor: “Voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si en algo defraudé a alguien más, le devolveré cuatro veces más” (Lc 19,8). Zaqueo promete más  de lo que la Ley pide. Sólo en un caso la Ley prevé una restitución quíntupla o cuádrupla, cuando se trata respectivamente de un vacuno o un ovino robados, pero que ya hayan sido degollados o vendidos (Ex 21,37), al contrario si se encuentran vivos en posesión del que los robó, deberá pagar el doble (Ex 22,3), por todo lo demás, en cualquier perjuicio al prójimo (robo, detención, etc), se debe restituir el integro valor de la cosa, añadiendo un quinto del mismo (Lv 5,21-24; Nm 5,6-7). Este sería el caso de Zaqueo, lo que promete es aun mayor de lo que se exige. El verbo utilizado por el evangelista “devolver” (gr. apodidomi) también significa pagar, recompensar, dar, entregar, cumplir. Lucas lo utiliza en (7,42; 9,42; 10,35; 12,59; 16,2; 20,25). 



Luego de la afirmación de Zaqueo de dar a los pobres la mitad de sus bienes y restituir a los que ha defraudado, Jesús le dice: “La salvación hoy ha llegado a tu casa., porque también éste es hijo de Abrahán, pues el Hijo del hombre ha venido a buscarlo que estaba perdido” (Lc 19, 9-10). En la casa, además de Zaqueo, estaban presentes otras personas, eran los que estaban libres de prejuicios farisáicos.  La salvación llegó ese mismo día, llegó para todos, igualmente Jesús cuando estaba siendo crucificado, le dice al ladrón: “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc 23,43).  El arrepentimiento sincero y con obras, no de puras palabras, fue lo que provocó que Zaqueo fuera salvo. 


La transfiguración en la muerte

Leonardo Boff



            El día de los difuntos, el dos de noviembre, es siempre ocasión para pensar en la muerte. Se trata de un tema existencial. No se puede hablar de la muerte de una manera externa a nosotros, porque a todos nosotros nos acompaña esta realidad que, según Freud, es la más difícil de ser asimilada por el aparato psíquico humano. Nuestra cultura especialmente procura alejarla lo más posible del horizonte, pues la muerte niega todo su proyecto, que está asentado sobre la vida material y su disfrute etsi mors non daretur, como si ella no existiese.
            Sin embargo, el sentido que damos a la muerte es el sentido que damos a la vida. Si decidimos que la vida se resume entre el nacimiento y la muerte y esta tiene la última palabra, entonces la muerte tiene un sentido, diría, trágico, porque con ella todo termina en el polvo cósmico. Pero si interpretamos la muerte como una invención de la vida, como parte de la vida, entonces no es la muerte sino la vida la gran interrogación.
            En términos evolutivos, sabemos que, alcanzado cierto grado elevado de complejidad, la vida irrumpe como un imperativo cósmico, según el premio Nóbel de biología Christian de Duve que escribió una de las más brillantes biografías de la vida titulada Polvo Vital (1984). Pero él mismo afirma: podemos describir las condiciones de su aparición, pero no podemos definir es la vida. En mi percepción, la vida no es ni temporal, ni material ni espiritual. La vida es simplemente eterna. Ella anida en nosotros y pasado cierto lapso temporal, sigue su curso por toda la eternidad. Nosotros no acabamos con la muerte. Nos transformamos por la muerte, pues ella representa la puerta de entrada en el mundo que no conoce la muerte, donde ya no hay tiempo sino eternidad.
            Permítanme dar testimonio de dos experiencias personales de la muerte, muy distintas de la visión dramática que nuestra cultura nos ha legado. Vengo de la cultura espiritual franciscana. En mis casi 30 años de fraile, pude vivenciar la muerte como san Francisco la vivenció.
            La primera experiencia era aquella que, como frailes, hacíamos todos los viernes a las 19:30 de la tarde: “el ejercicio de la buena muerte”. Se tumbaba uno en la cama con hábito y todo. Cada uno se ponía delante de Dios y hacía un balance de toda su vida, retrocediendo hasta donde la memoria pudiese llegar. Poníamos todo a la luz de Dios y ahí tranquilamente reflexionábamos sobre el porqué de la vida y de sus zigzag. Al final, alguien recitaba en voz alta en el corredor el famoso salmo 50 del Miserere en el cual el rey David suplicaba a Dios el perdón de sus pecados. Y también se proclamaban las consoladoras palabras de la epístola de san Juan: “Si tu corazón te acusa, recuerda que Dios es mayor que tu corazón”.
            Así éramos educados para una entrega total, un encuentro cara a cara con la muerte delante de Dios. Era un entregarse confiado, como quien se sabe en la palma de la mano de Dios. Después, íbamos alegremente al recreo, a tomar un refresco, a jugar al ajedrez o simplemente a conversar. Este ejercicio tenía como efecto un sentimiento de gran liberación. La muerte era vista como la hermana que nos abría la puerta de la Casa del Padre.
            La otra experiencia se relaciona con la muerte o el entierro de algún cofrade. Cuando alguno moría en el convento se hacía fiesta, con recreo por la noche con comida y bebida. Lo mismo hacíamos después del entierro. Todos nos reuníamos y celebrábamos el paso, la pascua o la navidad, el vere dies natalis (el verdadero día del nacimiento) del fallecido.
            Se pensaba: él fue naciendo poco a poco a lo largo de su vida hasta acabar de nacer en Dios. Por eso había fiesta en el cielo y en la tierra. Ese rito es sagrado y se celebra en todos los conventos franciscanos.
            El fraile que había dejado este mundo entraba en la comunión de los santos, está vivo, no está ausente, solo es invisible. ¿Hay celebración más digna inventada por san Francisco de Asís que llamaba a todos los seres hermanos y hermanas y también trataba de hermana a la muerte?
            La percepción de la muerte es otra. Las personas son inducidas a convivir con la muerte, no como una bruja que viene y arrebata la vida, sino como una hermana que viene a abrirnos la puerta a un nivel más alto de vida en Dios.
            Cada cultura tiene su interpretación de la muerte. Estuve hace tiempo con los Mapuche en el sur de la Patagonia argentina, hablando con los lomkos, los sabios de la tribu. Ellos tienen otra manera de entender la muerte. Para ellos la muerte significa pasar al otro lado, donde están los ancianos. No es abandonar la vida, es entrar en el lado invisible y convivir con los ancianos. Desde allí, acompañan a las familias, a los seres queridos y a otros próximos, iluminándolos. La muerte no tiene ningún dramatismo; pertenece a la vida, es su otro lado.

            Podríamos pasar por otras culturas para conocer su sentido de la vida y de la muerte, pero quedémonos en nuestro tiempo moderno. Hay un filósofo que trabajó positivamente el tema de la muerte: Martin Heidegger. En su analítica existencial afirma que la condición humana, en grado cero, es la de ser un ser en el mundo, no como lugar geográfico, sino como el conjunto de las relaciones que nos permiten producir y reproducir vida. La condition humaine es estar en el mundo con los otros, llenos de cuidados y abiertos a la muerte. La muerte es vista no como una tragedia y sí como la última expresión de la libertad humana, su último acto de entrega. Esa entrega sin reservas abre la posibilidad de sumergirse totalmente en la realidad y en el Ser. Es una especie de vuelta al seno del cual vinimos como entes, pero como entes que buscan el Ser. Y finalmente al morir somos acogidos por el Ser. Y ahí ya no hablamos porque ya no necesitamos palabras. Es el puro vivir por la alegría de vivir y de ser en el Ser. Para la persona religiosa este Ser no es otro que el Ser Supremo, Dios vivo que nos da la plenitud de la vida.            
Para Jesús no hay casos perdidos
José Antonio Pagola




Jesús alerta con frecuencia sobre el riesgo de quedar atrapados por la atracción irresistible del dinero. El deseo insaciable de bienestar material puede echar a perder la vida de una persona. No hace falta ser muy rico. Quien vive esclavo del dinero termina encerrado en sí mismo. Los demás no cuentan. Según Jesús, “donde esté vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.

 Esta visión del peligro deshumanizador del dinero no es un recurso del Profeta indignado de Galilea. Diferentes estudios analizan el poder del dinero como una fuerza ligada a pulsiones profundas de autoprotección, búsqueda de seguridad y miedo a la caducidad de nuestra existencia.

 Sin embargo, para Jesús, la atracción del dinero no es una especie de enfermedad incurable. Es posible liberarse de su esclavitud y empezar una vida más sana. El rico no es “un caso perdido”. Es muy esclarecedor el relato de Lucas sobre el encuentro de Jesús con un hombre rico de Jericó.

 Al atravesar la ciudad, Jesús se encuentra con una escena curiosa. Un hombre de pequeña estatura ha subido a una higuera para poder verlo de cerca. No es desconocido. Se trata de un rico, poderoso “jefe de recaudadores”. Para la gente de Jericó, un ser despreciable, un recaudador corrupto y sin escrúpulos como casi todos. Para los sectores religiosos, “un pecador” sin conversión posible, excluido de toda salvación.

 Sin embargo, Jesús le hace una propuesta sorprendente: “Zaqueo, baja en seguida porque tengo que alojarme en tu casa”. Jesús quiere ser acogido en su casa de pecador, en el mundo de dinero y de poder de este hombre despreciado por todos. Zaqueo bajó en seguida y lo recibió con alegría. No tiene miedo de dejar entrar en su vida al Defensor de los pobres.

 Lucas no explica lo que sucedió en aquella casa. Sólo dice que el contacto con Jesús transforma radicalmente al rico Zaqueo. Su compromiso es firme. En adelante pensará en los pobres: compartirá con ellos sus bienes. Recordará también a las víctimas de las que ha abusado: les devolverá con creces lo robado. Jesús ha introducido en su vida justicia y amor solidario.

 El relato concluye con unas palabras admirables de Jesús: “Hoy ha entrado la salvación en esta casa. También este es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”. También los ricos se pueden convertir. Con Jesús todo es posible. No lo hemos de olvidar nadie. El ha venido para buscar y salvar lo que nosotros podemos estar echando a perder. Para Jesús no hay casos perdidos.

José Antonio Pagola

3 de noviembre de 2013
 31 Tiempo ordinario (C)
 Lucas, 19 1-10
Comienza el juicio por el asesinato 
de monseñor Angelelli

A partir del lunes comenzará a juzgarse en La Rioja a los represores Luciano Benjamín Menéndez y a Luis Estrella bajo el cargo de "asociación ilícita agravada y homicidio calificado" contra el obispo de esa provincia que murió en agosto de 1976, durante la última dictadura cívico-militar. 
Los otros acusados por el hecho eran Jorge Rafael Videla, Jorge Albano y Juan Carlos Romero, quienes fallecieron.





El tribunal estará integrado por José Camilo Quiroga Uriburu como presidente y los jueces de Cámara Subrogantes Carlos Julio Lascano del Tribunal Federal 1 de Córdoba y Juan Carlos Reynaga del Tribunal Federal de Catamarca. 
Por el Ministerio Público actuarán los fiscales generales Michel Horacio Salman y Darío Illanes; 
los querellantes serán Miguel Angel Morales por la Organización Tiempo Latinoamericano
Pedro Goyochea y Mirta Sánchez por el Obispado de La Rioja
Guillermo Díaz Martínez por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

El asesinato de monseñor Enrique Angelelli ocurrió el 4 de agosto de 1976 cuando el entonces obispo de La Rioja regresaba desde la ciudad de Chamical, donde había participado de una misa en memoria de los sacerdotes asesinados y que pertenecían a su diócesis Carlos Murias y Gabriel Longueville.

Angelelli viajaba en una camioneta Fiat 125 Multicarga junto al sacerdote y amigo personal Arturo Pinto cuando a la altura de Punta de Los Llanos (100 kilómetros al sur de la capital), según testigos y el mismo Pinto, un automóvil de color blanco que supuestamente era un Peugeot 504 se cruzó por delante de la camioneta lo que provocó que la camioneta saliera de la ruta y volcara.

Producto del vuelco, Angelelli salió despedido y falleció prácticamente en el acto, en tanto que Pinto quedó dentro del vehículo inconsciente. El cuerpo del obispo quedó sobre la ruta y es allí donde las versiones indican que los ocupantes del automóvil blanco bajaron y le dispararon en la nuca.

Los dos imputados que llegaron vivos al juicio están acusados por el asesinato de Angelelli y el intento de asesinato del sacerdote Pinto, testigo clave del caso para desbaratar la versión oficial de la dictadura de que la muerte del obispo riojano se produjo en un accidente automovilístico. Esa versión de la dictadura, aceptada durante años por la jerarquía eclesiástica, pretendía que Angelelli y Pinto se accidentaron.

No obstante, Pinto declaró que después del vuelco, tras haber permanecido inconsciente en el lugar, vio el cuerpo de Angelelli a poca distancia con signos de lesiones graves en la nuca. La autopsia confirmó que Angelelli murió a consecuencia de un golpe de elemento contundente en el hueso occipital, además de haber sufrido otras heridas y lesiones, incluida la fractura de varias costillas.

El juicio por el homicidio de Murias y Longueville concluyó en diciembre de 2012 con la condena a prisión perpetua de Menéndez, Estrella y el policía Domingo Benito. Archivada durante la dictadura, la causa por el asesinato de Angelelli fue reabierta en 1986 en La Rioja, pero se frustró a raíz de las leyes de impunidad, derogadas recién en 2005.