domingo, 4 de agosto de 2013

El Papa que vino de América latina
José María Castillo





Los griegos inventaron la metafísica. Y Grecia está en Europa. Los romanos inventaron el derecho que tenemos. Y Roma está en Europa. Los escolásticos medievales canonizaron la metafísica y el derecho. Y esto también ocurrió en Europa. Por eso Europa engendró el pensamiento dogmático, que es primo hermano del pensamiento absoluto. Y pariente también del pensamiento excluyente. 

Luego, los grandes conquistadores, que también nacieron en Europa, esgrimiendo las bulas papales (Nicolás V, en 1454, Alejandro VI, en 1493, León X, en 1516, y Pablo III, en 1534), se vieron con el derecho de “hacer esclavos suyos a los habitantes de África” (sic) y de apropiarse del oro y demás objetos preciosos descubiertos en América. 

Es verdad que la Ilustración puso todo esto patas arriba. Pero no es menos cierto que las estructuras de pensamiento, rectoras de la cultura que produjo (y exportó) Europa, siguen aquí, entre nosotros y con nosotros, dictaminando desde nosotros, los hijos de Europa, cómo tiene que funcionar el mundo. Y, por supuesto, la religión.

 Pues bien, aquí es donde yo quería llegar. Porque el hecho es que, hasta el actual papa, todos los papas que en el mundo han sido, nacieron en el Imperio donde había nacido la metafísica y el derecho, la escolástica y los dogmas, el pensamiento absoluto y la coherencia de cada absoluto, enfrentada a todos los que se resisten a admitir o tolerar otras posibles coherencias, que, según se dice ahora, no pasan de ser un “pensamiento débil”.

 Francisco ha sido el primer papa que ha venido de otra cultura, de otra historia, de otra forma de situarse ante la vida y sus problemas. Francisco, por supuesto, ha leído metafísica y teología escolástica. Pero lo que configura a una persona no es lo que lee o estudia, sino la cultura en que nace, crece y se educa. Francisco no se ha hecho en la cultura de Europa, sino en la de América Latina, donde la vida se afronta de manera que allí un europeo ve cosas que no se acaba de explicar. Yo lo he vivido durante años. He visto “viejitas” que van a misa con velo, medallas y escapularios de los que usaba mi abuela. Mujeres que le rezan a un santo tan ñoño y tan antiguo que da grima verlo. Pero esas mismas mujeres, piadosas de hace dos siglos, acabada la misa, se echan a la calle, armando lío, para defender a un cura “rojete” al que está esposando la policía porque ha defendido a un tipejo que no le ha hecho mal a nadie. 

 Aquí nos sentimos desconcertados cuando nos dicen que el papa piensa canonizar a Juan Pablo II y a Pío XII. Pero, ¿cómo es posible que quiera hacer eso y, al mismo tiempo, quiera también elevar a los altares a Juan XXIII y a Mons. Romero? En definitiva, ¿qué Iglesia quiere este papa? 

Seguramente - esto me parece a mí - Francisco quiere la Iglesia que tiene su eje y su consistencia en la bondad con todos, en la acogida y la cercanía a todos, en el respeto y la tolerancia. Ahora mismo hay gente que se pone de los nervios si un obispo no permite la misa tradicional (en latín, de espaldas al pueblo, etc). Es importante que respetemos la misa tradicional y las demás formas posibles (y aceptadas por la Iglesia) para recordar la Cena del Señor. 

 El papa Francisco no tiene pelos en la lengua para decirle a cada cual lo que tiene que decirle. Pero, lo mismo que dice lo que tiene que decir, con la misma sinceridad deja en paz a los que no piensan como él. Jesús dejó claro que no estaba de acuerdo con los fariseos. Pero comió en casas de fariseos, lo mismo que compartió mesa y mantel con publicanos y pecadores. ¿Y no quedó claro el Evangelio?

 ¿Cuándo nos vamos a tragar, de una vez, que lo que importa en la vida es la bondad? Francisco, con la mentalidad del continente en el que nació la teología de la liberación de los pobres, está abriendo un camino nuevo, para la Iglesia, para cada uno de nosotros. Francisco no está desconcertado. Lo que ocurre es que nos ha desconcertado a todos los que tenemos más integrado en nuestras vidas el Helenismo que el Evangelio. ¿Os es que pretendemos que un latinoamericano se sitúe ante los problemas de la Iglesia y de la vida como nos situamos los europeos? 

 Hay quienes piensan que el Francisco no puede con la Curia. Y si puede, ¿por qué no ha tomado ya medidas importantes? He vivido mucho tiempo en América Latina, desde México a Argentina. Y sé muy bien que el sentido del tiempo y de la puntualidad tampoco es allí como lo es en Europa. Cuando preguntas a qué hora empieza el acto y te responden “Ahorita”, nadie sabe, ni puede saber, cuándo comienza lo que ya nos impacienta. Decir que Francisco, por su lentitud en la toma de decisiones, está desorientado, eso sí que es desorientación de la buena. 

Francisco no le ha dicho a nadie que “ahorita reformo la Curia”. No es eso. Simplemente insisto una vez más en lo que ya he dicho: Francisco sabe muy bien lo que quiere. Y sabe los pasos que tiene que dar. Pero que nadie tenga miedo. Que si algo va a encontrar en este papa, será respeto. A no ser que nos pasemos de la raya. Me refiero a la raya que divide al “pecado” del “delito”. Porque si hablamos de delitos, ya se sabe lo que le espera al delincuente.
Francisco: 
¿Es un peligro o está en peligro?
José Manuel Vidal

"Es un peligro para los poderes del mundo y de la Iglesia y, por eso mismo, está en peligro". Así de claro lo tiene el jesuita navarro José Enrique Ruiz de Galarreta, amigo del Papa Bergoglio desde que coincidió con él, hace 33 años, en el noviciado en Alcalá de Henares. En la misma línea se pronuncia el teólogo brasileño Leonardo Boff, uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación: "Francisco está en peligro, porque, en el Vaticano, hay una historia de muchos asesinatos desde hace mucho tiempo".

Tanto el jesuita como el ex franciscano conocen al Papa desde hace tiempo, están encantados con los nuevos aires que está imprimiendo a la Iglesia y, por eso, le advierten. "Bergoglio se atreverá a cambiar, si no lo matan antes; Ratzinger se ha retirado por miedo", señala el compañero navarro del Papa. Y le da un consejo: "Que renueve la plantilla sin suscitar demasiado odio; que se lo tome con calma, para ir colocando a un equipo de su confianza".

El teólogo de la Liberación, al que Ratzinger obligó a guardar silencio, recuerda el caso del "Papa meteorito". "Juan Pablo I reunió a los cardenales y les anunció que se iría a vivir fuera del Vaticano. Dos días después, apareció muerto". Quizás por eso, Boff invita a Francisco a "tener cuidado, porque donde hay lucha por el poder no hay amor, y el poder siempre busca más poder".

Ruiz de Galarreta y Boff no son los únicos en temer por la vida del Papa. Obispos y fieles católicos de todo el mundo piensan lo mismo, aunque unos se lo callen por pudor y otros por no tentar a la mala suerte. El caso es que se extiende, entre el pueblo católico, la sensación de que el Papa está en peligro.


¿Para quién y por qué es un peligro el Papa Francisco?


Hace poco más de 120 días que Francisco llegó al papado. Por sorpresa. Y es que, tras la etapa reformista de Juan XXIII y Pablo VI (los dos papas del Concilio) y el leve 'apunte' de Juan Pablo I, que sólo duró 33 días en el solio pontificio, llegó la involución, que, de la mano de Wojtyla y Ratzinger duró 35 años. La Curia romana, que se hizo con las llaves de la maquinaria vaticana tras dos Papas como Juan Pablo II y Benedicto XVI que no gobernaron, quería ampliar el ciclo conservador en la Iglesia. Por su propio interés.

Pero, Benedicto XVI, el Papa anciano y sabio, le rompió el espinazo al poder curial. Hastiado de los "lobos" de su Curia y sin fuerzas para limarles los dientes, ideó la "santa venganza": Renunciar para poner fecha de caducidad al papado y, por lo tanto, a cualquier otro cargo eclesiástico. Al hacerlo, arrastró en su caída a todos los grandes líderes de los lobbies vaticanos, que cesaron automáticamente en sus puestos hasta que el nuevo Papa provea.

La maquinaria romana se pone en marcha con el precónclave y el cónclave. En ellos, los cardenales "peones", hartos del mangoneo y de la mala imagen que la Curia proyectaba sobre toda la Iglesia (con sus intrigas, luchas de poder, cuervos, Vatileaks y mayordomos infieles) decidieron apostar por un cardenal jesuita latinoamericano, austero, carismático y con dotes de mando y gobierno. Y eligieron al arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, por una mayoría abrumadora: se habla de 90 votos sobre 115, superando los 84 con los que fuera elegido su predecesor.

Y "desde el fin del mundo" llegó a Roma un ciclón, una especie de tsunami de Dios. Lleva poco más de 120 días al frente de la Iglesia y ya le ha cambiado la cara a la institución. Me lo confesaba en Rio el cardenal Hummes, el que le susurró "no te olvides de los pobres" inmediatamente antes de que fuese elegido: "El pueblo católico está de nuevo feliz, está de nuevo con la cabeza levantada. Antes, andaba medio triste y preocupado, debido a todas las crisis que se estaban descubriendo en el seno de la Iglesia. Y hoy el pueblo ha recobrado la esperanza".

En menos de 5 meses, Francisco se ha ganado la simpatía del mundo, se ha convertido en un líder planetario de prestigio y ha vuelto a dotar a la Iglesia de la credibilidad y de la confianza social que había perdido. Llegó diciendo que quiere "una Iglesia pobre y para los pobres" y lo está cumpliendo. Ha vuelto a colocar a los pobres en el centro de atención de la institución y, para defenderlos, ataca sin piedad (desde la peana de su autoridad moral) a todos los poderes que atentan contra los "vip de Dios". Tanto de fuera como de dentro de la Iglesia.


¿Alguien podría tener interés en matarlo?


Francisco señala con el dedo al capitalismo salvaje y a los poderes económicos y financieros que no redistribuyen la riqueza. Fustiga a los políticos de todo pelaje y condición por utilizar sus cargos para su lucro personal, en vez de ponerlos al servicio del bien común. Como un profeta del Antiguo Testamento denuncia con palabras y con gestos e imágenes que calan hondo y llegan directos al corazón del pueblo.

Su primer viaje fuera de Italia fue a Lampedusa, la isla donde está recluidos en medio del mar, los emigrantes sin papeles que se juegan la vida (y 20.000 la perdieron) para cruzar desde África en busca del paraíso europeo. Allí los abrazó, los bendijo con un báculo formado por dos palos de la madera de un cayuco naufragado, rindió homenaje a los muertos y pidió a Europa que los trate con justicia y dignidad y que los deje entrar en suelo europeo. Al día siguiente, las huestes de Berlusconi le contestaron: "Que los acoja el Papa en el Vaticano".

Y si con los poderes del mundo es duro, contra los de la Iglesia utiliza el látigo, como Cristo en el templo. No hay cosa que más le duela y más fustigue que los "eclesiásticos príncipes", "enclaustrados en sus puestos", que "no salen a la calle" ni a las "periferias existenciales" y que huelen a Armani en vez de "oler a oveja". No quiere eclesiásticos aferrados al poder, porque, en la Iglesia, el poder es servicio. O debe serlo. Y el Papa sabe que, hoy, para que la predicación de la Iglesia vuelva a ser creíble tiene que dar primero el trigo del ejemplo.

Él sí predica con el ejemplo. Deja el palacio, vive en una residencia de curas, renuncia a los capisayos y a los oropeles, prescinde del papamóvil blindado, viaje en utilitario, lleva su propio maletín y, en definitiva, se comporta como una persona normal. Vive con suma sencillez y austeridad y toda su acción está dirigida a predicar la esperanza de un Dios de ternura y de misericordia. Y pasar de una Iglesia malencarada y del no a otra alegre y del sí.

Pero, con su vida y con sus palabras, el Papa deja en evidencia a la jerarquía, que sigue viviendo en palacios y desplazándose en coches de alta gama. Con sus reformas, les está tirando abajo el "chiringuito" y eso la descoloca. Empezó por reformar el propio papado. Pasó de un papado imperial a otro colegial. Por eso nombra comisiones de cardenales y de expertos, para que le ayuden a reformar la Curia. El próximo otoño jubilará a los máximos jerarcas curiales, empezando por el Secretario de Estado, Tarcisio Bertone, y convertirá el banco vaticano (conocido por las siglas IOR) en una banca ética. Sin acceso al dinero y sin el control del poder, la Curia volverá a ser un aparato burocrático al servicio del Papa y de las iglesias locales.

Pero aún hay más. Tras tocar la estructura del papado y de la Curia, Francisco está iniciando también reformas doctrinales. En dos pasos. El primero, ya en marcha, es cambiar la tendencia respecto a temas "delicados" de moral sexual, como los matrimonios gays, el preservativo o las relaciones prematrimoniales. Francisco sabe que no puede reconquistar a los jóvenes, si les obliga a llegar vírgenes al matrimonio o a mantener relacione sexuales siempre abiertas a la procreación.

El segundo paso serán los cambios en algunos temas doctrinales concretos. Con prudencia y de uno en uno. El primero puede ser el permitir el acceso a la comunión de los divorciados vueltos a casar.

Y, si hay algo que pone de los nervios a los sectores más conservadores y talibanizados de la Iglesia son las cuestiones sociales y sexuales. En lo social, está ya muy claro que Francisco está de parte de los pobres y contra los poderosos. En lo sexual, ha cambiado la tendencia y ha pasado de la condena a la comprensión: "¿Quién soy yo para juzgar a un gay?", acaba de decir.


¿Cómo evitar el peligro?


Como es lógico, el Papa cuenta con medidas de seguridad. Las externas, que le ponen los gobiernos de los diversos países, cuando viaja. Y las internas, su propio cuerpo de seguridad, dirigido por el capitán Domenico Giani. Su 'ángel de la guarda' tiene 46 años y es el jefe de seguridad del Vaticano desde 2006. Trabajó ya con Juan Pablo II y Benedicto XVI, pero ninguno le dio tantos quebraderos de cabeza como el Papa Francisco. Pura y simplemente, porque no quiere seguridad. Está convencido de que el pastor tiene que estar entre las ovejas. Y, aunque no tiene más remedio que plegarse a ciertos protocolos, los rompe continuamente y se expone sin parar.


Ha jubilado el papamóvil blindado y se desplaza en un pequeño Fiat. Y con la ventanilla bajada, blanco perfecto de cualquier mira telescópica. Se mete entre la gente, incluso en las favelas de Rio, y toma mate de un vaso que alguien le ofrece al pasar en el papamóvil. Sin miedo a que lo envenenen. Francisco sin miedo lo explica así: "Con menos seguridad, he podido ir con la gente, abrazarles, saludarles, sin coches blindados. La seguridad es fiarse de un pueblo. Siempre hay el peligro de que un loco haga algo. Pero también está el Señor. Crear un espacio blindado entre el obispo y el pueblo es una locura".

El riesgo existe y Francisco lo asume. De entrada y por convicciones pastorales y teológicas. Sabe bien cuál fue el final de todos los profetas, empezando por el de Nazaret.


¿Qué ocurriría en la Iglesia, si se produjese un magnicidio?


Tiene enemigos dentro y fuera. Y muchos. Y, encima, no quiere protegerse. El blanco es fácil. Tanto para un loco aislado, como para un complot teledirigido. Desde fuera, al estilo del turco Ali Agca. O desde dentro, como en el caso del malogrado Juan Pablo I, de cuya muerte siempre habrá dudas, porque el Vaticano se negó a hacerle una autopsia.

Si ocurriese algo así (Dios no lo quiera), ¿qué pasaría en la Iglesia? En primer lugar, Francisco se convertiría en un santo por aclamación popular y en el Papa mártir de los pobres. Pero, si las sospechas recayesen en los hombres de Iglesia, ésta quedaría tocada y, posiblemente, hundida. Poca gente volvería a poner su confianza en una institución que elimina a sus mejores 'jefes'. Y, por mucho que lo escondiese, no podría acallar las sospechas que, en el universo mediático global actual, pronto se tornarían en acusaciones y deserciones masivas de fieles. El descrédito de la institución sería absoluto.

Si las sospechas sobre el magnicidio señalasen a los poderes del mundo, la Iglesia saldría reforzada, buscaría un nuevo Papa que siguiese la línea marcada por Francisco y ganaría fieles para su causa. Pero, al mismo tiempo, cundiría la desesperanza, sobre todo entre los pobres y la protesta. Y hasta puede que los católicos hiciesen causa común con los indignados o se tornasen indignados que, siguiendo el ejemplo de su mártir, saliesen a las calles "pacíficamente y sin violencia, a proponer alternativas sociales a la luz del Evangelio". Una revolución cristiana mundial, que se extendería por los cuatro puntos cardinales, excepto, quizás, en Asia y en el mundo árabe. Vivo o muerto Francisco es un peligro y está en peligro. Sólo Dios lo puede salvar.

sábado, 3 de agosto de 2013

El Papa retoma 
el pulso contra los grupos tradicionalistas



El Papa retoma su trabajo, aun en vacaciones, y lo hace tomando el pulso a los sectores más tradicionalistas, que ya pusieron trabas a los últimos meses del pontificado de Benedicto XVI. Así, tras la investigación ordenada a los Franciscanos de la Inmaculada, Francisco ha vuelto a nombrar Secretario de la Pontificia Comisión «Ecclesia Dei» a Guido Pozzo, Arzobispo titular de Bagnoregio, hasta la fecha Limosnero de Su Santidad.

La Pontificia Comisión "Ecclesia Dei" fue constituida por Juan Pablo II con el Motu Proprio del 2 de julio de 1988, "con la tarea de colaborar con los obispos, con los dicasterios de la Curia Romana y con los ambientes interesados, para facilitar la plena comunión eclesial de los sacerdotes, seminaristas, comunidades, religiosos o religiosas, que hasta ahora estaban ligados de distintas formas a la Fraternidad fundada por el arzobispo Lefebvre y que deseen permanecer unidos al Sucesor de Pedro en la Iglesia católica". También tiene a su cargo el control de la aplicación del "Summorum Pontificum" de Benedicto XVI sobre las misas bajo el rito extraordinario (latín).

Francisco nombró hoy Limosnero al polaco Konrad Krajewski, elevándolo a la sede titular de Benevento, con dignidad de arzobispo, según informó la sala de prensa del Vaticano. Krajewski, hasta ahora Ceremoniero Pontificio y oficial del Oficio de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, sustituye en el cargo al italiano Guido Pozzo.

El nuevo Limosnero del Vaticano nació en Lódz (Polonia) el 25 de noviembre de 1963 y entró en el seminario diocesano de la ciudad en 1982. Licenciado en Teología en la Universidad Católica de Lublino, fue ordenado sacerdote el 11 de junio de 1988.

El limosnero de Su Santidad es delegado por el papa para conceder la Bendición Apostólica por medio de un diploma en pergamino y la Limosnería Apostólica ejerce la caridad hacia los pobres en nombre del pontífice.

(Rd/Agencias)

Las reformas de Francisco

Olegario González de Cardedal: 
"La Curia es irreformable"



El miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Olegario González de Cardenal, ha opinado que el Papa Francisco representa "un cambio en la continuidad", aunque con un estilo "diferente a su antecesor, Benedicto XVI. Para Cardedal, "la Curia es irreformable" y "el Papa aún se está situando".

En una rueda de prensa en Santander tras clausurar en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) la 'Escuela de Teología Karl Rahner-Hans U Balthasar: El cristianismo ante el siglo XXI', González de Cardenal ha opinado que, en relación al nuevo Pontífice, se está viviendo una "luna de miel", si bien ha apuntado que cuando pase esta fase de televisión y viajes se verán ya sus nombramientos y decisiones.

Junto a González de Cardenal, ha comparecido el director de la Escuela, el profesor de Teología por la Universidad de Comillas Ángel Cordovilla, con el que ha coincidido en la "cercanía doctrinal" de ambos pontífices, aunque con "diferentes estilos".

Cordovilla ha apuntado que la primera encíclica del Papa Francisco, Lumen Fidei, "es en gran parte de Benedicto XVI".

Cuestionados sobre la futura reforma de la Curia, ha afirmado que una de las tareas fundamentales que le esperan al Papa en Roma será qué perfil de obispos elige.

En su opinión, será "una decisión de gran repercusión en España, concretamente en los casos de Madrid y Barcelona".

(Rd/Ep)
EL PAPA DE LA LIBERTAD DE ESPÍRITU 
Y DE LA RAZÓN CORDIAL 
Leonardo Boff 


Una de las mayores conquistas de la persona humana en su proceso de individuación es la libertad de espíritu. La libertad de espíritu es la capacidad de ser doblemente libre: libre de los mandamientos, normas, estándares y protocolos que fueron inventados por la sociedad y las instituciones para uniformar comportamientos y moldear personalidades según tales determinaciones. Y fundamentalmente significa ser libre para ser auténtico, pensar con su propia cabeza y actuar de acuerdo a su norma interior, madurada a lo largo de toda la vida, en resistencia y tensión con esos mandatos.

Y esta es una lucha titánica, pues todos nacemos dentro de ciertas determinaciones que son independientes de nuestra voluntad, sea en la familia, en la escuela, en el círculo de amigos, en la religión y en la cultura que dan forma a nuestros hábitos. Todos estos elementos actúan como superyós que pueden ser limitantes y en algunos casos hasta castradores. Lógicamente, estos límites tienen una función reguladora importante. El río llega al mar porque tiene márgenes y límites, pero estos también pueden represar las aguas que deberían fluir; entonces se salen por los lados y se convierten en charcos.

Las actitudes y los comportamientos sorprendentes del actual obispo de Roma, como a él le gusta presentarse, comúnmente llamado Papa Francisco, nos evocan esta categoría tan determinante de la libertad de espíritu.

Normalmente, el cardenal nombrado papa pronto encarna el estilo clásico, hierático y sacral de los papas, ya sea en la vestimenta, en los gestos, en los símbolos del poder sagrado y supremo, y en el lenguaje. Francisco, dotado de una gran libertad de espíritu, ha hecho lo contrario: ha adaptado la figura del Papa a su estilo personal, a sus hábitos y a sus convicciones. Todo el mundo conoce las rupturas que ha introducido sin mayor ceremonia.

Se aligeró de todos los símbolos de poder, especialmente de la cruz de oro y piedras preciosas y de esa pequeña capa (mozzetta) que llevaban los otros, llena de brocados y joyas, otrora símbolo de los emperadores romanos paganos. Sonriente dijo al secretario que quería ponerla sobre sus hombros: "guárdela porque el carnaval ha terminado". Se viste con mayor sobriedad, de blanco, con sus zapatos negros habituales y, por debajo, con sus pantalones, negros también. Prescinde de todos los servicios asignados al Pastor supremo de la Iglesia, empezando por el palacio papal que ha reemplazado por una hospedería eclesiástica, y come con los demás huéspedes. Piensa antes en Pedro, que era un rudo pescador, o en Jesús, que según el poeta Fernando Pessoa, «no sabía nada de contabilidad ni consta que tuviera biblioteca» pues era un «factótum» y un simple campesino mediterráneo. Se siente sucesor del primero y representante del segundo. No quiere que le llamen Su Santidad, porque se siente «hermano entre hermanos», ni quiere presidir la Iglesia en el rigor de la ley canónica, sino en la caridad, que es cálida.

En su viaje a Brasil no ha hecho espectáculo, aquí está su libertad de espíritu: desea como transporte un vehículo popular, un jeep cubierto para poder moverse a través de la multitud, se detiene para abrazar a los niños, para beber un poco de mate, para intercambiar su solideo papal blanco por otro medio chafado que le ofrece un fiel. Durante la ceremonia oficial de bienvenida del gobierno, que sigue un estricto protocolo, después del discurso se dirige a la presidenta Dilma Rousseff y la besa para consternación del maestro de ceremonias. Y hay muchos otros ejemplos.

Esta libertad de espíritu trae un brillo innegable hecho de ternura y vigor, las características personales de san Francisco de Asís. Se trata de una persona de gran entereza. Estas actitudes personales serenas y fuertes muestran un hombre de gran ternura que ha realizado una síntesis personal significativa entre su ser interior y su yo consciente. Es lo que se espera de un líder, sobre todo religioso. Evoca al mismo tiempo ligereza y seguridad.

Esta libertad de espíritu se ve reforzada por el espléndido rescate que hace de la razón cordial. La mayoría de los cristianos están cansados de doctrinas y se muestran escépticos ante las campañas contra los enemigos reales o imaginarios de la fe. Todos estamos impregnados hasta la médula de la razón intelectual, funcional, analítica y eficiente. Ahora viene alguien que en todo momento habla desde el corazón, como lo hizo en su discurso a la comunidad de la favela de la Varginha o en la isla de Lampedusa. En el corazón es donde mora el sentimiento profundo por los demás y por Dios. Sin el corazón las doctrinas son frías y no plantean ninguna pasión. Ante los supervivientes venidos de África, confiesa: «Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia de llorar, de 'sufrir con': la globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar». Sentencia con sabiduría: «La medida de la grandeza de una sociedad viene dada por la forma como trata a los más necesitados».

Según esta medida, la sociedad global es un pigmeo, anémica y cruel.

La razón cordial es más eficaz en la presentación del sueño de Jesús que cualquier doctrina erudita y convierte a su principal mensajero, Francisco de Roma, en una figura fascinante que llega al corazón de los cristianos y de otras personas.



Leonardo Boff

viernes, 2 de agosto de 2013

«En el mundo hay 1200 multimillonarios, 
pero cada hora 300 niños mueren de hambre»


“L’Osservatore Romano” analiza un informe publicado por la Caritas Internationalis: «Un escenario de fuertes contrastes»




Es un escenario con fuertes contrastes el que revela el último informe de la Caritas Internationalis, que se refiere al año pasado y que acaba de ser publicado. Es lo que escribe “L’Osservatore Romano”: «Este es un mundo –escribió el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa y presidente de la Caritas Internationalis en la presentación del informe– en el que unos 300 niños mueren cada hora, como consecuencia de la desnutrición y casi mil millones de personas no tienen acceso a agua limpia. Al mismo tiempo, hay más de 1200 multimillonarios en el mundo, el mayor número registrado hasta la fecha.». 



En el raporto se indica que siguen aumentando las situaciones de emergencia en el mundo, sobre todo las que están relacionadas con las guerras y los desastres naturales. La Cáritas ha lanzado 45 llamados para recibir ayuda en todo el mundo y ofrecerla a 34 países afectados por diferentes emergencias. Entre las más relevantes, en 2012, se dio la grave carestía del Sahel, en África, en donde hay millones de personas con graves problemas de desnutrición. El 61% de estos llamados tuvo un resultado positivo, por lo que más de tres millones y medio de personas pudieron beneficiarse de la ayuda humanitaria. Fueron puestos a disposición más de 39 millones de dólares para garantizar el desarrollo de los programas de ayuda humanitaria. Además, 35 Cáritas nacionales ofrecieron recursos económicos y técnicas para apoyar estos programas. 



«Nos escandaliza –añadió Maradiaga– que millones de nuestros hermanos y hermanas vivan en la miseria, en un mundo de riquezas. Sin embargo, estamos llenos de esperanza, porque somos la primera generación que tiene las herramientas para cambiar el sistema que los mantiene en la pobreza». En 2012, recordó el purpurado, África fue uno de los principales frentes de la acción humanitaria, con el problema del hambre, con la emergencia de los prófugos de Siria y la reconstrucción de las casas para los habitantes de Haití, después del terremoto de 2010. El presidente de la Caritas Internationalis, sin embargo, puntualizó: «Brindar ayuda no es suficiente. Hemos de romper el ciclo de la pobreza.»: Según el cardenal hondureño, «Nuestro mayor desafío no es la pobreza, ni la crisis económica. Es el aumento del secularismo en muchas partes del mundo, especialmente en los países ricos. Cuando la gente no cree en Dios, el individualismo triunfa sobre la comunidad y perdemos de vista nuestros principios éticos. Únicamente viviendo en la verdad de la palabra de Dios, podemos superar la pobreza espiritual de nuestro tiempo y construir un mundo fraterno, en el que vivamos unidos y en paz como hermanos y hermanas». 





La Caritas Internationalis engloba 165 Cáritas nacionales y coordina las operaciones en situaciones de emergencia y de crisis. Desde 2004 cuenta con personalidad canónica jurídica pública, tanto según la naturaleza de las Cáritas nacionales y diocesanas, que son el órgano oficial de la caridad de los obispos, como en reconocimiento de los grandes servicios que la institución internacional desarrolla por el bien de la Iglesia y de la humanidad.
“A Jesús le importa el ser, no el tener”
 (Lc 12,13-21)
Orlando Segundo Carmona

La perícopa (Lc 12,13-21) que vamos a estudiar no guarda relación temporal alguna con el precedente.



El conjunto actual consta de cuatro elementos que probablemente eran independientes en su origen (vv.13-14; v.15; vv.16-20; v.21), proceden de la fuente particular de Lucas (“L”), ya que no hay paralelismo con los otros evangelios. Los versículos 13-14 no tienen nada que ver con la parábola. De igual modo el versículo 15, no cuadra bien con lo que antecede, ni con lo que sigue. A juicio de muchos biblistas refleja una actitud de la comunidad primitiva. Sin embargo el evangelista lo trajo aquí para que sirviera de puente entre lo anterior (tema de la avaricia) y la parábola. El versículo 21 fue añadido por el evangelista como una posible moraleja de la parábola. 



El texto se inicia cuando alguien se le acerca a Jesús y le dice: “Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Él le respondió: Pero, hombre, ¿quién me ha constituido juez o partidor entre vosotros?” (Lc 12,13-14). Jesús rechaza todo tipo de contienda terrenal, él ha sido enviado para anunciar a los pobres el evangelio, para llamar a los pecadores (Lc 5,32), para salvar a los que estaban perdidos (Lc 19,10), para dar su vida en rescate (Mc 10,45), y para traer al mundo la vida divina (Jn 10,10). El derecho sucesorio judío estaba regulado por la ley mosaica. “Se supone una situación agrícola, en la cual el hermano mayor hereda los bienes raíces y dos tercios de los bienes muebles (Dt 21,17). En el caso que se presenta a Jesús, parece ser que el hijo mayor no quiere entregar absolutamente nada”1.  



La sentencia de Jesús fue bien clara: “Mirad de guardaros de toda avaricia, porque, aunque se tenga mucho, no está la vida en la hacienda” (Lc 12,15). Para Jesús lo importante es el “ser” de la persona, no le importa lo que tenga, de hecho el poseer en demasía puede ser una causa de alejamiento de Dios sino se comparte y se ayuda a los más necesitados. La preocupación por las cosas terrenales no debe ser motivo para olvidar la búsqueda incesante del Reino de Dios. 



Luego de la advertencia de Jesús sobre la codicia, Lucas añade la parábola del rico insensato (Lc 12,16-20) que guarda estrecha relación con el pasaje 9,25 y les dice: “Había un hombre rico, cuyas tierras le dieron gran cosecha. Comenzó él a pensar dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, pues no tengo dónde encerrar mi cosecha?  Y dijo: Ya sé lo que voy a hacer; demoleré mis graneros y los haré más grandes, y almacenaré en ellos todo mi grano y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, regálate.  Pero Dios le dijo: Insensato, esta misma noche te pedirán el alma, y todo lo que has acumulado, ¿para quién será?”. La riqueza que el hombre acumula para sí mismo, con la que quiere asegurase la vida terrena como si nunca fuera a morir, no le aprovecha de nada. Al final estará en manos de otros, por eso el Salmo 39,7 dice: “muévese el hombre cual un fantasma, por un soplo solamente se afana; amontona sin saber para quien”. Al final de la parábola viene la expresión moral donde el evangelista parece haber incluido ese versículo para concluir la enseñanza “así le pasa al que acumula tesoros para sí y no es rico a los ojos de dios” (Lc 12,21). Dios fija sus ojos en la vida del hombre que es lo más preciado que tiene, no mira las riquezas que este posea.  



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1. STORGER, Alois, El Evangelio Según San Lucas, Herder, Tomo1, cap 3. Herder, Barcelona 1979, 1ra Edición, P 351.