sábado, 7 de septiembre de 2013

Comisión Teológica Internacional. 
Surgió y se marchitó 
Celso Alcaína




 Su creación fue consecuencia del Concilio Vaticano II. Con mayor inmediatez, fue auspiciada por el primer Sínodo de los Obispos en su primera sesión que había tenido lugar en octubre de 1967. Era una ventana que se intentaba abrir al mundo católico desde los sótanos curiales. No pasó de ser un tragaluz.

 A los 182 miembros del Sínodo se había preguntado si convenía crear una Comisión Teológica integrada por prestigiosos teólogos de escuelas diversas, procedentes tanto de Occidente como de Oriente y cuyo cometido fuera auxiliar, dentro de la legítima libertad de investigación, a la Santa Sede, particularmente a la S. Congregación para la Doctrina de la Fe, en cuestiones importantes. Sólo 128 obispos respondieron “placet. Los demás discreparon. En esa misma fecha, 27/10/1967, el mismo Sínodo, por análoga mayoría, aprobó la forma de designación de los miembros de la Comisión Teológica. Los candidatos serían propuestos por las Conferencias Episcopales al Papa quien libremente los elegiría. El papa Pablo VI encargó al cardenal Prefecto de la S. Congregación para la Doctrina de la Fe (a la sazón Alfredo Ottaviani) la constitución de la Comisión Teológica. Sin embargo, comenzado el año 1968, fue el nuevo Prefecto de la S. Congregación, el cardenal Franjo Séper, quien realizó las consultas a los Presidentes de las Conferencias Episcopales Nacionales.

 Me fueron encomendadas las labores burocráticas por lo que respectaba a los numerosos países de lengua española. Me incliné por el joven profesor de Salamanca Olegario González de Cardedal y por el también joven profesor de Santiago de Chile Jorge Medina Estévez. En la preselección, aposté por el futuro, más que atender a lo que hasta entonces ambos habían demostrado. Se me exigían nombres. “Tienes que encontrar alguno”, apremiaba Tomko. Mis superiores dieron por buena mi apuesta. Mientras que Olegario continuó cultivando la Teología, Medina descuidó el estudio teológico. Priorizó la carrera eclesiástica ¡y política! Hoy es cardenal. En su país, es detestado por muchos, jaleado por pocos.
 En total, eran 30 teólogos. Entre ellos, Joseph Ratzinger. Algunos de los elegidos habían sido sospechosos o censurados antes del Concilio Vaticano II: Hans Urs Von Baltasar, Yves Congar, Henri de Lubac, Karl Rahner. De países significativos o áreas geográficamente importantes era necesario tomar a alguien aunque fuera insignificante como teólogo. El cardenal Franjo Seper, en calidad de Prefecto de la S. Congregación para la Doctrina, era el presidente de la Comisión Teológica. Sólo durante un año, actué como secretario técnico.

 La mayor parte de los presidentes de las Conferencias Episcopales habían contestado que no tenían candidatos. Triste constatación. Otros no contestaron. Naturalmente, los candidatos habían superado el filtro de los obispos locales. Éstos, a su vez, habían superado la prueba de la ortodoxia y romanidad con ocasión de su elevación al Episcopado. Lo de las “diversas escuelas teológicas” se quedaba en papel mojado. Era sólo testimonial lo de “procedencia de Oriente”. Entre los 30 miembros elegidos, había dos procedentes de Oriente, si bien de formación romana: los jesuitas Ignace Khalife (Beirut) y Peter Nemeshegui (Japón). Uno solo procedente de África, también de formación romana: Tharcisse Tshibangu. De los 27 restantes, 21 procedían de Europa, y 6 de América.
 También en la elaboración del Reglamento (Statuta ad experimentum) de la Comisión Teológica tuve que trabajar al lado de Mons. Tomko. Dicho Reglamento fue publicado en “Acta Apostolicae Sedis” 61 (1969) 8, 540-1. En concreto, se establecía que:
 a) el nombramiento de sus miembros se hacía por quinquenios,
 b) las sesiones plenarias eran anuales,
 c) las conclusiones a las que llegara la Comisión Teológica deberían ser sometidas al Papa y trasladadas a la S. Congregación para la Doctrina de la Fe.

 Un órgano consultivo engendrado y diseñado por Roma sólo podía ser la “voz de su amo”. Los nombres famosos que otrora habían sido blanco de las reprimendas romanas constituían ahora la guinda de cara a la galería. Después del Vaticano II apenas eran innovadores. En la euforia de su nominación, unos y otros propusieron al Vaticano estudiar y profundizar aspectos tan actuales como: a) el valor y oportunidad del dogmatismo, b) el primado y magisterio (incluida la infalibilidad) del obispo de Roma, c) la colegialidad episcopal, d) la permanente relación entre razón y fe, e) el evolucionismo, f) la divinidad de Jesús, g) la fundación de la Iglesia como sociedad jerárquica permanente, h) la revisión y formulaciones de los dogmas con especial incidencia en los marianos, i) el valor y la interpretación de la Biblia, j) el valor de la Tradición, k) la transustanciación eucarística, l) el sacramento de la penitencia, m) la indisolubilidad del matrimonio, n) el pecado original, o) el pluralismo teológico, p) el celibato obligatorio, q) el papel del laicado.

 La Curia se atemorizó. Tales propuestas cayeron en saco roto. Era una temeridad profundizar en los mismos fundamentos del Cristianismo. Más todavía si se trataba de los dogmas que amparaban el moderno Catolicismo romano. Lamentablemente, una visión retrospectiva de 44 años nos evidencia que el Vaticano echó tierra al pretendido estudio y a la libre profunda reflexión sobre los temas anunciados. Demasiado riesgo para el Papado, para el dogma, para la disciplina, para el prestigio de la milenaria Institución. Quinquenio tras quinquenio, la Comisión Teológica Internacional se hizo más y más servil. Sus miembros, más anodinos, menos exigentes, menos comprometidos, fieles, obedientes, conformistas, ¿ortodoxos?. Las propuestas tímidamente atrevidas fueron neutralizadas. No obstante la aparente internacionalidad geográfica, su constitución ideológica, de corte conservador, fue romanizándose más y más hasta el punto de resultar irónica su denominación.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

NO DE CUALQUIER MANERA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA,


Jesús va camino de Jerusalén. El evangelista nos dice que le “acompañaba mucha gente”. Sin embargo, Jesús no se hace ilusiones. No se deja engañar por entusiasmos fáciles de las gentes. A algunos les preocupa hoy cómo va descendiendo el número de los cristianos. A Jesús le interesaba más la calidad de sus seguidores que su número.

De pronto “se vuelve” y comienza a hablar a aquella muchedumbre de las exigencias concretas que encierra el acompañarlo de manera lúcida y responsable. No quiere que la gente lo siga de cualquier manera. Ser discípulo de Jesús es una decisión que ha de marcar la vida entera de la persona.

Jesús les habla, en primer lugar de la familia. Aquellas gentes tienen su propia familia: padres y madres, mujer e hijos, hermanos y hermanas. Son sus seres más queridos y entrañables. Pero, si no dejan a un lado los intereses familiares para colaborar con él en promover una familia humana, no basada en lazos de sangre sino construida desde la justicia y la solidaridad fraterna, no podrán ser sus discípulos.

Jesús no está pensando en deshacer los hogares eliminando el cariño y la convivencia familiar. Pero, si alguien pone por encima de todo el honor de su familia, el patrimonio, la herencia o el bienestar familiar, no podrá ser su discípulo ni trabajar con él en el proyecto de un mundo más humano.
Más aún. Si alguien solo piensa en sí mismo y en sus cosas, si vive solo para disfrutar de su bienestar, si se preocupa únicamente de sus intereses, que no se engañe, no puede ser discípulo de Jesús. Le falta libertad interior, coherencia y responsabilidad para tomarlo en serio.

Jesús sigue hablando con crudeza: “Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser mi discípulo”. Si uno vive evitando problemas y conflictos, si no sabe asumir riesgos y penalidades, si no está dispuesto a soportar sufrimientos por el reino de Dios y su justicia, no puede ser discípulo de Jesús.

No se puede ser cristiano de cualquier manera. No hemos de confundir la vida cristiana con formas de vivir que desfiguran y vacían de contenido el seguimiento humilde, pero responsable a Jesús.


Sorprende la libertad del Papa Francisco para denunciar estilos de cristianos que poco tienen que ver con los discípulos de Jesús: “cristianos de buenos modales, pero malas costumbres”, “creyentes de museo”, “hipócritas de la casuística”, “cristianos incapaces de vivir contra corriente”, cristianos “corruptos” que solo piensan en sí mismos, “cristianos educados” que no anuncian el evangelio... 
Carta abierta al Presidente 
de los EE.UU. de Norteamérica, 
Barack Hussein Obama
Adolfo Pérez Esquivel


Escucha el clamor de los pueblos!

4 de Septiembre de 2013

La situación en Siria es preocupante y una vez más los EE.UU., erigiéndose en gendarme del mundo, pretende invadir Siria en nombre de la "Libertad" y los "derechos humanos”.

Tu predecesor George W. Bush en su locura mesiánica supo instrumentalizar el fundamentalismo religioso para llevar a cabo las guerras mesiánicas en Afganistán e Irak. Cuando declaraba que conversaba con Dios, y Dios le decía que tenía que atacar a Irak, lo hacía porque era dictamen de Dios exportar la "libertad" al mundo.

Tú has hablado, con motivo de los 50 años de la muerte del Reverendo Luther King, también Premio Nobel de la Paz, de la necesidad de completar el "Sueño"de la mesa compartida, de quien fuera la más significativa expresión de lucha por los derechos civiles contra el racismo en la primera democracia esclavista del mundo. Luther King fue un hombre que dio su vida para dar vida, y por eso es un mártir de nuestro tiempo. Lo mataron después de la Marcha sobre Washington porque amenazaba con desobediencia civil a seguir siendo cómplices de la guerra imperialista contra el pueblo de Vietnam. ¿Realmente crees que invadir militarmente a otro pueblo es aportar a ese sueño?

Armar rebeldes para luego autorizar la intervención de la OTAN, no es algo nuevo por parte de tu país y tus aliados. Tampoco es nuevo que EE.UU. pretenda invadir países acusándolos de posesión de armas de destrucción masiva, que en el caso de Irak resultó no ser cierto. Tu país ha apoyado el régimen de Saddam Hussein que utilizó armas químicas para aniquilar a la población kurda y contra la Revolución Iraní y no hizo nada para sancionarlo porque en ese momento eran aliados. Sin embargo ahora pretenden invadir Siria sin siquiera saber los resultados de las investigaciones que está haciendo la ONU por autorización del mismo gobierno Sirio. Ciertamente que el uso de las armas químicas es inmoral y condenable, pero tu gobierno no tiene autoridad moral alguna para justificar una intervención.

El Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, expresó que un ataque militar en Siria podría empeorar el conflicto.

Mi país, la Argentina, que se encuentra ejerciendo la Presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU, ha hecho pública su posición contra una intervención militar extranjera en la República Siria negándose a ser "cómplice de nuevas muertes".

El Papa Francisco también llamó a globalizar el pedido de paz y decretó una jornada de ayuno y oración en contra de la guerra para el día 7 de septiembre, a la cual nos adherimos. 

Hasta tu histórico aliado, Gran Bretaña, se ha negado (al menos de momento) a ser parte de la invasión.

Tu país está transformando la "Primavera Árabe” en el infierno de la OTAN, provocando guerras en el Medio Oriente y desatando la rapiña de las corporaciones internacionales. La invasión que pretendes llevará a más violencia y más muertes, así como a la desestabilización de Siria y de la región. ¿Con qué objetivo? El lúcido analista, Robert Fisk, ha precisado que el objetivo es Irán y postergar la concreción del estado palestino, no es la indignación que producen la muerte de cientos de niños sirios lo que los motiva a ustedes a intervenir militarmente. Y justamente cuando ha triunfado en Irán un gobierno moderado, donde se podría tratar de contribuir a lograr escenarios de negociaci&oa cute;n pacífica a los conflictos existentes. Esa política será suicida de tu parte y de tu país.

Siria necesita una solución política, no militar. La comunidad internacional debe dar su apoyo a las organizaciones sociales que buscan la paz. El pueblo sirio, como cualquier otro, tiene derecho a su autodeterminación y a definir su propio proceso democrático y debemos ayudar en lo que nos necesiten.

Obama, tu país no tiene autoridad moral, ni legitimidad, ni legalidad para invadir Siria ni ningún otro país. Mucho menos luego de haber asesinado 220.000 personas en Japón lanzando bombas de destrucción masiva. 

Ningún congresal del parlamento de Estados Unidos puede legitimar lo ilegitimable, ni legalizar lo ilegalizable. En especial teniendo en cuenta lo que dijo hace unos días el ex presidente norteamericano James Carter: "EE.UU. no tiene una democracia que funcione".

Las escuchas ilegales que realiza tu gobierno al pueblo norteamericano parecen no ser del todo eficientes, porque según una encuesta pública de Reuters, el 60% de los estadounidenses se oponen a la invasión que quieres llevar a cabo.

Por eso te pregunto Obama ¿A quién obedeces?

Tu gobierno se ha convertido en un peligro para el equilibrio internacional y para el propio pueblo estadounidense. EE.UU. se ha vuelto un país que no puede dejar de exportar muerte para mantener su economía y poderío. Nosotros no dejaremos de intentar impedirlo.

Yo estuve en Irak luego de los bombardeos que realizó EE.UU. en la década de los 90's, antes de la invasión que derrocó a Sadham Hussein. Vi un refugio lleno de niños y mujeres asesinados por misiles teledirigidos. "Daños colaterales" los llaman Uds.

Los pueblos están diciendo ¡BASTA! a las guerras. La humanidad reclama la Paz y el derecho a vivir en libertad. Los pueblos quieren transformar las armas en arados, y el camino para lograrlo es "DESARMAR LAS CONCIENCIAS ARMADAS”.

Obama, nunca olvides que siempre recogemos los frutos de lo que sembramos. Cualquier ser humano debería sembrar paz y humanidad, más aún un Premio Nobel de la Paz. Espero que no termines convirtiendo el "sueño de fraternidad” que anhelaba Luther King en una pesadilla para los pueblos y la humanidad.

Recibe el saludo de Paz y Bien

Adolfo Pérez Esquivel
 Premio Nobel de la Paz

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Contacto de prensa: Adolfo Pérez Esquivel
 Andrés (@andrespesquivel) + 54 9 (11) 6145-7388 (móbile)
Martín Gelabert Ballester, OP 
La alegría de la fe 



Jesús, en su último discurso, en sus palabras de despedida, relaciona el mandamiento nuevo del amor entre los hermanos con la paz y la alegría. Jesús se va, pero los discípulos no pueden estar tristes (Jn 16,20-22). Eso sí, la alegría que Jesús propone no es como la del mundo. Es una alegría que brota de la acogida del amor que Dios nos tiene y del amor que transmitimos a los hermanos. No puede confundirse con el placer del que todo lo centra en uno mismo y todo lo quiere para sí. No nace de la búsqueda egoísta del propio bienestar, sino del gozo que produce el contemplar con gratitud y sin envidia el bien de los demás. Solo el que trabaja por el bien de los demás, trabaja por su propia felicidad.



La fe, por la que el creyente se une a Cristo, adhiriéndose incondicionalmente a su persona y a su mensaje, es una estupenda noticia que produce una gran alegría. La gran alegría que los ángeles anunciaron en Belén a los pastores. Cuando el Salvador nace, y nace cada vez que una persona lo acoge en la fe, se produce la gran alegría para todo el pueblo. Y como hay estados de ánimo que resultan contagiosos, también los mensajeros del Evangelio, cuando ven los frutos que produce la predicación, se llenan de alegría. Así se explica que, cuando Bernabé se percató de la acción de la gracia de Dios en Antioquía por la que “una considerable multitud se agregó al Señor”, “se alegró mucho de ello” (Hech 11,23-24).



Si la vida cristiana es una vida triste, y si el anuncio del Evangelio es una cosa seria, algo va mal en esta vida y en este anuncio. En este sentido el gozo y la alegría, resultado de la actuación del Señor en nuestras vidas, puede ser un buen baremo para medir el grado de acogida del Espíritu Santo y la calidad de nuestro testimonio. El cristiano debe alejar de sí toda amargura (Ef 4,31), para acoger “el fruto del Espíritu: amor, alegría, paz” (Gal 5,22).
FUTBOLATRÍA
José Ignacio González Faus




Hará unos 45 años, el Barça fichó a Marcial por unos 20 millones de pesetas (16 para el Español más lo que percibió el jugador). Comentando el traspaso se preguntaba El correo catalán (04.09.69): “¿los vale realmente un jugador de fútbol?”. Es una de esas preguntas que incluye la respuesta: realmente no los vale.

La operación Neymar (40 millones para el Santos, 20 para el jugador, más dos partidos a beneficio) se acerca a los 100 millones de euros (la de Cristiano fueron 94); y la ultimísima de Bale ya casi toca esa cifra monstruosa: casi 16000 millones de las antiguas pesetas. Ochocientas veces más que la de Marcial. En menos de 50 años…

Algo se ha desmadrado en el fútbol que nos obliga a hablar de idolatría. Lutero, como pocos, describió con fuerza cómo, cuando el ser humano deja de adorar al Dios verdadero, acaba postrándose ante pequeños dioses ridículos y tiranos. Esa fuerza idólatra que llevamos dentro se desborda increíblemente cuando se trata de idolatrías no personales, sino grupales, como la del becerro de oro bíblico. Y como la idolatría idiotiza, luego nos conmovemos y hasta nos brota una lagrimita, ante la declaración neymarina de amor al Barça. Sospechoso amor ese que rinde 20 millones. Ya don Hilarión, en La verbena de la paloma, se preguntaba acerca de su morena y su rubia “si me querrán, por mi dinero nada más”. Pero en seguida alejaba esa sospecha cruel y se decía “que las dos se deshacen por verme contento”…

Que el fútbol se ha prostituido parece innegable. Que nosotros nos hemos idiotizado, es también verdad pero, como a don Hilarión, nos falta valor para reconocerlo. El fútbol puede ser bello y emocionante, sin duda. Pero no debería tener consecuencias como las dos que voy a enumerar.

Hace menos de un año, en Montevideo, visitando una de esas “villas miseria” (allí las llaman asentamientos), me explicaban lo siguiente: antaño había familias que se empeñaban hasta las orejas y si era preciso se prostituía algún miembro de la familia para poder pagar al hijo mayor unos estudios que acabaran sacándolos de la miseria. Ahora ocurre exactamente lo mismo: pero no para pagar unos estudios, sino para comprar al chico que despunta el mejor equipamiento de fútbol y tratar de meterlo en un equipo… para ver si acaba fichándolo algún club europeo. Alguno de los uruguayos famosos que juegan en Europa proviene de esos esfuerzos. Luego a lo mejor nos extrañamos de que muerdan, como ocurrió no hace mucho en un lugar de Europa de cuyo nombre no quiero acordarme. Pero ¿qué se le puede exigir al pobre muchacho si es ésa la historia que ha tenido?

El otro ejemplo es más bien pregunta: ¿qué habría ocurrido con las crueldades y canalladas que nos ha traído la crisis, si no hubiésemos tenido la adormidera balompédica. Parodiando el lenguaje del viejo Marx sobre la religión, el fútbol se nos ha convertido en “la ilusión de un mundo sin ilusiones, la esperanza de un mundo sin esperanza, el opio del pueblo”.

Y ante eso no se me ocurre más que terminar con otro sueño a lo Luther King: “I had a dream…”

Soñé que en todas las ligas europeas estaba prohibido fichar jugadores extranjeros o de otros estados o nacionalidades: en el Barça todos eran catalanes, en el Bilbao todos vascos como antaño y en el Madrid todos madrileños. De ese modo ganaba cada vez uno distinto, según temporadas y no había que sufrir con ese suplicio de Tántalo que exige no sólo ganar sino ganar más veces, batir records de victorias. El público se sentía de veras querido por sus jugadores, los quería y podía gritar como el Betis de antaño: “vivan manque pierdan”. 

Y curiosamente eran así más felices. Los viajes para jugar se hacían siempre en tren, aprovechando que España había mejorado mucho su red ferroviaria. Y si no en autobús. Los jugadores se hospedaban como máximo en hoteles de tres estrellas y, lógicamente, los precios de las entradas eran mucho más baratos y ya no se daba esa obscenidad de que los precios de una entrada de fútbol en la empobrecida España sean casi el doble que en la rica Alemania. 

Más aún, ya que las iglesias no parecen haber hecho mucho caso a la advertencia de Juan Pablo II, los clubes habían decidido dar ellos ese ejemplo y enajenar todas las copas y trofeos que poseían en propiedad para entregar ese dinero a Cáritas, a Manos Unidas o la Cruz roja. En adelante ya no se daría más que un diploma a cada vencedor de una liga, o copa española o europea. Finalmente, hasta esos futbolistas buena gente como Iker Casillas, que tienen hecha una fundación para enseñar a jugar al fútbol a niños africanos, la transformaban en una fundación para pagarles escuela y educación.

La verdad es que estaba soñando felicísimo. Pero de repente me despertó el grito desgarrador de una radio vecina que aullaba: Goooooooooool, gol, gol, gol, gol, gol, gol… Y no pude menos que gritar “¡mierda!” Y darme la vuelta.
 Pero ya no conseguí volver a dormirme.
“L’Osservatore Romano” 
da espacio a la teología de la liberación

El periódico vaticano ofrecerá espacio a los textos del padre Gustavo Gutiérrez, dominico, y considerado fundador de la corriente teológica


 

«Con un Papa latinoamericano, la teología de la liberación no podía permanecer mucho tiempo en el cono de sombra al que había sido relegada desde hace algunos años, por lo menos en Europa». Las palabras del padre Ugo Sartorio subrayan la iniciativa de “L’Osservatore Romano”, que dará espacio, en la edición de mañana, a algunos textos del teólogo peruano y dominico Gustavo Gutiérrez, considerado como el fundador de la teología de la liberación. 

 

 

El periódico de la Santa Sede, retoma de esta manera una corriente teológica marginada desde hace tiempo por los casos en los que se mezclaba con la ideología marxista, pues publicará algunos fragmentos del libro de Gutiérrez “De la parte de los pobres. Teología de la liberación, teología de la Iglesia”, dedicados a los pobres como «preferidos de Dios» y en contra del «neoliberalismo económico» y de la «deshumanización de la economía». 

 

 

«Los aportes de Gustavo Gutiérrez han hecho evidente una cosa para nosotros que nos encontramos aquí en Europa –subraya mons. Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y amigo del teólogo peruano–, la injusticia en el mundo es un factor que parmenece y que solo puede ser superado con la disponibilidad de todos los hombres para dirigir la mirada hacia Cristo».

domingo, 1 de septiembre de 2013


A los 25 años de la Resurrección 
de monseñor Leónidas Proaño
III Encuentro Latinoamericano 
"Fe y Política" en Quito


Evaristo Villar/Jose Arregi desde Quito

Con exquisita puntualidad dio comienzo ayer el III Encuentro Latinoamericano "Fe y Política". A los 25 años de la Resurrección de Monseñor Leónidas Proaño. El tema general del Encuentro es "Pachamama, agua, territorio y territorialidad en contextos de capitalismo global y alternativas desde la fe de los pueblos".

El encuentro está teniendo ligar en el Universidad Andina Simón Bolívar con la presencia de más de 100 representantes de 10 países latinoamericanos y europeos, entre los que destacan la más numerosas presencia de ecuatorianos, colombianos y bolivianos con algunos llegados desde Cuba, Panamá, Costa Rica.

Es de notar la presencia de jóvenes menores de 30 años, que representan un 25% de los asistentes indígenas, que suman a su vez el 32% de los participantes; hay un 54% de varones y el 56% de mujeres. El encuentro está apoyado por 40 organizaciones sociales de marcado carácter indigenista.

El día de hoy, dedicado al análisis de capitalismo: características que toma el sistema capitalista en América Latina, al interior de nuestros pueblos y el mundo actual, estuvo iluminado, desde sus primeros momentos por un texto muy expresivo de Mons. Leonidas Proaño. El texto reza así: "El capitalismo es frío, como es frío todo lo que es metálico. No le importan ni los hombres ni los pueblos. Le importan las ganancias. Y solamente le importan los hombres y los pueblos en la medida en que éstos le proporcionan ganancias. Para poder devorar ganancias, devora pueblos y hombres. Es frío no tiene corazón".

La ceremonia inicial, en un espectacular ritual indígena, en el que se construyó un altar quechua con la presencia dominante del poncho de Mons. Proaño, alternó lecturas del libro de los 1 de los Reyes 19,19; 2 reyes 2,9-14 y las bienaventuranzas y el magníficat con cantos de Atawalpa Yupanki y Roberto Carlos.

El resto de la mañana se dedicó al análisis del capitalismo en tres talleres de trabajo con la metodología jocista, del Ver, Juzgar y Actuar. La puesta en común se hizo en el conjuntamente en el Paraninfo de la Universidad después de la protección del Power Point "Del Poncho por la Vida y el misterio".

La jornadas se cerró a partir de las 17:00h con el Simposio Latinoamericano en el que participaron un panel de especialistas como Wim Duerckxsens (investigador del DEI), Evaristo Villar (teólogo del Centro Evangelio y Liberación), Humberto Cholango (presidente de la CONAIE) y Mario Unda (intelectual ecuatoriano).

La apertura del acto y la acogida al III Encuentro Latinoamericano la hizo el Rector Magnífico de la Universidad Andina Simón Bolívar con palabras muy cordiales y reconocimiento de la figura de Mons. Proaño así como de la importante labor que está haciendo la Fundación Pueblo Indio en el mantenimiento y actualización de de su vida y pensamiento.

De las aportaciones mayores de este simposio, cabe destacar éstas. En primer lugar, el reconocimiento de la figura humana, intelectual y pastoral de Mons. Proaño. Luego, la coincidencia en la presencia nefasta que ha tenido y está teniendo el capitalismo en estos pueblos latinoamericanos, a pesar de los esfuerzos que se están realizando a través del ALBA, UNASUR, etc. El mayor peso del capitalismo está cayendo sobre los grupos y etnias más vulnerables y abandonadas, como los indígenas, y los sin trabajo y sin tierra.

Se manifestó una postura muy crítica con el proyecto del Gobierno de Correa de explotación del parque natural de Yasuni ITT y de otras medidas que está tomando, afines a los intereses de la clase más rica, y poco o muy poco reconocedoras del enorme trabajo sociopolítico y cultural que están llevando a cabo los Movimientos sociales y ciudadanos.

Segunda Jornada del Encuentro. 

Jornada maratoniana, como todos estos días. Dedicada hoy al tema "Análisis de la realidad actual de la PACHAMAMA, AGUA, TIERRA Y TERRITORIOS dentro del sistema capitalista".

Las palabras proféticas de Taita Proaño iluminan el día y el tema: "Debemos actuar antes de que sea demasiado tarde. Antes de que la ambición y locura de unos pocos, conviertan a nuestro planeta tierra en una luna muerta, en un cementerio del espacio".

La mañana se ha abierto con una ceremonia pausada, bella, emotiva, dirigida por hermanas y hermanos de Colombia: indios, negros, blancos y mestizos. Uno a uno, seis líderes y lideresas, con una vela encendida en la mano, han ido desgranando sin retórica ni rencor conmovedores relatos de su vía crucis: asesinatos de hijos a manos del Ejercito y de los paramilitares, desplazamientos forzados, despojo de tierras, miseria sin fin... Su vida están aún amenazada, pero están determinados a seguir arriesgándola por la Vida, incondicionalmente apoyados (y acompañados también en este Encuentro de Quito) por la COMISIÓN INTERECLESIAL DE JUSTICIA Y PAZ de Colombia. Su relato ha sido un canto a la solidaridad que salva, una confesión de fe en el Dios de la Vida.

Cada una/o portaba en su mano una vela de distinto color. Seis velas, seis colores: los cinco principios de nuestra identidad (verdad, libertad, justicia, solidaridad, fraternidad) más el blanco de todos los colores.
A medida que intervenían, iban depositanto su vela encendida, cada una de un color, sobre el chaca (cruz cuadrada de las cuatro direcciones) y el churo (caracol o espiral de la vida), representados sobre un tapiz andino con hileras de fríjoles blancos y negros, maíz, guisantes y pequeñas batatas amarillas. A cada relato cantábamos el mismo estribillo: "Tierra mi cuerpo, agua mi sangre, aire mi aliento, fuego mi espíritu".

Hemos concluido la ceremonia -estas ceremonias matinales nos llegan al alma-con un aplauso de un minuto a Leónidas Proaño, cuyo poncho reviste la cruz que nos preside. Luego hemos cantado con ardor el poema de "Solidaridad" del obispo de Riobamba, que se ha convertido en el himno de los movimientos sociales e indígenas de América Latina. Dice así:

Mantener siempre atentos los oídos
al grito del dolor de los demás
y escuchar su pedido de socorro...
es solidaridad.

ENTREGAR POR AMOR 
HASTA LA VIDA
ES LA PRUEBA MAYOR 
DE LA AMISTAD.
ES VIVIR Y MORIR CON JESUCRISTO
LA SOLIDARIDAD.

Sentir como algo propio el sufrimiento
del hermano de aquí y del de allá,
hacer propia la angustia de los pobres...
es solidaridad.

Llegar a ser la voz de los humildes,
descubrir la injusticia y la maldad,
denunciar al injusto y al malvado...
es solidaridad.

Convertirse uno mismo en mensajero
del abrazo sincero y fraternal
que unos pueblos envían a otros pueblos...
es solidaridad.

Compartir los peligros en la lucha
por vivir en justicia y libertad
arriesgando en amor hasta la vida...
es solidaridad.

La segunda parte de la mañana se abre con testimonios de líderes y lideresas acerca de situaciones que se están viviendo en Ecuador, Bolivia y Colombia. Nos han contado "la otra verdad" de esas situaciones; simplemente, la verdad que nos ocultan los grandes medios:

- Reserva Amazónica de Ecuador, invadida por las carreteras de acceso a los pozos petrolíferos, donde los indígenas han sido despojados del 85% de sus tierras y donde 700 campesinos hacen resistencia;

- Río Naya al sur de Colombia, donde los ríos y quebradas (riachuelos) -únicas fuentes de agua de sus pobladores afrodescendientes- están siendo contaminadas y secadas por la intervención de empresas o desviadas por la administración pública, dejando sin agua a los habitantes del lugar, que la reciben solo cada ocho días.

- Valle del Cotopaxi (Ecuador), donde la extensión de la agroindustria y el monocultivo del brócoli -no lo olvidemos, por favor, cuando comamos brócoli- han destruido la agricultura tradicional; incluso habían llegado a impedir la lluvia en ese lugar por medio de "cañones" que dispersaban las nubes; la resistencia ha conseguido que retiren los cañones.

- Esmeraldas, en el norte del Ecuador, donde se llevan a cabo acciones de resistencia contra el monocultivo de la "palma africana", narradas en primera persona por una lideresa afro-ecuatoriana, desplazada y en constante riesgo de su vida. "Si me toca morir por decir esta verdad, moriré". "Podrán cortar la rama, la hoja, la flor, pero no la raíz".

- Tunibamba (Ecuador), donde los indígenas luchan por recuperar las tierras que les fueron robadas, para trabajarlas en la forma tradicional comunitaria.

- Cantón Arajuno en la Amazonía ecuatoriana, de etnia quichua: dos jóvenes muchachas de allí nos cuentan su lucha por defender sus tierras. Las empresas extractivas y macroalimentarias han roto el equilibrio ecológico y la relación tradicional con la tierra. "Salvaje no es quien vive en la selva. Salvaje es quien la destruye", nos ha dicho una de ellas. Y también: "La tierra no pertenece a los seres humanos. Los seres humanos pertenecen a la Tierra".

Una vez "vista" la realidad de esta manera, la mañana sigue con el "juzgar" y el "actuar" por parte de los diversos grupos.

La tarde ha empezado con la puesta en común de los talleres acerca del juzgar y del actuar. Los testimonios escuchados durante la mañana han provocado en la mayoría sentimientos contrarios: indignación, impotencia y rabia por un lado; admiración, aliento y esperanza por otro, a la vista de tantas personas que siguen esperando y luchando a pesar de todo.

Al final, hemos escuchado las palabras del obispo profeta Leónidas Proaño, leídas por Nidia Arrobo, que le cuidó en vida y en el lecho de la muerte: "La visión armónica que tiene de la creación el pueblo indígena, su respeto de la naturaleza y su cuidado de la reservas pueden educar la conciencia ecologista de los hombres de Europa y de otras partes del mundo y contribuir a que se haga un alto a la explotación destructora de los recursos naturales. Las nacionalidades indígenas, existentes en la selva amazónica del Ecuador, están amenazadas por la agresión de compañías multinacionales petroleras, cultivadoras de la palma africana y madereras. Estas compañías están conduciendo a los indígenas de la selva a una muerte segura (...). La tierra está de duelo. La tierra ha sido profanada, gritaba el profeta Isaías (Is 24,5). Este mismo ha sido y es el grito de los indígenas, cuando luchan contra los conquistadores y profanadores, en defensa de su tierra, vale decir de su madre".

La segunda parte de la tarde la ocupan tres ponencias:

- La primera a cargo de Ivonne Ramos, militante y durante muchos años presidenta de ACCIÓN ECOLÓGICA, comprometida en innumerables proyectos y acciones ecofeministas liberadoras. El capitalismo o el mercado global, nos ha asegurado, encuentra en la crisis ecológica una óptima ocasión para sus negocios: las multinacionales compran la selva para pagar la cuota de la contaminación que producen, pero no es más que una estrategia perversa para seguir explotando la selva y su subsuelo. Ivonne Ramos ha pedido al papa Francisco que intervenga para impedir la explotación de Yasuní (Amazonía ecuatoriana), un conflicto de plena actualidad en Ecuador.

- La segunda a cargo de Marco Arana, teólogo peruano, del movimiento TIERRA Y LIBERTAD del Perú. Ha presentado gráficamente el desastre ecológico que están provocando las empresas extractoras de oro: montañas destruidas, lagos contaminados, fuentes originarias del agua eliminadas. "Dios dejó a los seres humanos agua y oro. Las empresas mineras han optado por el oro". "Las minerías a cielo abierto se han convertido en infierno abierto". Mientras tanto, a los críticos de estas masacres ecológicas y humanas se les tacha de "ecoterroristas". Pero los "guardianes de los lagos" no cejan en su lucha y resistencia. Marco Arana aboga por una "ecoteología liberadora".

- La tercera a cargo de Rodolfo Machaca Yupanqui (descendiente de Atahualpa Yupanqui), dirigente campesino aymara de Bolivia y Secretario General de la CONFEDERACIÓN SINDICAL ÚNICA DE TRABAJADORES CAMPESINOS DE BOLIVIA. La esencia del campesino es la vida, y para que exista la vida necesariamente hemos de cuidar, proteger, restaurar la tierra, el territorio, el agua. El campesino se limita a hacer producir a la Madre Tierra los alimentos que necesita, la energía para seguir viviendo, y no oro y otros metales simplemente para enriquecerse. La colonización que empezó hace 500 años y sigue todavía ha provocado la descampesinización y la destrucción de la economía comunitaria. La agenda del movimiento campesino tiene en su agenda las siguientes tareas: re-territorialización, re-campesinización y la recuperación de la economía comunitaria, y como fruto de todo ello, la soberanía alimentaria. Las reformas agrarias bolivianas no han favorecido a los indígenas. "No basta con una reforma agracia, sino una revolución agraria", ha afirmado en presencia de la embajadora de Bolivia en Ecuador.

¿Hay esperanza? Sí, tiene que haberla. De hecho la hay. Basta escuchar a estos indígenas y campesinos. Basta mirar los ojos de Janaiti, un niño de apenas dos meses que su joven madre Esmeralda carga a sus espaldas en la chalina, y que ella mece con ternura y naturalidad durante todo el día, durante todas las sesiones. Janaiti sigue todas las sesiones, dormido o despierto, siempre plácidamente. Janaiti significa "cima de la serenidad y de la sabiduría", como sus ojos. Hay esperanza en los ojos de Janaiti.