jueves, 12 de septiembre de 2013

DESAFÍO PERMANENTE: LA RESPONSABILIDAD EMPRESARIAL 
 Leonardo Boff 


Ya hemos dejado atrás el economicismo del Nobel Milton Friedman que en el Time de septiembre de 1970 decía: «la responsabilidad social de la empresa consiste en maximizar las ganancias de los accionistas». Noam Chomsky es más realista: «Las empresas son lo más cercano de las instituciones totalitarias». No tienen que dar explicaciones al público o a la sociedad. Actúan como depredadoras, teniendo como presas a las otras empresas. Para defenderse, las poblaciones disponen solamente de un instrumento: el Estado. Pero hay sin embargo una diferencia que no se puede pasar por alto: «mientras que, por ejemplo, la General Electric, no debe satisfacer a nadie, el estado debe dar explicaciones a la población con regularidad» (en Le Monde Diplomatique de Brasil, nº 1, agosto 2007, p. 6).

Ya hace décadas que las empresas se han dado cuenta de que son parte de la sociedad y que tienen una responsabilidad social en el sentido de colaborar para que tengamos una sociedad mejor.

Puede definirse así: La responsabilidad social es la obligación que la empresa asume de buscar metas que, a medio y largo plazo, sean buenas para ella y también para el conjunto de la sociedad en la cual se encuentra.

Esta definición no debe ser confundida con la obligación social que significa el cumplimiento de las obligaciones legales y el pago de los impuestos y de las obligaciones sociales de los trabajadores. Esto es simplemente lo exigido por ley. Ni es la respuesta social: la capacidad de una empresa de responder a los cambios producidos en la economía globalizada y en la sociedad, como por ejemplo, el cambio de la política económica del gobierno, una nueva legislación y las trasformaciones del perfil de los consumidores. La respuesta social es aquello que una empresa tiene que hacer para adecuarse y poder reproducirse.

La responsabilidad social va más allá de todo esto: es lo que hace la empresa, después de cumplir con todos los requisitos legales, para mejorar la sociedad de la cual forma parte y garantizar la calidad de vida y el medio ambiente. No sólo lo que hace para la comunidad, lo que sería filantropía, sino lo que hace con la comunidad, con la participación de sus miembros en proyectos diseñados y supervisados en común. Esto es liberador.

En los últimos años, sin embargo, gracias a la conciencia ecológica despertada por el desajuste del sistema-Tierra y del sistema-vida, ha surgido el tema de la responsabilidad socio-ambiental. El hecho principal se produjo el 02 de febrero de 2007, cuando el organismo de la ONU que reúne a 2.500 científicos de más de 135 países, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), después de seis años de investigación, dio a conocer sus datos al público. No estamos yendo hacia el calentamiento global y los profundos cambios climáticos. Ya estamos dentro de ellos. El estado de la Tierra ha cambiado. El clima va a variar mucho, si no hacemos algo, puede aumentar hasta 4-6 grados centígrados. Este cambio, con un 90% de certeza, es antropogénico, lo que significa que es causado por los seres humanos, más bien, por el tipo de producción y de consumo que ya cuenta con cerca de tres siglos de existencia y que hoy en día se ha globalizado. Los gases de efecto invernadero, especialmente el dióxido de carbono y el metano, son la causa principal del calentamiento global.

La cuestión que se plantea a las empresas es la siguiente: ¿en qué medida contribuyen a limpiar el planeta, a introducir un nuevo paradigma de producción, de consumo y de reciclado de residuos, de acuerdo con los ritmos de la naturaleza y la red de la vida, y no sacrificando los bienes y servicios naturales?

Este es un tema que se está discutiendo en todas las grandes empresas globales, sobre todo después del informe de Nicholas Stern (ex-economista principal del Banco Mundial), del informe del ex-vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore: Una verdad incómoda, y de las varias convenciones de la ONU sobre el calentamiento global. Si de ahora en adelante no se invierten unos 450 mil millones de dólares al año para estabilizar el clima del planeta, en los años 2030-2040 será demasiado tarde y la Tierra entrará en una era de grandes extinciones, que afectará en gran medida a la especie humana. Una reciente reunión de la Agencia Internacional de la Energía destacaba que las decisiones tienen que ser tomadas ahora y no en 2020. El año 2015 es nuestra última oportunidad. Después será demasiado tarde e iríamos al encuentro de lo indecible.

Estos problemas ambientales son de tal importancia que se anteponen a la simple cuestión de la responsabilidad social. Si no aseguramos primero el planeta Tierra con sus ecosistemas no hay manera de salvar a la sociedad y al conjunto empresarial. Por lo tanto: ¡responsabilidad socio-ambiental!



Leonardo Boff
Gustavo Gutiérrez 
podría ser incluido 
en la Comisión Teológica Internacional
Francisco se reunirá en breve 
con el padre de la Teología de la Liberación
J Bastante 

Prosigue la rehabilitación, por la vía de los hechos, de la Teología de la Liberación. Si la pasada semana era L'Osservatore Romano quien traía a sus páginas al padre de esta corriente teológica, Gustavo Gutiérrez, ahora es el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (y amigo personal del teólogo peruano), Gerhard Müller, quien anuncia que Francisco le recibirá en breve.

Gutiérrez se encuentra en Italia, donde el pasado domingo presentó su libro "De la parte de los pobres. Teología de la liberación, teología de la Iglesia" (Ed. San Paolo-Emi), escrito a cuatro manos con el propio Müller.

Mucho han cambiado las cosas cuando Doctrina de la Fe, encargada en los años 80 de condenar la Teología de la Liberación y a muchos de sus teólogos, es la que parece dedicada a rehabilitar esta corriente, dentro de la nueva teología latinoamericana, centrada en los pobres y en el sufrimiento y que encarna como nadie el mismo Francisco.

Gustavo Gutiérrez nunca fue condenado por la Santa Sede, aunque Roma sí pidió en su día que corrigiera su artículo "La Koinonía eclesial", que se envió a Romaen 1998 pero se publicó en 2004. Algunas fuentes apuntan que el teólogo podría ser incluido dentro del grupo del expertos de la Comisión Teológica Internacional, el máximo organismo de la Santa Sede para el debate y las decisiones sobre el depósito de la fe.


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Mes de la Biblia

Pbro. Jorge Trucco
VIGESIMO CUARTO DOMINGO DURANTE EL AÑO
EL DIOS DE JESÚS: 
LA FIESTA POR LA RECONSTRUCCIÓN DE LA VIDA

Ex 32,7-11.13-14: 
"Baja enseguida porque tu pueblo se ha pervertido"
1Tim 1,12-17: 
"Doy gracias a nuestro Señor Jesucristo porque me ha considerado digno de confianza a pesar de mis blasfemias, persecuciones e insolencias anteriores"
Lc 15,1-10: 
"Habrá más alegría en el cielo por un pecador que se convierte que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión”.



Si bien podemos ser solidarios con los que sufren, nos cuesta ALEGRARNOS con los que SE ALEGRAN... especialmente cuando son alegrías “económicas...”: Chicos en el colegio, en la Iglesia, etc. A VECES... una cierta ENVIDIA... que nos impide ser felices... Si esto Jesús lo dijo para los judíos de su época, y decimos que los piamonteses somos peores que los judíos... cuánto más lo dirá para nosotros.
Qué diferencia entre la importancia que Jesús le da a UNO SOLO (moneda, oveja),.. mientras nosotros muchas veces estamos tan preocupados por el número!!!.... Tal vez por esto nuestras comunidades no tengan mucha alegría: hay tantos hermanos que faltan!!!... Falta tanto interés por ir a su búsqueda y recibirlos a su vuelta... No es extraño que, con esa estrategia de conservar y cuidar lo que tenemos, antes o después lo perdamos todo.


“El Cura Brochero era un salidor de alma. Brochero salía a buscar y como dice el Evangelio de San Mateo en la Parábola del Banquete, juntaba a buenos y a malos. A todos les daba los Ejercicios Espirituales. Brochero era un salidor, no se quedaba en la casa parroquial.” (Cardenal Bergoglio, septiembre 2008)

                                                                                             
La enfermedad de "cabeza dura", peligra hacerse hereditaria.
Síntomas:
TIENDE A ALEJARSE:  "Se han desviado"/ La oveja, abandona/ Pablo: "yo no era creyente"= lejos de la fe/
NECESIDAD DE SEGURIDADES PALPABLES: Toro de metal (milagrismo)/

Dios no impone su voluntad ni mendiga el cariño de nadie. Respeta la libertad y acepta el riesgo de la desobediencia. CREE QUE EL AMOR PUEDE TRANSFORMAR AL HOMBRE. No castiga ni aplasta, espera en silencio el proceso interior de liberación de cada hombre. ¿No nos hemos inventado un dios?, el del mandato y el miedo, el del premio y castigo... El dios que fabricó una sociedad que tenía necesidad de oprimir a los hombres manteniéndolos en un infantilismo.

El pecado es una decisión libre. Más que un acto malo, es una ACTITUD. Es la tentación: ¿para qué trabajar si puedo vivir a costa de los otros?, ¿para  qué ser fiel en el matrimonio si puedo aprovechar esta fácil oportunidad?, ¿para qué gastar mis horas por la comunidad, para qué, para qué...? Bastan pocos minutos para destruir una familia, pocas horas para destrozar un país levantado en siglos. EL YO INFANTIL: Esto es mío, mi juguete, mi mamá...  Al  abandonar  el hogar,  el  pecado  no es cosa mía, NOS VUELVE CONTRA LA  COMUNIDAD. 

Estas parábolas, junto a la gran parábola del padre y sus dos hijos, intentan contradecir muchos comportamientos que parecen legales o religiosos, e incluso lógicos, pero que ni siquiera son humanos. El Reino de Dios llega por Jesús a todos, pero muy especialmente a los que no tienen oportunidad de ser algo.

Tenemos que cambiar nuestro concepto de Dios-padre, del pecado y del perdón  de los pecados.

Sería preferible hablar de RECONCILIACIÓN del hombre, consigo mismo, con la comunidad y con Dios. Sería mejor hablar de la FIESTA POR LA RECONSTRUCCIÓN DE LA VIDA. ¿Alcanzan cinco minutos de confesionario para quedar con la conciencia tranquila?. La conversión es un proceso, una curación (terapia), si hoy se habla tanto de terapia, ¿no será porque los cristianos nos olvidamos que el perdón es curación?

Moisés  suplica el perdón para su pueblo. Si los pecadores están enfermos de "cabeza dura", la enfermedad de los escribas y fariseos es ni siquiera soportar el amor de Jesús para con los que se equivocan. Pablo se hace creíble porque él también es un pecador convertido.


“Como María en las Bodas de Caná, también el Cura Brochero supo decir a Jesús: “no tienen agua”, “no tienen educación”, “no tienen caminos”, “no tienen medios acordes para encontrarse como hermanos y comercializar sus productos...”. Y él hizo lo que Jesús dijo: ayudó a todos sus contemporáneos a escuchar esa misma voz que abre las cataratas del amor de Dios y que se vuelca en el amor concreto al hermano. Brochero RECONSTRUYÓ LA VIDA: abrió escuelas, fue pionero en abrir un colegio para niñas, proyectó el ferrocarril, y entre todos hicieron caminos, acequias, diques, telégrafos, y la misma Casa de Ejercicios Espirituales”. (Carta de los Obispos Argentinos, abril 2013)



Dios no nos elige por lo "buenos que somos", sino porque estábamos enfermos... muertos y nos devuelve la vida volviéndonos a integrar en la comunidad.

¿No nos habremos olvidado de esto?, ¿no estaremos igual que los fariseos?.  Más que dar y recibir perdón, hay que reconstruir la vida ¿qué podemos aportar?...




Historia del P. Mamerto Menapache



 Cuenta la leyenda finlandesa
que hace mucho, mucho tiempo,
vivía en la tierra una señora muy devota
que rezaba rosarios y hacía novenas.

Era muy devota de los santos
y entre ellos tenía preferencia,
y a los que más quería les prendía más velas.
Lo que nunca hacía
era tener compasión de nadie,
y despreciaba a sus sirvienta.
Nunca dio un pedazo de pan a un pobre
y jamás perdonó una ofensa.
Y le parecía que tener misericordia,
no era un mandamiento digno de ella.

Al fin de muchos años le llegó su turno:
se murió de vieja.
Al llegar al cielo, San Pedro le revisó el legajo
y le cerró la puerta.
Indignada y furibunda le armó un escándalo;
pero San Pedro
no quiso atender a sus protestas.
No encontraba entre sus datos ningún motivo
para abrirle la tranquera.

Se la llevaron nomás los diablos,
y a su llegada le organizaron una "fiesta".

Con todo, sus santos protectores
fueron ante el Padre Eterno a quejarse
y pedir que interviniera.
Y el Padre Eterno,
que quiere que reine la paz en su cielo,
accedió a revisar las cuentas.

Llamó al ángel más fornido
y señalándole allá abajo a la señora,
mandó que fuera y la trajera.

Y allá fue don Ángel de un zumbido,
cayendo entre los diablos
como chimango en pichonera.
La tomó a la Doña ente sus brazos
y dispuso a retomar de vuelta.

Al verlo el diablo que estaba
más cercano de ella,
 se dio cuenta
de que se la llevaban para el cielo,
y quiso aprovechar para huir de los infiernos
y de un salto se aferró a sus piernas.


Otro diablo, al verlo remontarse,
repitió la treta,
y se agarró a los pies de su colega.
Y así uno tras otro se fueron agarrando,
formando una cadena.
Y al irse remontado el ángel,
iba sacando a todos los diablos de infierno
como quien desenrolla una madeja.

La señora del cuento entonces miró a sus pies,
y al ver que los diablos se salvaban con ella,
le entró una tremenda indignación
y comenzó a gritar:
-¡Qué horror, de ninguna manera!

Y comenzó a dar taconazos y patadas,
para librarse de toda esa caterva.
A cada patada se soltaba un diablo,
y con él se rompía la cadena,
que volvía dando tumbos al infierno,
levantando una tremenda polvareda.

Desesperado el primer diablo se aferraba
con las dos manos y los dientes, de sus piernas,
pero un certero taconazo lo tumbó,
justo al llegar a la tranquera.
Y así llegó la señora a presentarse,
ante Dios Padre, y jadeante y satisfecha.

Satisfecha de haber preservado
el orden de las cosas:
los santos en la gloria,
los demonios en la hoguera.

Pero Dios Padre la miró a los ojos,
y tomándola por los hombros
indignado, la arrojó nuevamente a las tinieblas.

Y luego, dirigiéndose a sus santos,
pronunció sentencia eterna:

Un juicio sin misericordia
para quien misericordia no tuviera.
El que tenga los oídos para oír,
que escuche, por favor, y que comprenda.


P. Mamerto Menapace









  Martín Gelabert Ballester, OP 
¿Cuánto iban a invertir en las Olimpiadas? 



Es una buena pregunta: ¿cuánto tenían previsto invertir en los Juegos Olímpicos de Madrid 2020? 1.900 millones de euros parece. No es una mala cifra. ¿Qué van a hacer con ese dinero? Seguro que los responsables de administrarlo serán gente honrada y no se embolsarán ni un euro. Algunos se preguntan si no sería posible invertir ese dinero en sanidad, educación y políticas activas de empleo. Me imagino la respuesta: del dinero invertido en las Olimpiadas se esperan unos beneficios cuatro veces superiores. No está mal. ¿Y cuántos beneficios se esperan de lo invertido en sanidad, en educación y en políticas de empleo? A largo plazo, probablemente más. Pero aunque fuera bastante menos, convendría recordar que la política está al servicio del ser humano, sobre todo de los seres humanos más necesitados, y no está para lucimiento y prestigio de los políticos: “el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana”, dejó dicho, y bien dicho, el Concilio Vaticano II.



Lo que ocurre es que hay bienes que no tienen precio. Como no tienen precio no son mensurables. Como no son mensurables parece que no producen beneficios económicos. ¿Cuánto vale la buena educación? Se pueden pagar las horas de presencia en un Colegio (tanto del alumno como del profesor), pero la educación es impagable. Y, sin embargo, es lo único que debería importar en nuestros Colegios. La educación, la sanidad, la creación de empleo, contribuyen decisivamente a la paz social. ¿No vale eso más que todos los espectáculos olímpicos?



Madrid no va a celebrar los juegos olímpicos del 2020. Pero los organizadores no tienen porque quedarse sin trabajo. Lo que pueden hacer los madrileños y todos los políticos implicados en esos juegos fallidos es dedicar sus energías a otros juegos más interesantes y más necesarios: jugar a que la gente esté bien, a que sea feliz. Invertir el tiempo y el dinero que pensaban dedicar a los juegos a estimular su generosidad social, a trabajar por el bien de los demás, por tanta gente que necesita ayuda y que espera manos, brazos, corazones, energías y fuerzas para levantar el ánimo y recuperar las ganas de vivir.
La presencia del Señor en los misterios
José Manuel Bernal




Estudié este tema hace algún tiempo. En aquel estudio tomé como punto de arranque unos textos altamente significativos del Vaticano II y del magisterio singular de Pablo VI. Luego, en segundo lugar, intenté realizar una aproximación a la teología de los misterios del teólogo y liturgista alemán Odo Casel. El estudio termina con un ensayo de respuesta al problema planteado. Aquí, ahora, voy a limitarme a esbozar una síntesis de mi planteamiento.

Al abordar este tema estamos entrando en uno de los puntos más importantes y controvertidos de la teología litúrgica y sacramental. Así lo entendió el Concilio y así lo dejó patente en el capítulo primero de la Constitución Sacrosanctum Concilium al establecer los principios teológicos que regulan el comportamiento de la liturgia. La capacidad liberadora y salvadora de la liturgia sólo puede entenderse a partir de una comprensión adecuada de la presencia de Cristo en las celebraciones litúrgicas. Solo de esta forma, en efecto, es posible entender que el acontecimiento pascual de Cristo, en el que culminan todas las intervenciones salvíficas de Dios en la historia, se hace presente en las celebraciones litúrgicas, sobre todo en la eucaristía; y que esa historia, la de las mirabilia Dei, es una realidad permanentemente actual en el mundo y que Dios sigue actuando y continúa siendo el protagonista principal de la misma. 

El punto relativo a la presencia de Cristo en la liturgia aparece en el nº 7 de la Constitución conciliar sobre liturgia: «Para realizar una obra tan grande, Cristo está siempre presente en el sacrificio de la misa, sea en la persona del ministro, "ofreciéndose ahora por ministerio de los sacerdotes el mismo que entonces se ofreció en la cruz", sea sobre todo bajo las especies eucarísticas. Está presente con su fuerza en los sacramentos, de modo que, cuando alguien bautiza, es Cristo quien bautiza. Está presente en su palabra, pues cuando se lee en la Iglesia la sagrada escritura, es él quien habla. Está presente, por último, cuando la Iglesia suplica y canta salmos, el mismo que prometió: "Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18,20)».

Este texto, inspirado ciertamente en otro de la encíclica Mediator Dei de Pío XII, es retomado posteriormente por Pablo VI y decididamente ampliado en su encíclica Mysterium fidei. En efecto, el papa, después de hacer referencia al texto conciliar, amplía claramente las formas de presencia de Cristo, no solo en la liturgia, sino en la Iglesia misma. A este propósito Pablo VI afirma que Cristo está presente en la Iglesia que ora, en la Iglesia que se entrega al servicio de los más necesitados, en la Iglesia que camina peregrina a la casa del Padre, en la que predica, en la que dirige y gobierna al pueblo de Dios; pero, de un modo singular, Cristo está presente en la Iglesia que se ofrece y se inmola en el sacrificio de la misa y en la que celebra los sacramentos. De modo eminente Cristo está presente en las especies sacramentales del pan y del vino en la eucaristía.

Esta variedad de formas de presencia no es indiscriminada o indiferente. Son formas de presencia diversas y jerarquizadas. No todas tienen el mismo valor, evidentemente. Pero, eso sí, todas son formas de presencia real. Lo afirma el papa de manera taxativa. Finalmente es importante tomar buena nota de que todos estos modos de presencia se hacen realidad en la Iglesia. Quiero decir con ello que es en la Iglesia y a través de ella donde el Señor se hace sentir, donde el Señor actúa, donde sale al encuentro del creyente y establece con él vínculos profundos de comunión. Es, sobre todo, en la Iglesia que celebra los misterios del culto donde se hace presente y actúa toda la fuerza salvadora y renovadora de la pascua.

martes, 10 de septiembre de 2013

[15 de septiembre. Día Internacional de la Democracia] 
La democracia y la hipocresía neoliberal
Jesús González Pazos


El sistema neoliberal dominante nos traslada habitualmente la imagen e idea de que su ámbito de actuación es el campo económico, caracterizado por el dominio absoluto de los intereses de los mercados, su hipotética autorregulación para un óptimo y equilibrado desarrollo y su real búsqueda obsesiva del máximo de beneficios. Sin embargo, y aún siendo cierto que el ámbito económico puede ser su espacio de acción prioritario, no es el único.

 Imagen adaptada: democraciarealya.es

Al contrario, y para fortalecer el mismo, convirtiéndolo en casi absoluto, requiere el dominio igualmente del poder político. En estos parámetros podríamos sostener entonces, que a pesar de su discurso el sistema neoliberal no requiere de la democracia para poder ejercer esa intervención en lo político y en lo social. Cualquier otro sistema de corte no democrático les sería más útil para sus intereses. Sin embargo, la democracia será utilizada y presentada como el sistema más idóneo, aunque siempre y solo en la medida que repercuta en mejorar las condiciones de su propio poder. En suma, la defenderá si les sirve para reforzar el control político y social; abjurará de la misma si ésta pudiera convertirse en un modelo de control y freno del poder desde y para su mundo económico.

Muchos autores han señalado ya que el neoliberalismo económico no casa bien ni con quien pudiera ser su homólogo, el liberalismo político. Y esto es demostrable en multitud de momentos de las últimas décadas y en la medida en que ese neoliberalismo se ha ido imponiendo por métodos diferentes.

De una parte, y en términos conceptuales, acotan la democracia, como sistema de organización política y social hasta llevarla a su mínima expresión, como es la denominada y dominante democracia representativa. Pero, ¿alguien puede todavía sostener que el mero garabato de unas elecciones cada cuatro años justifica o demuestra plenamente el hecho democrático?. Esto, aunque luego se descubran las mentiras ocultas, se olviden las promesas, se extienda la corrupción entre la clase política o se tomen medidas y decisiones que eliminan todo tipo de derechos a la población, sin ninguna capacidad de crítica y control por parte de ésta. Con el añadido de que la protesta de la sociedad ante estas situaciones será ignorada sistemáticamente o descalificada desde la prepotencia política. Ejemplos de esa falta de control social sobre las decisiones de la "casta política”, a pesar de la evidente corrupción, incumplimientos electorales o medidas de recortes de derechos no hay que ir a buscarlos lejos; hoy los vivimos directa y diariamente en los países sur-europeos como el estado español, Grecia, Portugal, etc. Además, si la situación se complica para los intereses dominantes (económicos) siempre quedarán opciones "democráticas” como el estado de emergencia o incluso el golpe de estado que, paradojas, se llegará a disculpar incluso como camino necesario para la restitución democrática (Egipto). Esta es la democracia representativa que propugna la propuesta neoliberal.

Si nos retrotraemos a las primeras fases de la imposición del neoliberalismo, habrá que recordar que éstas se dieron, en términos prácticos, en el Chile (1973) del dictador Augusto Pinochet. Así, este país fue convertido por la Escuela de Chicago, cuna de la teoría neoliberal, en el laboratorio ideal de las políticas estructurales de ajuste, de liberalización y privatización de los sectores estratégicos productivos y la conversión del estado en mero administrador del nuevo poder de los mercados e intereses económico-financieros. Todo ello contando con el inmejorable contexto que suponía la desaparición de derechos políticos, laborales, sociales y civiles que sufría la población chilena en el marco de la dictadura y que imposibilitaba cualquier mínimo ejercicio de oposición.

Posteriormente, en una nueva fase de implantación de las doctrinas neoliberales, ésta se realizaría ya en los llamados sistemas democráticos. Se sacuden ahora el convencimiento que tenían respecto a que estas políticas solo eran aplicables en dictaduras y articularán los medios para hacerlas posibles también en "democracias”. Bolivia supuso un primer paso. Acaban de realizarse elecciones (1985), pero aún el país vivía un proceso transicional después de décadas de dictaduras militares y la imposición de las medidas de choque tuvieron que ir acompañadas de la represión para tratar de destruir al sindicalismo y al movimiento social, centrándose en sus dirigencias y llegando incluso a la declaración puntual de estados de sitios que facilitaran las imposiciones del nuevo modelo. Como señala N. Klein, "Bolivia proporcionó un modelo para una nueva clase más digerible de autoritarismo: un golpe de estado civil llevado adelante, no por soldados de uniforme militar, sino por políticos y economistas trajeados y parapetados tras el escudo oficial de un régimen democrático”. A partir de este momento, este proceso se acelerará y, con recetas más o menos iguales, se irá imponiendo en otros países, como la Rusia de Boris Yeltsin o los países del antiguo este europeo. Y todo ello, sin olvidar paradigmas como las medidas de Ronald Reagan o de Margaret Thacher para instaurar el neoliberalismo también en países centrales del sistema-mundo, pasando, como ejemplo, por la destrucción de quien no esté dispuesto a asumir las nuevas vías y que puedan levantar un muro de contención en su contra, como es el caso del que fue potente sindicalismo minero inglés. En otros muchos países el sindicalismo fue asumiendo un papel dócil con el nuevo sistema dominante y ejemplos de ello también tenemos demasiado cerca.

Pero otro ejemplo paradigmático de la hipocresía neoliberal en relación directa con el sistema democrático se ha operado continua y reiteradamente en el mundo árabe y se agudiza en las últimas fechas. Históricos llamamientos retóricos en defensa de la legalidad y la democracia se han conjugado permanentemente con el respaldo práctico a regímenes tiránicos, como las monarquías petroleras de la península arábiga, donde la desaparición de los derechos más elementales de la población, y especialmente de las mujeres, es una constante, junto con el apoyo total de Europa y EE.UU. Otros regímenes, de corte parecido, se respaldaron permanentemente, por ejemplo a lo largo de todo el norte de África, mientras éstos respondieran positivamente a los requerimientos políticos-económicos dominantes neoliberales.

Por contra, recientemente asistimos a las llamadas "primaveras árabes”, donde los levantamientos de la población contra los regímenes dictatoriales iban acompañados de la falta de entusiasmo de parte de las democracias neoliberales occidentales en los casos en los que la revuelta se daba contra regímenes "amigos” (Túnez, Egipto, Bahrein, Yemen…). Por contra, con la abierta intervención, incluso militar, cuando estos levantamientos lo han sido contra sistemas políticos "peligrosos” (Libia, Siria…).

Es evidente que lo primero que se desprende es que aunque se propugne la democracia como el sistema político más respetuoso con los derechos humanos y el bienestar de las poblaciones, a la hora de la verdad ésta no sirve igual para todos los pueblos y queda subordinada, hoy en día, a los intereses económicos neoliberales. Lo acabamos de ver en Egipto, donde el nuevo golpe de estado (3 de julio), llevado adelante por el ejército que gobernó el país durante los últimos 50 años, devuelve a éste al poder y las democracias de occidente lo aplauden no calificando el mismo como golpe de estado y tomando medidas que quedan en lo declarativo únicamente, mientras en lo efectivo suponen un claro respaldo a las nuevas autoridades golpistas. Esto incluso después de la matanza de cientos de personas (según las cifras más conservadoras) que se ha producido en el país norteafricano. Europa y EE.UU. llaman hipócritamente a la "contención de las partes”, olvidando qué parte ha dado un golpe de estado contra la democracia y qué parte está poniendo la inmensa mayoría de muertos y heridos. Como señalaba recientemente R. Fisk en "La Jornada” de México, después de esto ¿qué musulmán volverá a creer en las urnas?

En suma de todo lo anterior, la propia canciller alemana, A. Merkel, resumía recientemente el "espíritu democrático” que rezuman los sistemas neoliberales al decir "Podemos ayudar a los países de la región, pero solo si las propias sociedades eligen el camino correcto”. Por supuesto la frase, en ejercicio de sinceridad política, debería concluir con un "y nosotros definimos cual es el camino correcto”, plasmando la impronta colonialista, paternalista e imperialista que también caracteriza al neoliberalismo cuando se quita la máscara democrática. Esta es, en gran medida, la hipócrita actitud del neoliberalismo con respecto a la democracia.
25 aniversario de la muerte 
del obispo de los indios
Soledad Monroy


Permitió a los Indígenas retomaran su voz y empezaran a ser una Iglesia indígena




Nos enseñó a organizar el compartir y la equidad desde una visión política participativa, a no quedarnos en la caridad que paraliza sino dar la mano para que los agobiados se levanten y caminen con sus propio pies.

"Por qué buscan entre los muertos a aquel que está vivo" (Lucas 24,5).

Hoy, 31 de agosto, a los 25 años de la pascua de monseñor Leonidas Proaño, recordamos su partida y celebramos su presencia. Los que conocimos a monseñor Proaño lo recordamos como un maestro que sabía escuchar y animar, un pastor cercano que estaba convencido de que "son los pobres quienes nos evangelizan".

Organizó las comunidades y la Iglesia de Riobamba a partir de la satisfacción de las necesidades de los más pobres. ¿Quiénes eran estos organizadores? Los mismos pobres. Para que puedan lograrlo hizo la casa de Santa Cruz un Centro de formación de alcance internacional e intercontinental, donde nos formamos miles de cristianos sencillos. Los Indígenas del Chimborazo se formaban en su propio idioma. Todo esto se concretizaba, para él, en un plan de pastoral diocesana cuya meta era el Reino.

Proaño buscaba una Iglesia viva y una nueva sociedad. Al escribir su autobiografía diseñó su proyecto de vida y de fe, como obispo: "Creo en el hombre y la comunidad". Supo devolver la voz a los silenciados de la historia durante los 500 años de la conquista. Permitió a los Indígenas retomaran su voz y empezaran a ser una Iglesia indígena. Logró también que se organizaran a partir de su propia cosmovisión para superar la injusticia y dominación: les ayudó a recobrar su dignidad, con una conciencia nueva, con su proyecto ancestral de sociedad. Pasaba su tiempo a recibirlos y los acompañaba en sus grandes luchas por todo el país. Dos años antes de su muerte, después de haber visto nacer la organización de los Indígenas de la sierra en la ECUARUNARI, presenció la unión de los Indígenas de la sierra, del oriente y de la costa en la CONAIE (Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador).

Otra característica de monseñor Proaño fue su solidaridad nacional e internacional. Visitaba los grupos y las Comunidades que lo llamaban para conversar con él, para evaluar el trabajo pastoral, entender la coyuntura nacional, proyectarse como la Iglesia de los pobres...

No sólo recordamos su testimonio; sobre todo celebramos su presencia. Proaño nos dejó contagiado de vivir el Evangelio a la manera de Jesús, construir la Iglesia de los Pobres desde la realidad latinoamericana, dar como cristianos nuestro aporte en la sociedad. Sus criterios nos siguen orientando para comprometernos a ser la Iglesia de los Pobres que él soñó, a construir el Ecuador que vislumbró desde la sabiduría indígena.

Proaño quería una Iglesia distinta: este compromiso buscamos hacerlo realidad a partir de las necesidades de hoy. El mismo, en su diócesis, construyó una Iglesia renovada. Por él somos evangelizadores desde nuestra solidaridad con las causas de los pobres: anunciamos un Iglesia más humana, más centrada en Jesús y la realidad, con signos que hablan a las generaciones actuales. Continuamos siendo como el testigos proféticos del Reino de Dios, denunciando todo lo que nos destruye y anunciando en palabras y hechos un Reino, no solo lo espiritual sino también transformador de la Iglesia y de la sociedad.

Nos enseñó a organizar el compartir y la equidad desde una visión política participativa, a no quedarnos en la caridad que paraliza sino dar la mano para que los agobiados se levanten y caminen con sus propio pies. Monseñor Proaño no nos deja quietos: nos anima a ser una luz, que nuestra fe no que se quede en los altares y las iglesias, sino que brille en las calles, los barrios, las casas, las fábricas... Nos pide conservar la ternura hecha de rebeldía y de esperanza, a imagen de María, la madre de Jesús, que vemos como nuestra compañera de fe, de dolor y de lucha.

A Proaño no se lo celebra en las grandes catedrales -es demasiado cuestionador de las estructuras eclesiales y políticas conservadoras- sino en miles de pobres capillas de campo y de suburbios, por todos los continentes. Su poema "Solidaridad" se ha hecho el himno de las Comunidades Eclesiales de Base.

"Mantener siempre atentos los oídos al grito del dolor de los demás, y escuchar su pedido de socorro, es solidaridad, solidaridad, solidaridad.
 Sentir como algo propio el sufrimiento del hermano de aquí y del de allá, hacer propia la angustia de los pobres, es solidaridad, solidaridad, solidaridad.
 Entregar por amor hasta la vida es la prueba mayor de la mistad, es vivir y morir con Jesucristo: la solidaridad, solidaridad, solidaridad.
 Llegar a ser la voz de los humildes, descubrir la injusticia y la maldad, denunciar al injusto y al malvado: es solidaridad, solidaridad, solidaridad.
 Dejarse transportar por un mensaje cargado de esperanza, amor y paz hasta apretar la mano de hermano: es solidaridad, solidaridad, solidaridad".