sábado, 4 de agosto de 2012


Feuerbach (1850): 
"El hombre es lo que come" 

Reflexiones sobre las lectura bíblicas del domingo



(I) EL MEDO A LA LIBERTAD (E. Fromm)
1.      Egipto: hay pan, pero no hay libertad.
2.      Desierto: hay libertad, pero no hay pan.
3.      “Mundo feliz” (Aldous Huxley): felicidad-seguridad, pero sin libertad.



(II) EL PAN ECUMÉNICO (Jn.6)
          1. Moisés alimentó a toda una nación.
          2. Jesús:“El pan de Dios que da la Vida al mundo”.

               Dar vida no solo a Israel (Moisés) sino “al mundo” (Jesús).
               Universalismo: Jesús, Pan de vida; sustituye a la Torá y a Moisés.



(III) Yo soy el pan VIVO (=de vida). (Jn 6, 35).

Un “pan que es más que pan” (pan que es palabra, que es encuentro personal y gratuidad), oponiéndose a una forma puramente biológica de comprender el pan.

Sólo un humano puede saciar a otro humano. Solo un ser humano es verdadero pan para otro ser humano.
Sólo el amor de otro ser humano sacia al ser humano; sólo la comunión en humanidad es alimento verdadero.

Los hombres y mujeres comen pan externo y se ALIMENTAN de plantas y animales.
Pero sólo les SACIA una comida humana, el cuerpo y sangre de otros seres personales, como dijo Jesús: Coman: esto es mi Cuerpo. En esa línea, Jesús viene a mostrarse en forma de comida verdadera.
El encuentro personal con Cristo, es comida verdadera para los humanos.



(IV) ETIMOLOGÍAS:
     1.      Aantropo-FAGIA (comer a un hombre), ésta fue la (ingenua) crítica que se hizo a los primeros cristianos (s.II);
     2.      Antropo-GONÍA (dar vida), sólo se es hombre en plenitud cuando se ayuda a otro a serlo..
     3.      Antropo-FANÍA (manifestación): revela el sentido de la existencia humana: ser-para-los-demás; ser como un pan para alimentar otros y compartir.

JOSÉ MUJICA

Presidente del Uruguay 


"Yo no soy pobre, 
pobres son los que creen que yo soy pobre.

Tengo pocas cosas, es cierto, las mínimas, 
pero solo para poder ser rico.

Quiero tener tiempo para dedicarlo a las cosas que me motivan. 
Y si tuviera muchas cosas tendría que ocuparme de atenderlas y no podría hacer lo que realmente me gusta.

Esa es la verdadera libertad, 
la austeridad, 
el consumir poco.

La casa pequeña, para poder dedicar el tiempo a lo que verdaderamente disfruto. Si no, tendría que tener una empleada y ya tendría una interventora dentro de la casa. Y si tengo muchas cosas me tengo que dedicar a cuidarlas para que no me las lleven.

Con tres piecitas me alcanza. 
Les pasamos la escoba entre la vieja y yo y ya, se acabó.
Entonces sí tenemos tiempo 
para lo que realmente nos entusiasma.

No somos pobres".

FUERTE CRECIMIENTO DE  CULTOS
Sergio Rubin
(Valores religiosos) 

Datos oficiales: Se abre una nueva iglesia evangélica por día en el país
Sólo en julio fueron autorizadas unas 40. Y en cuatro años, sumaron unas 800. La mayoría son de cuño pentecostal, le siguen las bautistas. Al quedar registradas acceden a beneficios impositivos. Advierten por la existencia de organizaciones truchas.




Los evangélicos parece que se siguen multiplicando en el país. Al menos, cada vez son más las comunidades evangélicas y, por tanto, sus templos. Los últimos datos oficiales así lo certifican: el mes pasado 40 nuevos cultos cristianos, sobre todo de cuño pentecostal y, en menor media, bautista, quedaron formalmente inscriptos en el Registro de Cultos del Ministerio de Relaciones Exteriores –o sea, un promedio de más de uno por día–, según consigna el Boletín Oficial.

El sostenido crecimiento de las inscripciones de las comunidades evangélicas –entre 2007 y 2011 lo hicieron unas 800–, las convierte por lejos en las más numerosas del Registro: cerca del 90 % de un total de más de 4.500 (en 2006 era 3.600). Ello no implica necesariamente un gran crecimiento en el número de fieles porque, en muchos casos, los nuevos cultos cristianos son escisiones de otros. Además, el Registro no consigna las bajas, si bien también es cierto que no todos se inscriben.

Un relevamiento que realizaron en todo el país en 2008 el CONICET y cuatro universidades nacionales había arrojado que el 9 % de la población era evangélica (7,9 % de ellos pentecostales), más un 1,9% Testigo de Jehová y un 0, 9 % mormón. Cabria deducir que cuatro años después ese porcentaje creció. Mientras que seguramente bajó un poco el porcentaje de los católicos, que en aquel sondeo arrojaba el 76,5 %, pero los practicantes rondaban apenas el 20 %.

Para los expertos, la cercanía a la gente y la calidez de las comunidades evangélicas –sumada a la creencia de los fieles de que su vida mejorará apelando a la fe– tiene mucho que ver con el crecimiento evangélico. "Las inscripciones revelan el gran crecimiento de la Iglesia evangélica por el modo en que presentamos a Jesucristo", dice Rubén Proietti, presidente de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas.

Proietti acepta que muchos nuevos grupos evangélicos que se inscriben son producto de un desprendimiento de comunidades ya existentes. Pero dice que ello también puede conllevar tener más fieles. "Una división, que nunca es agradable, puede estar expresando un deseo de expansión", señala. Y, pese a la extendida creencia, destaca que los evangélicos no son proselitistas. "No buscamos sacarle fieles a otros cultos", asegura.

En cambio, Proietti acepta que puede haber grupos que se llaman evangélicos y que son poco serios. "En nuestra entidad no aceptamos a cualquier grupo que se declara evangélico y no tiene una adecuada formación y conformación, ni a personas que se autoproclaman pastores, sino que tenemos una serie de exigencias", subraya. De hecho, considera que parte del crecimiento evangélico se debe a que la gente "comprueba que en sus comunidades no se la engaña".

Desde la Iglesia Católica, el crecimiento evangélico –que se considera un fenómeno muy diverso– es tomado como un desafío que exige un mayor esmero. El secretario de la comisión de Ecumenismo del Episcopado, padre Pedro Torres, opina que "este nuevo pluralismo religioso es un desafío tanto para el diálogo ecuménico, que procura la unidad, cuanto para el análisis o autocrítica al interior de las iglesias históricas en relación a un estilo de vida evangélico más fiel a la verdad y a la caridad, más sencillo, austero y solidario. Necesitamos -dice- recuperar en nuestras comunidades el sentido del compromiso bautismal".

Leonardo Boff

La razón en fase de larva y de capullo



            Quien haya leido mis últimos textos sobre ecología y la situación dramática de la Tierra, tal vez se haya quedado con una impresión de pesimismo. No puede ser pesimista quien se da cuenta de los peligros reales que pesan sobre nuestro destino. Debemos siempre respetar la realidad, pero al mismo tiempo es necesario ampliar la comprensión de la realidad. Ésta es mayor de lo que se muestra, pues lo potencial también es parte de lo real. Siempre hay una reserva utópica presente en todos los eventos. Si comprendemos la realidad así enriquecida, no se justifica un pesimismo cerrado, sino un realismo esperanzador. Éste capta la eventual irrupción de lo nuevo escondido dentro de lo potencial y de lo utópico. Esto nuevo hace entonces historia y funda otro estado de conciencia e inaugura un ensayo social distinto.
            Además, si tomamos distancia y medimos nuestro tiempo histórico con el tiempo cósmico, tenemos aún más razones para la esperanza. Si condensamos en un año el tiempo cósmico, los 13,7 miles de millones de años que es la edad presumible de nuestro universo, notaremos que como humanos existimos hace solo una pequeñísima fracción de tiempo. Así, el 31 de diciembre a las 5 de la tarde nacieron nuestros antepasados pre-humanos. El 31 de diciembre a las 10 de la noche entró en escena el ser humano primitivo. El 31 de diciembre a las 23 horas, 58 minutos y 10 segundos surgió el hombre de hoy llamado sapiens sapiens. El 31 de diciembre a las 23.00 horas, 59 minutos y 56 segundos nació Jesucristo. El 31 de diciembre a las 23.00 horas 59 minutos y 59,2 segundos Cabral llegó a Brasil.
            Como se deduce, temporalmente somos casi nada.
            Además de esto, si tenemos en cuenta las 15 grandes destrucciones que conoció la Tierra, especialmente la del Cambriano hace 570 millones de años en la cual desapareció entre el 75 y el 90% del capital biótico, verificamos que la vida sempre resistió y sobrevivió. Y si nos concentramos solamente en el ser humano, siempre sobrevivió a las muchas glaciaciones. Y aún más, tuvo un proceso de encefalización altamente acelerado. Desde hace 2,2 millones de años aparecieron sucesivamente el homo habilis, el homo erectus, y en los últimos cien mil años, el homo sapiens, ya plenamente humano. Sus representantes eran seres sociales, se mostraban cooperativos y usaban el habla, característica humana.
            En el intervalo de un millón de años, el cerebro de estos tres tipos de homo se duplicó en volumen. Después de la aparición del homo sapiens, surgido hace 100 mil años, el cerebro no creció más. Ya no era necesario, pues surgió el cerebro exterior, la inteligencia artificial, que es la capacidad de conocer, de crear instrumentos y artefactos para transformar el mundo y crear cultura, característica singular del homo sapiens sapiens.
            A partir del neolítico, hace cerca de diez mil años, surgieron las primeras ciudades que dieron origen a la cultura elaborada, al estado, a la burocracia y también a la guerra. Comenzó también una utilización sistemática de la razón instrumental para dominar la natureza, conquistar y someter a otros. Obviamente allí también estaban otros tipos de razón como la emocional, la simbólica y la cordial, pero sometidas a la razón instrumental que, desde entonces hasta culminar en nuestro tiempo, asumió la hegemonía, razón a la vez creativa y destructiva.
            El proceso de la mariposa nos ofrece una sugestiva metáfora. La mariposa no nace mariposa. Es al principio un simple huevo que se transforma en una larva, devoradora insaciable de hojas. Después se enrolla sobre sí misma en foma de capullo (crisálida). Dentro de él, la natureza teje su cuerpo y lo pinta de colores. Cuando todo está listo se rompe el capullo y surge una mariposa espléndida.
            Nosotros estamos todavía en el estadio de larva y de capullo. Larva, porque día y noche devoramos la naturaleza; capullo, porque estamos cerrados sobre nosotros mismos, sin ver nada a nuestro alrededor.
            ¿Cuál es nuestra esperanza? Que la razón rompa el capullo y surja como razón-mariposa. Tal vez la situación actual de gran peligro fuerce el nacimiento de la razón-mariposa. Ella revolotea por ahí, no es destructiva sino cooperativa, pues poliniza las flores.
            Estamos todavía en génesis. No hemos acabado de nacer. Una vez nacidos, vamos a respetar y a convivir con todos los seres. Habremos superado para siempre la fase de larva y de capullo. Como mariposas seremos portadores de la razón sensata que nos concede tener junto con la Tierra un futuro sin amenazas.


Pbro. Jorge Trucco
Reflexiones bíblicas del domingo
¿CUÁL ES NUESTRO ALIMENTO?


Ex 16,2-4.12-15: "Nos sentábamos delante de ollas de carne y comíamos pan hasta       
                            saciarnos"
Ef 4,17.20-24: "Es preciso renunciar... al hombre viejo... para renovarse en la más íntimo de
                         su espíritu y revestirse del hombre nuevo"
Jn 6,24-35: "Les aseguro que ustedes me buscan no porque vieron signos sino porque
                    comieron pan hasta saciarse... La obra de Dios es que ustedes crean en aquel
                    que Él ha enviado"


DOMINGO PASADO: Jesús se "refugia" porque querían hacerlo rey.
Y ahora le preguntan ¿por qué nos abandonaste? La oración que muchas veces le hacemos a Dios porque no cumple con nuestros caprichos. Jesús marca la diferencia entre la auténtica búsqueda de Dios y la búsqueda de nosotros mismos con una careta de Dios.
Jesús no es un manipulador ni un demagogo que se aprovecha de la necesidad de la gente… INVITA A DAR UN PASO MÁS Jesús dice: "ustedes me buscan porque comieron" Existen búsquedas ya desviadas de entrada... Jesús los reprocha porque ya no tienen hambre de otra cosa...
MILAGRO = signo de admiración. En Jn el SIGNO es signo de pregunta...                                                                                                            
                                                                              invita a captar el mensaje secreto


¿Qué significa en el siglo XXI "trabajar por el pan por el alimento que permanece hasta la vida eterna"?. ¿es que no tenemos que preocuparnos por mantener la familia, cuidar y agradecer el trabajo...? Sí… miremos todo el evangelio: Jesús defiende a los pobres que no reciben ni las migajas que caen de la mesa de los ricos; cuestiona a los que llenan sus graneros sin pensar en los pobres; nos enseña a pedir al Padre el pan de cada día…


¿Entonces qué es "esta vida eterna"? ¿la vida eterna es sólo el cielo después de la muerte? ¿Dios nos puso en esta vida para que no la vivamos plenamente y pensemos en otra?
La vida no está fuera de nosotros, en lo que hacemos o comemos, la vida surge desde dentro de nosotros..., ¿qué es lo más importante? (¡Cuántas "cosas" hacemos por la familia, y nos olvidamos de la familia)
Una cosa es tener lleno el estómago y otra muy distinta sentir saciado el corazón...


Los israelitas en el camino de liberación sienten miedo y añoran el pan de la esclavitud en Egipto. La libertad implica sacrificios y abre un horizonte de incertidumbres que pueden ocasionar miedo…Romper las cadenas externas es necesario, pero no suficiente, para ser libre. Cuándo somos dueños de nuestro destino tenemos que respondernos a una difícil pregunta: y ahora, ¿hacia dónde caminar?


Un joven se quejaba siempre porque su mamá le daba más comida a sus hermanos y nunca estaba satisfecho con lo que le servían a él en el plato. La mamá trataba de ser muy justa en la repartición de las porciones pero, por alguna razón desconocida, el joven siempre encontraba alguna forma para lamentarse de que le sirvieran menos. Ya desesperada por esta queja constante, la señora decidió un día dejarle una doble ración de todo lo que les iba a ofrecer en la cena de ese día, de manera que el joven no tuviera forma de quejarse. Pero sucedió que el joven ese día llegó tarde a cenar y todos comieron antes de que él llegara. Al momento de recibir su ración doble, que le habían guardado en el horno, la expresión del muchacho por poco hace desmayar a la mamá: ¡Si esto me dieron a mí, cómo le habrán dado a los demás!, fue lo único que acertó a decir el joven insatisfecho...

Jesús nos invita a superar nuestros criterios mezquinos. Pero tenemos miedo..., murmuramos y ridículamente preferimos ser ESCLAVOS...
Al "hombre nuevo" no lo construimos CONSUMIENDO sino COMPARTIENDO.
El Pan de Vida está destinado a quien está dispuesto a nacer de nuevo.


Juan nos presenta a Jesús como el nuevo MANÁ: alimento para dar fuerza a nuestro cuerpo y sentido a nuestro caminar. Fuerza y sentido para superar el egoísmo y el miedo a la libertad que tantas veces nos encadenan y para caminar confiados a pesar de las dificultades…la FE EN JESÚS ALIMENTA NUESTRA VIDA.


Trabajar por el pan es CREER EN JESÚS. No es sólo creer que existíó en Palestina hace dos mil años (esto ya lo veían sus contemporáneos y Jesús sigue esperando otra cosa). Creer = reconocer que Jesús es el ideal supremo del hombre. Creer = interpretar nuestra vida como Él la interpretó.

Jesús es el PAN QUE ALIMENTA EL SENTIDO DE NUESTRA VIDA. No hace falta buscar tantos "milagros". ÉL ES «EL MILAGRO», «EL SIGNO» DE DIOS. No despreciamos ningún adelanto científico, no despreciamos nada de nuestro mundo, pero NO ACEPTAMOS SER APLASTADOS POR ESTE MUNDO.

¿CON QUÉ ESTAMOS ALIMENTANDO NUESTRA VIDA?
Hay hambre de justicia, hambre de cariño, hambre de cultura, hambre de libertad, hambre de paz,  hambre de Dios…  ¿Qué podemos hacer para saciar toda esa hambre?

Pbro. Gabriel Martín Ghione
Reflexiones bíblicas del domingo
“Danos de este Pan”

La liturgia de la Iglesia nos presenta un ciclo de Evangelios en torno al discurso del pan de vida en el Evangelio de Juan, lo hace para complementar el Evangelio de Marcos.
El Domingo pasado Jesús nos enseño acerca del signo-milagro de compartir, hoy nos invita a profundizar en este sentido sobre el Pan de Vida.
La multitud que quería proclamarlo rey va en busca de Jesús. Cuando lo encuentran tienen este primer diálogo que nos habla mucho del corazón de Jesús. Él manifiesta y saca a la luz desde un primer instante las intenciones: “no me buscan por los signos sino porque comieron pan hasta saciarse”. La menor intención de Jesús es que lo proclamen rey, él no desea complacer a la multitud sino enseñarles un nuevo estilo de vida, quiere hacer presente los signos del Reino: el compartir, la solidaridad, la justicia, la inclusión. Muchas veces nosotros también buscamos a Jesús con la intención que nos dé un alimento perecedero, un “calmante espiritual” sin embargo él nos quiere dar el Pan de Vida.


El hambre y la sed son las necesidades básicas de todo ser vivo y por ende del ser humano, Jesús con esta comparación quiere enseñarnos que él puede satisfacer los anhelos más profundos del ser humano. Deseos que buscamos aplacar con el consumo, el acaparar, el poder o prestigio. Sin embargo, son los valores y la vida de Jesús los que responden a los deseos más profundos de nuestro corazón.

Cuando nos animamos a romper las barreras de nuestra comodidad y satisfacción personal, cuando renunciamos a nuestros criterios, estilos y pensamientos para asumir los de Jesús experimentamos plenitud de vida. Sentimos que estamos hechos para el otro, para enriquecernos mutuamente, para ayudarnos, para compartir, para tender la mano. Cuando queremos realizar las obras de Dios, cuando queremos el pan de Dios en realidad buscamos el bien y el servicio al hermano. Sí! El Pan de la Vida se juega en venir a Jesús y creer en Él y él siempre estuvo cerca de las necesidades del ser humano, siempre estuvo cercano al pobre, olvidado, excluido y alejado. Creer en él es adherirse a su Persona, asumir su estilo, más que “doctrinal” es “existencial” la fe.


En la Eucaristía celebramos el Misterio del Pan de Vida, pan que se entrega para que enseñarnos a no tener hambre, porque en la entrega y en el servicio los anhelos de nuestro corazón encuentran un cauce. Y nos invita a no tener sed porque su sangre derramada para la vida del mundo nos anima a sacrificarnos por el otro, a entregar lo más precioso por su bien.

Aparecida en el punto 254 nos ayuda a cerrar lo que hoy meditamos: “En su Palabra y en todos los sacramentos, Jesús nos ofrece un alimento para el camino. La Eucaristía es el centro vital del universo, capaz de saciar el hambre de vida y felicidad: “El que me coma vivirá por mí” (Jn 6, 57). En ese banquete, feliz participamos de la vida eterna y, así, nuestra existencia cotidiana se convierte en una Misa prolongada. Pero, todos los dones de Dios requieren una disposición adecuada para que puedan producir frutos de cambio. Especialmente, nos exigen un espíritu comunitario, abrir los ojos para reconocerlo y servirlo en los más pobres: “En el más humilde encontramos a Jesús mismo”. Por eso san Juan Crisóstomo exhortaba: “¿Quieren en verdad honrar el cuerpo de Cristo? No consientan que esté desnudo. No lo honren en el templo con manteles de seda mientras afuera lo dejan pasar frío y desnudez”.



Skipe: ghione.gabriel.martin

"Servidores de ustedes por amor de Jesús" 2 Cor 4,5

Pbro. Lucas truco
Reflexiones sobre las lecturas bíblicas del domingo


1º Lectura: “Este es el pan que el Señor les ha dado como alimento”
2º Lectura: “…despojándose del hombre viejo”
Evangelio: “La obra de Dios es que ustedes crean en Aquel que él ha enviado”


Cada vez que el avanzar hacia la libertad exige sacrificios, aparece la tentación de volver hacia atrás. Esto les sucedió a los Israelitas; el pan de cada día asegurado en la esclavitud les parecía más deseable que la vida sacrificada en libertad. Habían perdido de vista la meta.

Jesús lo sabe. El pan es lo primero. Sin comer no podemos subsistir. Por eso se preocupa tanto de los hambrientos y mendigos que no reciben de los ricos ni las migajas que caen de su mesa. Por eso maldice a los terratenientes insensatos que almacenan el grano sin pensar en los pobres. Por eso enseña a sus seguidores a pedir cada día al Padre pan para todos sus hijos.

Pero Jesús quiere despertar en ellos un hambre diferente. Les habla de un pan que no sacia solo el hambre de un día, sino el hambre y la sed de vida que hay en el ser humano. No lo hemos de olvidar. En nosotros hay un hambre de justicia para todos, un hambre de libertad, de paz, de verdad. Jesús se presenta como ese Pan que nos viene del Padre, no para hartarnos de comida sino “para dar vida al mundo”.

Jesús se presenta como ese Pan de vida eterna. Cada uno ha de decidir cómo quiere vivir y cómo quiere morir. Pero, creer en Cristo es alimentar en nosotros una fuerza indestructible, empezar a vivir algo que no terminará con nuestra muerte. Seguir a Jesús es entrar en el misterio de la muerte sostenidos por su fuerza resucitadora. [1]

Es admirable cómo Jesús sabe hilar esos dos tipos de hambre y esas dos clases de pan. Él no es un demagogo ni un manipulador que usa la capacidad de saciar el hambre corporal para ganarse adeptos. Es común que el que tiene algún poder lo use para comprar la aceptación y el aplauso social (y, de paso, una buena provisión de pan). Pero no Jesús, que si les ha dado de comer es porque ha sentido lástima de ellos y ha respondido a una necesidad real, dándonos así ejemplo e implicándonos en la solución de esos problemas más inmediatos. La manipulación puede también ir en sentido contrario, como ya hemos visto: recurrir a Dios sólo cuando se tiene hambre o cualquier otra necesidad material, exigiéndole soluciones que nosotros mismos deberíamos buscar, e incluso acusándole cuando las cosas van mal, como hace el pueblo de Israel en el desierto (olvidando bien pronto el don de la liberación que acababan de recibir). Él es un buen pastor, que se ocupa de las necesidades reales de los suyos y, por eso, les da de comer. Pero es también un Maestro, que, una vez atendidas esas necesidades básicas, sabe orientar la mirada hacia otras más decisivas, hacia otro tipo de pan que alimenta nuestro espíritu con bienes definitivos e imperecederos.[2]

Hay hambre de justicia, hambre de cariño, hambre de cultura, hambre de libertad, hambre de paz,  hambre de Dios…  ¿Qué podemos hacer para saciar toda esa hambre? Nuestro compromiso de colaborar con las actividades de la Parroquia o de otras instituciones entra dentro de nuestra condición  de cristianos y de las exigencias de participar en la misión evangelizadora de la Iglesia (que somos nosotros) y de hacer un mundo más humano, más libre y más justo. Las obras de Dios son creer, y actuar, como Jesús –el enviado de Dios- lo hizo.
                                          


[1] Pág. Web: “Odres Nuevos”
[2] Pág. Web: “Ciudad Redonda”