domingo, 26 de mayo de 2013

ACTIVIDADES SEMANALES 
DE LA 
ESCUELA DE BIBLIA 
"PARRESÍA"

Lunes 27:

TEMA: LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES (I).
LUGAR: Pquia. de Laguna Larga
HORA. 21,00-23,00 hs.


Martes 28:
TEMA: LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES (II).
LUGAR: Pquia. de Laguna Larga
HORA. 21,00-23,00 hs


Miércoles 29:
TEMA: El Sermón de la Montaña (Mt. y Lc.).
LUGAR: Pquia. de Alta Gracia.
HORA: 18,30-21,00 hs.


Jueves 30:

TEMA: Las "acciones" de Jesús (La ley del Sábado, Cruzar el Mar y curaciones)
LUGAR: Casa de la Catequesis.
HORA: 19,00-21,30 hs.


TEMA: El Sermón de la Montaña (Mt. y Lc.).
LUGAR: Pquia. del Espíritu Santo.
HORA: 19,00-21,30 hs.


Viernes 31:
TEMA: Libro del Apocalipsis (I)
LUGAR: Pquia. María y José
HORA: 20,00-21,30 hs.



Sábado 1º de Junio:
Reunión de estudio docentes de Parresía: 9,30-11,30 hs.

TEMA: Libro del Apocalipsis (II)
LUGAR: Pquia. María y José
HORA: 16,00-17,30 hs.


Canonización de Monseñor Romero 
avanza al ritmo adecuado






El proceso de canonización de Monseñor Oscar Arnulfo Romero avanza al “ritmo adecuado”, informó este sábado el Presidente Mauricio Funes, en su programa radial Conversando con el Presidente.

El jueves pasado, el mandatario salvadoreño sostuvo una reunión privada de aproximadamente 30 minutos con el Papa Francisco, a quien solicitó la aceleración del proceso de canonización del “obispo mártir” de los salvadoreños y del mundo.

Según el presidente Funes, el jerarca católico le aseguró que “Monseñor se ha convertido en el guía espiritual de la nación y se ha convertido en referente para pueblos de América Latina y el mundo entero".

El jefe de Estado le expresó al Papa que su gobierno busca la reunificación de la sociedad salvadoreña bajo el espíritu que dejó Monseñor Romero, donde se le dio voz a los sin voz, participación a los excluidos y beneficios económicos a los más pobres.

"El Papa me expresó que conoce la acción pastoral de Monseñor Romero así como sus obras, y que además vendrán otros procesos similares, refiriéndose al Padre Rutulio Grande", afirmó Funes. Además reveló que conversó con el Papa sobre la necesidad de proteger a la persona humana, al matrimonio y a la familia.

Asimismo aseguró que durante su encuentro entregó al pontífice una cruz la cual contenía al centro uno de los lienzos de la ropa que tenía Monseñor Romero al momento de su asesinato y que incluso contiene la sangre del religioso salvadoreño. Por su parte, el Papa entregó al mandatario una colección de monedas artísticas de Ciudad del Vaticano.

Posterior a su encuentro con el pontífice, Funes se reunió con representantes del cuerpo diplomático del Vaticano, a quienes les expresó su beneplácito por su recién incorporación como observador al Sistema de Integración Centroamericana (Sica) y distintos proyectos que la iglesia católica realiza en El Salvador.

Un poco de teología ordinaria
Historia de El Bueno, el Teo y el Halo
José Luis Cortés

Todo lo que hemos venido meditando, rezando y preparando durante la primera parte del año (Adviento, Cuaresma, Pascua y Pentecostés), se pone ahora en práctica en virtud de un tiempo "ordinario" que se nos concede para ello.


A lo largo de otros seis meses iremos aplicando diariamente lo que de forma pausada se nos ha dado a comprender en el semestre anterior (y así, durante una vida entera).


Para no caer en la rutina, he estructurado esta segunda parte de El Ciclo C alrededor de los domingos: al Evangelio de cada domingo le dedico siempre tres páginas de "cómic", de teología ordinaria, de andar por casa, que vayan poniendo ritmo al transcurrir del verano y el otoño.

Y después, a partir del Evangelio dominical, repaso algunos otros "temas relacionados con la lectura principal", que representan otros tantos modos de prolongar durante la semana la meditación de ese Evangelio del domingo.

Ética a partir del calentamiento global

Leonardo Boff

            En algunos lugares de la Tierra se rompió hace días la barrera de las 400 ppm (partes por millón) de CO2, lo que puede conducir a desastres socio-ambientales de gran magnitud. Si no hacemos nada consistente, podremos conocer días tenebrosos. No es que no se pueda hacer nada más. Si no podemos detener la rueda, podemos sin embargo reducir su velocidad. Podemos y debemos adaptarnos a los cambios y organizarnos para mitigar los efectos perjudiciales. Ahora se trata de vivir con radicalidad las cuatro erres: reducir, reutilizar, reciclar y reabastecer.
            Necesitamos una orientación ética que nos ayude a alinear nuestras prácticas para superar la crisis actual. En este cuadro dramático, ¿cómo fundar un discurso ético mínimamente coherente que valga para todos?
            Hasta ahora, las éticas y las morales se basaban en las culturas regionales. Hoy, en la fase planetaria de la especie humana, debemos restablecer la ética a partir de algo que sea común a todos y que todos podamos entender y realizar.
            Mirando hacia atrás, hemos identificado dos fuentes que guiaron, y aún guían, ética y moralmente las sociedades hasta hoy: la religión y la razón.
            Las religiones siguen siendo los nichos de valor privilegiados para la mayoría de la humanidad. Nacen de un encuentro con el Supremo Valor, con el Supremo bien. De esta experiencia nacen los valores de veneración, respeto, amor, solidaridad, compasión y perdón. Muchos pensadores reconocen que la religión, más que la economía y la política, es la fuerza central que mueve a las personas y las lleva hasta a entregar su propia vida (Huntington). Otros llegan a proponer a las religiones como la base más realista y eficaz para construir una ética global para la política y la economía mundiales (Küng). Para eso las religiones deben dialogar entre sí y, en el diálogo, acentuar más los puntos en común que los puntos de disparidad. Con esto se puede marcar el comienzo de la paz entre las religiones. Esta paz no se basta a si misma, sino que debe animar la paz entre todos los pueblos.
            La razón crítica, desde que estalló casi al mismo tiempo en todas las culturas mundiales en el siglo sexto A.C., el llamado «tiempo-eje» trató de establecer códigos éticos universalmente válidos, basados principalmente en las virtudes, cuya centralidad la ocupaba la justicia. Pero también afirma la libertad, la verdad, el amor y el respeto al otro.
            El fundamento racional de la ética y la moral -ética autónoma- fue un admirable esfuerzo del pensamiento humano, desde los maestros griegos Sócrates, Platón y Aristóteles, pasando por Immanuel Kant hasta los modernos Jürgen, Habermas y Enrique Dussel, y entre nosotros Henrique de Lima Vaz y Manfredo Oliveira entre otros de nuestra cultura.
            Sin embargo, el nivel de convencimiento de esta ética racional fue escaso y restringido a los ambientes ilustrados. Por lo tanto, con un impacto limitado en la vida cotidiana de la gente.
            Estos dos paradigmas no han sido invalidados por la crisis actual, sino que deben ser enriquecidos si queremos estar a la altura de los retos que nos vienen de la realidad, hoy profundamente modificada.
            Para este enriquecimiento necesitamos bajar a aquella instancia en la cual se forman continuamente los valores, contenido principal de la ética. La ética, para ganar un mínimo de consenso, debe brotar de la base común y última de la existencia humana. Esta base no reside en la razón, como siempre ha pretendido Occidente.
            La razón -y esto la misma filosofía lo reconoce- no es ni el primero ni el último momento de la existencia. Por eso no explica todo ni abarca todo. Se abre hacia abajo, de donde surge algo más elemental y ancestral: la afectividad y el sentimiento profundo. Irrumpe hacia arriba, hacia el espíritu, que es el momento en que la conciencia se siente parte de un todo y que culmina en la contemplación y en la espiritualidad. Por lo tanto, la experiencia de base no es «pienso, luego existo», sino «siento, luego existo». En la raíz de todo no está la razón («logos»), sino la pasión («pathos»), que se expresa por la sensibilidad y por el afecto. De ahí el esfuerzo actual para rescatar la razón sensible y cordial (Meffesoli, Cortina). Para este tipo de razón captamos el carácter precioso de los seres humanos, lo que los hace dignos de ser deseables. Desde el corazón y no desde la cabeza, vivenciamos los valores. Por los valores nos movemos y somos. En último término, está el amor que es la fuerza más grande del universo y el nombre propio de Dios. Esta ética nos puede comprometer en acciones prácticas para abordar el calentamiento global.
            Pero tenemos que ser realistas: la pasión está habitada por un demonio que puede ser destructivo. Es un caudal fantástico de energía que, como las aguas de un río, necesita márgenes, límites y justa medida. Si no, irrumpe avasalladora.
            Y es aquí donde entra la función insustituible de la razón. Es propio de la razón ver claro y ordenar, disciplinar y definir la dirección de la pasión.

            Aquí surge una dialéctica dramática entre la pasión y la razón. Si la razón reprime la pasión, triunfa la rigidez y la tiranía del orden. Si la pasión dispensa a la razón, prevalece el delirio de las pulsiones del puro disfrute de las cosas. Pero si prevalece la justa medida y la pasión se sirve de la razón para un desarrollo auto-gobernado, entonces puede haber una conciencia ética que nos haga responsables ante el caos ecológico y el calentamiento global. Por aquí va el camino que tenemos que recorrer. Para un nuevo tiempo, una nueva ética

sábado, 25 de mayo de 2013

  Martín Gelabert Ballester, OP 
Indignación ante el Crucificado 



Cuando miramos a Cristo crucificado, ¿qué es lo primero en lo que pensamos? ¿En nuestros pecados? Eso significa que la mirada hacia el Crucificado provoca que nos miremos a nosotros mismos. Pero antes de mirarnos a nosotros mismos y para mirarnos bien, y mirarnos desde el Crucificado, conviene que mantengamos nuestra mirada puesta en la cruz de Cristo. Y, si mantenemos la mirada fija en la cruz, y nuestra mirada es limpia o ingenua, lo lógico es que nos sintamos indignados. Lo que allí ocurre no es digno, es algo rechazable y reprobable. No podemos estar de acuerdo: allí está Crucificado un inocente, el inocente por antonomasia. Cuando una víctima inocente es maltratada y martirizada, el sentimiento primero y más espontáneo es de indignación.



El misterio de la Encarnación manifiesta que todo lo humano y sólo lo humano es compatible con Dios. La crucifixión de Jesús manifiesta que la compatibilidad de Dios con lo humano se revela, para la mirada de la fe, en una víctima inocente, en un martirizado injustamente. No porque Dios sea un sádico o un amante del dolor, del sufrimiento y de la injusticia, sino porque Dios se solidariza e identifica con la víctima inocente que es Jesús y, por extensión, con todas las víctimas inocentes de la historia. Si, como dice toda la tradición cristiana, desde la patrística hasta el moderno magisterio, Dios, con su encarnación se ha unido con todo hombre, entonces mirando al Crucificado, demos precisar: Dios se ha unido, sobre todo, con todas las personas humilladas, maltratadas, malqueridas y abandonadas de la historia. Si al contemplar a Jesús crucificado nos olvidamos de las víctimas, sea cual sea su raza, cultura o religión, entonces es que nuestra mirada no es la de la fe.



Y una cosita sobre este pensar en el pecado que con demasiada rapidez se proclama al predicar sobre la cruz de Cristo. Pecado es lo que Dios no quiere. Y lo que Dios no quiere es lo inhumano, lo que daña al ser humano. En la cruz de Cristo y en todas las cruces de la historia se revela, sin duda, el pecado, o sea, lo que Dios no quiere. Dios no quiere que el ser humano sufra, Dios no quiere que martiricemos a nadie, que cometamos injusticias con el hermano, hasta el punto de matarle. No, Dios no está de acuerdo con la cruz, pero está a favor del Crucificado. En la cruz de Cristo se revela lo que Dios no quiere (a saber, el sufrimiento de las víctimas) y lo que Dios quiere: la vida y la felicidad para todos, el entendimiento y la reconciliación entre las personas y los pueblos, el trabajo por un mundo más justo, en el que sea posible la vida para todas las hijas y los hijos de Dios.
Pbro. Jorge Trucco
TRINIDAD:

DIOS ESTA MÁS PREOCUPADO 
POR NUESTRA LIBERACION 
QUE NOSOTROS MISMOS.


Prov 8,22-31
"Mi delicia era estar con los hijos de los hombres"
Rm 5,1-5
"Por la fe estamos en paz con Dios, por medio de Jesucristo... La esperanza no será defraudada porque el Espíritu de Dios ha sido derramado en nuestros corazones"
Jn 16,12-15
"El Espíritu los introducirá en toda la Verdad"


              Los  ciclos  de  Adviento, Cuaresma  y  Pascua  estuvieron centrados  en  Jesucristo.  El domingo pasado nos  centrábamos  en  el Espíritu. Con la fiesta de la Trinidad la liturgia quiere que  miremos nuestra fe en su conjunto, no descuidando el papel del Padre.

              De  nada  sirve  que tratemos de  entrar  en  el  problema teológico  de cómo es la Trinidad: si el trébol, el pozo en  la  arena para meter el mar, de tres fósforos, etc...  De qué sirve todo ésto si no somos capaces de descubrir los pasos de Dios en la historia de  los hombres; y cómo hoy también se sigue haciendo presente.

              El Dios viviente saca los seres de la nada: de la  muerte, de  la esclavitud, de las divisiones y momentos difíciles.  Jesús  nos presenta  a  Dios como un Padre que se preocupa y cuida a  sus  hijos. "Nos gloriamos hasta en las mismas tribulaciones..." (2a. lect.)

              HAY  MUCHAS MANERAS DE SER PADRE. No es lo mismo el  padre para  un niño, para un adolescente, para una adulto. No es  los  mismo ser padre hace 2000 años, hace 50 años y ahora. Por eso llamar a  Dios Padre puede significar mucho o no significar nada.

              Dios  es PADRE CREADOR. Pero la Biblia lo  ha  descubierto primero  como  Padre  salvador y  liberador: Experiencia del Éxodo. Olvidándonos de esto, podemos presentar una paternidad  un  poco confusa...  cayendo  en cierto infantilismo, presentando  una  Dios  = "papá  bueno",  especie  de  "papá  Noel"...  personaje  extraño,  más emparentado  con  la  fantasía  de  los  niños  que  con  la  realidad histórica.  Este pietismo sentimental se vino abajo cuando  el  hombre creció  y maduró, y este buen Dios fue visto hasta como una droga  que adormece  y mata: el opio de los pueblos. También fue y  es  repudiado por los jóvenes que justamente buscan su autonomía y no aceptan cierto tipo de "paternidad"

              El  Dios Padre de la Biblia es un Dios que  interviene  en favor  del  hombre oprimido tanto de yugos exteriores  como  del  yugo interior  del pecado. (el pueblo hebreo descubre a Dios Padre  cuando  fue liberado de los trabajos forzados en Egipto, porque lo descubrieron Padre se constituyeron con Pueblo). LA AUTÉNTICA PATERNIDAD NO  ES TANTO LA FUNCION BIOLOGICA DE ENGENDRAR LA VIDA, SINO MAS  BIEN CONDUCIR  AL HIJO HACIA SU MADUREZ Y AUTONOMIA. DIOS ES NUESTRO  PADRE PORQUE  NOS LLAMA A LA LIBERTAD. Muchas veces hicimos a Dios  Padre  a imagen  y  semejanza  de  nuestro padres, sin  darnos  cuenta  que  la cuestión era: Si Dios es padre que nos libera: ¿cómo debemos  nosotros ejercer esa paternidad o maternidad?.

              Todo el N.T. se centra en Jesucristo, porque es Aquél  por el que Dios salva y libera. Muchas veces separamos a Jesús del  Padre, traicionando el pensamiento y las palabras de Jesús. El es «EL  HIJO», consiguió la total libertad, para sí y para todos los hombres. UNIDAD TOTAL ENTRE VOLUNTAD LIBERADORA DEL PADRE Y LA OBRA DE JESUS.

Pablo afirma que nuestra esperanza no será defraudada porque el Espíritu Santo ha sido derramado en nuestros corazones. EL MISMO AMOR DE DIOS ES LA GARANTIA, presencia actual en la comunidad.  Las tres  Personas de la TRINIDAD, Dios está comprometido con nuestra  liberación, como individuos y como comunidad. HIJOS y HERMANOS: la razón  de ser de nuestra vida. En un mundo tan dividido, disgregado, con rupturas interiores, con individualismos y diferencias tan marcadas, Dios Uno y Trino nos llama a “salir” de nosotros mismos y testimoniar, más con obras que con palabras, el amor del Dios de la Liberación. Tres distintos y un solo Dios verdadero… todo un proyecto para construir la Comunidad: unidad en la diversidad.

Un hombre fue a un peluquería a cortarse el cabello. Como es costumbre en estos casos, se puso a conversar con la persona que le atendía. Hablando de tantas cosas, de pronto tocaron el tema de Dios. El peluquero dijo: "Yo no creo que Dios exista como Ud. Dice"
-Pero, ¿por qué dice eso? (preguntó el cliente)
-Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta que Dios no existe. O dígame, ¿acaso si Dios existiera, habrían tantos enfermos, habrían niños abandonados? Si Dios existiera no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad. Yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.
-El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión- el peluquero terminó su trabajo y el cliente salió del negocio. Pero cuando salió de la peluquería vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largos, al parecer hacía mucho tiempo que no se los cortaba y se veía muy desarreglado.  Entonces entró de nuevo en la peluquería y le dijo al peluquero:
-¿Sabe una cosa?, acabo de descubrir que LOS PELUQUEROS NO EXISTEN.
-¿cómo que no existen? -preguntó el peluquero-, si estoy yo por ejemplo y SOY peluquero. -!No!,-dijo el cliente- No existen, porque si existieran, no habría personas con el pelo y la barba tan largas como la de ese hombre que va allí por la calle.
-!Ah, los peluqueros sí existen. Lo que pasa es que esas personas no vienen a la peluquería.

-Exacto -dijo el cliente-, Ese es el punto, Dios SI existe, lo que pasa es que las personas no va hacia él, y es por eso que hay tanto dolor y miseria.
Pbro. Gabriel Martín Ghione
Solemnidad de la Santísima Trinidad: 
Imagen y Semejanza de un Dios Trinitario

Celebramos hoy el misterio de la Santísima Trinidad, un misterio que más que explicar nos invita a amar, un misterio que nos invita a salir de nosotros y entregarnos a nuestros hermanos.

Dios es amor y cuando en nuestra vida experimentamos el amor, profundizamos en el conocimiento de Dios. Nuestra fe nos invita a descubrir que Dios no es un ser solitario y encerrado en sí mismo, es una comunidad de amor y relación que es capaz de salir de sí mismo para compartir ese amor.

Esta fe no nos deja indiferentes, nos impulsa a actuar a imagen y semejanza del Dios que nos ha creado y rescatado. La fe en Dios Trinidad nos invita a tomar en serio al otro, a vivir nuestra fe de manera comunitaria, a jugarnos por todo lo que implica ser comunidad-sociedad.

Dios tampoco es un ser monolítico o uniforme, es una común unión de personas que se distinguen, Dios es pluralidad de personas. La creación es plural, es diversa, es sumamente rica de manifestaciones. Ser humano creado a imagen de Dios es sumamente plural, en las diversidades culturales, étnicas, ideológicas, etc. Dios no ama la uniformidad sino la pluralidad, esa pluralidad que nos permite ser diferentes y no sentirnos amenazados, sino enriquecidos por el don del otro, del distinto. Dios en su pluralidad de personas es comunión de amor. Siendo diferentes pueden ser uno pero sin dejar de ser distintos. Dios nos enseña a amar al otro en cuanto “otro”, en cuanto distinto de mí. Hoy necesitamos mucho aprender amar de esta manera, porque si no somos capaces de amar al otro en cuanto distinto, significará que es un egoísmo y narcicismo encubierto, solo habrá amor auténtico cuando me puedo enriquecer y nutrir de la diversidad y la riqueza del otro.

Qué curioso, el Todopoderoso no es autosuficiente, manifiesta que su auténtica riqueza está en la diversidad de personas, en el aporte que cada una hace. Nosotros tomamos como algo negativo y nos sentimos menos, cuando el otro sabe algo que yo no sé, cuando puede enriquecerme con una tradición, cultura, costumbre, pensamiento, etc. El Dios Trinidad nos invita abrir el corazón y la mente.

Ojala en nuestra Patria y en nuestra Iglesia crezcamos en la capacidad de enriquecernos mutuamente, de permitirnos ser distintos y construir un proyecto de País juntos, de colaborar desde nuestras diferencias en gestación del Reino.


Skipe: ghione.gabriel.martin


"Servidores de ustedes por amor de Jesús" 2 Cor 4,5