jueves, 3 de enero de 2013


NUESTRO LUGAR EN EL CONJUNTO DE LOS SERES

Escrito por  
Valora este artículo
(5 votos)
La ética de la sociedad dominante en el mundo es utilitarista y antropocéntrica. Quiero decir: considera falsamente que el conjunto de los seres de la naturaleza tiene razón de existir sólo en la medida en que sirve al ser humano y éste puede disponer de ellos a su gusto.
Continúa creyendo que el ser humano, hombre y mujer, son el centro del Universo y el rey y la reina de la creación.
No se da cuenta de que nosotros, los humanos, hemos sido uno de los últimos seres en entrar al teatro de la creación. Cuando llegó a estar listo el 99'98% del conjunto de la realidad, surgimos nosotros. El Universo, la Tierra y los ecosistemas no necesitan de nosotros para organizarse ni para ordenar su majestuosa elegancia y belleza.
Cada ser tiene valor intrínseco, independiente del uso que nosotros hagamos de él. Representa una emergencia de aquella Energía de fondo, como dicen los cosmólogos, o de aquel Abismo generador de todos los seres. Tiene algo que revelar, algo que sólo él puede mostrar. Y nosotros tenemos ahí algo que escuchar, y tenemos que celebrar lo que nos revele.
Nosotros hemos entrado en el proceso de evolución cuando ésta alcanzó un nivel altísimo de complejidad. Entonces, irrumpió la vida, y como subcapítulo de la vida, la vida humana, consciente y libre. Por nosotros el Universo llegó a la conciencia de sí mismo. Y eso ha ocurrido en una minúscula parte del Universo que es la Tierra. Por eso, nosotros somos esa parte de la Tierra que siente, que ama, que piensa, cuida y venera. Somos Tierra que anda, como dice el poeta y cantautor indígena Atahualpa Yupaqui.
Nuestra misión específica, nuestro lugar en el conjunto de los seres es el de ser aquellos que pueden ver la grandeza del Universo, escuchar los mensajes que cada ser proclama, y celebrar la diversidad de los seres y de la vida.
Y porque somos portadores de sensibilidad y de inteligencia, tenemos una misión ética: la de cuidar de la creación y ser sus guardianes para que continúe con vitalidad e integridad y con las condiciones de seguir evolucionando, ya que está haciéndolo desde hace 4.400 millones de años.
Cabe pues reconocer y respetar la historia de cada ser de la creación, vivo o inerte. Existieron antes de nosotros, y durante millones y millones de años atrás, sin nosotros. Por esta razón, deben ser respetados como respetamos a las personas más ancianas y las tratamos con respeto y con amor. Todos estos seres tienen también derecho al presente y al futuro, junto con nosotros.

Leonardo Boff

col meier

"Poco o nada se puede decir con certeza o gran probabilidad sobre el nacimiento, la infancia y la primera juventud de la mayor parte de las figuras históricas del mundo mediterráneo antiguo...
Dado el fenómeno de relatos sobre nacimientos e infancias prodigiosos, compuestos para celebrar a antiguos héroes tanto judíos como paganos, es preciso acercarse con cautela a los relatos de la infancia contenidos en los capítulos 1-2 de Mateo y Lucas. Tal cautela no debe significar una prevención contra lo sobrenatural que lleve a rechazar a priori toda intervención extraordinaria de Dios en la historia humana. Se puede mantener la posibilidad teórica de los milagros sin dejar de ser muy prudente con respecto a determinados casos individuales, sobre todo cuando se dan en un tipo de literatura (relatos de infancia en el ámbito del antiguo mundo mediterráneo) donde los anuncios angélicos y los nacimientos milagrosos eran motivos estereotipados...
Esta especie de precaución general es todavía más recomendable en el caso de los relatos de la infancia de los Evangelios canónicos por el carácter específico de los mismos. En primer lugar, dichos relatos se encuentran sólo en dos lugares de todo el NT: los dos primeros capítulos de Mateo y Lucas. Incluso en estos dos Evangelios, a partir del capítulo tercero, casi no se vuelven a mencionar los acontecimientos de los relatos de la infancia. Así, éstos se encuentran relativamente aislados en los mismos Mateo y Lucas; son composiciones distintas que tienen su origen en tradiciones diferentes de las que se encuentran en las demás partes de los Evangelios y, de hecho, en el resto del NT...
En segundo lugar, mientras que algunos testigos oculares del ministerio público de Jesús fueron luego destacados dirigentes de la Iglesia primitiva, casi todos los testigos de los eventos relativos al nacimiento de Jesús habían muerto o en todo caso no estaban disponibles para la Iglesia primitiva cuando ésta formuló las tradiciones de la infancia subyacentes a Mt 1-2 y Lc 1-2. Zacarías, Isabel, Juan Bautista, José, Simeón, Ana, Herodes, los Magos y los pastores de Belén o se habían ido tal vez de este mundo o no se hallaban "en condiciones de declarar" cuando se desarrollaron las tradiciones de la infancia en las dos primeras generaciones cristianas. Así las cosas, algunos comentaristas han señalado como la fuente de los relatos de la infancia al único testigo de aquellos eventos que sobrevivió hasta el tiempo de la Iglesia primitiva: María, la madre de Jesús (cf. Jn 19,25-27: María junto a la cruz de Jesús; Hch 1,14: María con los doce apóstoles y los hermanos de Jesús, en Jerusalén, antes de Pentecostés).
No obstante, graves problemas rodean la afirmación de que María es la fuente directa de cualquiera de esos relatos de la infancia tal como ahora los conocemos. Ante todo, María no puede ser la fuente de todas las tradiciones de la infancia que se hallan en Mateo y Lucas; porque, como veremos, Mateo y Lucas divergen o incluso se contradicen mutua-mente en algunos puntos clave. Como María aparece más destacada en Lucas 1-2 (Mateo 1-2 dedica mayor espacio a José), a menudo se la considera fuente de la versión lucana ,
Esta pretensión menos ambiciosa tampoco carece de dificultades, dado que Lucas parece cometer algunos errores de bulto en "cosas judías", especialmente con respecto a la "purificación" de María en el templo de Jerusalén, un acontecimiento para el que, presumiblemente, María tendría que haber servido de fuente, y claro, si ella no es la fuente de lo narrado sobre su propia purificación, ¿de qué otra parte de los relatos de la infancia podría serlo?
En efecto, el relato de la purificación de María en el templo confunde varios ritos judíos distintos. Por ejemplo, los mejores textos griegos comienzan el relato con una referencia a la purificación de ellos (Lc 2,22), donde el único significado natural en ese contexto es "la purificación de María y José", dado que el verbo inmediatamente siguiente afirma que "ellos, José y María, llevaron" al niño a Jerusalén . Pero, en el siglo 1 d.C., el marido judío no se sometía a ninguna purificación junto con su mujer; era el nacimiento físico lo que hacía a la madre, y sólo a ella, ritualmente impura.
Además, Lucas mezcla dos ritos distintos, como muestran las dos partes de Lc 2,22: la purificación de la madre (que, según Lc 12,1- 8 y disposiciones rabínicas posteriores, requería una visita a la tienda/templo) y el rescate del primogénito varón (que exigía el pago de cinco siclos al templo, pero no una visita al mismo). Por eso, Lucas incurre en inexactitud al decir que el niño fue llevado al templo "conforme a" la Ley de Moisés (2,23.27). También es inexacto cuando conecta el rescate o "presentación" de Jesús con el sacrificio de tórtolas y pichones (en realidad, una parte del rito de purificación), mientras que no menciona el pago de los siclos, una parte necesaria del rito de rescate.
Digámoslo sin rodeos: o María no fue la fuente de esta noticia sobre su purificación, o conservaba un recuerdo realmente pobre acerca de unos acontecimientos importantes concernientes a Jesús y a ella misma. En cualquiera de ambos casos, no quedan precisamente reforzados los argumentos sobre la fiabilidad de los relatos de la infancia. La conclusión más simple es que lo que se cuenta en Lc 2,22-38, como en otras partes de los capítulos 1-2, es el programa teológico de Lucas, no los recuerdos de María.
Obviamente, estas mismas dificultades nos impiden recurrir, en último extremo, al propio Jesús como fuente del relato (aparte el hecho de que ni los escritos ortodoxos ni los gnósticos del período patrístico primitivo presentan a Jesús adulto o resucitado ofreciendo revelaciones detalladas sobre su infancia). Nos quedamos, pues, con una clara conclusión: las tradiciones subyacentes a los relatos de la infancia difieren esencialmente de las del ministerio público y la pasión. En lo que respecta a los relatos de la infancia, no podemos identificar a ningún testigo ocular de los acontecimientos originales que pudiera haber actuado como fuente fiable en la Iglesia primitiva. No es tal el caso del ministerio público ni de la pasión.

John P. Meier
Extracto de V. Daniel Blanco
Continuará... Fuentes históricas de la infancia de Jesús II

Pbro. Diego Fenoglio

Domingo de la Epifanía del Señor – Ciclo C 2013

...encontrarse 
con Dios y con el hermano…

En la primera lectura, Isaías anima la fe de su pueblo, los invita a poner nuevamente su fe y su corazón en la fuerza salvífica de Dios, quien traerá la paz y la justicia a su pueblo, por ello Jerusalén será una ciudad radiante, llena de luz, en donde la presencia de Dios como rey hará de ella una nación grande, ante cuya presencia se postrarán todos los pueblos de la tierra. 

El profeta manifiesta con esta gran revelación que Dios es quien dará inicio a una nueva época para Israel, una época donde reinará la luz de Dios y serán destruidas todas las fuerzas del mal, pues Dios se hace presente en Israel y ya más nadie podrá hacerle daño.

La Epifanía del Señor es la celebración para confesar nuestra fe en un Dios que se manifiesta a toda la humanidad, que se hace presente en todas las culturas (religiones), que actúa en todos, y que invita a la comunidad creyente a abrir sus puertas a las necesidades y pluralidades del mundo actual, al encuentro con Dios y el hermano.
El encuentro con el Señor, nuevamente encarnado en medio de nuestra historia, nos invita a volver a nuestra tierra por otro camino. El año que comienza debe ser un momento para recomenzar nuestra caminada hacia la plenitud que Dios nos invita a vivir con él, cambiando aquello que nos impide reconocer la manifestación de Dios en medio de su pueblo. Volver por otro camino es descubrir aquellos aspectos de nuestra vida que deben cambiar, que deben dejarse transformar por el amor que Dios nos muestra, por la paz que nos trae su enviado, por la vida que nos regala a través del Niño Jesús, nacido en un pesebre para nuestra salvación.
Que nuestro Buen Dios, dueño y Señor de la historia, nos regale sus bendiciones en este año, para que podamos reconocer los brotes germinales de su presencia en toda nuestra historia, personal, familiar, comunitaria y social, de manera que podamos ser transparencia suya para todos los que nos rodean.


Pbro. Jorge Trucco

LA LUZ DE LA FE 
PARA TODOS LOS PUEBLOS

Is 60,1-6
“Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora.”
Ef 3, 2-3.5-6
“Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia”
Mt 2, 1-12
“¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?”


Dos circunstancias históricas: la agresividad de Herodes y el marcado etnocentrismo (conciencia de superioridad racial) existente en la región.

En el texto, se aplica el título Rey y Mesías al niño Jesús. Se reactualiza de esta forma la historia fundacional de Israel ya que, como Moisés, el Liberador del pueblo es perseguido por un rey enemigo. Por otra parte, la comunidad cristiana primitiva experimenta en carne propia el temprano conflicto con la autoridad imperial.

Junto a este motivo central del relato hay un rechazo explícito a la conciencia de superioridad racial presente en el elemento judío de la comunidad de Mateo.
Esa turbación inicial anticipa simbólicamente la actitud de la dirigencia religiosa ante la entrada de Jesús en Jerusalén semejante a una conmoción sísmica. De este modo, se consigna por primera vez el rechazo al pastor del “pueblo de Israel” por parte de la dirigencia judaica.

Por el contrario, la aceptación del nacido “rey de los judíos” se expresa con la actitud de búsqueda y de sumisión que es asignada por el evangelista a unos paganos ajenos al pueblo: se cumple así la promesa de Is 60,3: “acudirán los pueblos a tu luz...”. Unos “Magos de Oriente” preguntan por el “rey de los judíos que ha nacido”. La tradición popular ha hecho de esos Magos unos reyes y representándolos sobre sus camellos ha visto cumplido lo anunciado por Isaías.

Por otra parte, la comunidad cristiana es llamada a comprender que paradójicamente son, a veces, los “alejados” quienes, más que los miembros del pueblo, pueden descubrir mejor la presencia siempre novedosa de Dios en la historia.

La intervención divina que causa en la dirigencia del pueblo preocupación y furia violenta y homicida, produce en los “sabios” la entrada en la casa del niño, la adoración y el ofrecimiento de tesoros y, con ellos, de sus propios valores.

Crece constantemente a nuestro alrededor la desconfianza frente al extranjero y frente a todo lo que es “diferente”. Cada grupo, país o raza pretende ligar la presencia de Dios a sus propios intereses o a sus comportamientos comunitarios. Y sin embargo, el relato de los Magos nos muestra cómo con estas actitudes podemos estar rechazando una presencia nueva de Dios. El Dios con nosotros se presenta muchas veces en visiones alejadas a la nuestra, en actitudes que frecuentemente son distintas de las nuestras en el modo de acceder a la realidad. A veces bajo la forma de una estrella y de sueños, que en apariencia son solamente humanos. Pero gracias a ellos, Dios llama a recorrer un camino que culmina en la adoración al Jesús recién nacido.

Los Magos de Oriente nos llaman a hacer su camino que conduce a la aceptación de la acción de Dios frente a la vida. El criterio para reconocer al Dios viviente, su presencia y actuación, no pasa por la pertenencia a una estructura, aunque ella sea depositaria de las Escrituras que nos indiquen el lugar de un nacimiento, sino en la aceptación gozosa del Dios de la vida.




HACER UNA OPCIÓN: seguir a los poderosos o el querer divino que se manifiesta en la humildad de un recién nacido... (a pesar que como en época de Herodes... los poderosos se esfuerzan en “hacer creer” que siguen los designios de Dios... leen la Biblia... pero no piensan ir a adorar el misterio)

La intervención divina causa furia y violencia en los gobernantes... pero los sabios entran en la casa del niño y ofrecen sus tesoros... sus valores...

No aferrarnos a estructuras... al tradicionalismo “siempre se hizo así”... porque podemos perdernos las nuevas intervenciones de Dios en la historia. Superar la desconfianza al extranjero y al distinto a nosotros...

Los Magos de Oriente nos llaman a hacer un camino personal y comunitario. No basta saber el lugar donde nace Dios... hay que ponerse en camino para ir a adorarlo....

miércoles, 2 de enero de 2013


Destituyen a un sacerdote 
por cuestionar el papel de la Iglesia argentina durante la dictadura
(Télam / Valores Religiosos)


El Secretariado Nacional del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres (OPP) repudió hoy la decisión del obispo de Santiago del Estero, Francisco Polti, de separar de la diócesis al sacerdote Roberto Murall, integrante del secretariado de ese agrupamiento.

"Rechazamos sin términos medios la decisión del obispo Polti de separar de su diócesis a Roberto Murall y reafirmamos el texto de la carta firmada por el secretariado de OPP en nombre de los 200 curas del grupo, cuestionando la carta de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA)", señala el comunicado difundido hoy.

La CEA había publicado el viernes 9 de noviembre un documento en el que los obispos hacían un llamamiento a la reconciliación nacional y se comprometían a revisar el papel de la iglesia durante la última dictaduta militar (1976-1983)

El grupo de Curas en la Opción por los Pobres calificó la carta de "pobre" e "insuficiente" porque consideró "que el pedido de perdón debía ser concreto".
"Sabemos bien que fueron muchas las voces eclesiásticas episcopales o presbiterales que justificaron la tortura públicamente como un `mal menor`, e incluso participaron de las mismas", cuestionaba la carta de los integrantes del secretariado de OPP: Juan Carlos Baigorri, Marcelo Ciaramella, Roberto Murall y Eduardo de la Serna.

La sanción dispuesta por el obispo de Santiago del Estero obliga a Roberto Murall "a retirarse de esa diócesis, por haber ciestionado el texto de los obispos, sobre el accionar de la CEA, durante la dictadura".

Para la OPP, la actitud del obispo de separar a Murall de la diócesis es "a las claras irracional y a contramano de una iglesia -comunión de hermanos y hermanas-, fraternal y del lado de los pobres, como nos enseña el Concilio Vaticano II".
El comunicado recuerda que "el grupo de curas en OPP hizo público su rechazo al texto episcopal y saludo de Navidad a la sociedad, en el que sólo había malas noticias, y donde no se hablaba casi de Jesús".
Roberto Murall, uno de nuestros compañeros, aclara OPP, "fue sancionado a raíz de firmar esas cartas".

En el comunicado, OPP expresa "su profunda y fraterna solidaridad con Roberto (Murall), de quien nos consta el cariño y dedicación a los pobres en el monte santiagueño. El vive la iglesia que queremos construir y en la que nos sentimos felices por compartir la fe de igual a igual".

"La sanción es también para tantos curas, religiosas, religiosos y laicos que pensamos y creemos que el accionar episcopal en tiempos de la dictadura genocida distó de ser no sólo cristiana, sino tampoco humana", estima la OPP.

En otros de los párrafos del texto emitido hoy por la OPP, se destaca que "que algunos entienden la iglesia como un cuartel: autoridad vertical, obediencia debida, silencio de la propia opinión".
"No es eso la iglesia. No es eso lo que la iglesia es, lo que la iglesia dice que es, lo que la iglesia debe ser y -sobre todo- no es eso lo que Jesús quiere que la iglesia sea", afirman.
Lamentamos, señala el comunicado, "que el genocida convicto y confeso Videla reciba la comunión alegremente y los hermanos como Roberto, dedicados al servicio de la gente sean hostigados por su pensamiento libre".

"Nos solidarizamos y abrazamos a nuestro querido hermano Roberto Murall a la distancia y nos hacemos cercanos en este momento de desconcierto que vive", concluye el comunicado de OPP.

Los obispos de Santiago del Estero, monseñores Francisco Polti y Ariel Torrado Mosconi, negaron que el traslado del sacerdote Roberto Murall a su diócesis de origen, San Isidro, tras pasar un tiempo en la provincia, haya sido una sanción encubierta por el hecho de que el cura firmó una declaración con críticas hacia el último documento del Episcopado.

El grupo "Curas para la Opción por los Pobres" había dicho que el traslado de Murall era un castigo por haber suscripto un comunicado de ese nucleamiento donde se criticaba duramente el documento que los obispos difundieron a fines de noviembre, donde criticaban implícitamente el estilo de confrontación del Gobierno.

"Ante algunas versiones periodísticas erróneas comunicamos que el 28 de diciembre se informó al Pbro. Roberto Murall, perteneciente a la diócesis de San Isidro, que el 31 de diciembre de 2012 vencía su contrato temporal de servicio en esta diócesis de Santiago del Estero, y que dicho contrato no se renovaría", señalan los obispos en un comunicado.

Agregan que "esta decisión es de competencia del Obispo diocesano y se ha obrado en todo conforme a derecho, velando por el bien pastoral de ambas diócesis, del sacerdote y de los fieles".

"Todo sacerdote pertenece al clero de una diócesis. Por cuestiones de necesidades pastorales, muchas veces los sacerdotes realizan tareas de atención espiritual en un lugar distinto al de incardinación, habitualmente de manera temporal, previo a un convenio entre la diócesis de origen y la diócesis de destino", señalan.

En ese sentido, precisan que "en estas circunstancias se encuadra este caso, por lo que no se trata de una sanción ni de una expulsión, como algunos medios han informado, sino de la prevista finalización de un acuerdo previo".

Y conclueyen: "Aprovechamos para agradecer al Pbro. Roberto Murall todos los años de servicio a la diócesis".

Éste es el comunicado íntegro de los sacerdotes:

‹ 
Ante la decisión del obispo Francisco Polti (Opus Dei) de expulsar de la Diócesis de Santiago del Estero al P. Roberto Murall ›

‹ El Obispo de la Diócesis de Santiago del Estero, Francisco Polti le ha comunicado al P. Roberto Murall, integrante del Secretariado Nacional del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres, que deberá retirarse de dicha Diócesis donde ejercía su ministerio. El motivo es haber firmado, junto con el resto del secretariado y la adhesión de unos 200 curas que conforman el grupo en todo el país, nuestra carta cuestionando la pobre nota de la Conferencia Episcopal sobre su accionar durante la dictadura. Esta actitud, a las claras irracional y a contramano de una Iglesia comunión de hermanos/as, fraternal y del lado de los pobres, como nos enseña el Concilio Vaticano II, nos impulsa a expresar públicamente nuestro pensamiento. ›

‹ 1. Expresamos nuestra profunda y fraterna solidaridad con Roberto, de quien nos consta el cariño y dedicación a los pobres en el monte santiagueño. El vive la Iglesia que queremos construir y en la que nos sentimos felices por compartir la fe de igual a igual. La sanción a Roberto es también una sanción a tantos curas, religiosas/os y laicos que pensamos y creemos que el accionar episcopal en tiempos de la Dictadura genocida distó de ser no sólo cristiana, sino tampoco humana. ›

‹ 2. Esta decisión obedece a razones puramente ideológicas sin ningún sentido pastoral y sin ningún consentimiento de los que serán perjudicados por la ida de Roberto. Sorprende esta contradicción con las constantes enseñanzas episcopales que se centran a menudo en advertirnos contra la ideologización de la fe, exhortándonos al diálogo y la reconciliación que incluso se atreven a dirigir con autoridad al resto de los sectores de la sociedad y la Iglesia. Y confirma a aquellos que creen que el Episcopado no ha pedido realmente perdón a la sociedad por su silencio y complicidad. ›

‹ 3.Algunos entienden la Iglesia como un cuartel: Autoridad vertical. Obediencia debida. Silencio de la propia opinión. Pero no es eso la Iglesia. No es eso lo que la Iglesia es, lo que la Iglesia dice que es, lo que la Iglesia debe ser y -sobre todo- no es eso lo que Jesús quiere que la Iglesia sea. ›

‹ 4. El obispo Polti parece no entender que la Iglesia es otra cosa distinta a lo que él parece pensar. La Iglesia no es un cuadro fascista (o franquista, para que entienda mejor). Es una comunidad que da cabida a la diferencia porque está constituida a la manera de la Trinidad, que ES DIFERENCIA. Su autoritarismo nos afecta a todos nosotros, y afecta a la Iglesia misma. ›

‹ 5. La Iglesia es comunión, y por tanto diversidad en la unidad. Y la unidad, no viene dada por el sentir episcopal, sino por el Evangelio, por el proyecto de Jesús al que él llamó Reino de Dios. ›

‹ 6. El grupo de curas en opción por los pobres hicimos público nuestro rechazo al texto episcopal y también el rechazo a un saludo de Navidad a la sociedad; en el que sólo había malas noticias, y donde no se hablaba casi de Jesús. Y uno de nuestros compañeros, y en él todos nosotros y los que creemos que otra Iglesia es posible, fue sancionado a raíz de firmar esas cartas. ›

‹   ›

‹ Ante este atropello autoritario propio de una concepción de la Iglesia que no compartimos, queremos expresar que: ›

‹   ›

‹ * Repudiamos sin términos medios la decisión del obispo Polti de separar de su diócesis a nuestro compañero Roberto; todos nos sentimos en un mismo sentir eclesial; ›

‹ * Reafirmamos -todos nosotros- sin duda alguna, el texto de la carta FIRMADA POR TODOS: los 4 sacerdotes del secretariado en nombre de los 200 curas del grupo; ›

‹ * Lamentamos que la comunidad de Santiago del Estero pierda un buen cura a causa de un mal obispo. ›

‹ * Lamentamos que el genocida convicto y confeso Videla reciba la comunión alegremente y los hermanos como Roberto, dedicados al servicio de la gente sean hostigados por su pensamiento libre. Estas contradicciones tan evidentes nos confunden y además hieren al pueblo de Dios. ›

‹   ›

‹ No podemos resistir relacionar esta situación con las palabras de Jesús a la multitud y los discípulos: "Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo". (Mateo 23,2-4) ›

‹   ›

‹ Nos solidarizamos y abrazamos a nuestro querido hermano Roberto Murall a la distancia y nos hacemos cercanos en este momento de desconcierto que vive. ›

‹   ›

‹ Secretariado Nacional del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres ›

‹ 29 de diciembre 2012

martes, 1 de enero de 2013


Relato desconcertante
José Antonio Pagola




Ante Jesús se pueden adoptar actitudes muy diferentes. El relato de los magos nos habla de la reacción de tres grupos de personas. Unos paganos que lo buscan, guiados por la pequeña luz de una estrella. Los representantes de la religión del Templo, que permanecen indiferentes. El poderoso rey Herodes que solo ve en él un peligro.


 Los magos no pertenecen al pueblo elegido. No conocen al Dios vivo de Israel. Nada sabemos de su religión ni de su pueblo de origen. Solo que viven atentos al misterio que se encierra en el cosmos. Su corazón busca verdad.


 En algún momento creen ver una pequeña luz que apunta hacia un Salvador. Necesitan saber quién es y dónde está. Rápidamente se ponen en camino. No conocen el itinerario preciso que han de seguir, pero en su interior arde la esperanza de encontrar una Luz para el mundo.


 Su llegada a la ciudad santa de Jerusalén provoca el sobresalto general. Convocado por Herodes, se reúne el gran Consejo de "los sumos sacerdotes y los escribas del pueblo". Su actuación es decepcionante. Son los guardianes de la verdadera religión, pero no buscan la verdad. Representan al Dios del Templo, pero viven sordos a su llamada.


 Su seguridad religiosa los ciega. Conocen dónde ha de nacer el Mesías, pero ninguno de ellos se acercará a Belén. Se dedican a dar culto a Dios, pero no sospechan que su misterio es más grande que todas las religiones, y tiene sus caminos para encontrarse con todos sus hijos e hijas. Nunca reconocerán a Jesús.


 El rey Herodes, poderoso y brutal, solo ve en Jesús una amenaza para su poder y su crueldad. Hará todo lo posible para eliminarlo. Desde el poder opresor solo se puede "crucificar" a quien trae liberación.


 Mientras tanto, los magos prosiguen su búsqueda. No caen de rodillas ante Herodes: no encuentran en él nada digno de adoración. No entran en el Templo grandioso de Jerusalén: tienen prohibido el acceso: La pequeña luz de la estrella los atrae hacia el pequeño pueblo de Belén, lejos de todo centro de poder.


 Al llegar, lo único que ven es al "niño con María, su madre". Nada más. Un niño sin esplendor ni poder alguno. Una vida frágil que necesita el cuidado de una madre. Es suficiente para despertar en los magos la adoración.


 El relato es desconcertante. A este Dios, escondido en la fragilidad humana, no lo encuentran los que viven instalados en el poder o encerrados en la seguridad religiosa. Se les revela a quienes, guiados por pequeñas luces, buscan incansablemente una esperanza para el ser humano en la ternura y la pobreza de la vida.




6 de enero de 2013
 Epifanía del Señor (C)
 Mateo 2, 1-12

  Martín Gelabert Ballester, OP 
La oración no mueve a Dios, sino a nosotros 



Cuando pedimos a Dios que suceda alguna cosa, ¿qué podemos esperar? ¿Será la oración el equivalente a la varita mágica de los cuentos de hadas, que consigue lo que toca a gusto del peticionario? Cuando algunos textos de la Escritura suscitan la impresión de que Dios cambia gracias a las peticiones del orante, se trata de expresiones figuradas con las que los hombres atribuyen el cambio de su situación a un cambio en la actitud de Dios.
  

Bonhoeffer decía que Dios no cumple todos nuestros deseos, pero sí cumple sus promesas. Por eso el creyente puede estar seguro de que Dios está en todas partes, acompañándole en su caminar, con una presencia salvífica, pero esto no significa que Dios manipule los acontecimientos y los transforme a gusto del creyente. En realidad, nuestra oración es ya una respuesta a una palabra previa de amor que Dios ha pronunciado al crearnos. El nos ama desde siempre con todo su amor y no hay acción nuestra que pueda incrementar este amor. Así se comprende esta extraña palabra de Jesús: “todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido, y lo obtendréis” (Mc 11,24).
  

¿Por qué entonces tenemos que seguir orando, si no podemos hacer cambiar a Dios ni incrementar su amor hacia nosotros? Porque Dios actúa a través de nuestra oración. Al orar, Dios nos mueve a realizar aquello mismo que pedimos. No se trata, pues, de pedir: “acuérdate de los pobres”, sino de suplicar sinceramente: “hazme sensible al clamor de los pobres para que yo me decida a ayudarles y me convierta así en tu mano providente”. No es Dios quién se pone en movimiento a través de nuestra oración, sino que somos nosotros los movidos para que nuestra vida sea cada vez más transparencia de Dios y portadora de Dios a los demás.
  

Por otra parte, la oración, al hacernos caer en la cuenta de que Dios siempre nos acompaña en nuestras alegrías y sufrimientos, en nuestras esperanzas y nuestras penas, nos ayuda a no convertir ninguna pena ni ningún sufrimiento en una desgracia, en una falta de gracia; nos ayuda a que nada, ni el dolor, ni el hambre, ni la persecución, ni la enfermedad incurable, ni la muerte, puedan apartarnos del amor de Dios. En estas circunstancias difíciles, orar significa confiar en el poder del amor de Dios que se hace fuerte en nuestra debilidad.