martes, 4 de septiembre de 2012


5 de septiembre, 
Día Internacional de la Mujer Indígena
Chirapaq
Centro de Culturas Indígenas del Perú
 Bartolina Sisa



El 5 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Mujer Indígena, instituido el año 1983 durante el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América en Tihuanacu (Bolivia). La fecha fue escogida porque un día 5 de setiembre muere Bartolina Sisa, una valerosa mujer quechua que fue descuartizada por las fuerzas realistas durante la rebelión anticolonial de Túpaj Katari en el Alto Perú, hecho sucedáneo de la gran rebelión que protagonizara Túpac Amaru y su valerosa compañera, Micaela Bastidas, en todo el sur andino (1780-82).

La mujer indígena es portadora vital de la herencia cultural, la que enseña la lengua ancestral a los hijos e hijas, la que continúa con las tradiciones, la que resiste las diferentes formas de violencia estructural precisamente por su triple condición de excluida: ser india, ser pobre, ser mujer.

La sobrevivencia de nuestros pueblos se debe en gran parte a la lucha anónima y tenaz de las mujeres indígenas; sea en el campo o en la ciudad, ellas desempeñan un papel fundamental en la lucha contra la pobreza, el hambre y la exclusión social y étnico-cultural, y hacen posible el mantenimiento de la unidad familiar sobretodo en el medio rural.

La mujer a través de la historia del Perú se ha descrito a través de ejemplos paradigmáticos como Mama Ocllo y Mama Huaco (arquetipos míticos de la mujer hogareña y guerrera de los tiempos fundacionales), Micaela Bastidas, o María Parado de Bellido, sin embargo la identidad de las mujeres se ha forjado y se forja en los contextos más amplios de la realidad cotidiana, de las costumbres y de los roles ejercidos en consonancia con un sistema complejo de organización.

En el Tahuantinsuyu, la mujer era respetada por su rol en la reproducción biológica, social y económica, pues participaba activamente en los diferentes modos de producción que generaban los excedentes necesarios para que el inca estableciera sus relaciones de reciprocidad (por ejemplo, en el campo trabajando la tierra, en los Acllahuasi (casa de las escogidas) tejiendo finos cumbis (prendas finas) para el intercambio de lealtades sociales y políticas con los señores recién conquistados o con los guerreros o funcionarios destacados, o preparando la chicha para los rituales religiosos).

Por esas funciones, las mujeres, vinculadas cósmicamente a la luna, y a la fertilidad de la Pachamama, tenían sus ritos y ceremonias, sin las cuales no había equilibrio complementario, producción ni reproducción cultural en los andes prehispánicos.

Hoy en día, la problemática de la mujer indígena en la ciudad y las comunidades andinas y amazónicas abarca directamente los aspectos centrales de nuestro desarrollo como país: la política económica, agraria, educativa, de salud, vivienda, los derechos humanos, etc.

Pese a los siglos transcurridos de constante exclusión, la mujer indígena sigue persistiendo y transmitiendo vida a los pueblos originarios del continente; y es a la vez portadora de esperanza para el rescate y visibilización de nuestros pueblos amenazados.

Sus mecanismos de cambio y resistencia, sus procesos de constitución de identidades personales y colectivas, y las mediaciones que deben ejercer entre identidad y acción, las hace encarar los retos urgentes de los tiempos actuales, a través organizaciones que trabajan y avanzan para que puedan ser protagonistas, se capaciten y desarrollen facultades de liderazgo que les permitan ejercer plenamente sus derechos ciudadanos desde su propia especificidad étnico-cultural, y participar en la vida nacional como portadoras de un valioso legado cultural y social y como voceras de las demandas y propuestas de los pueblos originarios.

lunes, 3 de septiembre de 2012

ÁNGELES BECERRA



FIN DEL CRISTIANISMO PREMODERNO.

Retos hacia un nuevo horizonte. 


Andrés Torres Queiruga (2000)



SÍNTESIS Y PERSPECTIVAS



1) Transcriba los textos centrales del apartado. 

2) Realice comentarios sobre cada uno de 

los textos centrales.

 

FIN DEL CRISTIANISMO PREMODERNO.
Retos hacia un nuevo horizonte. 
Andrés Torres Queiruga (2000)



LA NUEVA SÍNTESIS

1. Registrar y comentar las argumentaciones del autor sobre la base del “eje de la creación”:

a. Registrar: citas correctas. Páginas y entre comillas.

b. Comentar personalmente con tres argumentos:
Argumento Primero:
Argumento segundo:
Argumento Tercero:



2.  ¿En qué consiste lo “central”, lo “decisivo”, lo “novedoso” –según Queiruga- sobre el “eje de la salvación”?

Lo CENTRAL es:

Lo DECISIVO es:
LO NOVEDOSO es:

b. Comentar algo propio, siempre referido al tema:



3. ¿Cuáles son las claves del eje de la revelación?
a. Hacer un elenco de CUATRO aspectos de claves:
Primero:
Segundo:
Tercero:
Cuarto:


b. Poner dos ejemplos prácticos, conforme a la problemática planteada, referido a la Biblia:
Primer ejemplo práctico:
Segundo ejemplo práctico:




ALBA PAOLA SORATTI

Capítulo III 

FIN DEL CRISTIANISMO PREMODERNO.
Retos hacia un nuevo horizonte. 
Andrés Torres Queiruga (2000)




RESPUESTA CRISTIANA

1. Señalar ejemplos (según el autor) del paso de la reacción apologética a la creatividad histórica:

a. Citar correctamente al autor (transcribir los textos con el número de página y poner entre comillas las citas)


b. Agregar dos ejemplos distintos, según la propia percepción:




2. “Precisar”, “explicitar” y poner “ejemplos” (dos del autor ATQ y tres propios), cómo sería una “respuesta diferenciada”.
a. Precisar:

b. Explicitar:

c. Dos ejemplos de Queiruga:

d. Tres ejemplos propios:



VANESA ESTER MARTÍNEZ

CAPÍTULO III
NUEVA RELIGIOSIDAD Y EXPERIENCIA CRISTIANA DE DIOS
Texto a partir del cual se realizan los trabajos:
FIN DEL CRISTIANISMO PREMODERNO.
Retos hacia un nuevo horizonte. Andrés Torres Queiruga (2000)




DIAGNÓSTICO:

1. ¿En qué hechos concretos, se nota cierta “insatisfacción” con el pasado?

a. Citar correctamente (con las comillas correspondientes y el número de página del libro) un texto de ATQ.

b. Presentar dos ejemplos concretos:




2.  Presentar y comentar dos ejemplos (del autor) de la “dialéctica” modernidad-postmodernidad:

a. Trascribir literalmente la cita del autor correctamente


b. Comentar dos ejemplos propios:




3.  ¿En qué se verifica –según Queiruga-, la “presencia” elusiva de lo sagrado?


a. Citar correctamente el texto de ATQ:


b. Poner dos ejemplos en Córdoba de Argentina:




Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría”, Universidad Carlos III de Madrid


Con motivo de la muerte del cardenal Carlo María Martini, el teólogo Juan José Tamayo actualiza un artículo publicado en el diario ELPAÍS en octubre de 2000 cuando el cardenal de Milán y el escrito Humberto Eco recibieron el Premio Príncipe de Asturias. Sirva el texto de homenaje a tan singular personalidad de la Iglesia católica como muestra de que "Otra Iglesia es posible”. 

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Diálogo entre la fe y la increencia en un clima de tolerancia

El año 2000 recibieron el Premio Príncipe de Asturias dos intelectuales italianos con una relevante presencia crítico-publica en los ámbitos cultural y religioso durante el último cuarto del siglo XX: el cardenal Martini, arzobispo de Milán, en Ciencias Sociales y el escritor Umberto Eco en Comunicación. No era la primera vez que ambos intelectuales tenían la oportunidad de encontrarse. Cinco años antes llevaron a cabo una original correspondencia epistolar en la revista Litoral a través de ocho cartas cruzadas -cuatro, de cada uno-, que despertaron un interés inusitado entre los lectores y las lectoras, y tuvieron un amplio eco en los medios de comunicación. El debate se abrió a otros seis interlocutores italianos: dos filósofos, dos políticos y dos periodistas, quienes expusieron sus puntos de vista sobre los planteamientos de Martini y Eco, y fue publicado posteriormente en un libro titulado ¿En qué creen los que no creen? Un diálogo sobre la ética en el fin del milenio. 

El diálogo epistolar entre ambos constituye todo un ejemplo de tolerancia y respeto entre personas que se ubican en tradiciones culturales y religiosas distintas, así como de elegancia dialéctica y finura literaria entre intelectuales que se desenvuelven con soltura en el mundo de la comunicación. Los dos interlocutores se muestran plenamente libres en la exposición de sus puntos de vista y no se atienen a los estereotipos proyectados previamente sobre ellos. Se trata, como reconoce Eco, de "un intercambio de reflexiones entre hombres libres”. El arzobispo Martini no juega el papel de apologeta que defienda las verdades de la fe apelando a las definiciones dogmáticas y descalifique fundamentalistamente las razones del no-creyente. El laico Eco no anatematiza la religión; reconoce, más bien, la existencia de formas de religiosidad, y por lo tanto un sentido de lo sagrado, del límite, de la interrogación y de la esperanza, de la comunión con algo que nos supera, incluso sin creer en un Dios personal. Ninguno de los dos hace pomposas confesiones de fe o de increencia. El diálogo se mueve en el terreno del razonamiento, de la argumentación, siguiendo el emblema de la Ilustración formulado por Kant: Sapere aude! ("¡Atrévete a pensar!”).

En la exposición de los temas ambos interlocutores buscan espacios de convergencia, que son más de los que se acostumbra a ver, pero sin ocultar las divergencias, que en algunas cuestiones son profundas. Todo ello con talante de búsqueda, sin caer ni en el simple irenismo ni en la agria confrontación. Lo afirma expresamente Martini en su primera carta: "me parece importante poner de relieve con franqueza nuestras preocupaciones comunes y buscar la manera de aclarar nuestras diferencias, sacando a la luz lo que verdaderamente es diferente entre nosotros”. El epistolario respira, además, un humanismo contagioso que lleva derechamente a comprometerse en la defensa de las grandes causas de la humanidad. Estas actitudes se ponen de manifiesto en todos los temas tratados. Voy a centrarme en tres de ellos: el sentido de la historia, la esperanza ante el nuevo milenio y la ética. 



La historia tiene un sentido

Martini y Eco coinciden en que la historia no puede reducirse a un conjunto amorfo de hechos huecos y absurdos, sino que tiene un sentido y una dirección. Por eso, afirma el segundo, "se pueden amar las realidades terrenas y creer -con caridad- que exista todavía lugar para la Esperanza”. Los dos se sitúan en el horizonte ilustrado de la filosofía y de la teología de la historia y toman distancias del pensamiento débil, muy presente en la filosofía y la cultura italianas. He aquí el testimonio de F. Crespi: "No existe telos alguno de la historia, sino que ésta, por el contrario, se presenta como experiencia repetitiva -a través de mediaciones simbólicas siempre nuevas y con distintos grados de conciencia- de la misma imposibilidad de conciliación”. Vattimo, ubicado en el mismo escenario filosófico, hablaba en la década de los ochenta del siglo pasado del fin del sentido emancipador de la historia (EL PAÍS, 6 de diciembre de 1986). La divergencia entre Eco y martín, empero, aparece cuando se intenta definir el sentido de la historia. El arzobispo de Milán cree que no es puramente inmanente, sino que se proyecta más allá de ella, y por lo tanto no debe ser objeto de cálculo sino de esperanza.



Esperanza ante el nuevo milenio

Otro tema de diálogo es precisamente la esperanza ante el nuevo milenio. Los dos interlocutores demuestran ser profundos conocedores de la apocalíptica judía y los movimientos milenaristas en la historia del cristianismo. Apoyados en que la historia tiene un sentido, creen que hay lugar para la Esperanza, como acabamos de ver. Martini subraya la doble faz de todo Apocalipsis: su fuerte carga utópica, por una parte, y su actitud resignada ante el malestar del presente, por otra. Eco se pregunta si hay una noción común de Esperanza entre creyentes y no creyentes, a lo que Martini responde afirmativamente, reconociendo que existe un humus profundo del que creyentes y no creyentes, conscientes y responsables, se alimentan al mismo tiempo, sin ser capaces, tal vez, de darle el mismo nombre. Eco se pregunta por la función crítica de una reflexión sobre el fin, que nos lleve a interesarnos activamente por el futuro y no nos deje parados ante el televisor esperando a alguien que nos divierta. Para que la reflexión sobre el fin estimule la preocupación crítica por el futuro y el pasado, responde el arzobispo de Milán, es necesario que este fin sea considerado un valor final decisivo con capacidad para iluminar y dar sentido a las tareas del presente.



El fundamentación de la ética 

Un tercer tema es la fundamentación de la ética, que constituye la cuestión de fondo de todo el diálogo epistolar. El principio arquimédico de la ética son los demás o, mejor, los demás en nosotros. Lo expresa bellamente Eco en un lenguaje muy afín al de Lévinas: "cuando los demás entran en escena, empieza la ética... Son los demás, es su mirada, lo que nos define y nos confirma”. Martini valora positivamente el planteamiento del novelista italiano alegando en su favor el comportamiento altruista de muchas personas que no creen en un Dios personal ni pretenden dar un fundamento trascendente a su vida. Más aún, cree que hay personas que, sin referencia a religiosa alguna, dan su vida en defensa de sus convicciones morales. Pero, a su vez, considera insuficientes las bases puramente humanistas de la acción moral. Por eso se pregunta por el fundamento último de la ética y responde, citando a Hans Küng, teólogo condenado por el Vaticano, que solamente lo incondicionado puede obligar de manera absoluta, solamente el Absoluto puede obligar de manera absoluta.



La diferencia: pensar o no pensar

La comunicación epistolar Eco-Martini muestra que creyentes y no creyentes están llamados a dialogar sin proselitismos, sin pretender imponer las propias convicciones al interlocutor. Lo dejó muy claro el cardenal Martini con motivo de la recepción del premio Príncipe de Asturias: "No intento convertir a nadie, sino dar luz a las preguntas profundas. Todos los creyentes llevamos dentro a un no creyente. La voz del creyente suena más fuerte, pero no deja de hacer dudar a nuestro yo no creyente. Igual que los no creyentes oyen la voz que les dice ‘tienes que creer’”. Y, citando al prestigioso intelectual italiano Norberto Bobbio, fue más lejos: "La diferencia no es creer o no creer, sino pensar o no pensar”. 

Eco y Martini creen que pueden hacer juntos un largo trecho del camino de la vida -quizá, todo el camino-, compartiendo la pregunta por el sentido, la virtud de la esperanza (y el Principio-Esperanza, según Bloch) y la ética de la projimidad. Queda pendiente el problema de la fundamentación -¿última?- del sentido, la esperanza y la ética, en cuya respuesta no hay acuerdo. Se trata de una cuestión irrenunciable, pero no debe cerrarse en falso. En el actual clima de pluralismo filosófico, religioso y cultural, lo mejor que podemos hacer es dejarla abierta y seguir reflexionando sobre ella sin dogmatismos. 



Lejos del Vaticano, cerca de Jesús de Nazaret

Es posible que el tono dialogante del debate no gustara en el Vaticano, quien hubiera preferido una postura más beligerante por ambas partes. Quizá la actitud tolerante del arzobispo de Milán le cerrara las puertas del pontificado. ¡Y con razón! Porque un papa que se permitiera pensar libremente, dialogar fraternalmente con personas no-creyentes y soñar con una Iglesia más igualitaria -como hacía el cardenal Martini-, resultaría subversivo y desestabilizador. Y un papa subversivo constituye una contradicción en toda regla. Por eso tras su jubilación voluntaria prefirió ir a la tierra de Jesús de Nazaret a estudiar los textos originales del cristianismo y, desde ahí, contribuir a la paz. Porque, como él mismo afirmaba, "cuando haya paz en Jerusalén, habrá paz en todo el mundo”. ¡Lejos del Vaticano y cerca de Jesús de Nazaret!: es el programa y el legado que, tras su muerte, deja a los cristianos del siglo XXI Carlo María Martini.

sábado, 1 de septiembre de 2012


Entrevista 
a Alberto Morlachetti, 
Coordinador Nacional del 
Movimiento Nacional Chicos del Pueblo

“Un niño que muere de hambre muere asesinado”




En el programa radial, Ahora es Cuando de la CTA Caleta Olivia, el Coordinador Nacional del Movimiento Nacional Chicos del Pueblo, Alberto Morlachetti, manifestó que “nuestro país puede alimentar a 400 millones de personas. La cuestión es ser lo suficientemente generoso y tratar de distribuir lo que producimos con equidad e igualdad y distribuir fundamentalmente para que crezcan los niños sanos y fuertes” . 


 Manifestando que el hambre es uno de los mayores disciplinadores sociales del capitalismo y que ningún gobierno ha querido ni quiere acabar con el hambre y la pobreza, Morlachetti declaró que, “desde su nacimiento el país ha sido muy injusto, en los años ’50 y ’60 se radicó el hambre y hoy eso pasó al olvido”.


 Y añadió: "Los primeros 2 años de vida son fundamentales porque como decía una poeta, hacen sus huesos, hacen su sangre, se van conformando, es decir, prácticamente se desarrolla el total del cerebro humano, los niños casi hacen el diseño definitivo de lo que va a ser su vida. Lo que no se hizo en esos primeros años, es decir los insumos básicos de la crianza humana que son los alimentos, las proteínas, asi como una dosis igual de cariño y ternura, aparece un niño sano y no mutilado. Si nosotros no somos capaces de darle al niño en esa etapa fundamental de la vida lo que necesita para crecer estamos cometiendo casi sacrilegio”.


 Morlachetti fue enfático al afirmar que "un niño que muere de hambre muere asesinado, y esto debemos grabarlo en nuestros cuerpos, sobre todo en nuestra alma porque en este país sobran alimentos, entonces no puede ser que se nos escape un solo niño o que no tenga para comer.”


 "Nosotros hemos hecho desde el año 2001 marchas nacionales marcando que “el hambre es un crimen” pero no es fácil, el hambre se ha erradicado en países nórdicos como Suecia, Noruega, etc., donde se distribuye la riqueza que se produce, pero aquí no pasa eso. Otro país que tampoco tiene hambre es Cuba y también ha acabado con el analfabetismo", señaló.


 En cuanto a las estadísticas que se manejan, Morlachetti comentó que, “los números de mortalidad infantil también se tergirversan y no se dan prácticamente, sabemos que en la provincia de Corrientes la Universidad Nacional del Noreste hizo un trabajo de investigación donde se refleja que el 45% de la base infantil está desnutrida”. 


 Para el Coordinador Nacional del Movimiento Los Chicos del Pueblo, "un país virtual no se maneja con números, un país se maneja con políticas que tengan que ver con la justicia, políticas donde sepamos repartir la mesa, donde papá tenga un buen trabajo, un buen salario, donde haya muchísimo amor para los hijos, alguna vez tuvimos ese país, ese país se perdió, cuándo lo recuperaremos no se, pero de lo que estoy seguro es que no se recupera con discursos, se recupera dándole a la gente lo que le corresponde porque lo ha creado".


 Finalizando, Alberto manifestó que “hoy la situación está empeorando, hay que pensar que una sociedad no se edifica sobre el núcleo de la ganancia, se edifica sobre la solidaridad, sobre los prójimos, sobre el abrazo humano”.


 "El hambre y el que los chicos estén en la calle no es algo que le compete únicamente al Estado, le compete a la Sociedad en su conjunto”, concluyó.


Fuente: http://www.argenpress.info/2012/08/argentina-entrevista-alberto.html